Sin atender la recomendación de especialistas, la Secretaría de Salud inició la inmunización sólo del personal sanitario que se encuentra en primera línea de atención a los pacientes de covid-19. Lo hizo con retrasos y sin considerar al resto de personal médico, tanto público como privado. Agregó a grupos como los Servidores de la Nación y los maestros de Campeche. Además, los expertos señalaron la conveniencia de arrancar el programa de vacunación en los centros de mayor densidad poblacional, pero el gobierno decidió hacerlo en las zonas rurales.
La Política Nacional de Vacunación (PNV) contra el virus SARS-CoV-2, que el gobierno de México decidió aplicar desde los primeros días de enero, ignoró dos de las principales recomendaciones que investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y del Grupo Técnico Asesor de Vacunación Covid-19 (GTAV) entregaron a las autoridades sanitarias del país en noviembre y enero pasados.
Los expertos en epidemiología, biotecnología, enfermedades infecciosas y salud pública recomendaron vacunar a todo el personal de salud, privado o de instituciones públicas, independientemente de que se encuentren o no en la primera línea de atención a la enfermedad.
Sin embargo, hasta el jueves 18 sólo se había aplicado la primera dosis de la vacuna anticovid a 624 mil 881 integrantes de las instituciones de salud que atienden la epidemia del nuevo coronavirus, a pesar de que el gobierno federal calculó que el personal sanitario asignado a la primera línea de batalla contra el virus SARS-CoV-2 es de 1 millón o hasta 1 millón 100 mil individuos, según consta en las páginas 16 y 21 del plan rector de la PNV.
A este personal sanitario habría que sumar al resto de los profesionales de la salud que se encuentran en otros hospitales, pero a los que el gobierno federal decidió no dar prioridad aunque también están expuestos a atender pacientes de esa enfermedad, señala el doctor Samuel Ponce de León, integrante de la Comisión Coronavirus de la UNAM.
Otra de las recomendaciones que la Secretaría de Salud federal no atendió –principalmente del seminario sobre covid-19 realizado por el INSP y que el subsecretario Hugo López-Gatell conoció de forma directa– es el inicio de la vacunación masiva en las zonas de mayor densidad poblacional, con alta movilidad en transporte público y con una elevada incidencia en la detección de la enfermedad y de mortalidad.
Esta recomendación implicaba iniciar la vacunación en zonas urbanas, pero el gobierno decidió arrancar la campaña de la PNV en zonas rurales.
Además, el plan rector del Programa Nacional de Vacunación publicado el pasado 11 de enero en el sitio www.coronavirus.gob.mx contempla a los maestros como una de las prioridades de la campaña de inmunización y comenzar la vacunación de la población mayor de 60 años en las zonas rurales y aisladas del país, con el argumento de que carecen de los servicios de salud para atender el covid-19 en sus comunidades.
No obstante, el documento de recomendaciones que el GTAV entregó a Salud federal sobre la campaña de inmunización advierte que sectores como los comerciantes y jubilados están más expuestos al contagio que un profesor.
El coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud, de la UNAM, Samuel Ponce de León, advierte que la campaña de inmunización debió “ahorrarse” a los maestros de Campeche y a los jóvenes del programa Siervos de la Nación, que ya han recibido la vacuna.
En el caso de los maestros, dice que al no realizar clases presenciales desde marzo del año pasado están menos expuestos que el personal sanitario, covid o no covid, mientras que en el caso de los Siervos de la Nación se trata de personas muy jóvenes que corren menos riesgo de sufrir un caso grave de la enfermedad, a diferencia de la población de adultos mayores y el personal de salud.
No obstante, Ponce de León también considera que la actuación gubernamental ha tenido una gestión positiva para lograr el acceso a las diferentes vacunas que se están comercializando con permisos de emergencia a nivel internacional, por lo que confía que la aplicación se agilice conforme aquéllas vayan llegando a México.
