Una vez que el Instituto Electoral del Estado de Campeche valide los comicios y dé el triunfo a Layda Sansores, de la coalición Morena-PT, se acabarán nueve décadas de hegemonía priista. Reacios a admitir su derrota, todos se lanzan contra Layda. Christian Castro Bello –de la coalición PRI-PAN-PRD y sobrino de Alejandro Alito Moreno Cárdenas, líder nacional del PRI, el partido más descalabrado– advirtió que llevará el proceso electivo “hasta donde tope”.
CAMPECHE, CAMP.– Es probable que tras cuatro intentos Layda Sansores San Román, candidata de la coalición Morena-Partido del Trabajo, rompa los 92 años de hegemonía priista en la entidad y se convierta en septiembre próximo en la primera gobernadora por un cerrado margen a sus oponentes Eliseo Fernández Montúfar, de Movimiento Ciudadano (MC) y Christian Castro Bello, de la coalición PRI-PAN-PRD, quienes no admiten su derrota y buscan anular la elección.
Pese a que terminó en el mismo tercer lugar en que arrancó, Castro Bello –sobrino de Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, quien pidió licencia como gobernador para presidir el PRI nacional– advirtió que llevará el proceso electivo “hasta donde tope”; es decir, hasta los tribunales.
Una advertencia similar lanzó el candidato de Fuerza por México, Luis García Hernández, pese a que abandonó la contienda el último día del periodo de campañas para declinar por el priista, a quien durante el proceso le hizo el trabajo sucio.
Más que Castro Bello, quien se ganó el mote del “candidato inoloro”, es su tío Alito quien se resiste a perder la entidad que gobernó durante cuatro años antes de irse a dirigir el PRI nacional. Y es que dejó cuentas pendientes por su presunta corrupción y enriquecimiento ilícito.
En la misma sintonía de buscar la anulación de los comicios está Fernández Montúfar, alcalde con licencia en este municipio capital y quien le pisa los talones en la votación a Sansores San Román, la segunda de los cinco hijos del exgobernador Carlos Sansores Pérez, cuyo nombre sigue vigente en la entidad.
Fernández Montúfar acumula múltiples denuncias promovidas por diferentes actores, causas y momentos; las más graves son las que interpusieron durante el proceso electoral Morena y Luis García ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la de Anticorrupción del Estado de Campeche por los presuntos delitos de peculado, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal, asociación delictuosa, facturación falsa, así como por un fraude contra la Comisión Federal de Electricidad, todos cometidos desde el ayuntamiento de Campeche.
Se le acusa del presunto desvío superior a los 200 millones de pesos de la comuna para su campaña proselitista. Algunas denuncias son también contra su mancuerna Biby Karen Rabelo de la Torre, virtual alcaldesa electa, cuya campaña presuntamente fue financiada con parte de los recursos que desvió del ayuntamiento Fernández Montúfar, cuyos adversarios priistas lo acusaron de recibir también fondos de los gobiernos de Yucatán y Jalisco.
Un candidato maromero
Fernández Montúfar, un influencer que construyó su capital político en las redes sociales principalmente entre los jóvenes, se presentaba como el “verdadero amigo cercano” del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo cual, según su discurso, beneficiaría al estado.
Para validar su dicho, recurrió a Edwin Granados, el influencer amlover de Campechaneando, quien terminó siendo acusado por sus colegas de “traidor a la 4T” por ese papel que jugó en la campaña del emecista y por atacar a Sansores San Román.
Fernández Montúfar, quien no ha renunciado al PAN ni éste lo ha expulsado de sus filas, se perfilaba como candidato natural de Acción Nacional a la gubernatura, pero la alianza con el PRI y el PRD le cerró el paso, de modo que se cobijó en el MC, que en 2018 lo postuló en coalición con el albiazul para la alcaldía. No obstante, se llevó buena parte de la votación de los panistas inconformes con la alianza VaXCampeche.
Además de MC, cuyos dirigentes nacionales nunca vinieron a respaldar su candidatura, Fernández Montúfar se apoderó del partido Redes Sociales Progresistas que, por ser de nueva creación, no tenía derecho a coligarse, pero que abiertamente operó para él con sus prerrogativas y con sus candidatos.
La presidencia de ese nuevo partido quedó en manos de Tania Fernández, su prima, y la operación a cargo de exfuncionarios municipales.
En la semana de la elección, la policía estatal aprehendió en Escárcega a seis presuntos integrantes de un grupo de choque de MC y les decomisó un chaleco antibalas, tres placas balísticas, una granada de gas lacrimógeno, barreras tipo bastones, 17 bolsitas de mariguana, seis bolsitas de fragmentos de droga sintética conocida como cristal, bombas molotov, pistolas de tubo para cartucho de escopeta 16, equipos de comunicación y celulares.
Los detenidos reconocieron que estaban al servicio de Fernández Montúfar y de Silvestre Lemus Orozco, candidato a la alcaldía de aquella demarcación. Cinco de ellos quedaron vinculados a proceso.
Los afanes del sobrino
Desde el arranque de la contienda, Layda Sansores era la candidata a vencer para Fernández Montúfar, cuya campaña se distinguió por su agresividad; también lo era para Castro Bello, a quien su tío Alito le hizo sombra con su protagonismo.
De acuerdo con cifras de Morena, hasta el jueves 10 por la noche, una vez concluido el conteo oficial de las actas de escrutinio de la elección de gobernador en los consejos distritales, la candidata de la coalición Morena-PT, Layda Sansores San Román, ratificó su virtual triunfo sobre Fernández Montúfar, su más cercano oponente.
