Le ruego publicar la siguiente queja que por segunda vez dirijo a Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y a los miles de lectores de ese prestigiado semanario, en especial a quienes, como es mi caso, están en la “tercera edad” (tengo 84 años) y tienen o pretenden tener cuentas en el Banco Santander México, SA, ya que con su respuesta confirman que quieren despojarme de la inversión que me dejó mi finada hermana, Graciela Alvarado y López, en la supercuenta de cheques 50054602286, sucursal Miramontes, Espacio Select.
En las ediciones 2302 y 2317 de Proceso se publicaron sendas quejas mías contra el presidente y director general de Banco Santander México, Blas Grisi Checa, por su ilegal actitud al estarme despojando de los fondos e intereses en dicha cuenta.
La última edición la dirigí, al igual que lo hago ahora, a usted, licenciado Andrés Manuel López Obrador, por la gran corrupción que me ha afectado los últimos 16 meses por parte de Santander y la complicidad de la Condusef, versión de La Malinche en el siglo XXI, cuyo presidente es su amigo y paisano, Óscar Rosado Jiménez, que lo ha acompañado a usted desde que ocupó el cargo de jefe de Gobierno del Distrito Federal.
En la edición 2317 pedí a Grisi Checa y al presidente de la Condusef que le informaran a usted, y al público en general por esta misma vía, la parte en la cual dicen que me ostento como beneficiario y no como “tercero autorizado” en mi reclamación y anexos que presenté ante la Condusef el 17 de febrero último, y de la afectación que están haciendo a mi salud por el corrupto actuar de ambas instituciones.
La Condusef ha guardado un silencio culpable al entrar a la política del avestruz, y Gamal Durán Castellanos, en representación de Grisi Checa, da una respuesta de lo más aberrante y encubridora en la edición 2318, donde señala de forma vaga e imprecisa: “3. Santander habrá de cumplir con los trámites a los que está exigido y entregará puntualmente lo que corresponde a esta cuenta a quien tenga derecho y lo acredite, como sucede con cualquier otra cuenta de nuestros clientes. Para brindarles a sus lectores información correcta y veraz, agradezco la publicación…”.
Con este desaguisado que menciona el punto 3, el representante del presidente de Santander deja de manifiesto que es cierto lo que me dijeron mis amigos, acerca de que esa institución de crédito tiene la pésima costumbre de quedarse con el dinero de cuentas que pertenecen al grupo llamado “de los viejitos”, pues sólo aduce que “Santander habrá de cumplir con los trámites a los que está exigido y entregará puntualmente lo que corresponda a esta cuenta a quien tenga derecho y lo acredite”.
Lo que deberá hacer Blas Grisi Checa es actuar claramente conforme al estado de derecho y no de facto, como lo viene haciendo, señalando con toda precisión cuál es el ordenamiento legal que regula esa devolución y no causar más vacíos para continuar mofándose del suscrito, haciéndome perder más tiempo, dinero y esfuerzo de forma totalmente inhumana.
La ley de Instituciones de Crédito vigente ordena al respecto: “Artículo 45. Las instituciones de crédito sólo podrán realizar: I.- Recibir depósitos bancarios de dinero; a) A la vista; b) Retirables en días preestablecidos; c) De ahorro; y d) A plazo con previo aviso”. Y el numeral 57 de la misma ley señala en lo que interesa: “…Podrán autorizar a terceros para que hagan disposiciones con cargo a dichas cuentas. Es claro que de ese dinero, más los intereses, soy el único propietario.
Ni Santander y menos aún la Condusef hacen mención a que se haya impuesto alguna multa a Santander al negarse a sellar los acuses de recibo de los escritos que se le presentan en todos los niveles. Evitan también pronunciarse sobre la afectación que están haciendo a mi salud, ni sobre la discriminación de que he sido objeto en ambas instituciones y que prohíbe el artículo 1º, quinto párrafo, de la Constitución en razón de mi edad, condición étnica o nacional, mi discapacidad, mi condición social y la condición de salud física, psíquica y anímica.
Debido a que me he percatado que estoy siendo vigilado, dejo a usted, señor presidente, como depositario de mi seguridad en mi persona y bienes, así como los de mis seres queridos, y responsabilizo a los señores Blas Grisi Checa y a su amigo Óscar Rosado Jiménez, junto con las instituciones que representan.
El viernes 2 de abril literalmente se paró frente a mi casa un auto con dos ocupantes, quienes durante el tiempo que estuvieron detenidos sólo se dedicaron a observarme –ignoro si me tomaron alguna foto– cuando estaba despidiendo a la señora que me auxilia en la limpieza de la casa.
Atentamente,
Jaime Alvarado López








