Pese a la polémica mundial por el uso del medicamento antiparasitario ivermectina en el tratamiento para personas con covid-19, el Gobierno de la Ciudad de México realizó un estudio “cuasi-experimental” en el que encontró que su suministro redujo entre 52% y 76% la probabilidad de que los pacientes sean hospitalizados con síntomas graves.
El viernes 14 la secretaria de Salud del gobierno capitalino, Oliva López, y el director de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), José Antonio Peña Merino, presentaron los principales resultados del análisis del uso de ese medicamento, al que incluso mencionaron como parte de la política pública de salud y adelantaron que seguirán suministrándolo en pacientes que puedan llevar su tratamiento en casa.
El estudio Ivermectina y las probabilidades de hospitalización por Covid-19: evidencia de un análisis cuasi-experimental basado en una intervención pública en la Ciudad de México, que se puede consultar en el sitio de internet SocArXiv Papers (https://osf.io/preprints/socarxiv/r93g4/), se realizó con el objetivo de “medir el efecto de la intervención a nivel poblacional de la Ciudad de México –un botiquín médico a base de ivermectina– en las hospitalizaciones durante la pandemia de Covid-19”.
Dicho botiquín o kit contiene cuatro comprimidos de seis miligramos de ivermectina para dos días, 10 comprimidos de paracetamol de 500 miligramos para tomar uno cada ocho horas, si hay síntomas; así como 30 comprimidos de ácido acetilsalicílico de 100 miligramos para tomar uno diario durante 14 días.
Para realizar el estudio se utilizó “un diseño de investigación cuasi-experimental con un método Coarsened Exact Matching utilizando datos administrativos de hospitales y llamadas telefónicas” del sistema Locatel.
Las fuentes de datos fueron tres: los registros de pruebas positivas a covid-19 en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades Respiratorias del 23 de noviembre de 2020 al 28 de enero de 2021, una base de datos de personas ingresadas en distintos hospitales públicos locales y federales de la Ciudad de México desde el 24 de noviembre de 2020 al 8 de febrero de 2021 y los registros del sistema de seguimiento Locatel para contactar casos positivos.
El principal resultado fue el hallazgo de “una reducción significativa en las hospitalizaciones entre los pacientes que recibieron el botiquín médico a base de ivermectina; el rango del efecto es 52%-76%, dependiendo de la especificación del modelo”.
Así, “el estudio apoya intervenciones basadas en ivermectina para mitigar los efectos de la pandemia de covid-19 en el sistema de salud”, de acuerdo con los autores, funcionarios del gobierno de la ciudad, Oliva López y José Merino, además de Víctor Hugo Borja, coordinador nacional médico del Instituto de Salud para el Bienestar; Eduardo Clark García, director general de Gobierno Digital de la ADIP; Jorge Alfredo Ochoa, director general de Servicios de Salud Pública de la Secretaría de Salud (Sedesa), y los especialistas en políticas públicas Lila Petersen y Saúl Caballero.
Para llegar a este resultado, explica el documento, se estimaron “modelos de regresión logística con observaciones emparejadas ajustadas por edad, sexo, gravedad de covid y comorbilidades. Para comprobar la solidez, se separó el efecto del kit del control médico telefónico; cambió el periodo de comparación; y se subdividió la muestra por ocupación de hospitalización”.
El origen
Las autoridades sanitarias de la Ciudad de México decidieron aplicar la ivermectina para tratamiento ambulatorio de pacientes con covid-19 a finales de 2020, cuando un grupo médico del IMSS y de la Sedesa se reunió con especialistas nacionales e internacionales que administraban ésta y el ácido acetilsalicílico.
Al detectar “que prácticamente no existían efectos secundarios”, ambos medicamentos se podían incluir en el kit médico que otorga el gobierno capitalino a personas que acudían a los 230 macrokioscos instalados hasta ese entonces en la ciudad para realizarse gratuitamente pruebas rápidas de covid-19, resultaban positivos y podían seguir el tratamiento en su domicilio, bajo seguimiento de médicos mediante el sistema Locatel.
El medicamento se empezó a suministrar el 29 de diciembre de 2020 en los kits que se entregaban a personas cuya prueba rápida salía positiva. Un mes después, las autoridades comenzaron a realizar el análisis estadístico.
