La problemática de los museos en México, en particular los gubernamentales, fue señalada desde diciembre pasado en el informe Un ecosistema en peligro: los museos mexicanos, realizado por un grupo de expertos del Comité Internacional de Museos y Colecciones de Artes Moderno (CIMAM).
Dado a conocer mediante una misiva, firmada por su presidenta Mami Kataoka a los secretarios de Cultura, Alejandra Frausto; de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y a la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, Lucina Jiménez, advirtió que en la crisis que atraviesan los museos en el mundo, la situación de los recintos públicos de México adquiere “ribetes de especial preocupación”.
En primer término, refiere la carencia de autonomía económica, pues su viabilidad depende del apoyo que el Estado les brinde. Esta condición, se señala, podría hasta entenderse como una alternativa al modelo neoliberal que predomina en los museos internacionales, pero “en México este régimen podría ser ahora la fórmula del desastre”.
Resume que México “está gobernado por una coalición populista y dinámica liderada por el presidente López Obrador” que, “a primera vista” parece tener un sesgo en favor de la cultura. Se cita el “ambicioso plan” para el Bosque de Chapultepec, que ya alberga diversos museos.
Pero “si se mira más detenidamente la situación, surge un panorama más complejo y preocupante. El actual gobierno ha comenzado a desmantelar instituciones públicas veneradas, erigidas a lo largo de numerosas generaciones”. Señala el recorte de 75% del presupuesto a los museos públicos y la situación de los trabajadores contratados bajo el Capítulo 3000, que “los priva de sus derechos laborales”.
En la carta, Kataoka insta a Frausto, “como guardiana de la cultura mexicana, a asegurar el financiamiento necesario en forma urgente para garantizar la supervivencia de estas instituciones vitales que contribuyen de manera inconmensurable a la sociedad contemporánea de México y a su posicionamiento en el escenario mundial”.
La respuesta de la funcionaria no se hizo esperar, también a través de una carta. Dijo a la presidenta del CIMAM, tras describir brevemente su concepción de los museos mexicanos:
“…entendemos que para un organismo de su naturaleza, cuya labor indiscutible se enfoca en el impulso a la valoración, protección y desarrollo de los museos en el mundo, y que no suele hacer evaluaciones que intenten ser tan específicas de una política pública de un país, como se percibe en este caso hacia México, es difícil disponer de información más contextual que dé cuenta de la complejidad histórica y actual de un ecosistema museístico en el que confluyen tres órdenes de gobierno en 32 estados que no dependen en su conjunto de esta Secretaría”.
Y añadió:
“No es intención del gobierno mexicano entrar en el debate de temas que corresponden a su atención soberana e independiente, toda vez que compartimos con su organización los principios internacionales de valoración de los museos como espacios fundamentales para la creación de nuevo conocimiento, aprendizajes, bienestar y para la paz.”
Frausto indicó que el “ajuste” de 75% se aplicó no sólo al sector cultura o a los museos, sino a toda la administración federal. Y “ningún museo dejó de operar. La reconversión digital y virtual es un terreno ganado que se suma a la experiencia de cada espacio museístico”.
En tanto que el documento de CIMAM aludió también a una carta oficial del 12 de junio, en la cual se pide a los empleados públicos “estar guiados, de forma irrenunciable, por los principios éticos de la administración que encabeza el presidente de la República”, Frausto informó que ningún trabajador, curador o directivo ha sufrido algún tipo de represalia “por expresarse libremente”, ni ha sido afectado en sus derechos humanos. Y omitió por completo el tema del Capítulo 3000.
A decir de la historiadora del arte Graciela de la Torre, quien preside la Cátedra Inés Amor en la UNAM, el informe no interviene en política pública, y debería ser “un escándalo que un organismo internacional tenga que llamar la atención sobre la situación de los museos mexicanos”. Pregunta si acaso instancias como la ONU, IBERMUSEOS o la UNESCO no podrán ya emitir opiniones respecto a México, pues CIMAM pertenece a esta última.
Señala asimismo que no se atenta contra la soberanía, pues son organismos que a partir de un análisis objetivo hacen recomendaciones, “para eso están y además lo que piden es que se restaure de manera urgente el financiamiento de los museos”.
Hay muchos especialistas mexicanos, añade, que pertenecen a órganos internacionales de museos, como el ICOM, la American Alliance of Museums (Alianza Americana de Museos) o al propio CIMAM. Incluso recuerda que hace tiempo, cuando dirigía el Museo Universitario de Artes y Ciencias (MUAC), organizó un congreso con sus miembros, cuando estaba presidido por Manolo Borja-Villel.
Respecto de la observación de Frausto en el sentido de que el CIMAM haya hecho un estudio tan “específico” sobre México, la especialista subraya que son muy cuidadosos en sus análisis, y que sí hay este tipo de recomendaciones para diferentes países.








