A juicio de varios excandidatos a puestos de elección por Morena en Jalisco, la derrota de este partido el pasado 6 de junio se debió a la división que el partido sufría desde 2018, pero que se agravó con la imposición de candidatos externos por parte del dirigente nacional, Mario Delgado, y su delegada en Jalisco, Yeidckol Polevnsky. Ahora reclaman que se investigue por qué no se aplicó el método de selección ordenado por los estatutos y a dónde fue a parar el dinero que el INE destinó a las campañas, ya que muchos aspirantes no recibieron recursos.
El pasado proceso electoral en Jalisco dejó en Morena una división interna por la imposición de candidatos externos al partido, sin una operación cicatriz para integrar a los liderazgos locales al proyecto, así como fuertes dudas sobre el destino final de los recursos públicos destinados a las campañas electorales.
La candidata de Morena en el municipio de Mexticacán, Jalisco, Anabel Alcalá, no recibió un solo peso para su campaña electoral. Pero además, mientras ella visitaba de puerta en puerta a los más de 6 mil habitantes de este municipio en la región Altos Sur del estado, las promotoras del voto de Morena pedían que no votaran por ella.
“Hubo un grupo que, al no verse beneficiado con candidaturas, trabajó internamente para que no obtuviéramos la victoria –dice en entrevista–. Cuando llegaba a platicar con la gente, a presentar al equipo, me decían: ‘Oye, acaban de venir unas muchachas con chaleco de Morena y hasta se nos hizo raro porque, ¿cómo es posible que estén pidiendo el voto en contra?’. Decían: ‘Si quieres votar por los diputados locales y federales está bien, pero en el municipio vota por el PRI o mejor no votes’”, cuenta Alcalá.
Finalmente obtuvo una regiduría. Evita nombrar a quienes la sabotearon, pero reconoce que las promotoras del voto de Morena previamente eran “servidores de la nación” de la Secretaría del Bienestar, organización creada para recorrer el país y censar a los beneficiarios de los programas sociales federales. Provenían, de hecho, de las estructuras de promoción del voto de Morena.
A Arturo Lemus Herrera, diputado local del Distrito 11 de Guadalajara por Morena, nadie le comunicó la razón para hacerlo a un lado del proceso electoral pese a que fue electo por mayoría en 2018, para meter en su lugar a un candidato de la iglesia La Luz del Mundo, quien perdió el distrito: Mizraim Alonso.
Dicha congregación logró otras candidaturas que habría negociado con Carlos Lomelí, como Aminadab Montejano, quien compitió por la diputación local del Distrito 10 de Zapopan, pese a que La Luz del Mundo enfrenta una investigación por lavado de dinero luego de que su líder, Nassón Joaquín García, fue acusado en Estados Unidos de abuso sexual de menores, tráfico de personas y pornografía infantil.
“Fue una traición a la militancia por parte de Mario Delgado, de Yeidckol Polevnsky, del senador Alejandro Peña y de Carlos Lomelí”, acusa Lemus, quien al ser desplazado en Morena terminó apoyando al candidato ganador a la alcaldía de Guadalajara, Pablo Lemus Navarro.
“Vimos a un exsenador panista, José María Martínez, de repente de plurinominal de Morena, cuando tenemos una primera generación de diputados de Morena y era muy merecido que tuvieran una plurinominal. Después vemos a un tal (Vázquez) Vigil, de la administración de Ramiro Hernández, una administración opaca, oscura totalmente, y también de plurinominal”, agrega Lemus, quien lamenta que, después de haberle dado la espalda a la militancia, sus dirigentes no realizaran una operación cicatriz.
Claudia Delgadillo, diputada federal electa por el Distrito 11, dice que las encuestas la colocaban con grandes posibilidades de ganar el municipio de Guadalajara, pero Polevnsky, íntima amiga de Carlos Lomelí, lo impuso como el candidato en la capital y finalmente perdió, pese a que la metodología ordenada por el Consejo Nacional de Morena para decidir la candidatura de Guadalajara era a través de una encuesta.
Ella asumió la candidatura como diputada federal a petición de Mario Delgado, pero gente de su equipo a la que Lomelí prometió dos posiciones en Guadalajara, fue excluida de la planilla y tomó la decisión de irse a otros partidos: Somos y Movimiento Ciudadano. Uno de ellos, su hermano Roberto Delgadillo, se sumó a la campaña de Pablo Lemus como suplente.
La decisión de Roberto le costó a Claudia que Polevnsky la acusara de traicionar a Carlos Lomelí y a Morena.
“La diputada Yeidckol va a ser ahora mi compañera, y cuando hizo señalamientos feos le contesté, porque si no puedo meterme en las decisiones de mi hija de 19 años, pues imagínate, menos en las decisiones de un viejo de 44 años, que es mi hermano Roberto”, responde Delgadillo.
La diputada electa lamenta que por malas decisiones en Jalisco su partido haya tenido malos resultados: “No hay que decir que Movimiento Ciudadano ganó. No, no ganó, más bien perdimos, porque Morena no acató el revisar las encuestas, porque una elección no la puedes construir en dos meses, una elección la construyes a través de mucho tiempo, de mucho trabajo en los distritos, en los municipios, en los estados, y no puedes llevar candidatos improvisados”.
