Mejía Berdeja: Washington quiere “llamar la atención” y “presionar” a México

El general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de las fuerzas armadas de Estados Unidos, no se retracta de sus declaraciones: entre 30% y 35% del territorio mexicano está en manos del crimen organizado. Eso está “fuera de la realidad”, responde Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, quien considera que los dichos del militar estadunidense responden a la intención de “llamar la atención” y “presionar” a México para que “haga algo más” en materia de seguridad.

Washington.- Decir que entre 30% y 35% del territorio mexicano está en manos del crimen organizado es “insostenible”, “fuera de la realidad”, “totalmente desproporcionado”, sostiene Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, en referencia a las declaraciones que el pasado 16 de marzo hizo el general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

“En todo caso –señala Mejía Berdeja– (tales declaraciones) las vemos más como una manera de llamar la atención de parte de ellos.”

–¿Qué ganaría el Comando Norte con llamar la atención? –se le cuestiona.

–Son la manera que ellos tienen de presionar y lo entendemos –responde.

Pero el jefe del Comando Norte se mantiene en sus dichos: “Los comentarios del general VanHerck se sostienen por sí mismos”, es la respuesta que recibió Proceso, vía correo electrónico, de Bill Lewis, funcionario de la oficina de relaciones públicas del Comando Norte.

El pasado 16 de marzo, en una conferencia de prensa en el Pentágono, VanHerck afirmó que “narcotráfico, migración y tráfico humano (…) son síntomas de las organizaciones criminales trasnacionales que operan con regularidad áreas sin gobierno”. Calculó dichas áreas “de 30% a 35%” del territorio de México”. Afirmó que “eso es lo que está generando algunas de las cosas que enfrentamos en la frontera”.

Proceso solicitó una entrevista con VanHerck para saber en qué sustenta su afirmación. El Comando Norte contestó al pedido con una negativa, pero su oficina de relaciones públicas dijo que contestaría por correo electrónico un cuestionario de unas 10 preguntas. Una semana después de que este semanario envió el cuestionario escrito, Lewis contestó con un mensaje de tres líneas y anexó las versiones estenográficas de las declaraciones de VanHerck del pasado 16 de marzo y de sus testimonios públicos ante el Capitolio en los que mencionó a México.

“El general VanHerck ha hablado de nuestra fuerte alianza con México, particularmente con las Fuerzas Armadas”, escribió Lewis. Y reiteró que el jefe del Comando Norte no se retracta de lo que dijo.

“Con el debido respeto al general, su afirmación es totalmente inexacta y no corresponde a la realidad del país”, declara a Proceso Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana.

“El país tiene una extensión de 1 millón 964 mil 375 kilómetros cuadrados. Imagínese el 35% que él dice equivale casi a 700 mil kilómetros cuadrados; es realmente desproporcionado”, añade Mejía Berdeja en entrevista telefónica con este semanario.

Comenta que el gobierno de México no pidió en privado una aclaración al Comando Norte o al gobierno de Estados Unidos.

En la citada conferencia, realizada en la sala de prensa del Pentágono, el jefe del Comando Norte afirmó que el éxodo de mexicanos hacia Estados Unidos está ligado al control que ejerce el crimen organizado de 30% a 35% del territorio de México.

“Diré que es un síntoma de un problema más amplio”, comenzó explicando VanHerck, para luego acotar: “No voy a involucrarme en política ni en llamar crisis o no a la situación; lo cierto es que necesitamos una frontera segura y saber quiénes vienen.”

Al respecto, Mejía Berdeja expone: “No negamos que, evidentemente como en cualquier otro país, hay problemas de seguridad y hay una presencia de grupos delincuenciales en diferentes puntos, pero de eso a señalar que controlan hasta 35% es una desproporción total”.

Para el general de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y titular del Comando Norte, no hay duda de que el control de regiones del territorio mexicano por parte del crimen organizado obliga a la población a migrar, buscando garantías para su seguridad.

“Son indicadores y razones de por qué la gente deja Centroamérica, Sudamérica y México para venir a nuestra nación”, estableció el general.

