La desmemoria del SIT_AC “de memoria”

Excesivos elogios, vergonzosa nostalgia y nula autocrítica caracterizaron la edición con la cual el Simposio Internacional de Arte Contemporáneo (SIT_AC) celebró sus 20 años antes de cumplirlos.

Con el título “de menoria”, realizado y transmitido en formato virtual los pasados 9, 10 y 11 de junio, el evento, aun cuando en su título planteó abordar su propia memoria, se limitó a enumerar contenidos temáticos de diferentes ediciones sin hacer referencia a la eficaz participación que tuvo, durante sus primeras ocho ediciones, en la construcción del ecosistema hegemónico del arte contemporáneo en México (https://www.youtube.com/channel/UC5o-hJwTsEsTwM-IHTob1Tw/videos).

Promovido desde 2002 por el Patronato de Arte Contemporáneo, AC (PAC), el SIT_AC estableció redes con protagonistas curatoriales de la escena global, a través de un modelo de mediación artística que conjugó la legitimación pública del evento con la organización de fiestas y encuentros privados con los invitados al simposio.

En su devenir, el SIT_AC evidencia la configuración de una tribu que, al vincular iniciativa privada con promoción gubernamental, se ha convertido en un poder factico del arte contemporáneo en México.

El origen del SIT_AC se remite al Foro Internacional sobre Teoría del Arte Contemporáneo (FITAC) que, en el contexto de la Expo-Arte Guadalajara, se realizó en esa capital de 1992 a 1998. Concebido a partir de la conjunción del galerista Carlos Ashida (1955-2015) y el curador Guillermo Santamarina, el FITAC fue un evento atípico que vinculó el mercado con la reflexión teórico-artística. Y si bien el interés de Ashida se concentraba en formar coleccionistas, el idealismo de Santamarina se volcaba tanto en comprender los nuevos paradigmas postconceptuales como en lograr que la escena global visualizara la creatividad nacional.

Como estrategia más intuitiva que racional, Santamarina, desde el FITAC, invitó a curadores que sobresalían en el todavía incipiente mainstream. Entre ellos el entonces muy reconocido crítico italiano Achille Bonito Oliva, quien había acuñado el término de “transvanguardia”, y muy especialmente la francesa Catherine David que, además de haber sido curadora del Centro Pompidou y del Jeu de Paume –ambos en París, Francia–, ya estaba nominada como curadora para la prestigiada Documenta de Kasel, Alemania, en su edición X de 1997.

La continuación del FITAC, al ser replicado por el PAC, tuvo un impacto empresarial de inspiración neoliberal. Fundado en junio del 2000, durante una coyuntura política que anunciaba la sustitución del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la presidencia, el PAC se configuró como una organización que, si bien era financiada con aportaciones de la sociedad civil representada por distintas galerías, se fortalecía por sus vínculos con funcionarios culturales gubernamentales.

Fundado por las mediadoras Magda Carranza y Patricia Sloane en compañía del entonces funcionario gubernamental Osvaldo Sánchez –director de los museos Carrillo Gil de 1997 a 2000 y del Tamayo de 2000 a 2002–, el PAC, desde su origen, fue una excelente plataforma para proyectar a los artistas de las principales galerías que financiaban la asociación. Entre ellas, la Kurimanzutto, que desde 2002 ha tenido participaciones diversas.

Fortalecido por las relaciones que promovió con curadores tan reconocidos como Hans Ulrich Obrist, Okuwi Enwezor o Klaus Biesenbach, el SIT_AC, en su falso aniversario, devela una ausencia de proyecto que sólo un irreverente tan visionario como Santamarina se atreve a vislumbrar.