De la unidad a la división
Los senadores José Narro Céspedes y María Antonia Cárdenas, ambos de Morena, le ponen rostro a la derrota electoral en Jalisco pese al creciente descontento de la población con el “alfarismo”: señalan que el grupo de Polevnsky y Lomelí rompió el acuerdo de unidad que habían construido, con el que se ponía fin a la crispación entre las corrientes del partido que había derivado de la elección en 2018.
De 20 distritos electorales federales, la alianza Morena, Partido Verde y PT ganó siete, y de los 20 distritos locales se quedó con tres, así como 13 presidencias municipales. “¿Dónde está la ganancia, si son 125 municipios?”, cuestiona la senadora Cárdenas, y remata:
“Teníamos gente para que hubiéramos ganado 15 diputados federales y cuando menos 10 o 12 diputados locales, y 50% de las alcaldías, porque teníamos a la gente adecuada, pero a toda esa gente la bajaron para poner a otra que nadie conocía. Nadie sabía quiénes eran y no votaron por ellos.”
Narro Céspedes fue nombrado delegado de Morena en Jalisco en enero de 2021, función que compartía con Polevnsky, diputada federal electa por la vía plurinominal. Ella nunca quiso reunirse con él y lo desconoció desde el primer momento; cinco meses después Mario Delgado lo removió en medio de acusaciones de presunta venta de las candidaturas.
A tres meses de los hechos, el senador zacatecano asegura en entrevista que fue víctima de una campaña de desprestigio por parte del grupo de Polevnsky y Lomelí, quienes habrían tomado el partido para negociar las candidaturas y deshacer los acuerdos previos en torno a los aspirantes de unidad.
La reportera buscó a Polevnsky por diferentes vías para conocer su postura en torno a los señalamientos, pero ella no respondió.
“Construimos una comisión de siete integrantes (de las diferentes corrientes en Jalisco) que definió las candidaturas. Ahí acordamos 70 candidatos de unidad, cerca de 20 candidatos en donde el partido tenía un solo candidato registrado y 25 candidaturas donde había que hacer una encuesta”, dice Narro.
Viejas fracturas
A decir de Narro, cuando llegó al estado se encontró con un partido fracturado tras la elección de 2018, donde hubo las mismas acusaciones de entrega de candidaturas a personajes ajenos a la militancia morenista, por lo que su tarea, asegura, fue unificar al partido.
Para ello convocó a un grupo integrado por las principales facciones: el de Lomelí; el del senador suplente Alejandro de la Peña, encargado de la estructura electoral, de la promoción y la defensa del voto; el del exdirigente nacional de Morena, el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, y Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional de Morena, representado por la diputada federal por Jalisco Laura Imelda Pérez; el grupo de Alejandro Rojas Díaz Durán, suplente de Ricardo Monreal en el Senado, llamado Ala Democrática; el grupo La Vieja Guardia de Morena, dirigida por Humberto Casian, y el representante de Morena ante el consejo local del INE, Javier Falcón.
“Sacan el nombramiento de Yeidckol Polevnsky, que es gente de Lomelí, y rompen, desaparece este grupo de ocho integrantes, donde participaba la senadora María Antonia Cárdenas –reitera–. Es un pequeño grupo que, sin salir a los municipios, sin conocer el estado, empieza a palomear las candidaturas y hay cambios en 50, 60 de éstas.”
Las denuncias de ambos senadores coinciden con las acusaciones que se han hecho por todo el país en contra de Mario Delgado, como en el Foro Nacional de Militantes de Morena, que a principios del año se quejó públicamente de la imposición de candidatos y los acuerdos para abanderar a integrantes de otros partidos. En el caso de Jalisco denunciaron que, de 2 mil aspirantes registrados, 90% no pertenecían a Morena.
De acuerdo con Narro y la senadora Cárdenas, Delgado metió al coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier, en la operación en Jalisco, así como a gente del PAN, como el exsenador Chema Martínez, quien encabeza la lista de diputados locales plurinominales de Morena. En cambio, desplazaron a militantes como el diputado local Arturo Lemus, o quienes sí tenían posibilidades de ganar, como el candidato de Ciudad Guzmán, Alejandro Barragán, quien al ser desplazado se postuló por el PT y ganó la elección.
También lamentan que no hubiera una operación eficaz para defender el voto.
Señala Narro: “El 73% de los representantes de casilla en Guadalajara no asistieron. El 70% de la estructura de casillas en Zapopan no asistió. Lo que entendemos es que, o se negoció o entregaron la estructura… En Tlajomulco prácticamente 70% de los representantes de casilla no asistió; en Tlaquepaque igual, perdimos porque no hubo representantes en las casillas. ¿Quién tenía la estructura electoral del partido? La tenían ellos, porque a nosotros cuando llegaron Yeidckol y Mario nos hicieron a un lado”.
Por todo ello piden una explicación y una investigación en el partido sobre el destino del financiamiento público, pues en Jalisco, acusan, sus aspirantes no recibieron el dinero. Morena obtuvo financiamiento estatal por 39 millones 474 mil 834 pesos para actividades ordinarias.
“¿Qué se hizo con el dinero, con los 120 millones de pesos que mandó el nacional, que a ningún candidato le dieron un solo peso?”, plantea Narro.








