Con un tipo de venta inusual, arriesgado y lúdico se inician las actividades de la Galería Proceso, cuyo objetivo es explorar y promover modelos de mercado que reconstruyan –o reinventen– la relación entre el arte y sus espectadores.
Recuperar la mirada artística, comprender el valor artístico de las obras y establecer intercambios comerciales equilibrados, son los ejes que sustentan el concepto galerístico. Diseñar actividades que provoquen la interacción entre compradores, vendedores y creadores, es el reto: en la Galería Proceso –impulsada por el director general Jorge Carrasco y promovida por el editor de la sección cultural Armando Ponce– el consumidor artístico, ya sea espectador o comprador, es el centro de atención.
La tarea no es solitaria: El diseño de nuevos mercados de arte exige aliados que compartan propósitos similares y, en su inicio, la Galería Proceso cuenta con el apoyo y complicidad de un coleccionista y galerista mexicano que se caracteriza por vincular el arte con causas de vocación social. Fundador en 1986 de la Galería 10/10 en la Ciudad de México, Norman Bardavid se ha dedicado no sólo a la organización de subastas filantrópicas, sino también a la formación de artistas que, a pesar de su maestría pictórica, no forman parte de la institucionalidad del arte contemporáneo.
Convencido de que la creación y promoción artística debe tener una misión de beneficio social que rebase los intereses, casi siempre banales, del mercado actual del arte, Norman Bardavid propuso explorar el efecto que puede causar una subasta base $0 pesos en la interacción entre el arte y sus consumidores. Después de mirar con detenimiento una obra de arte, disfrutar su imagen y estar informado sobre los valores artísticos que la caracterizan, ¿cuánto está dispuesto el comprador a pagar por esa obra?
“Nadie lo sabe porque nunca se pregunta –responde–, el mercado es el que impone los precios, y a mí me interesa apoyar la libertad de las personas, tanto su pensamiento y gusto artístico como la responsabilidad de establecer un precio por una obra de reconocido valor y prestigio.”
Esos planteamientos sustentan el modelo de venta de la subasta base $0 pesos con la que inicia sus actividades la Galería Proceso. Vinculada también con la libertad que debe tener tanto el periodismo crítico como su recepción, la subasta, a diferencia del mercado convencional del arte, involucra al comprador como un protagonista esencial en la definición del significado social y valor comercial del arte.
Desde su origen, tanto creativo como comercial, los espléndidos esténciles del relevante artista mexicano Francisco Toledo (Oaxaca, 1940-2019) tienen una identidad de apoyo social. Diseñados para dinamizar la comercialización del papel que se producía en el Taller Arte Papel Oaxaca, los esténciles se estamparon primero en portadas de cuadernos (2000) y, a partir de 2004, en papalotes de distintos formatos: cuadrados, hexágonos, octágonos y principalmente los tradicionales rombos.
Adquiridos entre 2006 y 2007 por Norman Bardavid en formatos tanto de cuadernos como de papalotes, los esténciles tuvieron la misión de apoyar, a través del uso comercial del arte, causas sociales que rebasaban las limitantes banales en la que ha caído el mercado del arte contemporáneo.
Al promover una venta que parte de $0 pesos a pesar de tratarse de obras de un artista tan reconocido como Toledo, que están firmadas y que por su composición cromática son piezas únicas, Bardavid impulsa un irreverente modelo de mercado artístico en el que el comprador asume la responsabilidad de establecer la relación entre el valor artístico y el precio de las obras.








