A propósito de la carta de Beatriz Barros Horcasitas

Señor director:

Respecto de la carta de Beatriz Barros, publicada en la sección Palabra de Lector de esta revista, me permito precisar, y le agradeceré publicar, lo siguiente:

En efecto, atendí la insistente petición de Beatriz Barros para llevarla en julio a platicar con la presidenta de la CNDH y, derivado de ello, ésta tuvo a bien designarla directora general de Comunicación de la institución. Hablé bien de ella y abogué por su incorporación, pese a que el único conocimiento que tenía de su persona era su posición de asesora en el Senado, pero yo no la nombré.

Por ende, tampoco intervine en la terminación de su contrato, porque es conveniente aclarar que no fue despedida y ella estaba perfectamente enterada. En todo caso, ese es un asunto que es ajeno a mi función y se maneja mediante la Dirección General de Recursos Humanos.

Por lo demás, Beatriz nunca me buscó ni me comentó nada respecto de que estuviera inconforme con esa condición –que implicaba, como es obvio, la calificación del desempeño–, pese a que mi oficina siempre estuvo abierta para ella, como lo ha estado y lo está para todos los empleados y funcionarios de la Comisión.

Bajo la conducción de Rosario Piedra Ibarra estamos en un esfuerzo de reforma de la CNDH que implica, entre otras cosas, dejar atrás viejas prácticas y vicios. Eso hace indispensable compartir una visión de transformación cuyo eje es la primacía del interés de las víctimas.

Formo parte de un equipo fincado en la lealtad y la ética, la fidelidad a los principios y un claro sentido de responsabilidad que, como servidores públicos, tenemos con el pueblo de México. En todo ello estoy comprometido en lo personal, y a todo ello se ha sujetado mi papel en la institución desde el primer día en que fui designado secretario ejecutivo.

“Es deshonroso renunciar y no denunciar” es una expresión que por supuesto comparto, siempre y cuando la denuncia no implique mentiras. Creo en el honor y en la lealtad, sobre todo creo en la institucionalidad, y a ello me atengo en el juicio que pueda hacerse de los comportamientos personales de cada quien.

Atentamente,

Francisco Estrada Correa,
secretario ejecutivo de la CNDH