La receta del colapso

Documentos sobre la política energética de los sexenios de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto dan cuenta que su colapso se escribió a lo largo de 12 años. Por ser más barato y limpio, el país decidió en 2006 privilegiar la generación de energía con gas natural e incrementó su compra a Estados Unidos. A la par, se quemaba el que se producía en territorio nacional. Otra cosa más, hay candados legales que impiden el almacenamiento de todo el torrente de gas natural que se importa.

Por ser un energético más barato y limpio, México decidió en 2006 privilegiar la generación de energía con gas natural; incrementó su compra con Estados Unidos mientras quemaba el producido en el país y, por si fuera poco, la reforma energética de 2013 cerró el paso a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para “almacenar” el que día a día llega a borbotones del vecino país.

La fórmula para un colapso energético en México se creó a lo largo de 12 años y el fin de semana último, cuando Estados Unidos vivió un incremento en su demanda de gas causado por una tormenta invernal, estalló en múltiples apagones en el norte del país.

Documentos de política energética de los sexenios de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto dan cuenta de lo anterior.

“De 2000 a 2011 la participación del gas natural en la generación total se triplicó, al pasar de 17% a 51%, mientras que la del combustóleo disminuyó de 48% a 16%, lo cual ha permitido ahorros notables en los costos de generación, teniendo en cuenta que el precio promedio del gas natural en 2011 fue tres veces inferior al del combustóleo en unidades térmicas equivalentes”, se lee en la página 88 del documento Informe de rendición de cuentas de la administración pública federal 2006-2012.

La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), a su vez, revela el desperdicio del gas producido en México, a través de la quema de dicho energético.

De acuerdo con el documento El sector del gas natural, de la CNH, el 1 de junio de 2010 se quemaron cerca de 600 mil millones de pies cúbicos por día, luego de ahí se presentó un descenso notable en la quema, pero también en la producción. Llegó a su mínimo nivel de quema el 1 de junio de 2012.

Pero la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia aumentó progresivamente la quema del gas natural mexicano, pese a que la producción de éste energético cayó considerablemente, lo que obligaba a México a buscar otra fuente de ingreso de gas natural.

El documento de la CNH indica que el 1 de diciembre de 2012 se retomó el ritmo ascendente de la quema, con 200 mil millones de pies cúbicos por día y se mantuvo estable unos meses, pero en diciembre de 2013 aumentó a 250 mil millones, en diciembre de 2014 rebasó los 300 mil millones y en junio de 2015 llegó a la quema de 570 mil millones.

El nivel más alto de desperdicio fue en junio de 2016, con 620 mil millones de pies cúbicos por día, mientras que la producción misma ya se había reducido a cinco mil millones de pies cúbicos por día.

Desde agosto de 2014, una vez promulgada la Reforma Energética, el entonces director de la CFE, Enrique Ochoa Reza, anunció las primeras licitaciones de dos gasoductos, dos ramales de gas natural, tres centrales de generación de energía eléctrica de ciclo combinado, así como la rehabilitación y modernización de una central hidroeléctrica, tres líneas de transmisión y cinco paquetes para mejorar las redes de distribución eléctrica del país.

Aunque el verdadero boom para licitar gasoductos fue en 2016, cuando hubo más quema de gas natural mexicano, cuando la producción misma cayó y cuando el valor del gas en Estados Unidos estaba barato. El 5 de noviembre de 2015 Ochoa Reza anunció en el diario The Economist la licitación de 26 nuevos gasoductos.

“Podremos incrementar el transporte de gasoductos en México en 75% de lo que teníamos en 2012… Al término de 2018 todos los estados de la República de México tendrán acceso a gas natural, con lo cual se podrá desarrollar no sólo la generación de energía eléctrica de bajo costo, sino también el desarrollo industrial en distintos puntos donde antes no se desarrollaba por la ausencia de gas natural”, dijo ese día.

Las metas de Calderón

En el documento de energía del sexenio de Felipe Calderón se indica que se decidió por centrales de ciclo combinado y para lo cual se utiliza gas natural, para ir sustituyéndolas por las que utilizan combustóleo, el cual es mucho más contaminante.

“El impulso que se ha dado a la generación en centrales de ciclo combinado de alta eficiencia que operan con gas natural ha permitido aminorar notablemente el impacto de los fuertes incrementos que han registrado en los últimos años los precios del petróleo y de sus derivados, y a su vez aprovechar en beneficio de todos los usuarios el bajo precio relativo que presenta actualmente el gas natural”.

Sin embargo, en el papel la propuesta durante el sexenio de Calderón era equilibrar la oferta de energía eléctrica mediante diversos tipos de combustible.

Nuclear, hidroeléctricas, renovables y carbón representaban 44% en la generación de energía en 2006. En tanto, la de combustóleo y gas natural predominaban.

La meta de Calderón, según el documento, era llegar a 41% de generación de energía con gas natural y a 20 % con combustóleo. Para junio de 2012 quedó en 23% mediante combustóleo y 39.7% por gas natural.

Los ganadores

La reforma energética cristalizó el mayor impulso al gas natural. Así fue como se entregaron a la iniciativa privada los gasoductos; cada uno de estos contratos llevaba aparejado otro para la venta de gas natural a México. En su totalidad, el gas proviene de Estados Unidos, básicamente de Texas, Nuevo México y Arizona.

