El Salón de la Plástica Mexicana (SPM) inició ya una serie de actividades enmarcadas en la labor de muralistas mujeres que, a lo largo de tres generaciones, lo han integrado.
Se adhiere así a programas virtuales organizados por la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), el Museo de Arte de Mazatlán (Sinaloa) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), para culminar con tres mesas de diálogo los días 28, 29 y 30 sobre las más destacadas artistas del movimiento:
Elena Huerta (1908-1997) y Aurora Reyes (1908-1985), como pioneras; Rina Lazo (1923-2019) y Fanny Rabel (1922-2008), de la generación intermedia; y finalmente Silvia Barbescu (1961) y Aliria Morales (1950).
Cecilia Santacruz, coordinadora general del Salón, refiere en entrevista que desde 2005 han ejercido un programa constante de reconocimiento y homenaje a las artistas del colectivo, que a lo largo de 71 años ha mantenido una presencia femenina. Por la institución del INBA han desfilado más de 500 miembros, 258 de ellos mujeres; hoy tiene 250 artistas en activo, de los cuales 30% son escultoras, grabadoras, pintoras y muralistas.
El salón, nacido en 1949 en una primera etapa como galería, tuvo entre sus fundadores a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Gerardo Murillo Dr Atl, Frida Kahlo, Rufino Tamayo, Jorge González Camarena, Leopoldo Méndez, Carlos Mérida, Pablo O’Higgins, Francisco Moreno Capdevila, Juan O’Gorman, José Chávez Morado, Adolfo Mexiac, Alfredo Zalce, Manuel Álvarez Bravo, Héctor García y Francisco Zúñiga. En 2019 celebró sus 70 años con diversas muestras, como Escultura y Propuestas Tridimensionales, y la fotográfica 70 años del Salón de la Plástica Mexicana.
El programa sobre las tres generaciones de artistas –impulsado también por la pintora Aliria Morales y la promotora Lilia Cárdenas, presidenta y secretaria de la Asociación Maestros y Amigos del SPM, respectivamente–, hará eco del muralismo como lucha y el registro de las desigualdades del México en el que vivimos.
Dice Santacruz:
“Un tema interesante a destacar es que todas estas mujeres que han vivido en distintas décadas de México –tomando en cuenta que el muralismo se inició en 1921– nunca se conformaron con trabajar en las casas o talleres, eran mujeres de investigación, de estudio, de formación, intelectuales que se expresaban en los muros.
“Así que partimos de este reconocimiento por considerarlas y recordar que muchas vieron la lucha social a partir de la educación en escuelas rurales, como parte fundamental para crear una obra; tomaban apuntes del campo,de la ciudad, de la gente, convivían en los pueblos para entender el sentido de su trabajo, creo que es lo más rescatable de este proceso.”
La coordinadora general explica que el pasado 2 de marzo se inició con una trasmisión del SPM junto a especialistas y académicos de la UPAEP, por las redes sociales de esta universidad.
Este 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer) en la web del Salón se habilitará la muestra virtual Mujeres frente a la violencia, como una especie de segunda parte de la homónima que se presentó físicamente en sus instalaciones de la colonia Roma en 2020; además, se difundirán en redes sociales retratos de las mujeres muralistas de la institución.
El día 11, también en redes sociales pero del IPN, se difundirá una charla pregrabada en relación con la artista afroamericana Elizabeth Catlett, quien fue miembro de la Escuela Mexicana de Escultura. El 12 habrá un diálogo entre especialistas promovido por el Museo de Arte de Mazatlán.
Y hacia los días 28, 29 y 30 ya mencionados, se realizarán tres mesas de charlas con descendientes de las muralistas: Valentín Vargas y Héctor Godoy, respectivos nietos de Elena Huerta y Aurora Reyes; la arquitecta Rina García Lazo y la actriz Paloma Woolrich, hijas respectivas de Rina Lazo Fanny Rabel (y también la sobrina de ésta, Amanda Woolrich); y las muralistas Aliria Morales y Silvia Barbescu.
A decir de Cecilia Santacruz, “vamos a establecer esa charla para que dialoguen sobre la mujer, no tanto desde el ámbito estético-formal, sino desde el de la mujer detrás de la artista, un acercamiento más personal para conocerlas un poco más, y con ello entender también lo que significó ser muralistas en sus respectivos momentos”.
–¿El Salón tiene alguna responsabilidad para apoyar a nuevas generaciones?
–Su labor es revisar, indagar y rescatar la memoria y el trabajo de los artistas que han formado y forman parte de este colectivo. No tenemos una labor formal para nuevas generaciones, pero sí estamos comprometidos en esa revisión exhaustiva, es parte de nuestro compromiso.








