“A Mariana, las instituciones le fallaron”

Mariana Sánchez Dávalos, la joven pasante de medicina asesinada en la comunidad de Nueva Palestina, había denunciado el acoso sexual de que era objeto y lo hizo en varias ocasiones y ante diferentes instancias: desde la directora del centro de salud en el que realizaba su servicio social hasta el secretario de Salud de la entidad, según afirma su madre. Pidió incluso el traslado de su acosador, pero sólo lo cambiaron de turno. Por eso, Martha Figueroa Mier, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, afirma tajante: “A Mariana, las instituciones le fallaron”.

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis.- A las dos de la mañana del pasado 11 de noviembre, Mariana Sánchez Dávalos, joven pasante de medicina, no aguantó más y se dispuso a redactar una queja.

Ya estaba harta del acoso de que era víctima por parte de un médico del centro de salud de Nueva Palestina, en el municipio de Ocosingo, al que había llegado meses atrás para prestar su servicio social.

Estaba a ocho horas de su casa, en Tuxtla Gutiérrez. Lejos de algún familiar o amiga de confianza. Incomunicada. Tenía que esperar a la mañana siguiente para comprar una ficha de 10 pesos que le diera una hora de servicio de internet.

Ocupaba un cuarto en la vivienda en la que habitaban otros miembros del personal médico de ese centro de salud. Cuando llegó no tenía cama. Consiguió una colchoneta. Una hamaca colgaba en la habitación. El lugar distaba de cumplir los requisitos estipulados por la Norma Oficial Mexicana (NOM-009-SSA3-2013) sobre las condiciones de trabajo para todos los prestadores de servicio social, en cuyo numeral 9.2 establece que deben tener “un área exclusiva para habitación, descanso, alimentación y aseo de los pasantes, en condiciones de privacidad y seguridad en el campo clínico…”.

Pero en el caso de Mariana su privacidad era violentada con mucha frecuencia, sobre todo cuando el médico que la acosaba llegaba ebrio, forzaba la puerta e ingresaba hasta donde estaba acostada. Eso ocurrió en muchas ocasiones. Y ella se había quejado con la directora del centro de salud, Analy Correa Hernández, y le había contado sobre su situación a su madre, Lourdes Dávalos Ábrego.

De hecho, Mariana había pedido su cambio al centro de salud de Teopisca, más cercano a la capital del estado. Pero los funcionarios ignoraron su petición. Solicitó que su agresor fuera llevado a otra localidad, pero sólo lo cambiaron de turno. Seguían viéndose todos los días.

Por eso, esa madrugada del 11 de noviembre empezó a redactar su queja:

“Por medio de la presente hago de su conocimiento lo sucedido con el doctor Fernando Cuauhtémoc P. J., ya que durante mi estancia en el centro de salud y vivienda del establecimiento he tenido inconvenientes respecto a acoso sexual por parte del doctor, durante la noche intentó agredirme sexualmente, por lo que decidí informar a la directora de la institución y no llegase a presentar algunas consecuencias ya sea personal o laboral, hago este oficio con la intención de informar la situación y poner a disposición la toma de decisiones, sin intención de provocar problemas laborales e incidentes. Hasta el momento no he vuelto a tener incidentes con el doctor, pero notifico la situación para evitar problemas. Por su atención muchas gracias.”

Según Lourdes Dávalos, la madre de Mariana, desde agosto de 2020 que llegó su hija a ese centro de salud le informó que era acosada por un compañero médico. Y que ella verbalmente y por escrito lo reportó a sus directivos, tanto del centro de salud como de la Jurisdicción Sanitaria número 6 de Palenque.

Aunque la comunidad pertenece al municipio de Ocosingo, Palenque es la ciudad más cercana a Nueva Palestina, comunidad que cuenta con 12 mil habitantes y que se encuentra a dos horas y media de Palenque y a ocho de Tuxtla Gutiérrez.

A decir de la madre de Mariana, su hija tocó todas las puertas, e incluso buscó, con el apoyo de algunas de sus amigas, al Secretario de Salud del estado, José Manuel Cruz Castellanos, pero nunca fue atendida. La que estuvo enterada en todo momento fue la subdirectora de Educación y Enseñanza en Salud, Marianna Lazos Salgado.

La Norma Oficial Mexicana (NOM-046-SSA2-2005) sobre “violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y Atención”, establece en su numeral 6.5 que a los directivos y/o personal del área jurídica de la jurisdicción sanitaria número 6 o de la Secretaría de Salud en Chiapas, les correspondía acompañar a Mariana al Ministerio Público para interponer una denuncia, pero ellos no lo hicieron.

La madre asegura que Mariana denunció el acoso. Sin embargo, la Fiscalía General del Estado (FGE) señaló que después de una “minuciosa revisión” en sus oficinas de Tuxtla, Palenque y Ocosingo no encontró documento alguno que confirmara tal denuncia por violación o acoso sexual.

El médico que acosaba a Mariana ya había sido cesado en abril 2014 por acoso sexual en el Hospital de Yajalón. Era responsable del banco de sangre y pidió a una donadora, como requisito, hacerle una auscultación vaginal.

“Protocolo de actuación”

El pasado 28 de enero, al ver que Mariana no salía de su cuarto y no llegaba al centro de salud, sus compañeros fueron a buscarla. Tocaron su ventana y le gritaron. Como no respondía, forzaron la puerta. La hallaron sin vida, colgada de un mecate amarillo que era de su hamaca. Estaba con su ropa de trabajo: una blusa de médico color celeste, un mallón de licra color negro y calcetas blancas.

Según el peritaje, Mariana sufrió “asfixia mecánica secundaria por ahorcamiento”. La FGE descartó huellas de violencia y de agresión sexual durante su fallecimiento.

Su cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense de Palenque ese mismo jueves 28, donde se le hizo la autopsia.

Aunque desde la mañana sus amigos y familiares se enteraron de su deceso, no fue sino hasta la noche que se propagó la noticia y provocó una serie de protestas de estudiantes, colectivos feministas y organizaciones sociales, así como de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el mecanismo de alerta de género de la Secretaría de Gobernación y de la Agencia de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en México.

“Justicia para Mariana” fue la consigna durante las marchas realizadas en las principales avenidas de Tuxtla. La frase también quedó grabada en las paredes de la ciudad.

La FGE expuso que se aplicaría en este caso el “Protocolo de actuación con perspectiva de género para la investigación del delito de feminicidio en el estado de Chiapas”, que establece investigar de inicio el hecho como un feminicidio.

Para Martha Figueroa Mier, integrante del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), en Chiapas las instituciones le fallaron a Mariana, pues no atendieron su denuncia de acoso sexual. Pide sancionar a las y los funcionarios públicos que por acción u omisión han obstaculizado el acceso a la justicia, no sólo en el caso de Mariana, también de otras mujeres en Chiapas.

La doctora Leticia Raquel Ramírez Alfaro, integrante del área de difusión del Comité Ejecutivo de la Sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, considera que en el contexto de esta cultura machista y patriarcal, es muy común el acoso sexual en clínicas, centros de salud y hospitales, sobre todo a las y los jóvenes pasantes de servicio social o a las que hacen un internado.

Comenta que ha visto de todo en 25 años de laborar en clínicas y hospitales. Refiere que se dan casos de personal médico que acosa sexualmente a pacientes o pacientes que acosan al personal médico.

Según el OCNF, de 2018 a 2020, 71 mujeres fueron víctimas de feminicidio en Chiapas.

Y de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2020 se registraron en la entidad 460 violaciones sexuales, así como 70 asesinatos de mujeres, de los cuales sólo 29 se investigan como feminicidio.