Las empresas que se quedaron con los gasoductos en México fueron Transcanada (Canadá), Intergen (EU), Ienova (EU), HEP (EU), GDF Suez (Francia), Fermaca (Suiza), Enegás (España), Carso (México), Kinder Morgan (EU), Ienova-Transcanada, Gasomex (México) y el más importante: Carso-Energy Partners en sociedad con Estados Unidos.

Este último gasoducto se encuentra en Texas y conecta con México, el cual atraviesa Chihuahua, Durango, San Luis Potosí, Guanajuato y concluye en Colima. En su paso por el país diversos tramos están concesionados a distintas empresas. El punto de partida es el de Carso-Energy Partners.

La importancia de dicho ducto es porque justo fue el primero que se afectó con Estados Unidos al presentarse el recorte de gas natural. Además de que los propios ductos se congelaron.

El apagón ocurrido principalmente en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se debió al cierre paulatino del gas proveniente de Estados Unidos. En dichos estados se cuenta con pasos fronterizos de gas, los cuales dependen de las siguientes empresas:

En Chihuahua: del lado de Estados Unidos está Kinder Morgan, Oneok y Energy Transfer Partners/Carso; del lado mexicano los recibe Gas Natural de Juárez, Fermaca y Sempra.

En Coahuila: del lado estadunidense está West Texas Gas; Simsa y Oneok operan del lado mexicano. Nuevo León recibe de Howard Midsteam Energy y de la zona mexicana el ducto lo tiene la misma empresa.

Tamaulipas cuenta con Kinder Morgan, Net Mmidstream, Energy Transfer Partners, Spectra Energy y Kinder Morgan; lo recibe en México Kinder Morgan, Pemex, Energy Transfer Partners y Mitsui/Tokio Gas.

Existe otro ramal de ductos que sale por Texas y atraviesa parte del Golfo de México para entrar por la costa de Tamualipas, llegando a la planta de Altamira, que es un depósito de gas natural. Este ducto lo tiene Spectra Energy del lado estadunidense y del lado mexicano, Semprea/Transcanada.

El puerto de Altamira, donde está una de las plantas o depósitos de gas natural, distribuye al centro del país y lo atraviesa mediante las interconexiones de ductos que llegan hasta Manzanillo, Colima.

Si bien entre 2006 y 2012 el gas natural disputaba al combustóleo la preponderancia para generar energía, después de la reforma energética los números cambiaron obteniendo el gas natural un lugar
privilegiado.

Candados perniciosos

Datos de la CFEnergía, que es la empresa que compra y vende los combustibles –en este caso compra el gas natural–, indican que 64% de la electricidad en México se genera con gas natural.

Le siguen las energías renovables, con 12% y la cual desplazó al combustóleo, con 9%. La energía mediante las hidroeléctricas cuenta con 6%, el carbón tiene 5% y la nuclear representa 4% de la producción.

El no diversificar el tipo de combustible para la generación de energía, el hecho de que el gas natural sea preponderante, con 64% de la producción, y la realidad de que este gas se adquiere principalmente en Estados Unidos fue lo que causó los apagones, comenta Francisco Carrillo, extrabajador de Luz y Fuerza del Centro y asesor de la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

En Estados Unidos, uno de los más grandes productores de gas natural, apenas 38% de su energía la genera con este energético y le sigue el carbón, con 23%.

En Japón la electricidad se genera con carbón en 26% y con gas natural en 21%; 40% de su producción preponderante es mediante el combustóleo.

En China 57% de la electricidad se genera con carbón, 20% mediante combustóleo, 8% con gas natural y otro 8% mediante hidroeléctricas.

México esta obligado a comprar durante 24 años gas natural a las empresas antes mencionadas, que tienen los gasoductos y se abastecen en Estados Unidos. La compra por día es de 30 mil 173 millones de pies cúbicos.

El país únicamente consume dos mil 337 millones de pies cúbicos por día.

El resto del gas lo tiene que vender, debido a que por ley no puede almacenar.

Con la Reforma Energética se impuso un candado: si comercializas gas, no puedes almacenar. En este caso, la CFE puede contratar gas, pero no puede ser inversionista para poner almacenamientos.

Lo anterior quedó establecido en el artículo 71 de la Ley de Hidrocarburos en su primer párrafo y en el reglamento del título tercero de dicha ley: “Artículo 71.- Los permisionarios de transporte por ductos y almacenamiento que se encuentren sujetos a la obligación de acceso abierto no podrán enajenar o comercializar hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos que hayan sido transportados o almacenados en sus sistemas permisionados, salvo cuando ello sea necesario para resolver una situación de emergencia operativa, caso fortuito o fuerza mayor. Asimismo estos permisionarios se sujetarán a lo siguiente:

“Artículo 19, último párrafo, del Reglamento del Título Tercero de la LH: Los permisos de comercialización no conllevan la propiedad de la infraestructura, ni la prestación de los servicios que utiliza y que sean objeto de permisos al amparo del presente Reglamento”.

En otras palabras, la CFE no puede almacenar todo el torrente de gas natural que está obligado a comprar día a día por más de 20 años, por lo que debe venderlo.