“Otra vez peleo contra el dedazo”: Muñoz Ledo

El diputado federal Porfirio Muñoz Ledo revela a Proceso que teme por su seguridad y la de su familia en el contexto de la pugna que sostuvo por la dirigencia nacional de Morena. En entrevista, también reflexiona sobre el “menguado” papel del INE y los movimientos en su partido rumbo a las próximas elecciones. En especial, habla de la existencia de un tapado presidencial, “que lleva la ropa muy ligera”, y sobre el grupo político que encabeza el canciller Marcelo Ebrard hacia 2024. “No digo que la línea venga del presidente López Obrador, pero nadie está más enterado que el presidente”, dice.

En una oficina del número 103 de Palmas, en Lomas de Chapultepec, se repartía el dinero que presuntamente habría sido desviado de la Cámara de Dipu­tados y de aduanas para la candidatura de Mario Delgado a la dirigencia nacional de Morena, denuncia Porfirio Muñoz Ledo, quien hace 20 días perdió la contienda interna para encabezar el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Desde entonces acusó fraude, creó una corriente política, llamada “Movimiento Democrático de Morena (Modem)”, y emprendió una batalla para impugnar el resultado ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que ya desechó su recurso y dejó firme el resultado.

Sin embargo, Muñoz Ledo va más allá. En entrevista, asegura que hay un bloque de poder que busca adueñarse del partido con miras a las próximas elecciones, que se usaron recursos públicos para hacerse de la dirigencia y que teme por su seguridad y la de su familia.

“Es un bloque de poder. Había una oficina, en el número 103 de Palmas, de donde se supo por documentos que ahí se daba el dinero. Los hechos son, según las denuncias de los diputados, que se gastaron 453 millones de pesos que tomaron de la Cámara de Diputados.

“Tronaron con presiones a la Contraloría, que no tiene mucha autoridad y se pasmó; nunca dio resultados, al punto que la vamos a tener que quitar. Queda un recurso pendiente, el de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).”

–¿Quiénes son ese grupo de poder?

–En este momento no quiero un pleito contra un individuo que robó en las aduanas de México y que proporcionó más de la mitad del dinero. Entonces, ¿quiénes están metidos?, pues gente facciosa. Además, tengo que pensar en la seguridad de mi familia.

–¿Se refiere a Ricardo Peralta? –se le pregunta porque en ocasiones anteriores lo señaló de estar detrás del dinero de la campaña de su contrincante.

–Se rumora que había unas reuniones en Las Lomas a las que Mario iba. Tuve que aumentar la seguridad afuera de mi casa.

“El presidente estaba enterado”

Sentado en el estudio de su residencia en las Lomas de Chapultepec, el diputado federal de Morena asegura que “había una especie de designio” en favor del grupo de los “Trumpitos”, como él le llama al que encabeza el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

“Aquí hay una cierta contradicción histórica o lógica porque en Estados Unidos se acaba el trumpismo, y los Trumpitos, como yo les llamo, van a ganar”, comenta sobre un eventual escenario en el cual el canciller sería el precandidato a la Presidencia en 2024, con Mario Delgado en la dirigencia nacional de su partido.

A sus 87 años, en medio de la pandemia causada por el covid-19, este personaje histórico de la izquierda institucional sigue desde su estudio las sesiones de la Cámara de Diputados; todos los días tiene dos o tres reuniones por videoconferencia o largas llamadas telefónicas con miembros de Morena, como la secretaria general Citlalli Hernández, la consejera nacional Bertha Luján o el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Alejandro Encinas, quienes, igual que él, aunque “en distintos grados”, no están de acuerdo con lo que ocurre en el partido “porque están ya proyectando a un candidato (presidencial)”.

Pese a la pugna, el legislador considera a Mario Delgado como una persona agradable. “Un poco molusco –aclara– en el sentido de que nunca sabes dónde está realmente. Lo que pasa con Mario no es que sea una mala persona, sino que se acostumbró a hacer instrumental. Él no tiene identidad política propia”.