Las desviaciones de la vacunación
El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, reconoció el pasado miércoles 17 que el gobierno de México no atendió todas las recomendaciones que le hizo el GTAV para la campaña de inmunización.
Por lo anterior, advirtió el funcionario, el plan de la PNV que se presentó por primera vez el 8 de diciembre de 2020 y que lleva cuatro modificaciones o versiones –la última fechada el 11 de enero pasado– contiene elementos que no coinciden con las propuestas del GTAV.
“No todo lo que está contenido en el plan es directamente emanado de las recomendaciones del Grupo Técnico Asesor, pero son el punto de partida. Posteriormente el gobierno de México, en uso de sus facultades, ha hecho las adaptaciones de aplicación de acuerdo a distintos criterios que aquí hemos comentado”, explicó en la conferencia vespertina que la Secretaría de Salud ofrece diariamente sobre el covid.
Agregó que la PNV “tiene cinco etapas claramente definidas donde la primera es la prioridad de vacunar al personal de salud que trabaja en las unidades covid, tanto hospitales como consultorios, como atención prehospitalaria, sector público y sector privado”.
López-Gatell también aceptó que una de esas modificaciones a la PNV es la vacunación a 17 mil 463 maestros de Campeche:
“Hay un pequeño componente que tiene que ver con el tercer eje de priorización, que es el uso de la vacuna de acuerdo a las condiciones epidemiológicas del país; en este caso la oportunidad de activar distintos elementos de la vida pública que son de alto interés estratégico, como el derecho a la educación en nuestro país. Y por eso, aprovechando la realidad epidemiológica de que el estado de Campeche durante cuatro meses consecutivos se había mantenido con mínima actividad epidémica, se inició la vacunación del personal educativo por el momento sólo en el estado de Campeche”, justificó López-Gatell.
Sobre la decisión de comenzar en zonas rurales, el subsecretario defendió una estrategia que es contraria a la recomendada por expertos en salud pública, enfermedades infecciosas y epidemiología, atribuyendo las críticas a los ingresos de los habitantes de las zonas urbanas y no a la densidad poblacional y a la mayor transmisión del virus que estas tienen.
“Hace algunos días hubo voces de ciertos segmentos de la sociedad, mayormente de personas que viven en las ciudades, en zonas habitacionales con, vamos a decir, suficiencia económica. Y los llamados que hacían es a que urgía vacunar en las ciudades y cuestionaban la decisión del gobierno de proteger a las personas adultas mayores en las zonas de mayor vulnerabilidad social”, afirmó.
Dijo asimismo que la vacunación en zonas rurales busca proteger a los segmentos más pobres de la sociedad, “porque merecen igual que todos y todas las demás ser protegidas, pero hay que considerar lo que pasa más allá del entorno que uno puede ver, hay que considerar al conjunto de la población a un mismo tiempo”, argumentó en la conferencia vespertina del pasado jueves 18.
Recomendaciones del GTAV
De acuerdo con el estudio Priorización inicial y consecutiva para la vacunación contra SARS-CoV-2 en la población mexicana. Recomendaciones preliminares, elaborado por el GTAV, una estrategia de vacunación para minimizar la mortalidad asociada con la nueva enfermedad debe tomar en cuenta el tamaño de la población por cada grupo de edad y definir el nivel de riesgo acorde con padecimientos crónicos asociados con sufrir casos más severos de covid-19.
Con base en las estadísticas oficiales, el GTAV concluyó que el primer grupo prioritario es la totalidad de los trabajadores de la salud, tomando en cuenta a todo el personal que, “al interior o afuera de las instituciones formales de salud”, esté potencialmente expuesto “directa o indirectamente a personal, pacientes o material infectado con SARS CoV-2”. Ese universo podría abarcar hasta 3 millones de individuos, incluyendo otro tipo de personal esencial.
