La Fundación Slim se metió en un brete a partir de 2020, cuando entró en una operación “sin fines de lucro”, con una inversión superior a mil millones de dólares, junto con AstraZeneca y el laboratorio mexicano Liomont, para envasar en México la vacuna anticovid. A los retrasos del laboratorio y los problemas legales que éste enfrenta en Argentina se suma el desinterés del gobierno mexicano, que le da prioridad a los donativos.
Para la Fundación Slim, participar en la inversión de mil millones de dólares –anunciada por el gobierno mexicano en agosto pasado para envasar en México la vacuna contra el covid-19 de AstraZeneca– se ha convertido en un tema incómodo ante los retrasos en los que incurrió el laboratorio mexicano Liomont, los problemas legales que enfrenta en Argentina y la administración, bajo presión, de los lotes por parte del gobierno mexicano, que da prioridad a los donativos y préstamos.
En la Fundación Slim, la instrucción para los directivos es no hablar de los resultados de la inversión de riesgo que anunciaron el año pasado para la producción y envasado de la vacuna contra el covid-19 de AstraZeneca y la Universidad de Oxford.
“Sin comentarios”, responden a la pregunta sobre los mecanismos de salida para la inversión que realizaron o sobre los tiempos de desinversión en el proyecto que preveía la fabricación de 200 millones de dosis a un ritmo de entre cuatro y seis lotes por semana.
En mayo pasado –con casi medio año de retraso– la Cofepris liberó las primeras vacunas envasadas en la planta del laboratorio Liomont, pero con la sustancia activa que se fabricó en Argentina: 800 mil dosis para ser enviadas de regreso al país sudamericano que esperaba desde hace meses 22.4 millones de vacunas.
El laboratorio mAbxience informó que tenía capacidad para producir mensualmente 18 millones de dosis de la sustancia activa. Por ello, el envasado en México era clave. Con inversiones propias, sin precisar si se concretó con el apoyo de la Fundación Slim, Liomont adaptó una planta inaugurada en 2019, adquirió equipo y adecuó muchas de sus instalaciones. Sin embargo, el proceso regulatorio y la escasez de insumo colapsaron su operación de envasado de la vacuna durante los primeros meses de 2021.
Mientras tanto, las secretarías de Relaciones Exteriores y de Salud confirmaron a finales de mayo que México recibió cargamentos de vacunas de AstraZeneca, pero envasadas en Estados Unidos. Ahora, pese a que Cofepris ha liberado cinco lotes de vacunas de AstraZeneca y parece que la línea de envasado ya no enfrenta obstáculos, el gobierno mexicano sigue recibiendo “donativos” del gobierno de Joe Biden de vacunas de laboratorios como Johnson & Johnson.
La alianza Liomont, Slim y AstraZeneca esperaba que esta vacuna, con pedidos por más de 77 millones de dosis, se convirtiera en la predominante para México y que las compras del gobierno federal la favorecieran, pero los retrasos cambiaron el escenario.
Conflicto con Argentina
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador aseguró que el primer lote de la vacuna de AstraZeneca envasada en el Estado de México se envió por completo a Argentina, como un gesto de solidaridad ante la crisis sanitaria que en mayo aquejaba a ese país. Sin embargo, una fuente del grupo de empresas que participan en esta iniciativa reveló que, a diferencia de México, el gobierno argentino sí cumplió con el pago de las vacunas y que, por ello, al liberarse el primer lote, aunque pequeño, se les dio prioridad porque las entregas a ese país ya enfrentaban grandes rezagos, lo que ha originado demandas de organizaciones ciudadanas que cuestionan la entrega tardía y complicada.
Para compensar el retraso en el que se incurrió ante la espera de los lotes de Liomont, México también aceleró la negociación con Estados Unidos para recibir vacunas de otros laboratorios y también compró vacunas de AstraZeneca al Instituto Serum, de India.
Con AstraZeneca el gobierno mexicano ha dicho que tiene contratadas al menos 77.4 millones de dosis.
Sin embargo, hasta el 25 de mayo, mediante el sistema Covax, AstraZeneca había entregado a México 2 millones 229 mil 600 vacunas, pero desde las plantas de Estados Unidos, donde no participa la Fundación Slim.
Sólo 800 mil, desde la planta de Liomont, se han entregado a México, además de las que se enviaron a Argentina. Para la región de América Latina, AstraZeneca tiene prevista una demanda de al menos 150 millones de dosis, sin contar a Brasil.
Para esta operación se recibieron recursos de la Fundación Slim en una operación que se aseguró sería “sin fines de lucro”, pero que fue calificada como un financiamiento bajo riesgo, porque se realizó a finales de 2020, cuando los protocolos médicos aún no eran resolutivos en torno a la eficacia de la vacuna. AstraZeneca renunció a obtener utilidades durante la emergencia sanitaria en países ricos, mientras que para naciones de ingreso medio y bajo renunció a perpetuidad a sus márgenes de ganancia.
En el caso de la participación de Slim, un directivo de la fundación explicó: “Se trata de un mecanismo parecido a las antiguas sociedades de inversión de capital de riesgo (sincas), pero esta vez sin lucro”. Las sincas, sin embargo, fueron ampliamente utilizadas por el Grupo Financiero Inbursa, también propiedad de la familia Slim, para capitalizar empresas y conocer sus esquemas de negocio y operación. Fue el caso de la constructora ICA o de algunos grupos de radiodifusión.
