Científicos descreen de la investigación en Wuhan

La reciente investigación realizada en Wuhan, China, para determinar los orígenes del covid-19 careció de “independencia” y “desestimó los orígenes relacionados con los laboratorios”, debido a que en ella influyó el gobierno de esa nación. Por lo tanto, debe hacerse una nueva investigación que sea “verdaderamente independiente”, recomienda un grupo de 26 científicos de distintos países. 

En una “carta abierta” –compartida a Proceso– este grupo de científicos señala que la reciente investigación, realizada a principios de año por expertos chinos y enviados de la OMS, “lamentablemente resultó ser opaca y restrictiva, comprometiendo en gran medida la validez científica”.

Para los críticos, el equipo investigador “no tenía el mandato, ni la independencia, ni los accesos necesarios para realizar un trabajo completo y sin restricciones de todas las hipótesis pertinentes sobre el origen del SARS-CoV-2”.

Una de las líneas de investigación que se “desestimó” –aseguran los firmantes de la misiva– habla sobre los orígenes del covid-19 “relacionados con los laboratorios”. 

Exponen que la mitad del equipo que realizó la investigación estuvo formada por “ciudadanos chinos cuya independencia científica puede ser limitada”, ya que “tuvieron que basarse en la información que las autoridades chinas decidieron compartir”.

Abundan: “El equipo operó en el contexto de una amplia orden de silencio del Consejo de Estado chino que impidió cualquier intercambio espontáneo de información sobre la pandemia, y coordinó la difusión cuidadosa de cualquier información de este tipo con el gobierno chino”. 

Incluso, los miembros internacionales del equipo conjunto “admiten haberse basado principalmente en las garantías verbales de sus homólogos chinos, en lugar de una investigación independiente, especialmente en lo que respecta a la posibilidad de un accidente de laboratorio o relacionado con la investigación científica”. 

Por lo tanto, aseguran que “es probable que los informes resultantes de este proceso representen en última instancia un compromiso necesario, basado en parte en imitaciones políticas y de otro tipo”. 

Contundentes, los científicos aseguran en la carta que todavía no existen pruebas que demuestren un origen totalmente natural de este virus.

“La hipótesis de la zoonosis, basada en gran parte en los patrones de eventos de zoonosis pasados, es sólo uno de los posibles orígenes del SARS-CoV-2”. 

Denuncian falta de rigor

 

Los científicos también critican a los medios de comunicación internacionales, pues de “manera inexacta” dieron a conocer a la opinión pública mundial que se trató de una “investigación independiente, cuyas conclusiones reflejan las de la OMS”. 

“La conferencia de prensa conjunta del 9 de febrero de 2021 en Wuhan es un buen ejemplo de este malentendido. Aunque los hallazgos fueron los del equipo conjunto, se informó ampliamente que representaban a la propia OMS.”

En su misiva, a la que también tuvieron acceso Le Monde y The Wall Street Journal, difundida el jueves 4, los científicos aclaran:

“Como firmes defensores de la OMS y de su misión creemos que debe quedar claro que las conclusiones del comité conjunto, aunque pueden ser útiles hasta cierto punto, no representan ni la posición oficial de la OMS ni el resultado de una investigación independiente y sin restricciones.”

Por todo lo anterior, piden que se realice una nueva investigación “por un equipo verdaderamente independiente” y “sin conflictos de interés”, que no esté sujeto a un “control total o parcial” por parte de un “programa o país específico”. 

También solicitan que la investigación sea “multidisciplinaria”, para que en ella se incluyan epidemiólogos, virólogos, expertos en fauna salvaje, especialistas en salud pública, expertos en bioseguridad, etcétera. 

Y, sobre todo, que dicho equipo tenga “acceso pleno” a todos “los sitios, registros, muestras y personal de interés”, en los que deben incluirse –aclaran– “los principales mercados de Wuhan” y “todos los laboratorios e instituciones chinos o internacionales de los que se sepa que han trabajado con coronavirus”.

Debe tener acceso a “registros de experimentos de laboratorio”, de “destrucción de muestras” y hasta de “cría de animales”, lo mismo a “informes ambientales”, entre otros documentos que ayuden a detectar los orígenes de la pandemia. 

Inclusive, el equipo debe realizar “entrevistas confidenciales” con personas que puedan dar pistas, entre ellas quienes tuvieron los “primeros casos” de covid y “sus familiares”. 

Por último, los firmantes indican en su misiva que –debido a los más de 100 millones de infectados y a las más de 2 millones de muertes–, “no podemos permitirnos una investigación sobre los orígenes de la pandemia que no sea absolutamente minuciosa y creíble”.

De seis páginas, la carta la firman 26 científicos que laboran en universidades, laboratorios e instituciones científicas de distintos países, entre ellos están: Colin D. Butler, de Australia; Bruno Canard, de Francia; Richard H. Ebright, de Estados Unidos; André Goffinet, de Bélgica; Francisco A. de Ribera, de España; Rossana Segreto, de Austria; Günter Tehiben, de Alemania, y Monali C. Rahalkar, de India.