Al amparo presidencial, evangélicos incursionan en política

El presidente Andrés Manuel López Obrador acepta de buen grado a los cristianos evangélicos, lo mismo a los del Partido Encuentro Solidario que a los de Confraternice, de Arturo Farela. Estos últimos entrarán de lleno a la política, pues este año buscarán diputaciones y alcaldías bajo el emblema de Morena. Farela lo dice abiertamente: las Iglesias evangélicas enseñamos que el reino de los cielos está aquí en la Tierra: en la familia, en el trabajo, en todas las áreas de la vida…

La Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), que aglutina a alrededor de 7 mil Iglesias en el país, participará en las elecciones de este año con candidatos laicos evangélicos que, bajo las siglas de Morena, competirán por diputaciones y alcaldías.

El pastor Arturo Farela Gutiérrez, dirigente nacional de Confraternice y amigo del presidente Andrés Manuel López Obrador, adelanta a Proceso: 

“Ya estamos en pláticas para que laicos cristianos evangélicos, a través de Morena, sean postulados a cargos de elección popular, concretamente a diputados y alcaldes.”

Renuente a dar más detalles, Farela sólo indica que, por el momento, está en pláticas con “gente muy cercana al presidente López Obrador” para que Morena postule a los candidatos de Confraternice. 

–¿Aproximadamente cuántos candidatos laicos evangélicos lanzará Confraternice? –se le pregunta.

–Será una cantidad importante. Pero en estos momentos no tengo todavía un número aproximado porque aún estamos en negociaciones.

Aclara Farela que a sus candidatos evangélicos Morena no les permitirá competir por ninguna de las 15 gubernaturas que se disputarán este año, sólo se limitarán a diputaciones y alcaldías. 

Y explica las razones por las que no escogió al Partido Encuentro Solidario (PES), que es de corte evangélico, para postular a los candidatos de Confraternice.

“Escogí a Morena porque es el partido de López Obrador, quien tiene principios y valores mucho más cristianos que el PES. Es una persona que lucha contra la corrupción y está atendiendo a los pobres, a los discapacitados y a los jóvenes como nunca antes se había hecho.

“Además, al margen de su actividad pública, López Obrador es un marido y un padre ejemplar, una persona sin vicios. Sabe gobernar su vida y su familia como nos enseña San Pablo.”

Farela considera una gran ventaja que, en estas elecciones, habrá candidatos evangélicos a través de “dos flancos”: los que por un lado postulará Morena y, por el otro, los que lanzará el PES, cuyo dirigente nacional, Hugo Éric Flores Cervantes, también es un evangélico muy cercano a López Obrador, pues fue su aliado político en las elecciones presidenciales de 2018 y luego superdelegado en Morelos del gobierno de la Cuarta Transformación.

Entusiasmado, comenta el pastor Farela: “Sin duda, el que compitan por el PES y por Morena favorecerá mucho a los laicos cristianos evangélicos. Se les abren estos dos espacios políticos para que desarrollen sus habilidades como servidores públicos. Y traerán un beneficio para el país”. 

–¿Por qué un beneficio? ¿Son mejores políticos los evangélicos? 

–Son más honestos, no se dejan corromper. El más claro ejemplo lo tenemos en el mismo López Obrador; él es un hombre incorruptible, un cristiano bíblico, no católico. Y nos está enseñando que la fe cristiana es compatible con la política y con todas las esferas de la vida pública. Con López Obrador se acabó esa concepción de que Dios está encerrado en los templos.

Por lo que respecta al PES, es la nueva versión del Partido Encuentro Social, fundado por el mismo Flores Cervantes. En las elecciones de 2018 perdió su registro como partido, pues no consiguió el mínimo requerido de 3% de la votación.  

Ahora ese partido evangélico tiene casi el mismo nombre que tenía antes, sólo sustituyó la palabra “social” por la de “solidario”, quedando con las mismas siglas y, principalmente, con la misma postura ideológica de corte evangélico. 

Las 15 Iglesias 

El PES de antes y ahora se opone a la despenalización del aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo, las terapias de conversión y los derechos sexuales y reproductivos. Es en cambio defensor acérrimo de la “familia natural” y del papel tradicional de la mujer. 

El pasado 4 de septiembre los consejeros del Instituto Nacional Electoral aprobaron el registro del nuevo PES con una votación muy cerrada; seis votos a favor y cinco en contra. Entre éstos últimos estuvo el voto del consejero presidente, Lorenzo Córdova, quien basó su negativa en el hecho de que participaron 15 pastores evangélicos en las asambleas constitutivas del PES.

“El Estado laico está bajo acecho y, por tanto, la intervención de ministros de culto, sin importar su número, debía haber sido causal para negar el registro”, protestó Córdova entonces. 

Y el consejero Ciro Murayama, también opuesto al registro, dio incluso los nombres de las 15 Iglesias evangélicas que están apoyando al PES:

Centros Cristianos Nueva Vida en la República Mexicana, las Iglesias Locales en México, Iglesia Evangélica Pentecostés Universal de Jesucristo, Iglesia de Cristo Ministerios Tierra Fértil, Centros Cristianos de Cristianos en Acción, Unión de Iglesias Presbiterianas Príncipe de Paz, Iglesia del Pueblo de Dios, Concilio Nacional de las Asambleas de Dios, Presbiterio Nacional en Nuevo León, Iglesia del Nazareno en México, Fundación de las Iglesias Evangélicas, Alcanzando al Mexicano Marginado, Institución Evangélica Ministerio Vino y Aceite, Concilio Nacional de las Asambleas de Dios y, por último, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocida como la Iglesia mormona.

