Se busca su nacionalización. La importancia estratégica del litio

López Obrador ha criticado varias veces la fiebre de concesiones que gobiernos anteriores otorgaron para la extracción del litio mexicano y deslizó la idea de que ese mineral podría ser nacionalizado, como lo fue el petróleo el siglo pasado. A esa propuesta se suma el senador morenista Alejandro Armenta. Y es que ese producto está en auge pues es necesario para que la generación de energía deje de depender de los hidrocarburos… aunque algunos especialistas advierten que su explotación minera no deja de ser contaminante.

CHIHUAHUA, Chih.- “Quien entrega los recursos naturales del país a extranjeros es un traidor a la patria”, sentenció el presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 11 de febrero, luego de que empresas canadienses, chinas y británicas han anunciado inversiones millonarias para proyectos del llamado “oro blanco”: el litio.

Este metal blando alcalino es fundamental para la fabricación de baterías en todos los dispositivos electrónicos y es considerado esencial en la conversión de la industria mundial automotriz, que en esta década pasará del uso de la gasolina al de la electricidad, por lo cual usarán acumuladores.

Ante este panorama que hace atractiva la industria minera nacional ante las trasnacionales, el presidente ha hablado del tema en tres conferencias mañaneras durante este año: 

“Era una fiebre de concesiones, muy parecido a lo que fue la fiebre de los baldíos durante el porfiriato; pero les ganó en la entrega de superficie, de enajenación del territorio nacional”, añadió.

En los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, dijo, se entregaron 120 millones de hectáreas de territorio nacional para concesiones mineras. “El doble de lo que se concesionó con Porfirio Díaz y más de la mitad del territorio nacional, que se compone de 200 millones de hectáreas”. 

Mientras expertos y activistas confrontan sus ideas con legisladores y funcionarios acerca de que el litio represente la mejor opción para el manejo de energías limpias o para el mercado verde, el 11 de noviembre del año pasado el senador morenista Alejandro Armenta Mier presentó una iniciativa para nacionalizar el litio.

El legislador propone reformar el Artículo 27 constitucional y nacionalizar el litio para que las empresas extranjeras no se lleven toda la riqueza del metal, como ha sucedido con otros productos de la minería.

En entrevista, detalla que actualmente la explotación y extracción del litio están reguladas por el artículo 4 de la Ley Minera, que no lo considera un instrumento estratégico, como sucede con los hidrocarburos en el Artículo 27 de la Constitución.

No obstante, antes de dejar el cargo como titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Manuel Toledo Mansur soltó en junio de 2020 que el litio es el nuevo petróleo y llamó a nacionalizarlo.

“La idea de los autos eléctricos es ya un tema que debe estar atendido por el gobierno tanto de la Ciudad de México como por el gobierno federal y por el resto de los gobiernos”, dijo en el foro Pos Covid, pos neoliberalismo, la pandemia y el futuro de América Latina.

El exfuncionario, que renunció a su cargo dos meses después, informó que en el gobierno federal ya revisaban la posibilidad de crear autos eléctricos mexicanos generados por la propia inteligencia mexicana, con tecnología mexicana. 

“México tiene litio también, mucho litio en Sonora… y pues estamos impulsando, esperemos lograrlo, que el gobierno nacionalice los recursos del litio y no deje que, porque ya están entrando las compañías chinas e inglesas y el litio se nacionalice, y que el gobierno cree una empresa, puede ser incluso público-privada, pero que el gobierno controle el uso del litio”, insistió en el foro.

Cuatro meses después de ese foro, quien era la secretaria de Economía federal, Graciela Márquez Colín, minimizó el potencial de litio en el país.

Sostuvo en otro foro de la misma dependencia: “México no tiene el yacimiento más grande de litio (…) México no produce litio, no hay un solo kilogramo que se produzca (…) tenemos unos yacimientos con una ley, con un contenido muy bajo”.

Sin embargo, López Obrador prevé que el litio será una fuente importante de ingresos y por eso ya plantea la idea de nacionalizar su producción. 

Base de las energías limpias 

En tres conferencias mañaneras de este año, López Obrador ha sostenido que no entregarán recursos naturales del país a extranjeros y que su gobierno no tiene previsto entregar concesiones, pero revisa el beneficio que puede tener el litio para la nación.

“Estamos revisando el uso que se le está dando a las concesiones que se otorgaron, porque fue excesivo lo de la entrega de concesiones, sobre todo para la minería (…) se llegó a entregar el 40% del territorio nacional y es algo parecido a lo de los bienes de mano muerta, o sea, en grandes extensiones concesionadas para la especulación”, dijo el 22 de enero pasado.

Detalló que le otorgaban las concesiones a empresas mineras para tener el título de concesión y negociar en el mercado financiero para la especulación. 

“Muchos están devolviendo las concesiones porque también se condonaban los pocos impuestos, entonces podían tener la concesión y no se pagaba nada. Como ya no hay condonación de impuestos, pues ya esa especulación no se puede llevar a cabo.” 

El 3 de marzo retomó el tema e informó que están trabajando en la revisión de los beneficios del litio para el país, para nacionalizar o no el recurso.

