Señor director:
Como integrantes de la Dirección General de Comunicación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNHD), consideramos de importancia aclarar algunos puntos que fueron publicados en este medio en su edición del sábado 28 de noviembre de 2020, mediante una carta enviada por Beatriz Barros Horcasitas, y que atañe directamente a este equipo de trabajo.
Lo primero que debemos mencionar es que la salida de la maestra Barros Horcasitas corresponde a su falta compromiso y suficiencia laboral con las competencias de esta Dirección General, pues durante los meses que tuvo a su cargo la responsabilidad como titular del área no se preocupó por los contenidos editoriales que aquí se elaboran ni propuso proyecto alguno para ayudar a mejorar la promoción y difusión de los derechos humanos, mucho menos tuvo la amabilidad de presentarse o entrar en contacto con los representantes de los medios de comunicación que, de manera profesional y objetiva, cubren las actividades de esta Comisión Nacional.
Igual de preocupantes resultaron sus prácticas laborales y el trato que daba a algunos compañeros, los cuales, consideramos, no corresponden con los tiempos que vivimos. Desde su llegada a esta oficina la maestra Barros exigió un trato privilegiado, que resulta anacrónico con el actuar que un servidor público debe tener actualmente.
Intentó utilizar su cargo para despedir a algunos compañeros, sin razón alguna, con el único objetivo de “traer” a una persona que, dijo de manera insistente, era de toda su confianza y, por ello, debía tenerla cerca.
Dicha petición de la maestra Barros Horcasitas no fue atendida debido a que el área contaba con el personal necesario para el funcionamiento de la Dirección y jamás se pensó en afectar a alguno de los compañeros con tal de cumplir una petición que, por su naturaleza, constituía una práctica de nepotismo.
No está de más resaltar que durante los meses que la extitular permaneció en el cargo creó un ambiente de trabajo poco fraterno al pretender dividir al equipo, a quienes, incluso, puso en riesgo al hacerlos acudir a reuniones laborales y personales en su domicilio particular.
Cabe señalar que, al igual que con algunos compañeros de confianza, mostró un trato de desprecio hacia integrantes del área administrativa, con quienes se negó a trabajar por considerarlos no aptos, según su perspectiva, o por el simple hecho de que no eran de su agrado como personas. En ese sentido debemos señalar que, por lo menos, una de nuestras compañeras sufrió un trato despectivo e, incluso, misógino por parte de la maestra Beatriz Barros, pues la hostigó e intimidó con la intención de provocar su despido.
No objetamos ni su trayectoria ni el respeto que nos merece. Sin embargo, la maestra Beatriz Barros Horcasitas miente en sus señalamientos al ofrecer una posición de víctima que no coincide con su comportamiento laboral, y de la cual, como lo hemos relatado, tenemos testimonios evidentes.
Atentamente,
Equipo de la Dirección General
de Comunicación de la CNDH:
Aline Juárez, Omar Arellano,
Gustavo Garibay y J. Eduardo Vital Plaza