Y precisamente por violar el Estado laico –concretamente los artículos 40 y 130 de la Constitución–, el PAN impugnó entonces el registro de ese partido evangélico ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Finalmente, el 14 de octubre esa instancia avaló el registro con el argumento de que esas Iglesias evangélicas no fueron un “factor determinante” en la formación del PES.

Así, por obra y gracia de López Obrador y de los organismos electorales, Flores Cervantes actualmente recorre el país para escoger a sus candidatos cristianos –miembros de distintas iglesias– que competirán por algunos de los más de 21 mil cargos de elección que se disputarán este año.

Este semanario le solicitó una entrevista para saber cuántos y quiénes son sus candidatos evangélicos seleccionados hasta el momento, así como los puestos a que aspiran, entre otros puntos. Pero, al cierre de esta edición, la entrevista no se había concretado.

Los prospectos del PES 

En sus Documentos básicos, el PES reitera una y otra vez que su principal intención es “conciliar” la actividad política con los “principios éticos”. Defiende a la familia tradicional como la “principal institución social” y aboga por la vida desde el momento de la concepción, al grado de que en el logo del partido aparece la “V” de “vida”.

Sin embargo, Flores Cervantes no se ajusta del todo a estos principios en la selección de candidatos del PES, pues está postulando a la gubernatura de Baja California al polémico empresario de casas de juego Jorge Hank Rhon, señalado por sus presuntos nexos con el crimen organizado y por ser el autor intelectual del asesinato del periodista Héctor El Gato Félix Miranda, entre otros ilícitos (Proceso 2309).

Y tras haber llevado a la gubernatura de Morelos al exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, se comenta que el PES intenta repetir tan exitosa maniobra política, ahora postulando a cargos de elección a otros dos exfutbolistas famosos: Javier El Abuelo Cruz y Adolfo El Bofo Bautista.

El antropólogo de las religiones Elio Masferrer Kan, especialista en la tendencia del voto evangélico, ha detectado estas dos corrientes del electorado evangélico: la encabezada por el pastor Arturo Farela, proclive a Morena y constituida por “evangélicos de las clases populares”; y la corriente de Hugo Éric Flores, de corte empresarial y formada sobre todo por cristianos de “clase media”.

Detalló Masferrer: “Los votantes del PES son evangélicos de clase media, aglutinados en las Iglesias evangélicas neopentecostales, basadas en la llamada teología de la prosperidad, cuya idea es: ‘Mientras más dinero aporto a mi Iglesia, más voy a prosperar económicamente’. Utilizan mucho el marketing” (Proceso 2294). 

Pese a esas diferencias, ambos líderes evangélicos han tenido el apoyo de López Obrador… y, por lo que se ve, lo siguen teniendo en este proceso electoral. 

Desde el inicio de su administración, el tabasqueño le permitió al pastor Farela participar abiertamente en los programas sociales de la Cuarta Transformación: Jóvenes Transformando el Futuro, Jóvenes Escribiendo el Futuro, Programa Sembrando Vida, Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Banco del Bienestar… y tiene también Farela injerencia en los programas migratorios de gobierno relacionados con atención a migrantes. 

En retribución, Farela reparte la Cartilla moral de López Obrador en los miles de templos de Confraternice, ufanándose de que sus “cientos de miles” de afiliados son “el ejército evangélico de la Cuarta Transformación”. Ante esto, algunos analistas ya advierten que hay un “corporativismo” evangélico al servicio del proyecto político moralizante del tabasqueño (Proceso 2234). 

Ahora el pastor Farela anuncia orgulloso que sus adeptos, aglutinados en los Siervos de la Nación, participarán activamente en las llamadas “brigadas correcaminos” que distribuirán las vacunas contra el covid-19 en todo el territorio nacional. Comenta al respecto:

“Ya tenemos varios equipos de cristianos evangélicos preparados para distribuir las vacunas. Todos ellos pertenecen a los Siervos de la Nación. Estamos listos.”

Su hijo, Josué Farela Pacheco, coordinador Regional de Programas para el Desarrollo, de la Secretaría del Bienestar, lo secunda entusiasmado: “Aparte de nuestros afiliados a los Siervos de la Nación, muchos otros evangélicos de Confraternice queremos sumarnos como voluntarios a las brigadas de vacunación, lo único que nos mueve es servir a México”. 

Este activismo ya se vio reflejado en el censo de 2020, el cual arroja las siguientes cifras: mientras la población evangélica creció de 7.5% en 2010 a 11.2% el año pasado; la población católica cayó de 82.7% a 77.7% en ese mismo lapso.

Comenta Farela: “Los mexicanos están abandonando la Iglesia católica. Calculo que dentro de 20 años, en dos censos más, aproximadamente 50% de la población en México será evangélica”.

–¿A qué atribuye ese cambio? 

–A que el mensaje de la Iglesia católica es prometer y prometer el cielo, se basa en tradiciones anquilosadas, muchas veces sin sustento bíblico. En cambio, las Iglesias evangélicas enseñamos que el reino de los cielos está aquí en la Tierra: en la familia, en el trabajo, en todas las áreas de la vida. 

–…Y en la política. 

–…Sí, y en la política… Esto nos lo enseña el presidente López Obrador, un fiel seguidor de Jesucristo… Precisamente por eso tendremos candidatos evangélicos en estas elecciones.