Así lo anunció la titular de la Sedesa, Oliva López, en videoconferencia el pasado 22 de enero y dijo que en el estudio participaba también el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Sin embargo, el 25 de enero siguiente, su director, David Kershenobich, aclaró en un comunicado que la utilidad de la ivermectina para el tratamiento del covid-19 “todavía no está demostrada”.
Sin embargo, aceptó que “con el propósito de contribuir a responder a la pregunta de su utilidad, su administración en los centros de salud de la Ciudad de México se haga como parte de un ensayo clínico controlado, internacional, que permita favorecer la investigación de su uso terapéutico, privilegiando en su diseño el concepto de farmacovigilancia”.
Y dejó claro que “no existe evidencia para su uso profiláctico o asociado al empleo de antibióticos”.
Para el estudio se dio seguimiento a unas 135 mil personas que recibieron el kit médico y otras 85 mil que no, pero que tenían características similares de edad, sexo, síntomas y comorbilidades.
“A través de más de 220 mil observaciones en personas que recibieron y no recibieron el kit médico con ivermectina y el ácido acetilsalicílico, se detectó una reducción en la probabilidad de ser hospitalizado en un rango de 52% a 72% para quien sí recibió el kit con los medicamentos”, explicó el viernes 14 Peña Merino.
En una tarjeta informativa, el IMSS informó a Proceso que, hasta el pasado jueves 6 se habían entregado 83 mil 614 kits de tratamiento para pacientes ambulatorios confirmados de covid-19 con ivermectina. Y agregó: “No existe un estudio dentro del IMSS ni en México sobre las causas de la reducción de contagios; sin embargo, existe coincidencia temporal de que al mismo tiempo que se inició el kit disminuyeron los casos de hospitalización por covid-19 en el IMSS”.
Se necesitan más estudios
En la introducción del estudio mencionado los autores reconocen que “no existe un tratamiento farmacológico estandarizado para covid-19, ni un consenso médico sobre cómo prevenir que las personas con síntomas leves o moderados desarrollen síntomas graves; principalmente entre pacientes que no han sido hospitalizados”.
Recuerdan que la ivermectina “es un fármaco antiparasitario de amplio espectro” aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, que se utiliza en el control de varias enfermedades tropicales y que se asoció con el tratamiento para covid-19 “porque los estudios de laboratorio in vitro demostraron que puede disminuir la carga viral del SARS-CoV-2”.
Aseguran que “algunas observaciones en contra del uso de la ivermectina afirman que, para tener efectos similares a los mostrados en la prueba in vitro, serían necesarias dosis superiores a las que se administran habitualmente”.
No obstante, argumentan que “en un metaanálisis en curso, hasta el momento se han incluido 18 ensayos clínicos en 21 países, se han estudiado un total de 2 mil 282 pacientes” y los resultados muestran cuatro efectos: reducción del tiempo necesario para eliminar el virus y de los marcadores de inflamación, disminución del tiempo de hospitalización, así como aumento de 43% en la tasa de recuperación y de 75% en las tasas de supervivencia.
Por eso “consideran necesario continuar con los ensayos clínicos a escalas más altas, ya que los estudios tienen diferentes variables de resultado, el número de participantes aún es muy pequeño y las dosis de ivermectina difieren entre los estudios”.
Incluso comentan que “en el futuro se debe realizar una extensión de este análisis para identificar el efecto del botiquín médico sobre las probabilidades de morir por covid-19 en un hospital o en casa”.
En la presentación de los resultados del estudio, Peña Merino destacó: “Aquí lo importante realmente es validar que la política pública que implementó la Ciudad de México de manera masiva, en este caso del kit médico, fue un factor importante en la reducción de ingresos hospitalarios y, por supuesto, de posibles defunciones”.
Hasta la noche del jueves 20, la CDMX cerraba su segunda semana consecutiva en semáforo epidemiológico amarillo, con 653 mil 650 casos confirmados de covid-19, 42 mil 661 defunciones confirmadas por el virus, una ocupación hospitalaria de 11.8% y 2 millones 366 mil 815 pruebas realizadas.








