pesar de que Morena cuenta en la Cámara de Diputados con los votos suficientes para aprobar cualquier ley, sufrió para sacar adelante las reformas que permiten la extinción de 109 fondos y fideicomisos. La razón: enfrentó desorganización y resistencias en sus propias filas y en las de sus aliados. Pero dicha extinción era prioritaria para el presidente López Obrador, que desde “las mañaneras” reconvenía a los legisladores. Morena aplicó la aplanadora.
El tema de la extinción de fideicomisos –compromiso 37 de los 100 que Andrés López Obrador expuso en su toma de posesión– al fin cobraba forma en la Cámara de Diputados.
El 1 de octubre se presentó para su discusión al pleno el decreto para terminar con 109 de ellos y su aprobación era objetivo de alta prioridad. Por eso, la noche de ese jueves había molestia en el ocupante de Palacio Nacional.
La bancada de Morena, capitaneada por Mario Delgado Carrillo, a la vez, fuerte aspirante a dirigir a ese partido, sufría un doloroso revés.
Conformada por 252 diputados, que por sí solos pueden hacer quórum y sacar adelante cualquier ley, la fracción parlamentaria morenista era humillada por el bloque opositor conformado por los legisladores del PAN, PRI, MC y PRD.
A votación en lo general la extinción de seis fideicomisos y 103 fondos, resultó que en San Lázaro no había el número de diputados requeridos para alcanzar el quórum.
Apenas unas horas antes, para aprobar las modificaciones a la Ley de Puertos, que dejaba en manos de la Secretaría de Marina el control de esas estratégicas franjas marítimas, sí se había alcanzado la asistencia requerida. Pasaban las modificaciones con 263 sufragios a favor pero sólo 208 de esos votos eran de Morena.
La oposición olió sangre. Ya entrada la noche se ordenó la votación en lo general del dictamen sobre los fideicomisos y sólo se sumaron 232 sufragios, insuficientes para continuar con la sesión. Se pasó a la votación de confirmación de quórum y en el nuevo pase de lista el número de legisladores presentes se redujo a 222.
Los diputados del bloque opositor no ejercieron su derecho a voto y exhibieron la desorganización en Morena y sus aliados. Por si fuera poco, la bancada del PT, con sus 46 legisladores, se sumaba en los hechos a la estrategia opositora y también hizo el vacío.
Morena con sus 252 legisladores, más los 24 del PES y los 11 del PVEM suma 287 votos, pero este bloque mayoritario sólo alcanzó a reunir 222. Un total de 65 legisladores de esas bancadas no se había presentado a la sesión.
En conclusión, se daba por terminada la sesión para retomar el punto en una nueva plenaria convocada para el martes 6.
El cumplimiento del compromiso presidencial se frustraba una vez más.
Regaños presidenciales
Frescas en la memoria están las urgencias y regaños presidenciales sobre el tema. Desde la mañanera, el 18 de junio López Obrador pidió a los legisladores apurar la presentación del dictamen correspondiente.
El 22 de julio fue más allá. Le hizo un reclamo “fraterno, respetuoso” a Mario Delgado. “Fíjense que se convoca a un periodo extraordinario en la Cámara de Diputados y el único tema a tratar es la elección de los consejeros del INE”, comentó a los reporteros en la mañanera.
El tema de los fideicomisos había quedado fuera.
Así se quejó López Obrador: “Los intereses creados impidieron que, en este periodo extraordinario, se resolviera sobre esta iniciativa, que no es quitarle derechos a nadie, es organizarnos mejor, que no haya corrupción, que no haya privilegios, porque son cientos de fideicomisos donde se manejan los recursos de manera discrecional. Era poner orden. Por eso, esa iniciativa la vamos a mantener”.
Y unos días después, el 29 de julio explotó: “Hay como 200 fideicomisos y apenas van a cancelar cinco, y piensan que ya con eso me voy a quedar tranquilo, ‘toma tu chupón’…”.
