Precariedad transexenal para el INAH

“Los sueldos son de los más modestos, menores, ni se diga la situación laboral de mandos medios, o medios-superiores que tienen que asumir responsabilidades y ser sujetos de que se les finquen responsabilidades por estar al frente del patrimonio cultural; eso sin hablar del sueldo de académicos y técnicos que se ha venido deteriorando”.

Las necesidades del instituto crecen cada día, pues tiene a su cargo un patrimonio muy amplio: 194 zonas arqueológicas, 162 museos, 188 centros de trabajo en la República Mexicana, 98 bibliotecas, más cuatro instituciones educativas (Escuela Nacional de Antropología e Historia, Escuela de Antropología e Historia del Norte de México, Escuela de Conservación y Restauración del Occidente, y Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía).

Sobre estas últimas refirió Paul Hersch, vía correo electrónico y mediante un cuestionario:

“Uno de los muchos campos donde se ha visto el resultado nocivo de la precarización transexenal al INAH es el de sus escuelas, y al menos por dos vías: una inmediatamente operativa, que tiene que ver con el recorte de recursos a su operación, con impacto en sus trabajadores y estudiantes, y otra, de alcance más amplio aún, relacionada con la insuficiencia de espacios de trabajo para sus egresados, a pesar de lo que demanda al INAH en sus diversas áreas ante la dinámica actual del país.

“No hay condiciones para un recambio generacional, al grado de que el desperdicio de capacidades, de creatividad, de potencial, de actualización, que implica generar cuadros profesionales desempleados no sólo es inadmisible, sino ominoso. El INAH y otras dependencias hermanas, como el INBAL (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura), a través de sus trabajadores y estudiantes, y a través de otras comunidades, debe generar ya un amplio frente común que obligue a sus funcionarios y a las instancias legislativas y hacendarias a evitar la continuidad y agravamiento de esta irresponsable precarización.”

Incertidumbre

Ante la reapertura gradual de zonas arqueológicas y museos, que se inició el pasado 10 de septiembre con Teotihuacán, Cottom
–reconocido con el Premio Ángel de la Ciudad 2018 en Derechos Culturales otorgado por el gobierno de la Ciudad de México–, señaló falta de planeación, aunque reconoció que las necesidades económicas del instituto “crecen a un ritmo en el cual el presupuesto señalado en el PPEF no alcanza, y es lo que deben tomar en cuenta los legisladores que tienen en sus manos el presupuesto del 2021.

“En el tema de la salud compartimos esa incertidumbre con la sociedad, los estragos económicos… Pero con todo y ello hay que comer, y la gente tiene que salir, miles de familias depende de los espacios del INAH.

“Desde mi punto de vista, la reapertura ha tenido una falta de planeación. En museos las personas que son parte de vigilancia, técnicos, limpieza, son de edades muy mayores; en los centros de investigación la población del instituto ronda los 60 años. Lo que sucede ahora con la reapertura son pequeños ensayos, pienso que en un mes se podrá ver si no tendría consecuencias mayores, aunque no veo muchas señales de éxito.”

En entrevista con Proceso (2278), el titular del instituto expresó confianza en que saldrán avantes en el presupuesto para 2021, recordando que para este año recibió un apoyo por 410 millones más 537.6 millones por concepto de autogenerados de 2019. Al respecto Hersch, quien también es autor del volumen Afecciones en juego. Remedios anunciados en “El País” de 1909 a 1914 (2019), afirmó que los recursos autogenerados se escatiman de manera sistemática:

“Hemos insistido en la necesidad de generar conciencia entre funcionarios de otras dependencias, incluida la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y entre legisladores sobre la relevancia del instituto, tarea que requiere intensificarse. Sin embargo, esa tarea necesita empezar por la titular de la Secretaría de Cultura (Alejandra Frausto), cuya perspectiva deja mucho que desear. Y eso se expresa categóricamente una y otra vez, como es ahora el caso elocuente del proyecto de presupuesto de egresos de la Federación asignado al ramo de Cultura para 2021.

