Un corto para afrontar la extrema violencia en Tecomán, Colima

COLIMA, COL.- El tema de la desaparición de personas y las fosas clandestinas es llevado al cine a través del cortometraje Subterránea, de la casa productora Hormiguero audiovisual, bajo la dirección de Nelson Aldape y la producción de Isis Ahumada, con financiamiento del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine).

La trama se desarrolla en el municipio costero de Tecomán, Colima, que según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal registró en 2017 el índice de violencia más alto del país, mientras que durante la actual administración federal ha sido ubicado entre los municipios con el mayor número de fosas clandestinas y cadáveres encontrados.

Colindante con el estado de Michoacán, Tecomán llamó la atención internacional cuando en febrero de 2019 fueron localizadas en este lugar 49 fosas con los restos de 73 personas, en un predio aledaño a la comunidad de Santa Rosa, en los límites con la municipalidad de Armería.

Aunque los hallazgos de fosas con cadáveres pasaron a formar parte de la cotidianidad de Tecomán, otro hecho que generó fuerte impacto fue la localización del cuerpo de la diputada local Francis Anel Bueno Sánchez, del partido Morena, quien había sido secuestrada y estaba desaparecida desde finales de abril de 2020; un mes después fue encontrada en una fosa cercana a la Laguna de Alcuzahue.

Basado en un relato del escritor manzanillense Avelino Gómez Guzmán –quien en 2013 obtuvo el Premio Internacional de Narrativa Ignacio Manuel Altamirano–, Subterránea presenta la historia de una mujer trans, trabajadora agrícola que labora como peladora de cocos, quien se descubre con dones de adivinación.

Ante la popularidad que adquiere, la protagonista enfrenta la disyuntiva de utilizar ese poder en beneficio propio –obtener la fama y fortuna que ha soñado– o al servicio del pueblo, para contribuir a la localización de personas desaparecidas.

Con este cortometraje, Aldape y Ahumada incursionan en el cine de ficción, pues antes habían emprendido algunos proyectos de cine documental, entre ellos Tecuani, Hombre Jaguar, con el que obtuvieron la nominación al Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas en 2018.

En entrevista con Proceso, Aldape cuenta que si bien el cortometraje surgió de una ficción, “la historia que desarrolla se encuentra inspirada en situaciones que suceden en nuestro entorno y a veces nos rebasan, en ese tipo de violencia que nos cruza y al que parecemos habernos acostumbrado, como la desaparición de personas, un fenómeno que por desgracia se ha vuelto abundante y que en ocasiones nos hace sentir impotentes”.

Por ello Subterránea plantea una encrucijada sobre la actitud que pueden tomar los individuos y la sociedad frente a las desapariciones, dice, “permanecer indiferentes o ver si con las herramientas a nuestro alcance encontramos ese algo que podríamos hacer desde nuestra respectiva trinchera, por mínimo que pueda ser”.

Todos los días, refiere, las personas “tenemos que tomar una decisión, reaccionar ante nuestra realidad, pero al vivir una realidad cada vez más violenta podemos optar por dar vuelta a la página o buscar hacer algo”.

Situación compleja porque no hay una receta, pero al final el cortometraje busca hablar de esa dificultad de encontrar una manera, busca dialogar y propiciar que el espectador se haga esas preguntas.

El hecho de que la protagonista sea una mujer trans, indica, “nos permite también adentrarnos a ese mundo, hablar de las diversidades que existen y coexisten en nuestros entornos, además de abordar ciertas problemáticas inherentes a esa diversidad, como la discriminación y la violencia de género”.

No obstante, el filme –con la participación de Iván Salcedo Maracho en fotografía– no sólo muestra las problemáticas de Tecomán, sino el desarrollo de la vida cotidiana de una manera integral en esta ciudad de poco más de 100 mil habitantes.

“Fácilmente –advierte Aldape– se podría pintar un Tecomán violento en el que todo es terrible, en un ambiente de guerra. Sin embargo, también hay cosas maravillosas e increíbles conviviendo al mismo tiempo: una naturaleza hermosa y una riqueza agrícola y cultural. La idea fue mostrar que todo está mezclado, y si lo reconocemos así, creo que es cuando tenemos más chance de actuar.”

En los poco menos de 20 minutos de duración, el corto pretende hacer un retrato de la realidad “donde lo positivo y lo negativo están juntos, con el propósito de entender que las cosas son así, que incluso esta violencia no la podemos separar, aislar o imaginar que es por una sola causa o de un solo lugar”.

Cuando se entienda esa diversidad, la sociedad irá desenredando y encontrando cuáles son las pequeñas acciones que puede hacer para mejorar su entorno.