Delgado Carrillo acusó el nuevo reclamo presidencial y no presentó la iniciativa que sólo incluía la extinción de media decena de fideicomisos.
El 19 de agosto, López Obrador volvió a urgir a los diputados de su partido a presentar el decreto para eliminar los fideicomisos.
Y ahora, 1 de octubre, con el tema finalmente presentado al pleno se volvía a complicar su aprobación.
Las dos pistas de Mario
En efecto, Mario Delgado maniobraba en dos pistas. Una en San Lázaro y otra en el INE. Para su mala fortuna la elección de la dirigencia de Morena entraba en su fase definitoria de manera paralela a la discusión de los fideicomisos, que con el paso de las horas quedaría marcada como la votación más complicada que ha enfrentado la bancada mayoritaria en la actual legislatura.
En la pista de su partido tampoco había buenas noticias para Delgado. El INE daría a conocer la encuesta de reconocimiento de candidatos y resultaba que su principal oponente, el también diputado Porfirio Muñoz Ledo, obtenía 41% y él sólo 27%.
Todavía más, el domingo 4, el propio Delgado daba a conocer que en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se tenía listo un dictamen para anular el proceso de las encuestas para elegir a sus dirigentes, lo que al final no ocurrió.
Pero, en los hechos, las dos pistas se le complicaban a Delgado Carrillo.
De nuevo, desde la mañanera, López Obrador tomó la defensa de la extinción de los fideicomisos ante los desatinos de la bancada morenista.
El martes 6 soltó: “Repito lo que estoy sosteniendo desde hace mucho tiempo, es parte de uno de los compromisos que hice en el Zócalo cuando tomé posesión de la Presidencia, la de desaparecer fideicomisos y también fondos que se manejan de manera discrecional, sin transparencia”.
Lo cierto es que llegó la sesión de ese martes 6 y el tema del quórum siguió gravitando. El amplio número de diputados del bloque mayoritario, aún diezmado por el desmarque del PT, les alcanzaba para sin apuros sacar la sesión adelante, pero se les volvió a complicar.
A las 12 con 53 minutos del 6 de octubre, el pleno de la Cámara de Diputados retomó la votación trunca del pasado 1 de octubre. Se habilitaron los tableros que registran los sufragios. Empezó a correr el tiempo. El reporte oficial contabilizaba la presencia de 383 diputados, suficientes para alcanzar el quórum de 251.
Sin embargo, al cierre de la votación los tableros electrónicos de San Lázaro sólo habían registrado los sufragios de 247 diputados, cuatro menos de los requeridos para alcanzar el quórum. Morena volvía a fallar. 27 de sus legisladores no asistieron a la sesión. Y también se registraron ausencias en las bancadas del PES y del PVEM.
Del lado opositor simplemente habían repetido su estrategia. Dejaron de votar los diputados del PAN, PRI, PT, MC y PRD.
Se pasó a la verificación del quórum. Faltando cinco minutos con 17 segundos para que se cerrara la votación, se lograba la asistencia mínima requerida para continuar con la sesión: 251 diputados registrados. Mario Delgado respiraba.
Entonces Sauri Riancho ordenó reponer, por segunda ocasión en ese día, el proceso de votación relacionado con la eliminación de 109 fideicomisos.
Una hora y siete minutos después de iniciada la sesión, a las 14 horas en punto, se cerraba la votación. Se aprobaba la eliminación de los 109 fideicomisos con 242 sufragios a favor, 178 en contra y siete abstenciones.
De los votos en contra, 167 fueron de diputados del PAN, PRI, MC, PRD y PT, partido que remarcó su deslinde, al menos en este tema, de su alianza con Morena. Ocho morenistas sufragaron en contra, más dos pesistas y uno del Verde.
Quedaban eliminados, entre otros, el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), el Fideicomiso de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine); el Fondo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, el Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar), el Fondo de Apoyo Social para exbraceros y el Fondo de Financiera Rural.
