Literatura infantil y juvenil en la pandemia: de la FILIJ a la Felij

Año catastrófico para la industria editorial, lo cual, según la Caniem, se agravó con la cancelación, por parte de Publicaciones de la Secretaría de Cultura y el Fondo de Cultura Económica, de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en su 40 aniversario, ante el malestar del gremio dedicado al impulso de esa literatura. Para paliar la crisis se abrió “un paréntesis”, el Festival del Libro Infantil y Juvenil, con el cual no todo mundo está de acuerdo. La suspensión del evento mayor de Iberoamérica en ese terreno abre aquí un intenso debate entre editores y funcionarios.

En el marco del Día Nacional del Libro que se celebró el 12 de noviembre, la industria del libro recordó su lucha frente a la pandemia. De manera general, se ha sufrido “un estrepitoso desplome aún difícil de evaluar”, afirmó la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), pues hasta agosto de este año estimó pérdidas por 510 millones de pesos.

Y en medio de este gremio la comunidad de la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) da la batalla buscando sobreponerse a la cancelación de la que hubiera sido la 40 edición de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) –anunciada en julio pasado por la Dirección General de Publicaciones (DGP) de la Secretaría de Cultura (SC), en conjunto con el Fondo de Cultura Económica–, puesto que el tema sanitario obligó a postergar la celebración para 2021.

“Queremos celebrar como se merece”, explicó Marilina Barona, editora y titular de la DGP de la SC, en entrevista con Proceso.

En sustitución de dicho encuentro, y como “evento extraordinario”, se realizó el Festival del Libro Infantil y Juvenil (Felij), que culminó el 16 de noviembre.

Pero la que hubiera sido la 40 edición de la FILIJ no pasó en blanco, al menos no para los profesionales que han participado a lo largo de sus ediciones, y también a pesar de comentarios como el que recogió La Jornada, del escritor Benito Taibo (hermano de Paco Ignacio Taibo, encargado de la oficina del FCE), respecto a que “no existe la literatura juvenil”, pues “ese membrete es una fórmula de mercadotecnia…”.

Una muestra fue un cartel que circuló entre el 6 y el 15 de noviembre en redes sociales y en grupos de conversaciones de WhatsApp, para recordar que en esas fechas se hubieran cumplido cuatro décadas del evento.

El cartel se acompañaba de un colibrí en medio de un libro, figura que se asociaba a la feria, en el cual se lee: “#FILIJ: Proyecto vivo o memoria histórica. Hoy hace 40 años se sentaron las bases de la Literatura Infantil y Juvenil Mexicana actual”.

La idea de la imagen fue de la escritora Norma Muñoz Ledo, la periodista Adriana Malvido y la editora y especialista en LIJ, Rebeca Cerda, secretaria ejecutiva durante 17 años de la sección mexicana de IBBY (International Board on Books for Young People).

Cerda, con más de cuatro décadas de experiencia en el sector, y tras hacer un repaso puntual sobre la importancia de la FILIJ como un parteaguas en México y el mundo, refirió en entrevista telefónica con Proceso:

“Nos pareció importante recordar la fecha con ese cartel porque llegar a una 40 versión de una FILIJ tomó tiempo y el esfuerzo de diferentes grupos con diferentes opiniones de al menos tres generaciones nacionales. 1981 fue el momento en el que comenzó la organización y estructuración de un fenómeno de la literatura infantil y juvenil mexicana contemporánea, las bases que tenemos de la LIJ mexicana hoy en día: autores, editores, ilustradores, circuitos de distribución con las salas de lectura, los promotores, todo ello tiene su origen en esa feria.

“Esta llamada, este cartel es para recordar lo que han sido las generaciones que han participado y para todos los que han crecido con ella, de ahí que me pareció muy bien el recordatorio. Creo en la reflexión y el futuro.”

–Llama la atención el énfasis en la “memoria histórica”…

–Es que tenemos que ser muy cuidadosos con la memoria cultural, social e histórica. La FILIJ es la narración, el descubrimiento que tenemos los seres humanos, podemos repensar y construir cosas, y el objetivo es ese. Si las autoridades no lo recordaron, nosotros queríamos hacerlo.

Aprender a sobrevivir

Dos históricas editoriales en el terreno de la LIJ, El Naranjo, con 15 años, y Amaquemecan, con 38 años de existencia, revelaron que, ante el cierre de librerías y escuelas por la pandemia, el terreno digital como espacio para venta y exposición funcionó, pero no precisamente el del libro electrónico (e-book), pues en general los lectores siguen prefiriendo buscar el volumen físico.

