Energías sucias para apuntalar a la CFE

De concretarse la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, el sector privado no invertirá en el área, afirma el vocero de las asociaciones de energía eólica y solar. A decir del presidente López Obrador, su objetivo es fortalecer a la CFE y ofrecer energía barata a los mexicanos… lo que no se menciona es que así se ahuyenta la generación de energías limpias –se sigue apostando todo a la quema de combustibles fósiles–, con lo que se incumplirían los compromisos establecidos en el Acuerdo de París.

El presidente Andrés Manuel López Obrador fue claro sobre su iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), que ya fue aprobada en comisiones por la Cámara de Diputados:

“Tengo el compromiso de que no aumente el precio de la luz y el precio de las gasolinas y lo voy a cumplir, nada más que para eso necesitamos poner orden y acabar con la corrupción, no seguir apostando a destruir la Comisión Federal de Electricidad para dejarles el negocio a estos traficantes de influencias”, dijo en su regreso a las conferencias de prensa matutinas, el pasado lunes 8, luego de estar convaleciente a causa del covid-19.

El discurso del tabasqueño es el mismo y enfocado a la lucha contra las privatizaciones en el sector energético, esta vez a favor de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como lo señaló un día después desde Palacio Nacional:

“Es muy claro lo que se está proponiendo, estamos buscando fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad, que es una empresa pública, que es una empresa de la nación, para que esta empresa garantice que no aumente el precio de la luz, para decirlo de manera clara, el precio de la energía eléctrica.”

El martes 9 el vocero de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) y la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex), Julio Valle, también puso las cartas sobre la mesa y advirtió que el sector privado de energías renovables ya no invertirá ni un peso en lo que resta del sexenio, de concretarse la reforma a la LIE.

En entrevista con este semanario, Valle afirma en tono de resignación: “Más allá de lo que está hoy en construcción, no hay nada más en vista de aquí a 2024. Desde el año pasado, ninguna empresa ha decidido invertir en un nuevo proyecto. Ya veremos si el próximo presidente tendrá que hacer una tarea bastante intensa, para volver a convencer a la inversión privada y atraer a las compañías y crear empleos”.

No es cosa menor, se trata de romper una lógica de inversiones por 3 mil millones de dólares anuales a prácticamente cero.

“Ese era el ritmo de crecimiento de la mano de las subastas, proyectos de mercado y estas iniciativas que nos permite la ley. Pero entre los cambios legales, la incertidumbre, la parálisis administrativa en la Comisión Reguladora de Energía, la Secretaría de Energía, y todos los cambios en la dinámica administrativa, nos han llevado a que las empresas estén siendo más cautas en cómo tomar la próxima decisión de inversión y que hasta el momento no hay más”, insiste el representante de la industria de dichas energías limpias en México.

Según el portal de la AMDEE, del total de la capacidad eólica instalada en México, 38% corresponde a Siemens Gamesa Renewable Energy, que tiene sus oficinas centrales en España; 33% a la danesa Vestas; 19% a la alemana Nordex-Acciona; 5% a General Electric, mientras que a Clipper Windpower de Estados Unidos y Alstom de Francia les corresponde 2%, respectivamente; mientras que el restante 1% de la capacidad instalada pertenece a la china Envision.

Sin embargo, en el ejercicio de parlamento abierto que se llevó a cabo el pasado jueves 11 dentro de la discusión de la reforma a la LIE, Miguel Santiago Reyes, director general de CFE Energía y CFE Internacional, reprochó ante legisladores que de mantenerse el esquema vigente de contratos con los productores independientes de energía (PIE), el daño a la nación se calcula en 412 mil millones de pesos por subsidios, riesgos cambiarios y de inflación, bajo despacho y tarifas crecientes.

Los directivos de la CFE explicaron que sólo los subsidios a PIE ascienden a 249 mil 606 millones de pesos, y de esa cifra, 56 mil 175 millones corresponden exclusivamente a Iberdrola –compañía que contrató al expresidente Felipe Calderón como consejero, según López Obrador– por la operación del parque eólico La Venta, en Oaxaca.

Nada eólico o solar

El Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional 2020-2034 –principal instrumento de la Secretaría de Energía, que contiene la planeación del Sistema Eléctrico Nacional en lo que respecta a las actividades de generación, transmisión y distribución a corto, mediano y largo plazos– confirma que el gobierno de López Obrador desdeña la participación de las empresas generadoras de energía eólica y solar.

“El programa de nueva capacidad en el corto/mediano plazo 2020-2024 resultó de la revisión de los proyectos con contrato de interconexión y proyectos estratégicos de infraestructura necesarios para cumplir con la política energética nacional”, señaló el documento dado a conocer el pasado 31 de enero, en el capítulo 6: Programa Indicativo para la Instalación y Retiro de las Centrales Eléctricas.

Posterior a 2024, agregó, con fundamento en los lineamientos de política energética, se consideran proyectos de generación flexibles con tecnologías convencionales y proyectos de energía limpia.

De acuerdo con el documento, para los próximos 15 años el desarrollo de nueva capacidad de generación eléctrica para otorgar una mayor confiabilidad y seguridad del sistema estará basado en hidroeléctricas, así como centrales de ciclo combinado, que utilizan como combustible gas natural.

En este contexto, la iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica sólo sepultaría la participación de las energías renovables y daría preponderancia a la CFE, pero caminaría en sentido contrario de los compromisos adquiridos por México en el Acuerdo de París.

