En materia deportiva, la 4T ha resultado un fiasco. Las grandes esperanzas puestas en la exvelocista Ana Gabriela Guevara se diluyen. Atletas destacados, como Raúl González y Bernardo Segura, comentan a Proceso su decepción por la forma en la que se conducen la Conade y su titular, quien aún no presenta su plan deportivo sexenal y está inmersa en una serie de escándalos por presunta corrupción, tal como ha documentado este semanario desde junio de 2019.
Con Andrés Manuel López Obrador en la silla presidencial se esperaba una nueva estrategia deportiva alineada a la actual política de Estado; no ha sido así en sus primeros dos años de gestión, al menos en el ámbito deportivo. Ello se debe a que la titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Ana Gabriela Guevara, ha mostrado tal negligencia que aún no entrega el programa deportivo sexenal de la dependencia que dirige; muestra inequívoca que, en este rubro, la denominada Cuarta Transformación marcha sin rumbo.
Peor aún, en su segundo informe López Obrador no le dedicó ni un minuto al deporte; se limitó a mencionar el apoyo directo de 500 millones de pesos que había dado a 950 atletas, producto de la venta de la residencia del chino Zhenli Ye Gon, subastada en 102 millones de pesos, 6.5 millones más de lo que había sido valuada.
“Si no hay un programa sexenal no se puede tener una evaluación adecuada, porque no te permite medir y confrontar las metas”, afirma el presidente del Comité Olímpico Mexicano (COM), Carlos Padilla Becerra.
La falta del plan sectorial genera confusión “al desconocer hacia dónde vamos, con qué reglas y parámetros nos basamos. Eso es preocupante, si bien en el Comité Olímpico Mexicano seguimos en el camino que se tenía establecido y con las federaciones que elaboraron sus respectivos planes de forma particular. Es con lo que estamos trabajando”, comenta Padilla.
Deportistas connotados como Raúl González, exdirector de la Conade; Bernardo Segura, extitular de la Comisión de Caminata, y el propio Padilla consideran que el panorama es poco alentador, a ocho meses de los aplazados Juegos Olímpicos Tokio 2020.
Segura plantea incluso la salida de Guevara: “Ha desgastado mucho su imagen y la de la institución, y por salud política tendría que renunciar, no porque sea responsable de lo que se le acusa, simplemente para que se investigue y que su nombre no quede manchado”.
Y agrega: ella “tiene toda la buena voluntad, pero le fallaron sus colaboradores. Varios de ellos, que no son morenistas, pensaron que el actual gobierno sería como en pasadas administraciones: sólo para hacer negocios, como Arturo Contreras (director de Alto Rendimiento) e Israel Benítez (subdirector de Calidad para el Deporte)”. Ambos destituidos.
Una propuesta no atendida
El exmarchista Raúl González, que encabezó la Conade en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, recuerda que cuando Guevara fue designada directora de la dependencia “todos teníamos una gran expectativa, al tratarse de una persona que conoce el deporte, y que su compromiso podría ser grande y profundo para bien de la actividad deportiva.
“Lamentablemente su error fue manifestar su propósito de buscar la gubernatura de Sonora. Lo digo con todo respeto: nadie puede confiar en alguien cuando todavía ni llega al puesto y ya está pensando en dar el brinco. Esperábamos a una persona muy comprometida con el deporte y no que utilizara el cargo como trampolín para sus fines políticos.”
Al comienzo de la administración, agrega, “los medios de comunicación, directivos y atletas aguardaban una definición de la política pública en materia de cultura física y deporte que se tradujera en un programa nacional bien sustentado, bien orientado, que fuera un paso hacia delante respecto a las administraciones anteriores. Eso esperábamos…”. Pero no fue así.
González, medallista de oro en 50 kilómetros y presea de plata en 20 kilómetros en Los Ángeles 84 –el oro correspondió al finado Ernesto Canto–, también recuerda que a principios de año le hizo llegar unas tarjetas informativas al presidente López Obrador y al secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, con la propuesta de una nueva política pública en materia de cultura física y deporte.
“Considero que la Conade ya había cubierto su primera etapa y tenía que arribar a una nueva realidad. Tan sólo te señalo estos puntos: los problemas que tenemos en salud consecuentes del sobrepeso y la obesidad”, comenta a Proceso.
