Dos institutos de la UNAM, definitivos en el salvamento

La participación de la máxima casa de estudios en la declaratoria para el Centro SCOP ya se había anunciado en septiembre de 2019 a la Secretaría de Cultura (SC) federal, que adelantó a su vez estar en contacto con miembros del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE).

En efecto, en la edición 2287 de Proceso, la SC refirió:

“Con ellos se coordina un proyecto de investigación historiográfica que permita preparar un expediente técnico que, una vez conformado, pueda estar en condiciones de presentarse ante la Comisión Nacional de Zonas y Monumentos Artísticos del INBA…”

Ahora, a casi dos años de distancia
lapso en el cual incluso se anunció un “Patronato de Restauración” por la SCT, del cual no se ha anunciado más nada–, el doctor en Historia del Arte e investigador del IIE Renato González Mello informó a este semanario que la parte correspondiente a la documentación “Propuesta de Declaratoria del Centro SCOP” ya se entregó al INBA, y su base es un amplio estudio efectuado tras el sismo de 2017 que tuvo como un primer objetivo conformar un libro de historia del arte.

El volumen probablemente se publicará este mismo año.

Por teléfono, el investigador y exdirector del IIE comentó que su labor ha sido de “engranaje”, una participación como parte de un equipo multidisciplinario conformado por:

Elsa Minerva Arroyo Lemus y Eumelia Hernández Vázquez (Instituto de Investigaciones Estéticas), Elisa Drago Quaglia (Facultad de Arquitectura), Rebeca Julieta Barquera Guzmán (Facultad de Filosofía y Letras), y los alumnos de esta última facultad: Francisco Esteban Alvarado Carrasco, Luis Abel Bastida Medina, Raquel Cortez García, Zyanya Ortega Hernández, Alan Saúl Ramírez Sandoval, Jatsive Ameyali Soto Romero e Itzel Stephanie Vega Jauregui.

La “Propuesta de Declaratoria” fue resultado de un amplio seminario que aún continúa como parte del trabajo académico de la máxima casa de estudios y su publicación como destino final:

Desde que se planteó lo que iba a pasar con la SCOP después del sismo de 2017, tratamos de colaborar en lo posible en el rescate de monumentos en situación vulnerable, y la SCOP fue de los edificios modernos con gran valor cultural seriamente dañados por la condición del suelo en esa zona, ello además de que también se vio afectado en 1985.

“En 2017 se habló de que el edificio sería derribado y los murales llevados al que entonces sería aeropuerto de Texcoco. Ahí tuvimos un primer pronunciamiento del IIE, porque nos pareció que antes debía haber argumentos técnicos, lo que coincidió con pronunciamientos de distintos órganos legislativos que también ayudaron a que esto no sucediera.”

–¿En qué momento hubo acercamiento formal con el INBA para la declaratoria?

–De manera formal nos invitaron a principios de 2019. El documento para la declaratoria no es tan largo pero sí muy cuidadoso y argumentado. Trabajamos bajo el formato de seminario –que le agradó al INBA para laborar la parte técnica–, lo cual nos dio ánimos para continuar. Lo que nos planteamos para el documento fue explicar por qué la obra, el edificio y sus decoraciones son dignos de conservación, en principio la parte de los murales.

El especialista también informó que como parte de la investigación para esa “Propuesta de Declaratoria” se documentaron en el acervo de la SCT, el Archivo General de la Nación, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, y el Archivo de Arquitectos Mexicanos de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

El volumen tendrá 10 capítulos, adelantó:

“Será una obra grande (aunque no necesariamente una ‘torre de marfil’), con escritos de investigadores y estudiantes, cuyo resultado es una defensa de la necesidad de investigar. La idea es hablar del conjunto como integral, destacando su importancia en la historia del arte mexicano.”

–¿Qué pasa con la Unidad Habitacional para ser propuesta como parte de la declaratoria? Esto, dado su origen como parte del Centro SCOP.

–La Unidad Habitacional, como muchos proyectos de los años cuarenta y cincuenta, fueron utópicos en el mejor sentido de la palabra, porque buscaban mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. En un principio fueron viviendas para los trabajadores del centro que originalmente iba a ser un hospital; por supuesto que incluimos la parte correspondiente en el documento entregado al INBA, no hay duda de su valor, pero al ser propiedad privada es otro tema, y esa gestión ya le corresponde a las autoridades.

Y en relación al tema de los mosaicos que se desprendieron en 2018 del Centro SCOP, un 30% aproximadamente, afirmó:

“Creo que debemos de aprender de las experiencias previas, hay que recordar que se intentó desprender los mosaicos después del sismo de 1985 y se rompieron, tendría que haber estudios antes de intentar desprenderlos. La conclusión a la que ahora llegó el equipo de trabajo es que sería mejor no intentar desprenderlos.”

Nuevo estudio de Ingeniería

Otra de las instancias de la UNAM que trabajan en la declaratoria del Centro SCOP es el Instituto de Ingeniería de la UNAM (II UNAM), cuya integración en el proceso de declaratoria es reciente, según refirió su subdirector de Estructuras, el ingeniero Efraín Ovando Shelley.

El 25 de marzo pasado, afirmó, se recibió apenas una invitación del INBA (a la par que también hubo un diálogo-invitación de parte de Jorge Arganis, titular de la SCT), y que por lo corto del tiempo aún se está conformando el equipo de trabajo al que probablemente le tomaría algunos meses presentar un resultado.

Pero ya en 2011 el II UNAM realizó un estudio sobre el Centro SCOP relativo al subsuelo, cimentaciones, estructuras y protección del acervo cultural, que el investigador anunció como parte de la actualización en un nuevo trabajo:

“El de 2011 lo entregamos en un informe a la SCT. En aquella época aún estaba ocupado el edificio y emitimos una serie de recomendaciones. El problema fundamental del edificio es que entonces ya presentaba una inclinación significativa, palpable incluso para los mismos trabajadores de la SCT que se sentían incómodos ante esta situación.”

–Desde la ciudadanía se ha planteado que este espacio pudiera ser un Centro Cultural…

–Primero que nada la permanencia depende de la seguridad estructural de los edificios. ¿Qué destino darle a los edificios? Ahí no podemos opinar, nuestra intervención será meramente técnica, puntual y objetiva.

Adelantó que el equipo de trabajo del II UNAM estaría dividido en especialistas en estructuras, en conservación de patrimonio y en aspectos geotécnicos. Proporcionó dos nombres: los ingenieros Roberto Sánchez y Roberto Melli, ambos del mismo instituto.

Los retos de este nuevo estudio al que se someterá el Centro SCOP será la reglamentación posterior al sismo de 2017 (Normas para la Rehabilitación Sísmica de Edificios de Concreto, dañados por el sismo del 19 de septiembre de 2017); ello además del informe sobre el subsuelo de la CDMX, que cambia cada año debido al agua.

Y finalizó:

“Lo importante es que después de 10 años se recupera el tema del rescate del SCOP. Ojalá el tiempo y el presupuesto den para garantizar la permanencia de este importante patrimonio que nos dejaron los maestros muralistas.”