Al respecto, Ana Laura Delgado (Veracruz, 1954), fundadora y directora de la editorial independiente El Naranjo, que tiene cerca de 150 volúmenes editados, explicó:

“Comenzamos la pandemia con cierta angustia, como todos. Somos un equipo de 10 personas, así que, para no depender de las compras institucionales, buscamos reinventarnos a través de redes sociales y nuestra web. Si bien ya teníamos redes, hemos aprendido a recuperarlas y a estar ahí, porque ciertamente los lectores siguen buscando los libros físicos, y lo que necesitamos son plataformas para venderlos, hacérselos llegar.

“Si hay algo que nos entristeció fue la cancelación de la FILIJ, que desde el año pasado vivió una decadencia, le minimizaron el presupuesto, hubo quejas, resurgió el #TodosSomosLaFILIJ, porque es cierto, las políticas públicas de la cultura y la lectura no pueden estar sujetas a modas o administraciones en turno, y espero no nos malinterpreten, participamos en la programación del Felij, por supuesto que sí, pero esperaremos la FILIJ el próximo año con muchas, muchas ansías.”

Por su parte, Juan José Salazar y Claudia Romero, director general y editora de Amaquemecan, respectivamente, primera en publicar libros infantiles en Braile en nuestro país, agregaron que la pandemia los hizo incursionar en el terreno digital –situación en la cual se encontraron con muchos compañeros editores– y crear una tienda virtual. Ambos ubicaron tres momentos importantes de la LIJ en México:

La creación de la FILIJ en 1981; el Programa Nacional de Lectura en 2002, y la edición 30 (realizada en 2010), cuando se instaló en el Centro Nacional de las Artes… eso hasta 2015, pues al moverse al Parque Bicentenario en el Estado de México se registró una baja.

“Todos los promotores y los editores de libros para niños pensamos en la FILIJ como el espacio natural para presentar nuestras novedades, todo nuestro plan editorial anual está pensando en la FILIJ.

“Me cuesta trabajo hablar de una cancelación de la FILIJ, entiendo que se pospone por ser significativa para la literatura infantil y juvenil en Iberoamérica, porque no hay otra con las dimensiones en términos de oferta editorial, libros, talleres, seminarios de fomento a la lectura. No existe otra donde se reúnan los editores, los libreros, el encuentro de bibliotecarios, es el encuentro único de los niños con los libros, pero también de todos los que se profesionalizan al respecto, y no se puede perder. Todos hemos crecido con la feria.”

Salazar informó que en lo que va del año no han editado ningún volumen, pues como muchas editoriales buscan echar mano del stock de la bodega antes de publicar un proyecto nuevo, pero con la certeza de que hay propuestas y proyectos, los cuales aún estudian.

Sobre este último tema, la autora de libros infantiles y juveniles Norma Muñoz Ledo (CDMX, 1967), autora de Los cazadores del big bang (2020) –su volumen más reciente, y con más de 30 años de trayectoria en la industria–, externó su punto de vista sobre si la pandemia dictará alguna temática:

“Los autores nos alimentamos de lo que sucede a nuestro alrededor, así que seguro este año conllevará a una corriente de temas que tendrán que ver con la salud, porque ciertamente la pandemia marca un antes y un después; sin embargo, pienso que los temas de fondo seguirán, los temas que tienen que ver con las relaciones humanas y los sentimientos –que son los temas que trato–, la familia y problemáticas que viven niños y jóvenes en su entorno.”

La escritora detalló que tiene un par de libros pendientes por editarse, uno en el FCE y otro en Santillana:

“El público infantil es exigente y muy inteligente y tiene muy claro los temas que le gustan, y aunque hay editoriales que son conservadoras, en parte porque la mayoría de las escuelas tienden a serlo para ‘no meterse en problemas con los padres ante ciertos temas’, creo que año tras año hay una cierta apertura, y en ese tema en la FILIJ ha sido un punto de apoyo muy fuerte en la comunidad, ha sido el espacio para mostrar distintas temáticas y a veces marcar alguna apertura.”

Festival por feria

Ante la cancelación de la FILIJ, se anunció el Festival del Libro Infantil y Juvenil (Felij) –el pasado 28 de octubre, dos meses después–, y este encuentro en versión virtual se mostró como un espacio de convergencia entre autores, promotores de lectura, editoriales, librerías, cuentacuentos y artistas de distintas disciplinas.

Y, especialmente, como “un evento extraordinario que no sustituye en modo alguno a la FILIJ, pospuesta para 2021, en espera de que las condiciones sanitarias permitan llevarla a cabo de manera presencial, con todas las garantías de seguridad para el público asistente, en especial para niñas y niños”, se lee en el comunicado emitido por el FCE.

