En animación “Las Hurdes”, el crudo documental de Buñuel

El largometraje Buñuel en el laberinto de las tortugas, si bien centrado en la historia del polémico documental que hizo el joven Luis Buñuel en 1933, Las Hurdes, tiene su estructura particular incluso al recurrir a la ficción, y una distinción profunda: se trata de una película animada. Pero es también Las Hurdes. Ganadora de premios internacionales, llega a la Muestra de la Cineteca y a los cines en México. Esta es la historia completa, desde la concepción de Buñuel hasta la realización del catalán Salvador Simó.

Con el Goya y el Premio Platino del Cine Iberoamericano en este 2020 por Mejor Película de Animación, Buñuel en el laberinto de las tortugas es la ópera prima del español Salvador Simó (tras 30 años de experiencia en esa técnica y efectos visuales), para quien “es una historia de ficción, con elementos verdaderos y no verdaderos”, y su propio ritmo y estructura.

En entrevista con Proceso vía Zoom dice:

“Puedes reír, llorar, en fin. Con este filme tuve muy claro que no quería copiar al realizador aragonés, porque Luis Buñuel es Luis Buñuel.”

Con 80 minutos de duración, Buñuel en el laberinto de las tortugas (España-Países Bajos, 2018) desde el 13 de noviembre pasado forma parte de la 68 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Este 3 de diciembre se estrenó en los cines de México.

El realizador barcelonés nacido en 1968 narra cómo el joven Buñuel (Calanda, Aragón, 1900) rodó –en 1933– el polémico documental Tierra sin pan, inicialmente titulado Las Hurdes, inspirado en la obra del intelectual francés Maurice Legendre Las Jurdes, para denunciar la pobreza extrema que padecían los habitantes de ese villorrio al norte de Extremadura, España.

El creador de Un perro andaluz fue a grabar a esa región con los franceses Pierre Unik (poeta y periodista), como ayudante de dirección, y Éli Lotar (cinefotógrafo). Estuvieron ahí dos meses, entre abril y mayo de 1933. El documental de 27 minutos, editado por Buñuel, fue prohibido, primero por la Segunda República de España y luego por el gobierno francés.

Buñuel en el laberinto de las tortugas muestra además la amistad del cineasta con su compatriota el pintor, escultor y periodista anarquista Ramón Acín, con quien dialoga en algunas escenas de la cinta:

Buñuel: Nadie quiere financiar mis proyectos, Ramón.

Acín (lee el guión de Las Hurdes): La verdad es que esta gente necesita que alguien haga algo por ellos.

Buñuel: Sí. Las Hurdes es el lugar más miserable y olvidado de todo el planeta. Esta vez no voy a dejar indiferente a nadie. Voy a llamar la atención, pero de verdad.

Acín: Ya, pero ¿un documental?, tú, ¿el rey del surrealismo haciendo un documental?

Buñuel: ¿Por qué no?, ¡claro!, sí, sí, tengo que hacerlo… Tengo que hacerlo, Ramón. Ésta es mi gran oportunidad. Ya lo verás.

En una cantina los dos continúan conversando:

Acín: Y ¿cuándo piensas rodar?

Buñuel: Cuando consiga el dinero. Pensaba conseguirlo aquí en España, pero, claro, fuera de París no me conoce ni Dios…

Acín (quien poco después, en la calle y de madrugada, compra un billete de lotería): Mira, Luis, si estas navidades nos toca la lotería, te pago el documental ese.

Buñuel: Eso sí que sería surrealista… (ríen los dos), ¡la lotería!…

Tiempo después Buñuel se encuentra en París, y Acín le habla por teléfono desde España para comunicarle:

Escucha, prepara las maletas porque nos vamos a Las Hurdes.

Se había sacado la lotería.

Y juntos se lanzan a la aventura, lo cual es un licencia creativa en el guión escrito por Eligio Montero y el mismo Simó.

Desde su país, España, el especialista en Buñuel, Javier Espada, asesor y productor asociado de la película, explica vía correo electrónico a este semanario que no existe constancia de que Acín asistiera al rodaje en Las Hurdes.

Un sueño hecho realidad

Simó estudió en el Instituto Americano de Animación de Los Ángeles en 1991 y trabajaba en el Estudio Bill Meléndez Prod para una película de Charlie Brown. Regresó a Europa a laborar para Disney en París. Volvió a Barcelona (desde allí seguía con Disney) para cursar dirección en el Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña. Se mudó a Londres a ocuparse en proyectos de Moving Picture Company (MPC), como Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian.

En 2008 dirigió una serie de animación CG en Asia. Hacia 2014, MPC volvió a contratarlo como jefe de secuencias cinematográficas en el largometraje de animación El libro de la selva, de Disney, y otros proyectos.

Cuando se encontraba ahí, cuenta Simó que el productor de animación Manuel Cristóbal lo invitó a Buñuel en el laberinto de las tortugas:

“Fue casi un sueño hecho realidad volver a mi tierra para dirigir mi primera película, y sobre la figura de Buñuel. Realizar este filme me permitió también conocerlo de una manera mucho más intensa. Su hijo Juan Luis Buñuel nos apoyó y nos contó cómo era, y con el conocimiento de Javier Espada poco a poco fuimos armando la historia.”

El texto cinematográfico de la cinta de animación está basado en la novela gráfica, con el mismo título, del español Fermín Solís:

“Partimos del libro de Solís, pero el Buñuel que se representa ahí no es el Buñuel que nosotros nos imaginábamos, y el autor nos dio libertad absoluta de narrar nuestra historia. Hubo todo un proceso de documentación. No pensamos en el gran Buñuel que se convirtió, sino en la historia de un joven director, con 31-32 años, que empezaba su carrera y se buscaba a sí mismo, y se encontró un poco en Las Hurdes. Hay una frase que se acuñó mucho durante ese proceso: ‘En Las Hurdes entró Luis y salió Buñuel’.”