“Ver de qué se trata bien, qué potencial tiene, revisarlo. Ya hay algunas empresas trabajando, no queremos expropiar por expropiar, no hemos hecho ninguna expropiación desde que estoy en el gobierno”, insistió el presidente.

Hasta ahora, empresas de Canadá, China, Inglaterra, España y Australia tienen permiso y concesiones para explorar yacimientos de potasio y carbonato de litio en Sonora, San Luis Potosí, Zacatecas, Coahuila y Baja California.

En la entrevista con Proceso, Armenta explica que su iniciativa no es una propuesta para expropiar el litio, sino para nacionalizarlo, ya que no se trata de prohibir la inversión extranjera, sino de elevar a rango constitucional un recurso estratégico para el país.

Aseguró que la secretaria de Energía estaba interesada en dar seguimiento al tema para recuperar la soberanía energética del país. Los yacimientos de litio en México se estiman en 250 millones de toneladas.

“Hoy somos el país que más litio tiene en el mundo”, indicó y justificó que para no dañar el ambiente se puede aprovechar la transición a energías limpias para extraerlo y propuso transformar las refinerías modernas.

El senador poblano dijo que su iniciativa no se trata de una ocurrencia populista y puso como ejemplo cuatro países que mantienen el control de insumos energéticos de manera soberana: Rusia, Canadá, Francia y Alemania.

“Rusia, a través de tres empresas, controla el uso de aprovechamiento y explotación de gas natural (…) Canadá regula como queremos que suceda con el litio en México, como sucede con el petróleo, la inversión pública-privada de recursos hídricos y electricidad (…) Francia y Alemania, con la participación estatal de sus naciones, regula la producción de energía eléctrica y la venta de automóviles”, explicó.

Armenta reforzó la idea que impulsa el sector empresarial: el litio es la puerta de transición entre las energías fósiles y las energía limpias como la eólica, la solar y la geotérmica.

“Va a ir desplazando en los próximos 50 años a las energías generadas por hidrocarburos. Lo que representó para el mundo y para México el potencial de los hidrocarburos va a representar el litio. 

Los riesgos de la contaminación

Armenta justifica que para no dañar el ambiente, se puede aprovechar la transición de energías limpias para extraerlo, y propuso transformar las refinerías modernas.

“Elon Musk, dueño de la empresa Tesla Motors, comentó que el mundo se va a mover con el litio”, agregó el senador.

Kirsten Francescone, de la organización MiningWatch Canadá, advirtió en el informe Litio, la nueva disputa comercial dinamizada por el falso mercado verde, que de 2010 a 2019 se duplicó la producción de baterías eléctricas en el mundo, de 23 a 56%. 

Los activistas advirtieron en ese foro que el incremento del impulso de los yacimientos de litio en México va de la mano con el incremento de producción mundial y concentración en el uso para baterías eléctricas, principalmente automóviles, celulares, computadoras portátiles, porque las baterías pueden ser chicas y livianas.

Yannick Deniau, del colectivo Geocomunes, advirtió que es una contradicción el discurso de la transición energética: “Querer solucionar un problema ambiental fomentando una de las actividades más nocivas en términos de impacto socioambiental, en emisiones de CO2 y consumo de energías”.

Desde la lógica corporativa, alertó, los actores responsables de la crisis actual promueven soluciones tecnológicas que les permiten no cuestionarles el modelo, porque mantienen y diversifican sus ganancias:

“Se limpian la cara y pintan de verde sus actividades, amplían las fronteras extractivas y desarrollan nuevas narrativas corporativas para presionar a las comunidades.”

Miguel Mijangos, de la Red de Afectados por la Minería, informó que en México hay mil 400 proyectos mineros en fase de explotación, mientras que se utiliza la especulación en el país, aun cuando sólo hay 10 operaciones que extraen litio en cuatro países. 

Y Kirsten Francescone señaló que a pesar de que la industria automotriz dice que se requiere más litio, en la práctica la producción mundial supera su uso. “Se produce más de lo que realmente se necesita”. 

El consumo de litio se concentra en Asia: China, 39%; Corea, 20%; Japón, 18%; Europa, 10%; Estados Unidos, 6%, y el resto del mundo, 7%.

“Se concentra en Asia el consumo porque a pesar de los pronunciamientos de los estadunidenses, ellos dependen de la importación de baterías ya hechas, de importaciones ya terminadas y no son consumidores importantes”, sostiene Francescone.

Deniau agregó que los acuerdos de preventa con las empresas y el consumo de litio está dominado por los mercados asiáticos, pero otra alerta es el nuevo tratado de comercio firmado entre México, Estados Unidos y Canadá, que incluye al litio entre 75% de los insumos considerados regionales. En ese sentido, podría haber más presión de Estados Unidos a México para extraer litio.

“Estados Unidos está plagado de plantas que fabrican coches eléctricos y plantas solares que requieren baterías. Por ser cercanos con Estados Unidos y por la pelea entre China y Estados Unidos, hay fuertes intereses en reducir la dependencia con Asia y qué mejor que su jardín trasero, que es México, para posiblemente abastecerse a un menor precio.”