Acostumbrada a hechos violentos, Reynosa vivió el sábado 19 una inédita jornada de terror, cuando un grupo de civiles armados a bordo de varios vehículos recorrió calles de la ciudad fronteriza para asesinar a inocentes. De acuerdo con fuentes de seguridad estadunidenses y mexicanas, se trata de actos narcoterroristas producto de la lucha de los cárteles por el control de la trata de personas –actividad que ha desplazado al tráfico de drogas– y del reacomodo de los grupos criminales en un contexto donde hay nuevos actores en la política estatal. “Lo peor está por venir”, advierten las mismas fuentes.
MONTERREY, NL.– Tras el reacomodo político, Tamaulipas vive una sangrienta reorganización de la delincuencia organizada que esta vez tomó por objetivo a la población civil, cuando supuestos miembros del grupo conocido como La Tropa del Infierno, brazo armado del Cartel del Noreste (CDN), atacaron a ciudadanos en tres colonias populares de la ciudad de Reynosa, el sábado 19.
Por su condición fronteriza, esta entidad ha sido escenario de la guerra entre narcotraficantes; ahora, la lucha se encamina por el control de la creciente migración ilegal centroamericana hacia Estados Unidos.
Fuentes de seguridad consultadas en Texas y miembros del Grupo de Operaciones Especiales (Gopes), quienes hablaron con Proceso bajo la condición de reservar sus identidades, aseguraron que existe una guerra soterrada en Nuevo Laredo, ya que el líder del Cartel del Noreste, Juan Gerardo Treviño Chávez, El Huevo, se alió recientemente con Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro, actual jefe del Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva, para frenar el ingreso del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Tamaulipas.
De acuerdo con las fuentes consultadas, aún no se ve la peor parte de esta violencia, pues prevén el recrudecimiento de la pugna por el reacomodo de las diversas fracciones de los cárteles tras el arribo de expriistas y panistas al poder político en las principales ciudades de Tamaulipas.
“El CJNG está penetrando en alianza con la fracción del Cártel del Golfo (CDG) que controla la Frontera Chica”, dijo uno de los efectivos del Gopes.
“Los halcones del Cartel del Noreste en Nuevo León advirtieron que la gente del CJNG estaba entrando por la carretera de Monterrey. Y ahora los antiguos zetas del CDN están de cacería en el tramo Sabinas a Nuevo Laredo. Mantienen un retén en la entrada a Nuevo Laredo durante la madrugada”, añadió.
A causa de la paranoica cacería que mantiene el CDG, en lo que va de 2021 se ha reportado cerca de 90 desaparecidos en la carretera Monterrey-Nuevo Laredo; la mayoría, hombres jóvenes a los que se les perdió el rastro en la entrada a la ciudad fronteriza durante la madrugada, particularmente los martes y jueves.
En respuesta a esos intentos de sus rivales para tomar su plaza, los del Cártel del Noreste se metieron a Reynosa para disputar el control del tráfico de migrantes, concluyó un agente estatal.
Las drogas, segundo plano
Las fuentes de seguridad consultadas en Texas aseguraron que el narcotráfico pasó a segundo término, debido a que el éxodo de migrantes –centroamericanos, venezolanos, cubanos y haitianos– hacia Estados Unidos representa un negocio más lucrativo.
De acuerdo con testimonios, el CDG cobra el brinco “seguro” a Estados Unidos entre 500 y mil 500 dólares por persona.
Las estadísticas de la Patrulla Fronteriza revelan que están cruzando ilegalmente a territorio estadunidense hasta tres mil migrantes por día vía la frontera de Tamaulipas y Coahuila; además, se calcula que las detenciones hechas por la autoridad representan sólo 30% de los cruces.
El tráfico de migrantes es tan importante para el CDG que la organización criminal utiliza brazaletes de plástico para identificar al migrante que ya pagó su cuota y está en espera de que lo crucen, una medida similar a la empleada en antros y hoteles para identificar y controlar a sus clientes.
Las fuentes estadunidenses aseguran la existencia de una red de complicidad entre diversas autoridades mexicanas para permitir que miles de migrantes arriben a Estados Unidos.
En este contexto, el fenómeno de la migración ilegal es un asunto relevante para el gobierno estadunidense, a tal punto de que existe un acuerdo específico firmado con el gobierno mexicano para combatir a las organizaciones de trata de personas, tema abordado en la reciente visita que la vicepresidenta Kamala Harris hizo a la Ciudad de México.