Retrasos de Cofepris
Desde agosto de 2020, luego de anunciar el acuerdo con la Fundación Slim y la Universidad de Oxford, directivos de AstraZeneca, Liomont y la argentina mAbxience se reunieron con el responsable de la Cofepris, José Alonso Novelo, con el propósito de planear los trámites regulatorios que necesitaría la planta para envasar la vacuna en el Estado de México.
Sin embargo, tuvieron que pasar varios meses para que la Cofepris liberara las autorizaciones sanitarias para la operación de la planta de Liomont. En febrero, Novelo fue sustituido por Alejandro Svarch.
A partir del 28 de mayo, cuando Liomont logró entregar a AstraZeneca el primer lote de 809 mil 800 vacunas, la planta ubicada en Ocoyoacac, Estado de México, finalmente consiguió destrabar el cuello de botella en su producción y que, en uno de los momentos más severos de la primera y segunda ola de la pandemia, la dejó fuera de la carrera por el suministro de las vacunas.
Consultados por Proceso, directivos de Liomont atribuyeron los retrasos en su producción a la complejidad para adaptar procesos y transferencia de tecnología. “Una transferencia de este tipo, normalmente, puede tardar años y en Liomont nos llevó nueve meses, por lo cual estamos muy orgullosos”.
En Liomont agregaron que ante la Cofepris se llevó a cabo un proceso muy complejo, con los más altos estándares regulatorios. En varias regiones del mundo AstraZeneca firmó acuerdos como el que cerró con la Fundación Slim y Liomont para que laboratorios locales aumentarán la capacidad de producción de su vacuna en medio de la pandemia.
En mayo pasado, el secretario de Salud, Jorge Alcocer, dijo que para alcanzar la producción de vacunas en México, Liomont tuvo que superar “un largo, complejo y azaroso proceso”.
Hasta el 23 de junio, según la Cofepris, se habían liberado cinco lotes de vacunas de AstraZeneca envasadas en la planta de Liomont por 3 millones 822 mil 100 dosis, cuya esterilidad, identidad y potencia han sido validadas por esa comisión.
De esos lotes, se enviaron, bajo el concepto de donativos, 450 mil vacunas AstraZeneca a Guatemala, Honduras y El Salvador. En Belice, Bolivia y Uruguay se entregaron 400 mil dosis. Así, para México el beneficio, hasta ahora, para el programa de vacunación local es de 800 mil vacunas que ya le fueron entregadas, mientras sigue recibiendo dosis del extranjero. De los lotes autorizados, hasta ahora, Liomont tiene disponibles 1 millón 372 mil vacunas que forman parte del acuerdo.
En Guatemala, el gobierno mexicano anunció que para julio entregaría 150 mil dosis más para la campaña de inoculación en ese país. Ahí, como en Honduras, Paraguay y El Salvador, América Móvil, una de las principales empresas del Grupo Carso, mantiene presencia en el sector de las telecomunicaciones.
Los retrasos en la operación de la planta de Liomont provocaron que también en Argentina se recibieran vacunas pero desde la planta de AstraZeneca en Estados Unidos, incluso desde Canadá. El lunes 21 llegaron a ese país más de 1 millón 139 mil dosis, mientras en los tribunales se investigan ya las causas del retraso en la entrega de al menos 22.4 millones de vacunas de AstraZeneca y la Universidad de Oxford envasadas por Liomont y la Fundación Slim, y que tendrían que haber sido entregadas antes del primer trimestre de 2021.
En el sector farmacéutico trascendió que los retrasos en la producción del laboratorio Liomont también fueron resultado de la decisión del gobierno de Estados Unidos de aplicar la Ley de Producción de Defensa de Estados Unidos, aprobada en 1950 ante la inminencia de la Guerra de Corea, con lo que se restringió el acceso a materias primas críticas para el envasado de vacunas, entre ellas los filtros, que son clave para este proceso.
Esta legislación le otorga a Biden un amplio conjunto de poderes para garantizar el acceso estratégico a productos y servicios que garanticen la seguridad y defensa nacional en ese país.
En tribunales de la Unión Europea, AstraZeneca enfrenta una demanda por los retrasos en la entrega de vacunas a países de esa zona que exigen la entrega de al menos 90 millones de dosis durante este mes. De lo contrario, se exige el pago de compensaciones a partir del 1 de julio. En la Unión Europea se han pagado a AstraZeneca dos euros por dosis. En México no se ha informado sobre el costo de la vacuna.
En Argentina, AstraZeneca también enfrenta problemas a partir de los retrasos de la planta de Liomont. Autoridades judiciales de ese país investigan el contrato que se firmó entre la farmacéutica global y el gobierno del presidente Alberto Fernández. La organización Acción Conjunta Republicana demanda que se castigue a los responsables del retraso que privó a millones de argentinos de recibir la vacuna.
Para solventar el retraso, Hugo Sigman, el principal accionista del laboratorio mAbxience llegó a un acuerdo con AstraZeneca para eliminar la intermediación de Liomont y enviar la sustancia activa de sus plantas de Estados Unidos para su envasado, donde no se podía aplicar porque aún no estaba liberada por las autoridades sanitarias. Sigman envió más de 12.8 millones de dosis de sustancias activas a Estados Unidos para reducir la presión en Argentina.








