Por cierto, de Cri-Cri

No es necesario decir que Cri-Cri es el nombre artístico de nuestro compositor e intérprete de canciones infantiles, todo un ícono en la materia, creador de varios centenares de entrañables temas que han sido la delicia de muchas generaciones.

Pero sí que José Francisco Gabilondo Soler (Orizaba, 1929) tuvo un programa en la radio donde él mismo tocaba el piano y cantaba esas canciones, acompañado de otros músicos, y también contaba cuentos. El programa, planeado para unas pocas semanas, duró años y ahí comenzó la leyenda.

De cuando en cuando, cada 10 o 15 años surgen personas inquietas pero elementales que quieren ver “negritos en el arroz”, es decir, cuestiones políticamente incorrectas en las canciones de Cri-Cri. Algunos hasta se han atrevido a pedir que a algunas se les cambie la letra. A ello se han opuesto terminantemente los hijos del compositor, herederos y vigilantes de su integridad artística.

Tiburcio Gabilondo, principal defensor de la obra de su padre, nos comentó:

“Siempre han surgido críticas a la obra de Cri-Cri, las cuales rara vez se basan en un análisis profundo o debidamente desglosado, sólo son superficiales. Por otra parte, tenemos la fortuna de que Cri-Cri siempre es políticamente incorrecto, que es parte de su humor”.

Recientemente en las redes sociales alguien objetó la canción “El negrito sandía” por racista y por detectar un desa­fortunado uso del símbolo de la sandía, por lo cual al niño lo amenazan con golpearlo si dice picardías y varias otras cosas más. Para empezar, hay que destacar que una canción es un reflejo de su época, y en este caso del “negrito sandía” tiene más de medio siglo; en aquella época, sin tapujos, se le decía al pan pan y al vino vino, y no era de ninguna manera incorrecto.

De las canciones donde Cri-Cri toca tangencialmente el asunto de la negritud (“La negrita Cucurumbé” y “El negrito Sandía”) me parece que lo hace con total respeto y cariño. En la primera, el pescado con bombín le dice a Cucurumbé: “¿Pues qué no ves que así negra estás bonita?”, pues ella quería ser “blanca como la luna, como la espuma que tiene el mar”.

Continúa Tiburcio Gabilondo:

“El tema de la negritud es constante en la obra de mi padre. Además de las canciones referidas existen ‘Cocuyito playero’, ‘Teté’, ‘Cristóforo’, ‘Tierra Caliente’, ‘Nocturno Negro’ y algún par más. Si Cri-Cri fuera racista, no los mencionaría ni tendría canciones sobre chinos (cultura que admiraba mucho). En el caso de Cucurumbé, de lo que trata es del tema del anhelo a lo que no se tiene y se cree valioso, pero es redimida por quien la ve desde afuera y la valora.

“Ya ha pasado dos veces que una cantante me busca para que autorice un cambio de letra en canciones de Cri-Cri, una aquí en México y otra en Argentina. Bajo la bandera de ‘lo políticamente correcto’ pretendían cambiar palabras y conceptos de algunas canciones, como ‘La muñeca fea’ o ‘Caminito de la escuela’. ¡Pues no! Si la obra no refleja lo que necesitan como intérpretes para desarrollar un concepto o un espectáculo, que no la usen. O mejor aún, que escriban sus propias canciones. Además, las propuestas que hacían ni siquiera rimaban o cuadraban con la métrica. Casi era lo más molesto, pero las obras se hacen en un cierto tiempo y contexto. Si el autor las cambia o corrige, está en su derecho; uno ya no.”

El tema da para mucho más…