Cátedra Rafael Tovar: El saqueo de los archivos

Recientemente se han subastado documentos producto del robo a nuestros acervos. De ahí que la Academia Mexicana de la Lengua organizara en este evento un nuevo ciclo para enfrentar el desamparo del patrimonio cultural en diversos aspectos, panorama que despliega su coordinador, el historiador Rodrigo Martínez Baracs. Además, cuestiona la utilidad de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, pues ya hay instancias que hacen su labor, y a algunas de ellas se les ha golpeado presupuestalmente.

Ante el creciente y lucrativo saqueo y venta del patrimonio cultural, que alcanza reservorios tan importantes, como el Archivo General de la Nación (AGN), la Academia Mexicana de la Historia (AMH) organiza el ciclo de conferencias “Pérdida de documentos y de piezas arqueológicas, por sustracción pero también por negligencia”.

Un total de 10 ponencias serán presentadas como parte de la cátedra “Patrimonio Histórico-Cultural Rafael Tovar y de Teresa”, instituida por la academia en enero de 2017, en honor de quien fuera presidente del ­desaparecido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y fundador de la Secretaría de Cultura, fallecido el 10 de diciembre de 2016.

Con la coordinación del historiador Rodrigo Martínez Baracs, profesor-investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y miembro de la AMH, el ciclo inició el pasado 8 de febrero con la ponencia “Abelardo L. Rodríguez, político, militar y empresario: Archivos e investigación”, con Araceli Almaraz.

Y reinicia el lunes 8 de marzo con el propio Martínez Baracs, quien presentará el tema “Robos, intercambios, ocultamientos, recuperaciones, invenciones de libros y documentos mexicanos”, en el cual recordará el caso del saqueo al Sagrario de la Catedral Metropolitana, entre otros, y narrará la trama de cómo se van encontrando documentos, como agujas en pajar, que contribuyen a hilvanar y enriquecer las historias de personajes y sucesos.

Al adelantar parte de su ponencia, el historiador cuestiona la utilidad de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, presidida por Beatriz Gutiérrez Müller, pues ya hay instancias que hacen su labor –a las cuales se les ha golpeado presupuestalmente–; asimismo, señala la responsabilidad de dichas instancias en el cuidado del patrimonio, y reprueba la codicia de las casas subastadoras.

Negocio redituable

Al recordar el caso del archivo parroquial del Sagrario, Martínez Baracs menciona en entrevista con Proceso que, a mediados del año pasado, el historiador Javier Eduardo Ramírez López alertó sobre la venta en la empresa Morton Subastas de un lote con importantes padrones del siglo XVIII de dicho acervo y se logró la cancelación de la oferta.

En su sesión plenaria del 4 de agosto de ese año, la AMH preparó un informe entregado a la agencia Apro en el cual hizo un recuento de esos hechos, y solicitó la reincorporación de los materiales rescatados al Sagrario. Consignó además que Ramírez López denunció la subasta de documentos cortesianos del ramo Hospital de Jesús, pertenecientes al AGN, en las casas Swan Auction Galleries y Christie’s Auctions & Private Sales de Nueva York, vendidos “a precios altísimos”.

Es necesario mencionar que apenas un par de meses después de habérsele detenido una venta, Morton Subastas ofertó otros documentos del AGN pertenecientes a los periodos de la Independencia, el Primer Imperio y la Primera República, no obstante que se había interpuesto una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) para que no lo hiciera, informó a los medios Alberto Ávila, profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

Junto con sus colegas Sebastián von Doesburg y Michel R. Oudijk, Martínez Baracs ha podido documentar la sustracción de documentos que salieron del país y han sido subastados en las casas Swann, Bonhams, Christie’s y Sandes de Estados Unidos. Y uno de los grandes problemas es que alcanzan precios muy altos porque incentiva los saqueos, deploraron en un documento entregado a esta redacción:

“Se trata de un problema persistente, estructural y un negocio muy lucrativo, todo lo cual es lamentable e indignante, peligroso.”

Publicado en la página web de Proceso por Armando Ponce en septiembre de 2020, el texto precisó que se han subastado (también en Morton) “documentos cortados y sacados de los expedientes del ramo Hospital de Jesús del AGN”. Se trata, destacaron los investigadores, de una práctica ascendente que amenaza el patrimonio nacional. Y consideraron “una vergüenza para el país” que mientras se subastaban los documentos, “la UNESCO los estaba declarando Memoria del Mundo”.

