Paramédicos, enfermeros, doctores y personal de salud en general dejan la ambulancia o las salas de un hospital para convertirse durante media hora en jinetes que olvidan las duras batallas libradas en sus centros de trabajo, todas relacionadas con la pandemia del covid-19, que en México ha dejado más de 80 mil muertes.
En los últimos seis meses han experimentado diferentes trastornos: estrés, ansiedad, tristeza y soledad. “Es desgastante el trabajo y el pensar cómo hacer lo mejor para cuidarnos y no llevarlo a nuestras casas (…). Llego a la terapia con un peso en los hombros y cuando termino me siento ligera. Ha sido grato tener esta ayuda”, dice Viridiana Zárate, paramédico de primer contacto en motocicleta de la Cruz Roja.
La Escuela de Equinoterapia Miguel Hidalgo nació en 2005 en terrenos de la colonia Plan Sexenal. Destaca una de sus actividades altruistas: atender a niños de escasos recursos con algún tipo de discapacidad. Desde hace cinco años está ubicada en unos terrenos propiedad de Luis Llaguno Grijalva y de la familia Pedraza, contiguos al Parque 18 de Marzo, en los límites de las alcaldías Miguel Hidalgo y Azcapotzalco.
Hace poco más de un mes comenzó a recibir a empleados del sector salud, quienes por una cantidad simbólica –50 pesos– han experimentado los beneficios de la terapia asistida con caballos. A la fecha ha atendido a 30 personas, todos provenientes de hospitales covid.
Con acompañamiento psicológico de por medio, esta terapia aprovecha el calor corporal del caballo y su movimiento al andar para atender trastornos de estrés, ansiedad y depresión, así como problemas fisioterapéuticos o neurofisiológicos.
Rafael Aguilar, médico voluntario de la Cruz Roja, dice al terminar su terapia: “Genera mucho estrés enterarte que estás atendiendo a una persona con covid-19, que aumentas la probabilidad de contraer la enfermedad, de llevarla a tu casa y contagiar a las personas con las que convives. La situación de pronto te rebasa y necesitas una forma de descargar eso que sientes (…) La pandemia no va a acabar en dos semanas y necesitamos estar bien mentalmente. No podemos atender adecuadamente a un paciente si antes no estamos bien nosotros”.