Julio Valle lo pone de la siguiente manera. “Para cumplir con la meta del acuerdo se necesitarían por lo menos otros 5 mil megawatts, más o menos, de energía eólica o solar. No hay en el plan de inversión de la CFE dicha cantidad de tecnologías limpias y no tienen la intención de hacerlo. En todo caso, lo que estarían apostando es en energía nuclear, gas natural y, aunque no lo dicen, también en quemar el combustóleo en las refinerías de México. Entonces el punto aquí no es más que señalar que se va totalmente en contra de lo que debiera suceder”.

Por si fuera poco, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) advirtió que la reforma a la LIE impediría la competencia en la generación y comercialización de electricidad al eliminar el despacho económico (utilizar la energía de menor costo primero), relajar el acceso de generadores a las redes de transmisión y distribución y permitir que la CFE, Suministrador de Servicios Básicos, adquiera electricidad de CFE Generación sin la necesidad de que se lleven a cabo subastas.

Además, agregó, la iniciativa otorga Certificados de Energía Limpia (CEL) a todas las plantas de generación de ese tipo de energía, sin importar cuándo iniciaron operaciones, lo cual incrementa artificialmente el número de CEL y el cumplimiento de las obligaciones de México, pero en la realidad el país no está produciendo más energía eléctrica limpia. 

“De acuerdo con estimaciones basadas en los proyectos de generación de energía limpia y su entrada en operación, a partir de 2022 en México podría observarse un faltante de 12 millones de CEL. Además, en 2024 el país incumplirá la meta de 35% de generación de energía limpia comprometida, ya que se estima que apenas logrará 29.8%”, detalló el organismo antimonopolios.

“La iniciativa que propuso el presidente hace un par de semanas es ya la más ambiciosa y destructiva batalla que vemos hacia adelante. Y la iniciativa está tratando de fortalecer una empresa que va a contracorriente. Y que lo único que sucederá es que tendrá como consecuencia tarifas más altas o un costo eléctrico más alto para todos los mexicanos”, afirma el vocero de la AMDEE y de la Asolmex.

Y adelanta que “vamos a tratar de garantizar que lo que tenemos seguirá existiendo en un año o en dos años y ya veremos qué perspectivas de desarrollo y visión trae el próximo mandatario para volver a México y considerarlo un destino de inversión o para ejecutar nuevos proyectos, en el caso de muchos de los otros que son mexicanos”.

La reforma también encendió la alerta en las organizaciones de carácter social, integrantes del Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire, como la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente, Bicitekas, Centro Mexicano de Derecho Ambiental, El Poder del Consumidor, Fundación Tláloc, Greenpeace México, entre otras.

En un comunicado emitido el pasado miércoles 3 señalaron, a grandes rasgos, que la iniciativa ignora criterios constitucionales que debe seguir el Sistema Eléctrico Nacional; pone en riesgo el cumplimiento de los derechos humanos a la salud y al ambiente sano, al relegar el despacho de energía de los proyectos de energías renovables y favorecer a las hidroeléctricas y a las centrales más contaminantes de la CFE.

Asimismo argumentaron que profundiza la pobreza energética, considerando que las energías renovables, lejos de poner en riesgo el sistema eléctrico nacional, pueden construir un sistema más resiliente, justo y accesible. Además de que aleja a México de sus compromisos internacionales en materia de cambio climático.

En este punto, Valle señala que el próximo presidente de México tendrá que hacer un sprint para tratar de alcanzar las metas del Acuerdo de París; sin embargo, en estos momentos se tendrían que estar financiando los proyectos para que entren en operación en 2024, pero la mala noticia es que no hay nada en el horizonte.

Preocupación en EU

La reforma a la LIE resultó preocupante para la Cámara de Comercio de Estados Unidos: “El proyecto de ley de reforma eléctrica presentado en el Congreso de México esta semana es profundamente preocupante. Cambios tan drásticos abrirían la puerta para el restablecimiento de un monopolio en el sector eléctrico y, creemos, contravendrían directamente los compromisos de México en virtud del T-MEC”, puntualizó en un comunicado el viernes 5.

El vicepresidente senior para las Américas de dicho organismo, Neil Herrington, dijo que, “desafortunadamente, esta medida es la última de un patrón de decisiones preocupantes tomadas por el gobierno de México que han minado la confianza de los inversionistas extranjeros en el país en el preciso momento en que se necesita más que nunca una mayor inversión extranjera directa en México”.

Más aún, Valle denuncia que algunos de los proyectos que ya tenían luz verde se han atorado también en la banca de desarrollo, la cual los está bloqueando, pidiendo un permiso previo emitido por la Secretaría de Energía.

En efecto, la Cofece detalló en la versión preliminar del documento sobre el mercado de Certificados de Energías Limpias que hasta octubre de 2020 la CRE tenía pendiente de resolver 99 solicitudes de permiso y 153 de modificación y transferencias de estos. Además, hay trámites que llevan hasta 300 días hábiles sin resolverse, cuando la norma prevé un máximo de 75 días.

El vocero de las empresas de energías renovables señala a Proceso que el diálogo con el gobierno de López Obrador ha sido nulo: “No se ha podido tener un diálogo con el gobierno. Se ha coincidido en algo o en algún panel con alguna de las autoridades. Ahí se han comprometido a que habría un diálogo más abierto y nunca ha sucedido. Entiendo que también las embajadas y oficinas consulares que pidieron reuniones con la secretaria de Energía, tampoco se las han dado.

“Y la realidad es que todo se ha centrado en ver cómo defender lo que existe. Y prepararnos para lo que venga… Para que una empresa tome la decisión de volver a traer dinero a México, primero hay que convencerla y de ahí empieza el ciclo de desarrollo de los proyectos, que si bien hay muchas cosas avanzadas en México, pues tomará uno, dos, tres años para que vuelva a agarrar ritmo a partir del inicio de un nuevo periodo presidencial”, remata Valle.