“Llamar la atención”

VanHerck no es el primer militar de alto rango en el Pentágono o un político al más alto nivel del gabinete presidencial de Estados Unidos en afirmar que una proporción significativa del territorio mexicano está en manos de narcotraficantes o del crimen organizado.

Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior en la presidencia de Barack Obama, aseguró varias ocasiones entre 2009 y 2012 que México era una “Estado fallido” por la presencia y control de los cárteles del narcotráfico en varias entidades mexicanas, lo que molestó al gobierno de Felipe Calderón.

Al subsecretario de Seguridad Pública se le cuestiona por qué el gobierno mexicano se quedó callado cuando VanHerck lanzó su afirmación sin presentar el sustento o las pruebas de ello.

Mejía Berdeja apunta que el gobierno mexicano no tendría razón para aclarar el asunto. “En todo caso nosotros lo vemos más como una manera de llamar la atención de parte de ellos; reitero: es insostenible esa afirmación de que 30 o 35% del territorio está controlado por el crimen organizado”, explica el subsecretario.

Explica que “llamar la atención” es “la manera que ellos tienen de presionar y lo entendemos”.

Y enumera luego acciones realizadas por el gobierno mexicano que indican que “se está trabajando”: “El despliegue territorial que hoy tienen las Fuerzas Armadas, las de seguridad, las mesas estatales de construcción de paz y las políticas que llevamos a cabo, por ejemplo, en los 15 municipios donde tienen mayor número de homicidios, donde en 10 de éstos han venido bajando –aun Tijuana, con el mayor número, tiene un descenso– y se están haciendo estrategias en cada uno de esos 15 municipios.

“Nosotros evidentemente rechazamos esa afirmación y creemos, insisto, que es más un posicionamiento para llamar la atención sobre una problemática, pero evidentemente no hay tal. Hay un control. Hay zonas donde hay una presencia de los grupos criminales, pero nuestras carreteras están sujetas a control, resguardo de nuestras instalaciones estratégicas.”

El subsecretario reconoce que “tenemos algunos problemas, como el de Aguililla, Michoacán, pero se están atendiendo y los vamos a resolver.

–¿Presionar para qué? –se le pregunta.

–En el sentido de llamar la atención de que debemos hacer algo más.

El gobierno de López Obrador niega que México esté bajo un estado de inseguridad generado por la violencia del narcotráfico, similar o peor a los que se registraron en los sexenios de Calderón o Enrique Peña Nieto, pese a la percepción de la ciudadanía.

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) dice que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública encontró que a partir de 2018 se contuvo la espiral de crecimiento de homicidios en el país.

Tres años antes, entre 2015 y 2018, el Secretariado Ejecutivo reportó un aumento de 30% en los homicidios, mientras que el año pasado la estadística disminuyó 0.4% en términos de homicidios dolosos.

El subsecretario subraya que entre el primer trimestre de 2020 y el de 2021 los homicidios dolosos en el país tuvieron una contracción de 4.6%.

“Es una disminución que, si bien no es espectacular, sí es importante, toda vez que teníamos una tendencia de crecimiento exponencial de los homicidios”, señala.

El tejido social

Al subsecretario se le insiste en que la ciudadanía sigue viviendo bajo la amenaza de la violencia, la extorsión, los secuestros; y que hay ejemplos que lo demuestran, como el caso de Aguililla.

“En el caso de Aguililla se está haciendo un trabajo que tiene que ver con el tema de la política social. Lo que se busca ahí es reconstituir todo el tejido social, porque es una zona de Michoacán que enfrenta una disputa entre los grupos criminales; una disputa territorial, y esto ha generado un problema social fuerte”, explica el subsecretario.

A Mejía Berdeja se le hace notar que él mismo reconoce que los grupos criminales se disputan el control de territorios, como en Aguililla, donde pareciera que la autoridad está ausente.

“Son problemas de seguridad importantes, pero se están atendiendo; pero eso no puede justificar que lo quieran extrapolar, aun en un municipio”, dice.