“Se creará un grupo de operaciones sobre tráfico de personas y trata de personas: las agencias de aplicación de la ley de Estados Unidos y México se asociarán para intercambiar información y tomar las medidas adecuadas para abordar la prioridad compartida de deshabilitar la trata de personas y las organizaciones de tráfico de personas.
“Los organismos encargados de hacer cumplir la ley trabajarán en conjunto para identificar objetivos, desarrollar investigaciones y tomar medidas para hacer cumplir la ley, como congelar las cuentas bancarias asociadas con grupos criminales”. (¿las comillas anteriores es una cita del acuerdo o de un comunicado?)
Los agentes de seguridad consultados por este semanario identifican que la red que facilita la migración ilegal –que engrosa el negocio de los cárteles y causa la sangrienta guerra por su control– está integrada por coyotes guatemaltecos, policías municipales corruptos, como los de Escobedo, Nuevo León, donde se ubican casas de seguridad para resguardar a los centroamericanos; agentes corruptos de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración, éstos últimos son quienes devuelven a los coyotes guatemaltecos los vehículos de transporte que les han decomisado.
Día de terror
Reynosa, la ciudad fronteriza más grande de Tamaulipas, con más de un millón de habitantes, padece una larga historia de violencia ligada a los cárteles.
Es la plaza más estratégica para el CDG y no ha tenido paz desde el homicidio del jefe de plaza Samuel Flores Borrego, El Metro 3, por órdenes de Jorge Eduardo Costilla, El Coss, para evitar que lo desplazara del trono. La ciudad es disputada por los llamados “comandantes” que controlan las cuatro zonas en las cuales la tienen dividida.
Reynosa también tiene la presencia de miles de soldados, efectivos de la Guardia Nacional y grupos especiales de la policía estatal; pese a ellos, la violencia no tiene freno, pero lo acontecido el sábado 19 no tiene precedente.
En su conferencia mañanera del lunes 21, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que los “hechos lamentables en Reynosa, Tamaulipas, le costaron la vida a inocentes, 14 personas inocentes, porque todo indica que no fue un enfrentamiento, sino que fue un comando que disparó a gente que no estaba en plan de confrontación. Entonces, es un ataque cobarde que le quita la vida a inocentes”.
Para el fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Irving Barrios Mujica, el objetivo del ataque contra civiles inocentes fue “crear terror” en la sociedad.
“Entraron disparando a diestra y siniestra. Se metieron a algunas tiendas, robaron a algunas personas, ingresaron a un taller mecánico, les quitaron los teléfonos y robaron algunos vehículos, todo (fue) con la intención de causar terror en la sociedad y desestabilizar la paz en Reynosa”, dijo.
Testimonios de las víctimas, fuentes de seguridad de Estados Unidos y miembros del Gopes refieren a este semanario que a las 12 horas de ese día de terror se inició el suceso violento, “inédito” para una ciudad acostumbrada a la violencia: tres vehículos con unos 12 civiles armados arribaron a Reynosa por un camino vecinal, provenientes del municipio vecino de Díaz Ordaz. Se desplazaron rumbo a tres populosas colonias del oriente de la ciudad que limitan con el libramiento hacia Matamoros y ubicadas a un costado del cuartel de la Octava Zona Militar.
Pasadas las 12:30 horas, el grupo de sicarios no mayores a 25 años, presuntamente miembros de La Tropa del Infierno, primero asesinó a un ciudadano guatemalteco que arribó en un taxi a su domicilio, ubicado sobre la avenida Doctor Rodríguez de la colonia Almaguer. Se dedicaba a reparar teléfonos móviles.
Tras bajarse del taxi, su esposa observó cuando los agresores lo detuvieron y encañonaron. Ella se encerró en su casa, tomó a su hijo y se escondió en la parte trasera del inmueble. Alcanzó a escuchar a su esposo gritar y luego los estruendos de los disparos.
Ahí mismo fueron acribillados con armas largas un grupo de seis albañiles que esperaban a su patrón para que les pagara su sueldo. Entre ellos, Fernando Ruiz Flores, joven de 19 años –originario de Río Bravo– que se pagaba sus estudios de enfermería trabajando como obrero de la construcción.
Después del múltiple asesinato, los sicarios avanzaron por calles de la colonia Almaguer, hacia las colonias vecinas Unión Obrera y Bienestar, donde dispararon contra un anciano que se dedicaba a recolectar cosas de la calle. También ejecutaron a un obrero maquilador.