En su opinión, esas son algunas razones para replantear una nueva política pública con base en tres ejes: la salud, la educación y el eje social.
“En todas las administraciones hay cosas buenas y cosas malas, pero desgraciadamente aquí no hemos visto las cosas buenas, más que puros señalamientos que han degradado la imagen de la administración y del deporte”, sentencia Raúl González, director de la Conade de 1988 a 1994, y presidente ejecutivo de la Liga Mexicana de Beisbol Profesional de 2002 a 2004, así como director del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León, cargo al que renunció en enero de 2018.
González no es ajeno a la gestión de Guevara. “No la estoy calificando –dice–. La opinión pública y los medios de comunicación podrán evaluar cada una de sus acciones. Lo que digo es el sentir general de que ha habido una mala administración y una mala conducción del deporte nacional”.
Entre yerros…
El presidente López Obrador llegó a su segundo año de mandato atrapado por los señalamientos y las confirmaciones de desvíos de millonarios recursos del erario en la Conade, la pérdida del laboratorio antidopaje “por la austeridad”, así como las destituciones e inhabilitaciones de funcionarios por la corrupción en la Conade, cuya directora se encarga de ejecutar los lineamientos de la llamada 4T en materia deportiva.
A finales de noviembre de 2019 Guevara anunció el cierre del laboratorio antidopaje, único en el país que contaba con la certificación oficial de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). La clausura, explicó, fue derivada de la política de austeridad presupuestaria de la 4T:
“Era incosteable para México. El escenario en el que estaba laborando no generaba para nosotros. No era una remuneración que representara algo importante; solamente era gasto. Por eso se llegó a la determinación de cerrarlo… no podíamos mantener los 40 millones de pesos.”
Lo anterior, pese a que algunas instituciones privadas y públicas, principalmente universidades, externaron su interés de administrar el laboratorio, y por ello absorber todos los costos que ello implicaba.
“Había alternativas, porque fui gestor de una de ellas: la Universidad Autónoma de Nuevo León se ofrecía a hacerse cargo del laboratorio sin costo alguno para la Conade. Simplemente no se concretó porque no hubo la disposición. El año pasado, cuando Ana Gabriela anunció la suerte del laboratorio, se lo dije: ‘Podemos ayudarte, la universidad puede y quiere’. Esa operación hubiera beneficiado a todo el deporte nacional, pero no hubo respuesta”, relata González a Proceso.
Para el presidente del COM, con la desaparición del laboratorio antidopaje el deporte mexicano pierde la oportunidad de lograr un desarrollo en esa materia de forma adecuada. “Ahora tenemos que recurrir a laboratorios cercanos, como el de Canadá, Estados Unidos y Cuba, con un costo más elevado y con tiempo más tardado del que pudimos tener aquí en forma directa”, admite.
Padilla advierte que cada análisis antidopaje realizado en el extranjero incrementa al doble su costo. “Hoy México no tiene un laboratorio que costó mucho dinero y mucho tiempo invertido para que la WADA lo autorizara. Desafortunadamente va a costar muchísimo trabajo rescatarlo, muchísimo esfuerzo y muchísimo dinero”.
Además de la extinción del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar) y la falta de un plan B para continuar con los apoyos a los atletas, desde su arribo a la dependencia Guevara acumula un historial de irregularidades, entre otras cosas por sobornos, uso de documentos falsos, utilización de empresas denominadas fachada, suspensión de becas a los deportistas.
Cuando aún era deportista de alto rendimiento, a Guevara se le acusó de evasión fiscal y –tras su retiro–, de dejar inconclusas sus funciones en el Instituto del Deporte de la Ciudad de México y en la Cámara de Diputados, pero nunca antes había sido tan exhibida como en sus dos años de gestión en la Conade.
Se le señala también en las multimillonarias pérdidas en perjuicio del erario que hasta ahora sólo le ha costado la separación de Israel Benítez de la Subdirección de Calidad para el Deporte en agosto pasado. Guevara despidió a Sergio Monroy, subdirector de Cultura Física y principal implicado –junto con ella– en el escándalo de asociación delictuosa y soborno, entre otras agravantes, en perjuicio de la empresa Industriales Multifuncionales de Calidad.