Pone como ejemplo Tijuana, “donde hay un problema de homicidios importante –el número uno del país”–, pero donde el fenómeno no se presenta en todo ese municipio, sino sólo en algunas áreas del mismo.

Se le insiste que los casos de violencia entre grupos del crimen organizado que se disputan el control de plazas dan pauta para que desde el exterior se mire a México como a merced de los asesinos y delincuentes, en un estado de indefensión total.

“Equivaldría a afirmar, por ejemplo, que si en Chicago hay pandillas o grupos criminales –como Proceso lo ha reseñado en entrevistas con algunos funcionarios de la DEA, que reconocen la presencia de grupos criminales en Estados Unidos–, esa ciudad está controlada por los grupos criminales; eso sería un exceso de nuestra parte”, resalta Mejía Berdeja.

Para el gobierno de López Obrador la solución al problema de la inseguridad y la violencia es la militarización del territorio nacional a través del despliegue de los casi 100 mil efectivos de la Guardia Nacional, que tienen presencia en 200 coordinaciones nacionales.

“Y precisamente para que haya presencia en todo el territorio se ha avanzado en la construcción de cuarteles que están desplegados por todo el territorio nacional. Se tiene la proyección de terminar este año con casi 200 cuarteles”, precisa el funcionario de la SSPC.

Si los militares o el gobierno de Estados Unidos desean contribuir a contener la violencia que generan el crimen organizado y el narcotráfico en México, Mejía Berdeja considera que entonces deberían hacer más para contener el tráfico ilegal de armas que sale de su país.

Comenta que el gobierno de México observa en el de Joe Biden una disposición para abordar con seriedad el asunto. Sin embargo, señala que será en los próximos meses cuando se pueda palpar si lo hace o no.

“Antes costaba mucho entender el tema de las armas, sobre todo por los grupos de interés que hay del lado americano y la fuerza de los grupos que manejan el tema armamentista. El tema del tráfico de drogas y el de la violencia está ligado al tráfico de armas; si no se combate este tráfico, no vamos a ser lo suficientemente eficaces”, insiste el subsecretario.

–La testarudez del general VanHerck, por llamar la atención como usted dice, ¿le hace daño a la relación bilateral?

–No lo calificaría como testarudez, es la visión de ellos, pero evidentemente no es una visión que esté respaldada.

–¿Daña o no? –se le insiste.

–Nosotros ya estamos con mucha fortaleza en términos de lo que venimos trabajando. Por primera vez en México hay una estrategia de seguridad pública sujeta a control parlamentario, se han estado haciendo acciones importantes, afectando a las finanzas de los grupos criminales; tampoco es un tema que nos genere irritación, de ningún modo, simplemente tomamos nota. No corresponde a la realidad y evidentemente no tiene un soporte con datos, con estadísticas.

“Ahora bien”, añade, “Estados Unidos tiene que reconocer que una vez que llegan las drogas a su frontera sur, hay redes criminales estadunidenses que se encargan de su distribución y venta, como lo ha reportado Proceso en algunos de sus reportajes. Y tenemos que hacerlo con el mejor ánimo para poder combatir esta situación y partiendo de diagnósticos certeros, porque sacar cifras de 30% a 35% debido a que hay la presencia de grupos en ciertos territorios equivaldría a decir que porque hay esos grupos que mueven la droga en algunas ciudades americanas éstas están controladas por grupos criminales”, remata el subsecretario.

El jueves 13 los gobiernos de López Obrador y Joe Biden sostuvieron en la Ciudad de México la primera reunión binacional de alto nivel en materia de seguridad. En ella, las delegaciones de los dos países convinieron en “reformular la cooperación binacional y dar pie a un esquema basado en la inteligencia contra el modelo de negocios del crimen organizado, así como de atención a las causas de la violencia y de las adicciones, con metas medibles y acciones binacionales concretas”, de acuerdo con un comunicado conjunto emitido por la SRE y la SSPC.