Todo ello motivó a los académicos a realizar la cátedra Tovar en torno a la situación de los archivos, las condiciones en las cuáles se encuentran, y sus problemas –que no son sólo robos, saqueos y ventas, pues menciona el caso del Archivo General de Notarías de la Ciudad de México que sufrió inundaciones en 2017, y pese al rescate que hizo la asociación Apoyo al Desarrollo y Bibliotecas de México, A. C. (Adabi) faltan recursos para continuar y se desconoce su situación actual.

Al revisarse el programa del ciclo, salta a la vista la ausencia de las instituciones responsables de la preservación del patrimonio, como el INAH, el AGN o la de Memoria Histórica. Interrogado al respecto, Martínez Baracs explica que no es una cuestión política, sino un foro académico sobre el patrimonio cultural, y ante la problemática se decidió abordar este tema. Siempre se invita sólo a la gente de la AMH:

“No digo que no haya que hacerlo como usted menciona, que realmente las diferentes instituciones vinculadas a esta problemática se reúnan y traten de abordarla de manera consistente.”

Porque debido a que la academia se interesó por el asunto de los documentos del Sagrario –añade–, se logró que no fueran subastados, pero hasta ahora desconocen si el INAH ya los devolvió al archivo parroquial. Tampoco saben si el instituto con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) repatrió los documentos del AGN. Sucede igual con las piezas arqueológicas, aunque en estos casos el INAH no ha logrado detener las subastas, como ocurrió el pasado 9 de febrero en París, Francia, cuando se recaudaron 2.53 millones de euros en Christie’s, según informaron algunos medios.

El 12 de abril próximo, la investigadora de la Universidad de Valladolid, España, Carmen Martínez, expondrá el tema “El hilo de la memoria: el archivo del marquesado del Valle (Hospital de Jesús)”, y comenta el organizador de la cátedra que ella pudo determinar que los documentos subastados en Sotheby’s y Bonhams pertenecen precisamente a ese ramo del AGN. Se pregunta cómo llegan esos documentos a las manos de los subastadores, que los venden en “muchos miles de dólares y por eso son un negocio muy, muy lucrativo”.

–Es difícil creer que las subastadoras desconozcan su origen. ¿No lo cuestionan?

–Se hacen de la vista gorda. Se escudan en que son meros mediadores en un contrato entre particulares, pero claro que hay una responsabilidad y se debe castigar de manera ejemplar para que se vea como lo que es, un delito. Porque si es maldad robar, hacerlo con el patrimonio nacional es traición. De veras es un daño muy, muy grave, se debe de castigar.

Evoca una anécdota: La investigadora María Guadalupe Ramírez Delira, quien trabajaba con los documentos de su padre, el historiador y escritor José Luis Martínez, autor de la biografía de Hernán Cortes, le dio dos cartas que la narradora Margo Glantz le envió en 1988:

“Margo era agregada cultural de nuestra embajada en Londres y le estaba avisando a mi padre de la subasta de un documento de Cortés en Sotheby’s, mi padre ya había terminado sus cuatro tomos de documentos cortesianos y los estaba editando, él era como ahora Carmen Martínez, lo conocía absolutamente todo.”

La escritora le pidió identificarlo y José Luis Martínez, que lo conocía perfectamente, le señaló la sección a la cual correspondía y en que libros se había publicado. Gracias a esa información Glantz intervino, junto con el entonces embajador, para recuperarlo. No supo más, pero ahora Martínez Baracs ha preguntado a su colega Carmen Martínez si aquel documento regresó, y le afirmó que está “guardadito en una caja especial”.

Cosas horribles

Se ha cuestionado en los medios que el INAH y la SRE condenen, reprueben, reclamen, se inconformen, pero no siempre logran detener las subastas ni el saqueo, que es donde se origina el problema. Se le pregunta a Martínez Baracs a qué se debe, cuáles son las limitaciones del instituto:

“No sé que limitaciones haya. Las leyes son leyes y ojalá se puedan cumplir. No le sé decir, porque desconozco cómo funciona ahí adentro, supongo que hacen bien su trabajo y no les gusta que uno platique demasiado de eso, prefieren hacer su trabajo de manera profesional y directa, sin la participación de los medios. Pero la mera verdad sí quisiera tener respuesta, porque estoy un poco molesto pues después de todo el pequeño escandalito que surgió hace unos meses con esos documentos de los archivos cortesianos y otros más, el asunto se olvida.

“En este país pasan otras cosas tanto o más horribles que el asunto se olvida. Qué bueno que ustedes estén retomando toda esta problemática y qué bueno que este ciclo que estamos organizando en la Academia de la Historia sirva, aunque no es una reunión donde estén todos los que deberían estar, porque no es este tipo de reunión, era una cosa de la Academia y hay conferencias que no son propiamente sobre robos.”