Expresa Simó que José Luis Ágreda, director de arte, se encargó de los diseños gráficos “con respeto” al autor de Ensayo de un crimen y Nazarín; sin embargo, dice, “es un estilo tremendamente realista”. Precisa:

“En ningún momento nos planteamos que creábamos una cinta de animación, sino que realizábamos una película, que hacíamos cine; la técnica era otra cosa, por eso tuvimos la suerte de estrenarla en el Festival de Cine de Animación de Los Ángeles (donde obtuvo el Premio del Jurado). El lenguaje cinematográfico es lo que pretendíamos utilizar en este relato.

“No ansiábamos construir una historia cartoon, donde hubieran animalitos o ridiculizar a los personajes. Las Hurdes por sí mismo posee un peso y una crudeza que merecía que se contara cómo nació en una forma muy selecta, y por eso la representación gráfica fue muy cuidada y muy estudiada.”

Mejor Largometraje Europeo de Animación en los European Academy Film Awards (2019), incluye escenas reales del documental Las Hurdes, por lo cual argumenta:

“Desde el principio lo pensamos. No había mejor manera de representar Las Hurdes que utilizando las propias imágenes de Buñuel. Si hubiéramos dibujado esas imágenes, el espectador podría haber pensado que nos las inventamos, con lo cual el filme hubiera tomado otra dimensión. Así, al largometraje le dimos un peso y una credibilidad.”

Su amigo Dalí

Buñuel escribió con el pintor surrealista catalán Salvador Dalí el guión de Un perro andaluz (1929) –en el que participó también el poeta granadino Federico García Lorca, justo “el perro andaluz”, según broma de ambos–, y en La edad de oro (1930), pero ya en Las Hurdes no trabajaron juntos. Y en Buñuel en el laberinto de las tortugas se narra que el cineasta desea alejarse de la influencia del artista plástico. Simó declara:

“Dalí lo influenció muchísimo al principio de su obra. Las Hurdes es un rompimiento con el surrealismo visual que representaba Dalí. Después, Buñuel filma Los olvidados (México, 1950) y a partir de ahí en todas sus películas existe un surrealismo basado en el ser humano, ya no es el surrealismo visual. Hubo un enfrentamiento real entre Buñuel y Dalí por muchas razones, y un poco se refleja eso.”

–Con Las Hurdes, Buñuel quería cambiar la mala situación de ese lugar, ¿qué opina?

–Sí. Su interés era denunciar lo que sufría la gente para que cambiara su situación. Por eso nuestra película empieza hablando del arte. En los años treinta los artistas anhelaban con el surrealismo cambiar al mundo, que la gente se cuestionara las cosas. En aquella época, cuando se estrenó Las Hurdes, evidentemente el gobierno lo prohibió, dijeron que todo eso era mentira, que en ese lugar sobraba la riqueza… pero no era verdad, lo que contaba Buñuel en ese documental era aterrador.

Que en México se proyectara Buñuel en el laberinto de las tortugas era un evento muy esperado para Simó:

“Es un examen muy importante. México es el hogar de Luis Buñuel y deseo saber qué le parece el largometraje al público de allá.”

La versión de Espada

Espada, también cineasta, señala que la película de animación fue pensada para una amplia audiencia:

“Busca entretener y ofrecer una faceta desconocida de Buñuel, en un hipotético momento de dudas creativas por el que pasan todos lo creadores, sea cual sea su disciplina, el cine, la pintura, la poesía o la novela, en fin… Por eso hay mucho público capaz de sintonizar con el protagonista de esta historia, de interesarse por el documental Las Hurdes, tierra sin pan, en principio, y luego por el resto de las películas de este cineasta único.”

–Con Las Hurdes, ¿Buñuel encontró su propio lenguaje fílmico? –se le pregunta al exdirector del Centro Buñuel de Calanda y creador de Tras Nazarín.

–De Buñuel se afirma, a veces, que siempre ha hecho la misma película, desde su ópera prima Un perro andaluz hasta Ese oscuro objeto del deseo, su último filme, con las excepciones de Las Hurdes y Los olvidados. Dos películas entre las que hay vínculos secretos y que marcan un hito, no sólo en la obra de Buñuel, también en la historia del cine.

“Pero al mismo tiempo, Buñuel nunca buscó un lenguaje fílmico, eso no le preocupaba, como es patente en la estética de sus obras, una estética muy personal. Buñuel resumió que el surrealismo le aportó una ética, no una estética, tal como se podría pensar. El documental no gustó por su crudeza.”

–Con Las Hurdes, ¿Buñuel buscó despegarse creativamente de Dalí?

–En absoluto. La aparición de Dalí sirve para crear tensión en la narración. La relación entre Buñuel y Dalí, y además con Federico García Lorca, es sumamente compleja. Pues además de amigos, competían entre sí y se empujaban para avanzar hacia la modernidad.

Por último, Espada concreta:

“Buñuel se encontró con el proyecto por azar, cuando un equipo francés que pretendía filmar en Las Hurdes fue detenido y deportado a las Islas Canarias, donde filmaron en 1932 el documental Tenerife con la dirección de Ives Allégret y el fotógrafo Éli Lotar, el mismo que acompañará a Buñuel a Las Hurdes. Así que, de entrada, ni era un proyecto de Buñuel ni mucho menos era un proyecto contra Dalí.”

El título de Buñuel en el laberinto de las tortugas es por el aspecto de los tejados de las casas en Las Hurdes, ya que son de piedra pizarra, y como no poseen chimenea, a lo lejos parecen el caparazón de una tortuga.­