También cuestiona el hecho de que a su opositor “lo han convertido, incluso, en un representante del Estado mexicano. ¿Por qué demonios el gobierno lo manda a Bolivia –a la asunción de Luis Arce– a la cabeza de la delegación mexicana?, como si fuéramos un partido de Estado”.

Presidente nacional del PRI de 1975 a 1976, fundador del PRD en 1989 y dirigente del partido en los noventa, así como impulsor de la creación de Morena en 2011, Muñoz Ledo no oculta su molestia con la manera en que se manejó, de principio a fin, la renovación de la dirigencia de Morena, pero también es cauto al involucrar directamente al presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Yo no creo que la línea, como muchos piensan, venga del presidente de la República (…) No le atribuyo nada a mi antiguo compañero López Obrador, pero sí digo que perfectamente estaba enterado de esto porque nadie está más enterado que el presidente.”

El diputado federal dice que había una especie de designio, pero ignora de dónde provenía. Denuncia que le fueron poniendo de trampa en trampa hasta que finalmente declararon vencedor a alguien que no había ganado. “Tengo todas las pruebas”.

También se remonta a 2019, cuando él todavía no alzaba la mano para aspirar a la dirigencia de Morena y el TEPJF ordenó al partido realizar una encuesta nacional abierta a la militancia y simpatizantes, luego de considerar que su padrón no era confiable.

“Le encargaron encuestas al Instituto Nacional Electoral, pero el INE no tenía la facultad, lo dijo varias veces Lorenzo Córdova (su consejero presidente), porque no tiene la facultad de intervenir en la vida de los partidos, si ellos no se lo piden.

“Ninguna autoridad puede ejercer actos públicos sino en aquellos en los que está expresamente facultada, y el INE no está facultada para eso. Entonces, escogió tres encuestadoras (…) Esas encuestadoras eran encuestadoras mercantiles. Trabajaron de manera obvia y ostentosa, con sesgo.”

–¿Qué intereses había detrás de eso?

–Un conjunto de fuerzas privadas y públicas que querían prolongar una línea de dinero porque quieren comprar las candidaturas a gobernadores y a diputados.

“Este fue un ensayo de lo que buscan que pase el año próximo, en la elección de 15 gobernadores y toda la Cámara de Dipu­tados, además de alcaldes y diputados locales.

“Lo que sufrí es una usurpación para quedarse con todo el poder”, acusa en tono aguerrido.

El “temeroso” INE

De acuerdo con Muñoz Ledo, Mario Delgado destinó entre mil 500 y mil 200 millones de pesos a la elección interna de Morena, pero el INE no fiscalizó y no estableció topes de gastos de campaña.

“Nosotros denunciábamos el exceso de gasto, la Comisión de Quejas del INE nos otorgaba medidas cautelares y los tiraban, pero ya habían hecho el daño. Primero fueron los espectaculares, hicimos que los tiraran; después las bardas, e hicimos que las quitaran; después las llamadas telefónicas, que solitas, se calcula, costaron 300 millones de pesos, desde San Diego, desde McAllen, desde el Estado de México, todo esto lo detectó el INE.

“Entonces nosotros pedimos que la Comisión de Quejas detectara qué impacto había tenido ese dinero en los resultados de las elecciones; no lo pudo hacer porque no quisieron fiscalizar”, denuncia.

Sobre Lorenzo Córdova, menciona que se le cayó la imagen de funcionario autónomo. “Fue una actitud menguada, temerosa a sabiendas de que estaba fuera de la ley. Su gran pecado fue haberse metido en unas elecciones que no fiscalizó, que no auditó y que no estableció el tope de gastos.

“Cualquier elección, cualquiera, no estoy hablando de sindicatos ni de sociedades de alumnos, cualquier elección es fiscalizada y hay un tope de gastos”, agrega.

