El editor y escritor Tomás Granados Salinas, director de la editorial independiente Grano de Sal, al referirse a las dificultades del sector de los libros frente a la pandemia, liga su reflexión al Fondo de Cultura Económica (FCE), en el cual dirige la colección Libros sobre Libros.
Granados Salinas (Ciudad de México, 1970) fundó Grano de Sal en 2017, casi a la par de una inhabilitación en el FCE que duró un año.
Antes de la pandemia, muchas de las actividades culturales dependían, en el sector editorial, de la participación gubernamental –coediciones, programas de apoyo, compras gubernamentales de libros–, y todo eso desapareció, expone, no sólo por el covid-19, sino por lo que definió como la concepción de la 4T sobre la cultura.
Autor de los volúmenes Libros y Sin justificar: apuntes de un editor (Trama Editorial, 2019), exaltó de la actual gestión de Paco Ignacio Taibo II:
“Lo único bueno que ha surgido es la idea de lo colectivo, porque hay un mayor diálogo entre librerías y editoriales, y eso ha sido algo bastante positivo. Como muestra, la iniciativa Pasillo de las independientes (que surgió por la colaboración de 11 editoriales en el marco de la 34 Feria Internacional del Libro de Guadalajara).
“Hay una fragilidad intrínseca en el sector que se ha agravado, pero nosotros en la decisión de sobrevivir curiosamente empezamos a publicar más. En vez de esperar, de retraernos, decidimos lanzar más opciones, lo cual incluyó los formatos e-book, y las cosas se han empezado a mover, de ahí que en septiembre próximo esperamos contar con una novena edición de Pasillo de las independientes.”
Sobre Libros sobre Libros, a la que definió como una colección física, especializada, dirigida al sector librero-editorial, refirió que la interlocución con el FCE es “una relación distante”, ello a pesar de haber editado un ejemplar y otro más que se encuentra en preparación. Dijo:
“No se qué va a pasar con la colección, pues hay un vacío, un silencio en la relación con el FCE. No puedo decir si va a continuar o se va a acabar. Por lo pronto ahora trabajamos en la edición de un volumen sobre las funciones actuales de los editores, la colección es relativamente técnica y dirigida al mundo editorial.”
Granados Salinas, quien dirigiera La Gaceta del Fondo de junio de 2011 a febrero de 2016 (revista fundada en septiembre de 1954 por iniciativa de Arnaldo Orfila Reynal y que desapareció a raíz de la actual administración con la promesa de que se llevaría a una versión digital), comentó:
“La razón principal de la desaparición fue de costos, pero me parece incompresible que en un afán de ganar –el principal, era industrial, de impresión–, se cancele en todas sus versiones, y lo que es más incomprensible es que ya no es consultable históricamente: se tenían 20 años de números virtuales y ya no se puede acceder. Entiendo la necesidad de ahorrar costos de impresión –tampoco es que fuera muy cara–, pero de ahí a borrar de la historia la hemeroteca, me parece difícil de entender.
“La razón de ser de La Gaceta era enterarse de los libros del Fondo, de los autores, un gancho para llevar a los lectores a los libros.
–¿Cuál es su visión sobre el Fondo?
–Hoy también padece la política de austeridad generalizada del gobierno, un recorte en una entidad como el Fondo es un recorte doble, que tiene dos líneas de financiamiento: lo que recibe del gobierno como presupuesto federal y lo que genera como negocio, como librería y editorial… pero para llegar a lo último se requiere de lo primero. El recorte del presupuesto federal afecta a los ingresos propios del Fondo, por cada peso que le quitan, perdería dos pesos.
“Está muy castigado por la política de austeridad, y se nota en lo que produce y lo que hace como red de librería del país, porque tiene menos capacidad para comprar libros a las editoriales mexicanas, privadas, trasnacionales, y eso tiene efecto en toda la cadena de libros.”
–Ha habido señalamientos sobre la castigar publicaciones más especializadas en beneficio de la lectura popular…
–Hay libros que requieren una preparación y lecturas previas para llegar a cierto tipo de libros, y sí, es un tipo de exigencia de lectura especializada. El Fondo tuvo su máximo apogeo cuando se volcó a estos libros tanto como a los de divulgación, ese equilibrio virtuoso se ha diluido. Si algo era interesante en el panorama de las editoriales mexicanas es que hay muchas que publican literatura, y el Fondo quiere ser una más de ellas, lo que le ha pasado es que se ha convertido en una pequeña editorial más, entonces no sé si renunció pero dejó de apostar por ese equilibrio virtuoso.
–¿No es la labor del Fondo?
–Creo que hay una especie de esquizofrenia en hacer énfasis en los libros de bajo costo para hacerlos accesibles, pero si la prioridad es crear lectores, el costo bajo absoluto es el “cero”, es decir, una campaña de lectura que regalara libros sería más congruente y quizá efectuada por otro organismo que tuviera mayor alcance, como la Estrategia Nacional de Lectura del gobierno federal, que sólo funciona de membrete. Quizá regalando libros… el tema intermedio es lo que, pienso, afecta a la naturaleza del Fondo sobre la publicación.
–La fusión con la Dirección General de Publicaciones suscitó muchas críticas…
–Muchas de las actividades de Publicaciones tenía que ver con el sector editorial general, la traducción de obras, estímulo a autores, la presencia en el extranjero, y un estímulo a la edición en México. Pero con la fusión me parece una víctima de las políticas del libro, no hay interlocutor para hablar de coediciones, de la ley del libro, y un montón de acciones que se requieren desde el Estado, consecuencia de que el Fondo se está asumiendo como una editorial más y no como órgano estatal vinculado a la acción editorial. Redujo su cabeza a propósito y eso me parece lamentable.
–¿Qué virtudes hay que rescatar?
–La gran virtud es el énfasis en acercar libros de calidad a los lectores, no sólo por precios o puntos de venta, porque hay un énfasis con los Tendidos de Libros, llegar a los lectores a través de distintos puntos. Cualquier ejercicio que lleve libros puede tener efecto sobre todo si es sostenido. En ese sentido hacen bien, pero de nuevo quizá no necesariamente el Fondo, sino a través de otra estrategia o campaña.