Según esas cifras, Sansores San Román dejó atrás por más de 7 mil votos a Fernández Montúfar y por más de 10 mil al sobrino de Alito.
El proceso que pretenden nulificar Alito y Fernández Montúfar inició viciado y fue de los más desaseados por parte de todos los actores, incluido el gobierno del sustituto de Alito, Carlos Miguel Aysa González, cuyo hijo, Carlos Miguel Aysa Damas, debutará en la política como diputado federal del PRI por la vía plurinominal en la próxima Legislatura.
Ya de entrada, el aparato electoral cargaba con el descrédito de sus integrantes por sus nexos con el sistema y por su participación en presuntos fraudes en elecciones pasadas, el más escandaloso el que se perpetró hace tres años en la elección municipal de Carmen, para imponer al panista Óscar Rosas González en la alcaldía.
En ese contexto, la hija del gobernador, Karla Aysa Nakasima, debido a la presión pública, tuvo que pedir licencia a su cargo como jefa de la Oficina de la Presidencia del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), desde donde controla el organismo. No obstante, se le acusa de seguir operando tras bambalinas.
Al consejo general, que preside la también cuestionada Mayra Fabiola Bojórquez González, se integró recientemente como consejera Nadia Abigail Moguel Ceballos, quien es hermana de Mirna Patricia Moguel Ceballos, actual magistrada numeraria de la Sala Contencioso-Administrativa del Poder Judicial del estado, quien, como presidenta del Tribunal Electoral del Estado de Campeche (TEEC) entregó a Alito su constancia como gobernador electo en 2015.
Francisco Ac Ordóñez, a quien se le culpa de haber operado personalmente el presunto fraude en la alcaldía carmelita, ahora preside el TEEC.
Los consejos distritales y municipales también fueron infestados por incondicionales empleados estatales y municipales –de los ayuntamientos que gobierna el PRI– a los que el IEEC hizo consejeros. Varios de ellos pertenecen por ejemplo al Instituto de Acceso a la Justicia del Estado de Campeche.
No sólo eso. El gobierno estatal también hizo uso de sus recursos en apoyo a los candidatos de su partido. Por ejemplo, el último día de las campañas, Morena acusó al gobierno de Campeche de usar a la policía estatal para manipular la elección, con la detención arbitraria de su candidata a la alcaldía de Palizada, quien fue retenida durante nueve horas en las oficinas del Ministerio Público en esa demarcación. Se le liberó porque no cometió ningún delito. Ese es el municipio natal de Aysa González.
Una figura polémica
En un afán por desalentar la participación ciudadana en los comicios, medios afines al PRI, varios de los cuales presuntamente son ya propiedad de Moreno Cárdenas, iniciaron una campaña de “terrorismo” en torno a la pandemia, difundiendo incluso noticias falsas en el sentido de que los hospitales estaban llenos nuevamente de pacientes con covid. No se les creyó.
Y la jornada electoral tampoco transcurrió en un marco de civilidad. Pese a que más de la mitad de las casillas abrieron después del mediodía, a que tanto priistas como emecistas rodearon los puntos de votación con vándalos, los segundos incluso con pandillas motorizadas, de la quema de cuatro vehículos en Ciudad del Carmen, y los balazos en colonias populares de Campeche, el proceso fue concurrido.
Los rondines de la Guardia Nacional mitigaron la tensión. También permanecieron cerca de los consejos distritales y municipales para desalentar disturbios entre los diferentes bandos durante las sesiones del conteo oficial.
Maestra normalista y licenciada en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Layda Sansores, figura también polémica, inició esta contienda con una avasallante ventaja de más de 10 puntos sobre sus oponentes, pero perdió bonos debido a la inclusión de cuestionados personajes en su equipo de campaña, como los exsenadores Raúl Pozos y Jorge Luis Lavalle Maury, quien ahora está preso y sujeto a proceso por el caso de los sobornos de Odebrecht para la aprobación de la reforma energética.
Pero los expriistas se repartieron también en MC, pues Fernández Montúfar tuvo entre su equipo a Roberto Alcalá Ferráez y a Claudio Zetina Gómez, quienes despacharon como secretario de Medio Ambiente y jefe de la Oficina del Gobernador, respectivamente, en el cuatrienio de Alito.
Sansores San Román disputó también la gubernatura en 2003 y 2015, pero en esas ocasiones fue derrotada por Jorge Carlos Hurtado Valdés y por Moreno Cárdenas, a diferencia de la de 1997, en la que compitió como candidata externa del Partido de la Revolución Democrática, cuando López Obrador lo presidía en el plano nacional.
En aquella controversial elección, la alternancia fue descarrilada por un presunto fraude electoral que dio el triunfo al priista Antonio González Curi, quien 24 años después no logra quitarse el estigma de “espurio”. Pese a las violentas represiones policiales, Sansores y miles de sus seguidores mantuvieron un plantón permanente durante ocho meses en la Plaza de la República, que levantaron tras evidenciar un centro de espionaje telefónico gubernamental desde donde se escuchaban las conversiones de políticos, empresarios, líderes sociales y periodistas.
No obstante, el movimiento de resistencia civil se organizó en la denominada Corriente Democrática de Resistencia Civil, con la que Sansores fundó los partidos Convergencia y luego Morena.
Su desempeño como diputada federal y senadora, así como el de alcaldesa en la Álvaro Obregón, en la capital del país, fue siempre polémico.
Ahora, pese a las circunstancias, Layda Sansores festejó con miles de sus seguidores la madrugada del lunes 7 y el miércoles 9 de junio, día en que arrancó el cómputo oficial de la elección, con la advertencia al Instituto Electoral del Estado de Campeche de que miles de ojos observan su actuación.