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El director del proyecto cuenta que la realidad de la violencia se hizo presente muy de cerca en la ­época de los preparativos del audiovisual, pues “habíamos empezado a trabajar con una compañera trans que desa­fortunadamente sufrió un ataque en el que casi pierde la vida en una colonia de Tecomán, por lo que tuvo que irse de la ciudad; fue muy fuerte darnos cuenta de que las violencias nos cruzan. Decir esto es muy real, pero es justamente de lo que estamos hablando”.

Aunque la víctima ya no pudo participar en la filmación, el equipo pudo reafirmar el propósito de visibilizar la vulnerabilidad que enfrentan las personas que forman parte de la comunidad de la diversidad sexual.

Subterránea fue uno de los ganadores del 20° Concurso Nacional de Proyectos de Cortometraje por Regiones de 2020, convocado por el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), que de un total de 300 propuestas recibidas de todo el país seleccionó 10, dos de ellas correspondientes a la zona occidente.

Su rodaje se llevó a cabo del 1 al 5 de diciembre pasado, y en él participaron alrededor de 25 personas, entre ellas actores y actrices como Ángeles Cruz, ganadora de un Ariel a Mejor actriz, y Hugo Catalán, con destacada trayectoria en el cine y la televisión.

Entre las locaciones de grabación se seleccionaron parajes, campos agrícolas, áreas culturales, infraestructura urbana, así como espacios en manglar y playa en distintas partes de la costa colimense, algunas de las cuales fueron plasmadas por el reconocido cineasta Alberto Isaac (1923-1998) –En este pueblo no hay ladrones, El rincón de las vírgenes y Mariana, Mariana…

Nelson Aldape refiere que la protagonista, Francis Márquez Moreno, no es actriz de profesión, por lo cual trabajaron durante tres meses para poder llegar a lo que se necesitaba en el proyecto.

Además del patrocinio del Imcine, en Colima se sumaron al proyecto varios aliados: Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima –de la que egresaron el director y la productora–, las secretarías de Cultura y de Turismo, el Ayuntamiento de Tecomán, el Colectivo de Teatro de Tecomán, la Escuela de Artes Escénicas Locomoción, así como diversas empresas locales.

Aldape destaca la participación de la Red Desaparecidos en Colima, AC, cuyo apoyo califica como fundamental a través de la asesoría y la inclusión de elementos reales que ellas utilizan en sus búsquedas de las personas desaparecidas.

“Las integrantes de esta organización fueron muy generosas para ayudarnos a contar esta historia; ahora esperamos nosotros que cuando la obra se presente en las pantallas podamos retribuir y generar foros para que se siga hablando de estos temas”, dice.

Tras la posproducción, el cortometraje será estrenado –prevéen– en uno de los festivales de cine de verano, entre los meses de julio y agosto próximos, para posteriormente compartir en plataformas y realizar presentaciones en Colima y otras ciudades del país.

La casa productora colimense Hormiguero audiovisual, en la que participan Aldape, Ahumada y Salcedo, entre otros, auspició antes el documental Tecuani, Hombre Jaguar, así como otros proyectos ganadores en el Festival Colima de Cine y Festival Zanate de Cine Documental Mexicano, además de haber participado en festivales nacionales e internacionales como SFC en Cannes, Francia; Hot Docs Canadá; FCE Ecuador; FIC Morelia; FIC Guanajuato, y DocsMx.

–¿Qué espera que nos aporte Subterránea como sociedad? –se le pregunta al realizador.

–Yo espero que nos deje por lo menos una reflexión o un diálogo sobre cómo estamos enfrentando el contexto actual de las violencias, especialmente las desapariciones, porque no nada más es sonreír y decir que soy empático: actuar e intentar hacer algo es duro, implica un sacrificio.

Originario de Tecomán, donde nació en 1991, Nelson Aldape subraya que a partir de la realización de este cortometraje experimentó algunos redescubrimientos sobre su tierra natal:

“Creo que somos más resilientes de lo que pensamos, que nos estamos enfrentando a realidades muy duras, pero también hemos encontrado cosas que nos fortalecen, como contar las cosas desde esta diversidad. Reconocernos diversos es uno de los factores que nos hacen fuertes y nos pueden dar ese poder de continuar buscando soluciones a esto que vivimos.”

Se despide:

“Tengo un profundo amor a Tecomán, donde nací y crecí. Pude redescubrir que sí tenemos muchos problemas que resolver aún, pero también tenemos un gran potencial cultural y humano, que es a lo que tenemos que acceder y reconocer para desde ahí cambiar un poco las cosas, encontrar un poco más de paz y menos violencia.”