Además se extinguieron 65 fondos para proyectos científicos y tecnológicos destinados a diversos centros de investigación.
Pero la sesión no concluyó. Vendría la votación en particular. Y otra vez el bloque opositor tomó la iniciativa: presentó casi 400 reservas, es decir, todo el dictamen.
Y empezó una maratónica sesión cuya monotonía, por los reiterados argumentos de rechazo de los opositores y los del bloque mayoritario, se rompió cuando el coordinador de la bancada de MC, Tonatiuh Bravo Padilla denunció que se estaba tratando de incorporar a la discusión el Fondo de Salud, que tiene una bolsa de 101 mil millones de pesos y que no era parte del dictamen.
Después de muchas discusiones y encontronazos verbales entre bancadas se aprobaba incluir como punto de la discusión el tema del Fondo de Salud, a iniciativa del diputado Iván Pérez Negrón Ruiz.
Entonces subió a la tribuna su compañera morenista María de los Ángeles Huerta del Río y, cuando empezaba su intervención, de las curules del bloque opositor sus legisladores avanzaron en estampida y en cuestión de segundos tomaron la tribuna e impidieron que la legisladora Huerta del Río pudiera continuar con su posicionamiento.
Empezaron entonces las agresiones físicas y verbales. La misma Huerta del Río gritaba por el micrófono que estaba siendo pateada por algunas diputadas de oposición que la mantenían cercada.
Pero también la legisladora del PAN, Lizbeth Mata Lozano, acusaría a la morenista Martina Cazarez Yáñez de haberla cacheteado, mientras que en el extremo derecho de las escalinatas que conducen a la tribuna camaral había jaloneos y el diputado perredista Antonio Ortega Martínez acababa en el piso producto de un empujón.
La sesión se había salido de control. Sauri Riancho pedía una y otra vez que se respetara el recinto parlamentario y que se recurriera a los argumentos y al respeto, pero nadie atendía sus requerimientos.
Pasadas las turbulencias, la presidenta de la cámara decretó un receso de 20 minutos y pidió a los coordinadores parlamentarios reunirse tras banderas para tratar de llegar a acuerdos. Ninguno de los dirigentes le hizo caso. Regresaría tres horas después, ya a media noche, para simplemente informar que el receso se prolongaría hasta las 9:30 del miércoles 7.
Esa mañana, López Obrador se volvió a referir a los fideicomisos.
“Ojalá y aprueben el que se terminen estos fideicomisos, estos fondos fraudulentos, de manejo totalmente opaco, oscuro de los fondos”, sentenció.
Y en San Lázaro, las negociaciones en la Junta de Coordinación Política (Jucopo) se prolongaron hasta el mediodía. A las 12 se reanudó la sesión.
Se había acordado que la bancada de Morena retiraría la polémica reserva que facultaba al gobierno federal acceder a los recursos del Fondo de Salud.
Lo que continuó fue el desahogo de las reservas pendientes. La mayoría morenista rechazó una a una las casi 400 reservas opositoras y sólo avaló algunas que legisladores de su bancada fueron presentando.
A las 5 horas del jueves se inició la votación en 12 bloques de las leyes que sufrieron modificaciones y/o adiciones.
El fantasma del quórum desaparecía. Una vez concluidas las votaciones, todas a favor de la extinción de los fideicomisos, los legisladores del bloque opositor abandonaron poco a poco, cabizbajos, sus curules, mientras en las de Morena y aliados festinaban, sin aspavientos, la complicada victoria. Eran las siete de la mañana.
La bancada de Morena y sus aliados PES y PVEM cumplían en San Lázaro. Pero sólo se avanzó un tramo importante de la orden presidencial, ahora le tocará al morenista Ricardo Monreal, en el Senado, sacarla adelante o… regresarla a los diputados.