En otra avenida mataron a dos hombres en el interior de un negocio de abarrotes, a donde entraron a robar; las víctimas son el propietario del negocio y un cliente.
En la colonia Bienestar chocaron de manera intencional uno de sus vehículos contra una camioneta que estaba estacionada frente a un domicilio particular. Una mujer estaba a bordo y otra, su hermana, sobre la calle platicando con un amigo…
A las dos mujeres las metieron en la cajuela de un auto y al joven lo subieron al asiento de atrás, donde viajaban los sicarios.
Se llevaron la camioneta que chocaron, avanzaron unos pocos metros y frenaron intempestivamente. Un grupo de pistoleros se bajó, regresó al domicilio y en el interior mató a la familia de las mujeres. Al padre, la madre y a un hermano.
Posteriormente emprendieron la huida por el libramiento hacia Matamoros rumbo al Puente Internacional Reynosa-Pharr. En el trayecto los sicarios le dijeron al joven que lo pondrían “a trabajar para ellos”. Sobre las hermanas comentaron que las iban a violar antes de asesinarlas.
Alrededor de las 14 horas el auto donde llevaban a las mujeres y al hombre chocó y los sicarios abandonaron los cuatro vehículos para escapar.
El parte oficial aseguró que en ese sitio “una persona más murió durante una agresión a elementos policiales en las inmediaciones del Puente Pharr”.
La policía estatal logró la detención de “una persona que llevaba en la cajuela de un automóvil a dos mujeres”, es decir la policía presentó al joven secuestrado como miembro de la delincuencia organizada, pero posteriormente informaron que fueron tres las personas rescatadas.
La autoridad no detalló si la persona que falleció en esos hechos era uno de los civiles armados o una víctima colateral.
Por la noche, alrededor de las 20:00 horas, se reportó un enfrentamiento entre militares y civiles armados que viajaban en una camioneta. En el reporte oficial se mencionó que tres hombres y una mujer dispararon contra miembros del Ejército y al responder éstos, murieron los cuatro presuntos delincuentes. Las fuentes consultadas aseguraron que los fallecidos no estaban involucrados en los atentados terroristas ocurridos en la tarde.
En la noche del fatídico sábado las páginas en internet especializadas en alertar sobre situaciones de riesgo, así como redes sociales y grupos de mensajería instantánea se saturaron con alertas, noticias falsas y presuntas advertencias del Cártel del Golfo contra empleados de maquiladoras, para evitar que salieran a la calle después de las diez de la noche.
La población de esta frontera está acostumbrada a este tipo de mensajes y normalmente no los toma muy en serio. No obstante, cuando trascendió que los asesinatos fueron directamente contra inocentes, la zozobra se posó sobre la ciudad y se esfumó de Reynosa la relativa tranquilidad que privó algunos meses.
Antecedentes
Organizaciones defensoras de derechos humanos y familiares de desparecidos aseguran que lo sucedido ha sido “inédito” y que se trata de “narcoterrorismo”.
Geovanni F. Barrios Moreno, presidente de la asociación Justicia Tamaulipas, denunció que el sábado 19 la autoridad quedó totalmente rebasada.
“Nunca había ocurrido esto. Sicarios que se dedican a robar y a matar indiscriminadamente gente inocente que camina por las calles. Cuando la autoridad queda rebasada para proteger a su población ante el crimen organizado se justifica la intervención de organismos internacionales”, afirmó Barrios.
“Esto que sucedió, este tipo de delitos se encuentran tipificados en el Estatuto de Roma como delitos de lesa humanidad, cuando un grupo delictivo ataca a la sociedad civil”, añadió.
Para el fundador de Justicia por Tamaulipas, el acto de narcoterrorismo reforzará la solicitud de los legisladores estadunidenses que exigen que los cárteles mexicanos sean considerados como “organizaciones terroristas”, lo que le permitirá al gobierno de Washington utilizar al Ejército para combatir el narcotráfico y modificar las relaciones en el rubro de seguridad con su vecino de sur.
Tamaulipas ya cuenta con dos antecedentes que pueden ser catalogados como narcoterrorismo: el coche-bomba que estalló la noche del 19 de marzo de 2012 frente al diario Expreso de Ciudad Victoria, que sólo causó daños materiales, y el coche-bomba del 29 de junio de ese año frente a la alcaldía de Nuevo Laredo, hiriendo a siete personas.