El diputado morenista también critica que el órgano electoral encargó encuestas a empresas que “no son expertas en encuesta política, sino en las de mercado”, como Parametría, Covarrubias Asociados y Demotecnia 2.0, y muestra un análisis de Raúl Rojas (matemático y experto en encuestas para medición de preferencias) en el diario El Universal, en el que se cuestiona que haya habido “cero variabilidad entre los resultados de Covarrubias y Demotecnia” en la tercera encuesta.

El tapado

Porfirio niega que vaya a dejar el partido y habla de la corriente que creó en Morena el 29 de octubre último, denominada Modem. Asegura que con ella, desde las bases, van a ponerles todos los obstáculos posibles para que no vayan con dedazo en las candidaturas.

“Los asusté (porque) estos son mis principios: partido de la Cuarta Transformación en serio, no de dientes para afuera, sabiendo de qué se trata; la idea de la Cuarta Transformación es mía.

“Un partido incorruptible, yo nunca he tomado dinero ajeno y no he hecho negocios en mi vida, no tengo sino esta casa; entonces, soy de otro tipo. Aquí, en este proceso, se rompió la idea de que somos un gobierno austero, ofendieron a la austeridad republicana, la hicieron trizas”, lamenta.

Tres veces diputado, senador, dos veces secretario de Estado y embajador, Muñoz Ledo afirma que otro de los puntos con los que “espantó” al supuesto grupo de poder –al que se ha estado refiriendo durante la entrevista– es que plantea un partido de la dignidad ciudadana y ellos (sus opositores), en cambio, “compran a la gente, como le hacía el PRI”. Le temen a un partido crítico, dice.

“Si nunca analizan ni discuten los problemas, no tenemos la estructura de un partido democrático. Mis adversarios no quieren democracia, quieren dedocracia. Ese es el fondo del problema. Que respondan a interés del presidente, no creo que él se haya metido, pero está enterado. No me consta. Tengo noticias de que el consejero jurídico de la Presidencia (Julio Scherer), cuyo padre fue el fundador de Proceso, ha estado cabildeando y no en mi favor”, comenta.

–¿Qué es lo que está en juego?

–Empieza una lucha muy pesada en México. La oposición ya se juntó con la derecha. Ahí estaban los presidentes del PRI, PRD y PAN con los grandes empresarios. Entonces, en México se está formando una derecha y una extrema derecha… Es lo de Frenaaa (Frente Nacional Antiamlo), que es un grupo de choque. Es lo de este muchacho Canaya (Ricardo Anaya), es la ruptura del pacto federal que está proponiendo el PAN.

“No se dan cuenta de que la situación del país es muy peligrosa. Entonces lo que quieren es ganarles por la derecha, el grupo trumpiano, hombre, el que encabeza obviamente, no quiero personalizar, pero obviamente el secretario de Relaciones Exteriores.”

Muñoz Ledo explica que les llama “grupo trumpiano” porque han actuado como instrumentos del presidente Donald Trump en la política exterior, de la que lleva tiempo siendo crítico, sobre todo por el trato que se la ha dado a los migrantes en la frontera sur de México, señalando que la Guardia Nacional es el muro del presidente republicano. “Ahora que perdió la apuesta de Trump no sé qué van a hacer”, comenta.

Cuestiona que el gobierno federal no haya felicitado al presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, como todas las naciones democráticas.

“Dice el presidente que se aplica el principio de no intervención, pero la intervención es la injerencia, en otro país, de carácter armado, político o económico para limitar su capacidad de decisión soberana. Cómo México va a tener una injerencia ilegal cuando felicita; cuando dice que ganó uno está respetando un proceso democrático”, expone.

Pese a todo, Muñoz Ledo confía en que el presidente López Obrador no permitirá que le hagan chico el sexenio, “pues ya hay un destapado, ya tiene ropa muy ligera: Si lo destapan completamente, entonces al presidente se le hace el sexenio muy chiquito, se le hace un sexenio de tres años, y ya tenemos una división para el país.

“Lo que quiero plantear es que estoy en el mismo ánimo con el que estaba en 1988, peleando contra el dedazo otra vez. Así, de ese tamaño”, declara.