“Ese presupuesto anuncia ominosamente no sólo la continuidad de la precarización transexenal del INAH y de otras instancias al interior de esa secretaría, sino la falta de una defensa enérgica de la institución, en una irresponsabilidad que se traduce en múltiples efectos negativos concretos y verificables, que parecieran no importar a los funcionarios, a pesar de ir en detrimento de las funciones sustantivas del instituto.”

Sobre el descontento del gremio frente al proyecto del Tren Maya o el monto que recibirá el Proyecto Bosque de Chapultepec: Naturaleza y Cultura (este último ejercerá casi una cuarta parte del presupuesto total del sector cultural según el PPEF, con 3 mil 508 millones de pesos), el investigador del Centro INAH-Morelos apuntó:

“Este es un proyecto muy cuestionable y cuestionado en sí mismo, cuando al INAH, al INBAL y a otras dependencias del ramo no sólo no se les ha asignado lo mínimo indispensable para su correcta operación, sino que se les pretende aplicar una reducción totalmente injustificada, lo que de nuevo denota claramente una perspectiva muy limitada y limitante de la cultura, inadmisible e incoherente…

“En el caso del Tren Maya, de afectaciones bioculturales, sociales y ecológicas previsibles, se trata de un megaproyecto impuesto a partir de un proceso de consulta sesgado y parcial basado en una campaña que excluyó y minimizó esas afectaciones no descartadas. Ante ese proyecto, los funcionarios directivos del INAH han optado por proyectar la figura de los ‘rescates arqueológicos’ como su eje, cuando éstos no representan la amplitud y alcance de la investigación arqueológica en sí…”

A su vez, Cottom remató sobre el tema recordando que el INAH y el INBAL forman las columnas vertebrales, las “dos columnas de Hércules de la cultura”, que pueden brindar un gran servicio a la reactivación económica del país:

“Pienso, en la misma línea que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que se pudiera pensar de una manera distinta y hacer esperar el proyecto de Chapultepec un poco más debido a las necesidades actuales derivadas de la pandemia. Entonces este gobierno podría desmarcarse de los proyectos faraónicos previos, como el de la insistente Mega Biblioteca de Vicente Fox o la Estela de Luz de Felipe Calderón, ¿por qué no intentar algo distinto? El presupuesto está ahora en manos de los legisladores, de la Cámara de Diputados, ojalá fueran más sensibles y entendieran la importancia del INAH, de los institutos que han padecido la pobreza.”

Los investigadores coincidieron asimismo en su crítica al documento interno “Determinación de Línea Base para la Formulación de una Política Institucional de Investigación”, el cual dio pie a una Denuncia Pública por parte del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia (SNPICD-INAH). La comunidad académica lo considera un diagnóstico hecho e impuesto por las autoridades del INAH. Hersch y Cottom señalaron por su parte que en su elaboración se hizo a un lado la experiencia y necesidades de primera mano de los trabajadores.

Como muestra de lo anterior se encuentran los resolutivos del II Congreso Nacional del SNPICD, efectuado en octubre de 2018, que se pueden consultar en la web www.snp-inahinvestigadores.org/.

En la Denuncia Pública, emitida en una versión corta y en otra más amplia, dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la sociedad en general, respectivamente, se lee:

“Somos nosotros quienes hemos pugnado reiteradamente por un diagnóstico que abarque todas las áreas institucionales, incluidas por supuesto la investigación y la docencia, que forman parte de la operación misma de la institución en su conjunto. De hecho somos los trabajadores quienes generamos un diagnóstico inicial integral y participativo, y a partir de ahí presentamos formalmente una serie fundamentada de propuestas de acción resolutiva desde antes de la gestión actual de gobierno a los funcionarios directivos; sin embargo, estos funcionarios son los mismos del sexenio de Enrique Peña Nieto, y siguen rechazando el diálogo e ignorando esas resoluciones propositivas…”.

También se presentan 15 puntos que se consideran pendientes de solución desde el sexenio anterior, entre los cuales al menos cuatro tienen que ver con omisiones y el nulo proceder de funcionarios frente a necesidades y condiciones de los trabajadores, lo que deriva en una mayor precariedad del INAH.