El principal objetivo de priorizar a esa primera línea es “proteger del contagio y de complicaciones y muertes por covid-19 a las personas cuya salud y seguridad están en riesgo por cuidar a otras/os, y con esto mantener la capacidad de prestar servicios de salud, en cualquier modalidad de prestación: en instituciones de salud públicas y privadas dentro y fuera de las mismas, y en casa mediante cuidadores, entre otros”.
Un segundo objetivo es “disminuir el impacto de covid-19 en la infraestructura nacional de trabajadores que tienen como función atender la salud y, en consecuencia, mantienen la estabilidad en la sociedad”, así como “reducir el riesgo de transmisión al resto de la población usuaria”, en particular a los grupos más vulnerables.
Sobre el tema de los maestros, el GTAV apunta que estos corren menos riesgo de infectarse que otras profesiones, como los gerentes, comerciantes y jubilados.
El estudio del GTAV contempla a la población indígena, “que ha vivido en una condición de exclusión social histórica”:
“Esta población tiene mayor riesgo de resultar positiva al hacerse una prueba y también tiene una mayor probabilidad de morir. Bajo estas consideraciones, debe darse prioridad a la cobertura de vacunación en esta población”, señala el estudio realizado por investigadores del INSP y de la UNAM, así como del Grupo de Inmunización de la OMS.
Vacunación en zonas urbanas
En el documento Reflexiones sobre la respuesta de México ante la pandemia de covid-19, elaborado por el INSP, una de las principales conclusiones del capítulo de vacunación es la recomendación de apegarse a las prioridades recomendadas por los especialistas y comenzar la PNV en las zonas de mayor densidad poblacional, es decir, las urbanas.
En entrevista con Proceso, Ponce de León reconoce que no existe en la historia, ni en México ni en el resto del mundo, un caso similar de la población que se busca inmunizar durante un tiempo récord.
“Debe haber un manejo más eficiente de los biológicos y un ejercicio más fino de las áreas y poblaciones a vacunar. Uno pensaría que Iztapalapa debería ser uno de los principales lugares para el inicio de la vacunación. Pueden argüir que los indicadores en este momento señalaban que era mejor hacerlo en Magdalena Contreras, Cuajimalpa y Milpa Alta, pero es más apropiado iniciar en zonas con una densidad de mayor población y, por ende, de mayor transmisión.
“Desde luego el gobierno se tendría que haber ahorrado la vacunación a los maestros de Campeche y a los jóvenes, muy jóvenes, del proyecto de vacunación (Siervos de la Nación); se habría ahorrado en personal y dosis del biológico”, explica.
El investigador universitario considera que la gestión del gobierno para la obtención de las vacunas fue oportuna, a pesar de los problemas que la producción presenta a nivel mundial.
Sin embargo, advierte que la PNV debe acelerarse, ya que la rapidez con la que se apliquen las vacunas no sólo ayudará a mitigar el contagio en la población, sino también a reducir la posibilidad de mutaciones: “Entre más modificaciones genéticas sufra el virus, hay más riesgo de que sigan desarrollándose mutaciones que tengan más éxito para afectar a las personas”.
Su mayor crítica a la estrategia del gobierno federal es que se haya privilegiado a los maestros por encima del personal sanitario en la aplicación de la primera dosis de la vacuna:
“Todo el personal de salud, en todos los sectores, tanto privado como público, tendría que estar vacunado prioritariamente con la vacuna para covid-19. La distinción para áreas covid y no covid se deriva de una situación un tanto imaginaria, porque suponer que no hay riesgo de contraer covid fuera de las áreas covid de un hospital está fuera de la realidad. Hay un inmenso número de personas infectadas, sin síntomas o que todavía no los desarrollan, que llegan a los hospitales con apendicitis, con meningitis o con una fractura o con un problema cardiaco que se tienen que atender, pero como no llegan con antecedentes de covid, pues no se manejan con las precauciones debidas. Por eso la vacuna debería estar disponible para todo el personal de salud, privado, público y hasta los médicos que dan consulta en farmacias.”