Dividido en tres sedes, entre la Ciudad de México; Mérida, Yucatán, y la región de La Laguna (en territorio de Coahuila y Durango), la programación del Felij se dividió en dos:

Por una parte la profesionalización y promoción de títulos a cargo del Comité de Libros Infantiles y Juveniles (Colij) de la Caniem, efectuada entre el 9 y 13 de noviembre; y por otra parte un programa artístico a cargo del FCE, que se efectuó del 12 al 16.

Todo ello con la participación de 55 sellos editoriales y 45 librerías a nivel nacional.

Al respecto, Marilina Barona, figura encargada de la FILIJ, dejó en claro el tema de la cancelación de la 40 edición de ese encuentro:

“No se llevó a cabo por razones por demás conocidas porque, a diferencia de las ferias de libros para adultos, la FILIJ es una fiesta de contacto, de juegos; el año pasado la mayoría de las actividades se realizó en el área verde del Cenart, espacio que por cierto este año sólo hubiera contado con áreas verdes, porque los salones y espacios estarán cerrados hasta 2021, y ante la situación pensamos en un paréntesis, que es el Festival del Libro Infantil y Juvenil.

“El Felij es un evento extraordinario porque es un año extraordinario. Hay otras ferias que se han llevado a cabo de manera virtual.

“Además era la edición 40 de una histórica FILIJ, un número emblemático que debe tener una celebración completa, aunque, claro, falta ver cómo nos va el siguiente año con una posible vacuna. Semana a semana nos seguimos sorprendiendo con lo que pasa, estamos viviendo algo similar a la ciencia ficción.”

–¿Qué puede decir del sentir del gremio de la literatura infantil ante esa cancelación?

–Hubo más malestar en redes sociales que real, y la prueba es la participación de las 55 editoriales, más el acuerdo que logró la Caniem con 45 librerías de la República. Desde el año pasado había un compromiso de realizar la 40 edición de la FILIJ en tres sedes: Mérida, La Laguna y la Ciudad de México (las mismas del Felij); hemos trabajado de manera muy armónica con ellos también, por lo que el compromiso con estas ciudades se mantiene para el próximo año.

Sobre el tema, la también editora y titular de la Colij, Mónica Bergna, quien asumió ese cargo a partir del pasado 1 de septiembre, se pronunció ante este semanario:

“Ante una pandemia la decisión que tome el gobierno puede ser objetable, pero como gremio tampoco queríamos exponer a ningún niño, así que ni esta feria ni ninguna otra debiera exponer a las personas. Nos preocupan más los niños que vender libros. Este es un tema que tiene que ver con salud pública y los editores lo entienden.

“En el mundo entero las ferias se han cancelado, y las que han podido se han movido a lo virtual, así que en el momento en que decidieron hacer la Felij nosotros apoyamos tratando de ofrecer una agenda rica para promotores, padres y niños.”

La programación de la Colij, según explicó Bergna, es para todo noviembre, y bajo el título de “LIJ Contigo” se divide en tres facetas: promoción con librerías de la República Mexicana (del 1 al 30 de noviembre), Encuentro para Profesionales y Creadores de la LIJ (del 9 al 10), más el Encuentro para bibliotecarios y libreros-editores, del 11 al 13, con el cual participaron en la Felij.

–En la virtualidad es difícil también captar la atención de los niños. ¿Es un programa para niños pero sin niños?, ¿cómo explicarlo?

–Sí, bueno, es difícil captar la atención del niño, en especial no saturarlo después de que pasa horas tomando clases frene a una pantalla, de ahí que más que orientarse a los niños, nuestra programación este dirigida a orientadores y mediadores, es decir a profesores, padres y profesionales.

“Desde la Caniem hemos trabajado para recuperar al promotor, al mediador, nuestro objetivo es recuperar lectores, y creo que todos estamos en esto. Pese a señalamientos en redes sociales, creo que hay más disposición que conflicto. La virtualidad también nos permite una inclusión. Sé que la vida que tiene la FILIJ es muy importante, y claro que debe regresar, somos los primeros que la queremos, lamentamos que no haya sido este año, pero lamento más las muertes por la pandemia, y si la feria no se hizo este año, seguro será el próximo”, afirmó la responsable de la Colij.

Según datos de la Caniem y la encuestadora Nielsen, el mercado editorial mostraría una recuperación en este último trimestre del año, sin dejar de tomar en cuenta que en el sector del libro “las pérdidas son irreversibles”.