La Conade destituyó a otros dos directores en septiembre pasado por el desvío de 50.8 millones de pesos de Fodepar: Carlos Ramírez, director de Operación Fiduciaria de ese fideicomiso, y Arturo Contreras, director de Alto Rendimiento, quien fue suspendido de manera indefinida por la Secretaría de la Función Pública en julio último. A ellos se suma Omar Hernández Pliego, a quien Guevara cesó como subdirector de Administración.
Desde junio de 2019 Proceso ha documentado la mayoría de estas irregularidades, con evidencias que desnudan los más oscuros pasajes en los cuales han incurrido los principales funcionarios de esa dependencia.
…y promesas
En abril pasado –en pleno brote de la pandemia de covid-19– Guevara ratificó que mantenía el pronóstico inicial que adelantó un par de meses antes: que México sumaría 10 medallas en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio, cifra que, de alcanzarse, superaría su mejor actuación deportiva en México 68, donde la cosecha fue de tres preseas de oro, tres de plata y tres de bronce.
La cantidad de medallas “no nos las estamos sacando de la manga. Hicimos un estudio profundo de cada deporte, un análisis muy detallado de los rankings del desempeño que han tenido los atletas y lo que puede representar con todo el crecimiento que han tenido”, expuso Guevara.
Sin embargo, la responsable de la dependencia reajustó las expectativas, al reconocer que el coronavirus y la desaparición del Fodepar alteraron el rendimiento del deporte nacional. “Eran más de 10 medallas las que se tenían consideradas, pero la pandemia replantea los Juegos Olímpicos y será difícil que el mundo entero se acerque siquiera al nivel deportivo que vimos en Río 2016. Tenemos grandes expectativas en algunas (disciplinas), pero será difícil cumplir el pronóstico por ‘este freno de mano’”, según informó El Heraldo de México el pasado 8 de octubre.
En cambio Padilla, cuya asociación civil es responsable de acreditar a los atletas a los Juegos Olímpicos, mantiene firme la proyección: “Hemos planteado cinco medallas en Tokio 2020 como meta. No serán menos de las que se lograron hace cuatro años en Río 2016 (dos de plata y tres de bronce)”.
Entrevistado por Proceso, Padilla expone que en los próximos Juegos Olímpicos México tiene altas expectativas en tres equipos: softbol, beisbol y futbol –que aún busca su pase olímpico– “con los que podemos aspirar no sólo a realizar un buen desempeño, sino a una presea, además del canotaje, ciclismo, levantamiento de pesas y atletismo, disciplinas que se salen del parámetro que históricamente tenemos en el taekwondo, clavados y alguna otra, como el boxeo”.
Una de las principales figuras del atletismo nacional, Lupita González, estaba considerada entre las principales aspirantes al podio olímpico en la caminata femenil. Empero, la subcampeona olímpica afronta una sanción de cuatro años por dopaje.
El 3 de julio de 2020, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) confirmó la inhabilitación de la marchista mexicana que le impuso la Unidad de Integridad de Atletismo y que la dejó fuera de Tokio 2020. La subcampeona olímpica en Río 2016 y monarca del mundo en la prueba de 20 kilómetros dio positivo al esteroide anabólico trembolona en un control sorpresa efectuado en noviembre de 2018 en la Ciudad de México.
Desde el proceso de la defensa con el abogado que recomendó la Conade, Luis Fernando Jiménez, la Unidad de Integridad de Atletismo encontró una serie de inconsistencias, tales como documentación apócrifa y datos imprecisos en relación con los lugares que frecuentó la deportista para degustar tacos de canasta en compañía de su entrenador, Esteban Santos.
Tras el castigo impuesto, González contrató a un bufete de abogados colombianos en mayo de 2019 para promover la apelación. Pero el TAS no encontró los argumentos convincentes para acortar la suspensión.
“El caso de Lupita fue muy lamentable, un talento indiscutible, un talento desperdiciado. Lo único grave que notamos fue que, al inicio, su caso se pusiera en manos de un bufete que desconocía cómo litigar en el ámbito internacional; con qué seriedad y con qué certeza se debe tener un proceso ante el TAS, que vio muy mal la fabricación de pruebas. Eso fue lo que no perdonaron en la ratificación de la sanción”, expone Padilla.