Agrega que los temas son muy variados. Los participantes de la cátedra Tovar son miembros de la AMH, por eso no hay instituciones públicas ni funcionarios, enfatiza Martínez Baracs. No se pidió un lineamiento en cuanto a los temas o problemáticas, se inscribió quien quiso, y los temas quedaron como están en el programa, que se desarrollará los lunes a las 17:00 horas y se transmitirá en vivo en la página de Facebook de la academia:

“Manuscritos otomíes en las bibliotecas de Europa y los Estados Unidos de América”, de David Charles Wright Carr, el 10 de mayo; “Los precursores del turismo y las paradojas del patrimonio histórico”, con Lorena Careaga Viliesid, el 14 de junio; “Problemas que provoca el robo de piezas arqueológicas”, de Eduardo Matos Moctezuma, el 12 de julio.

Asimismo, “Los tesoros de la Real Expedición Anticuaria y otras colecciones arqueológicas del ocaso novohispano”, con Leonardo López Luján, el 9 de agosto; “Bibliografía patrimonial recuperada”, de José María Muriá, el 13 de septiembre; “Para desalentar el robo de documentos históricos, su oportuna digitalización”, con René García Castro, el 11 de octubre; y “Carencia y exceso. Las fuentes del contexto de la muerte del general Obregón”, con Ignacio Almada, el 8 de noviembre.

En su ponencia, Martínez Baracs expondrá algunos casos “curiosos”, no necesariamente robos o saqueos, pero sí afectaciones. Es el caso del Archivo de la Casa de Morelos en Morelia, que el investigador Brady ordenó. Quince años después regresó y alguien los había “reordenado”, ya no encontró lo que buscaba porque no hubo criterios de clasificación archivística, que es otro problema.

Hablará también de un documento, el más antiguo escrito por los españoles en México, una carta dirigida al cabildo de Veracruz por sus habitantes, 400 en total, y todos firmaron. Nadie lo conocía, pero fue descubierto por el investigador estadunidense John Frederick Schwaller:

“Lo descubrió, lo copió, pero en ese momento no estaba enterado del tema, investigaba documentos eclesiásticos, así que solamente lo dio a conocer en un libro de 2014. Fue como haber encontrado y perdido a la vez el documento.”

Sin embargo, añade que otro investigador también lo había encontrado en los años ochenta del siglo pasado, pero hubo que esperar hasta 2007 para que se lo presentara a José Luis Martínez, o sea, pasaron 25 años para su publicación:

“Mi padre me enseñó el documento, escribí sobre él y lo publiqué en la revista Historias, dándole el crédito a Alfonso Martínez Cabral, que lo encontró. Pero pasó desapercibido, hasta que Carmen Martínez me escribió muy atenta, se dio cuenta del documento y me dijo: ‘Ya lo busqué en el Archivo General de la Nación y no está’. Pero tres meses después no sólo lo encontró, sino que publicó el importantísimo libro Veracruz 1519, los hombres de Cortés. O sea que uno lo encontró y lo guardó más de 30 años, otro lo guardo más de 20, yo lo doy a conocer y no pasa nada, y hasta que escribe Carmen de alguna manera ya es más conocido.”

Abordará este caso, pero comenta que a lo largo de su vida le ha tocado conocer sobre varios problemas de robo y saqueo en los archivos. Le viene a la mente que en 2005 se estaban vendiendo varios documentos de la biblioteca de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, también en Morton. Se organizaron para dar “un periodicazo y logramos que se devolvieran”.

Las acciones de conservación y preservación de la memoria, considera, no son sólo del Estado, los historiadores desde el lugar donde trabajan deben colaborar: las universidades de las entidades de la República, la UNAM, el INAH, El Colegio de México, estos profesionistas son los que deben recibir el apoyo del gobierno.

Entonces, cuestiona la labor de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, presentada el 19 de noviembre de 2018 en el AGN y, según un boletín del gobierno de la República, su fin es “la preservación, cuidado y digitalización del patrimonio histórico, artístico y documental de nuestro país”.

Comenta Martínez Baracs:

“Se me hace un poquito inútil, lo importante es –más bien– que el dinero que gaste vaya a las universidades que están más golpeadas, para que puedan realizar su trabajo de conservación, estudio y difusión del patrimonio cultural. Porque además es una institución paralela: al mismo tiempo que se golpea severísimamente a El Colegio de Michoacán y a otras instituciones, se crea otra.

“No creo que el Estado deba hacer algo aparte, hay que crear conciencia del tema, particularmente la Secretaría de Cultura, algo concreto. En el INAH apenas y podemos realizar nuestra labor, y por qué o para qué crear esta institución cuando ya las hay, precisamente el INAH, el Archivo General de la Nación, y se les resta el presupuesto así nada más.”