“Vivir distinto”, resistencias a confinarse

En pandemia, Facebook ha sido la red social favorita para compartir las propuestas de danza y performance frente al aislamiento… sin embargo no todo está ahí.

Vivir distinto, el documental sobre formas de vida en Yucatán, de la artista de performance Tania Solomonoff, se difunde por otra vía, a un ritmo más despacio, en contraste con la inmediatez de la dinámica de la red social, y se cuida su efecto intimista en el espectador.

Este audiovisual, filmado junto al artista visual y músico Octavio Soto en agosto de 2020 –a sólo cuatro meses de iniciada la contingencia en todo el país–, narra la estancia de Tania Solomonoff en los territorios Ticopó y Maní, localizados en esa abundante península mexicana. Allí ella pudo lograr encuentros presenciales con sus habitantes.

Por ejemplo, niños, jóvenes y adultos participaron sensiblemente en el taller corporal que la artista facilitó, de acuerdo con los registros del documental. Para nada es nimio ver y oír el bienestar que a ellos les provocaba un masaje en la espalda con los pies, pues una persona estaba detrás de la otra. Sin perder el contacto, entre dos se cuidaban del contagio.

Los sutiles acercamientos de la cámara a los apiarios y meliponarios –pues en esta zona maya el cultivo de miel es tradicional e intergeneracional en ambas modalidades—fueron guiados por personas oriundas. A través de sus relatos y las imágenes interiores de los panales, el corto transmite que en estos lugares las relaciones afectivas y laborales van más allá de los seres humanos, se extienden y cuidan con las especies de abejas. No es un documental antropocentrista.

Y aparecen convivencias al aire libre para comer o platicar en la mesa todos juntos, causando una nostalgia por los momentos sencillos de la vida. Participaron los colectivos productores de miel Loól Tsiltsilchée, Proyecto Apicab, Kiich­pan Kaáb y Abeja Maya.

Cabe recordar que no es la primera vez que Solomonoff usa miel en sus procesos artísticos. Su acción Resanes (2013), en Argentina, consistió en aplicar ese líquido viscoso con sus manos en las grietas de los muros del exCentro Clandestino de Detención, Tortura, Desaparición y Exterminio de Personas, con un sentido de restauración histórica y emocional para ella misma. La artista es sudamericana pero reside en México hace varios años.

Hacia el final del audiovisual, una habitante de Ticopó concluyó que las actividades cotidianas, las minúsculas del diario, en las que intervienen personas, insectos y plantas, construyendo la vida, “son muy importantes”. Y pueden contemplarse por medio de la imagen clara y sonidos únicos del territorio.

El equipo transdisciplinar de esta propuesta, apoyada por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (Fonca), estuvo integrado por Héctor Sandoval Sabido, sociólogo y educador ambiental; Silvia Herrera, bióloga; David Gutiérrez Castañeda, historiador de arte; y Malky Castro Zavala, salud.

Vivir distinto es un contraste poético y político del encierro que se ha vivido en la Ciudad de México, en donde (para la mayoría de nosotros) la historia es la misma: confinamiento, afectos limitados a las redes sociales y soledad humana. Mientras que, en los municipios de Yucatán, la narrativa es sobre movimiento, diálogo sensible y relación con la naturaleza durante la misma pandemia.

Si desea más información sobre este documental escriba directamente a la artista: tania.solomonoff@gmail.com.