Letra y música son los ingredientes de una canción o de una aria de ópera, romanza, cabaletta –sea cual sea su nombre–; cuando se canta, hay dos componentes principales: Letra y música.
Ambas artes se juntan y debieran convivir de forma equilibrada y armoniosa, cosa que no siempre sucede. ¿Cuál es la más importante? A veces una y a veces la otra, según el género y el estilo. Lo indispensable es que el intérprete sea muy cuidadoso, primero, con la letra.
En realidad, una canción es un poema que en vez de ser recitado se interpreta cantando, entonando notas más cortas o más largas, más fuertes o más quedas, pero es un poema, y el cantante tiene la obligación de pronunciar bien esos versos y de comprender a fondo el significado de cada palabra, para darle la emoción correcta a cada oración.
Tanto en la música popular como en la llamada culta o académica se dan a veces flagrantes violaciones a esta regla, y los intérpretes cambian algunas palabras, ya sea por error momentáneo o, de plano, porque las quisieron cambiar.
Un cambio que estaría justificado, hasta cierto punto, es el cambio de género. Por ejemplo: “Júrame”, de María Grever, es una canción femenina: Todos dicen que es mentira que te quiero,/ porque nunca me habían visto enamorada,/ yo te juro que yo misma no comprendo, el por qué me fascina tu mirada. El primero en grabar este tema fue José Mojica, y resulta comprensible que masculinizara, si bien modificó el último verso así: El por qué tu mirar me ha fascinado. Sin embargo, es imperdonable que algunas mujeres la canten en masculino…
En la canción quizá más emblemática de Venezuela, Alma Llanera, que proviene de una zarzuela de 1914 (letra Rafael Bolívar Coronado, música Pedro Elías Gutiérrez), el original dice: Soy hermana de la espuma, que algunos cambian por Soy hermano de los pumas; o en lugar de Me arrulló la viva diana hay quienes dicen Me arrulló la vida llana. La canta el personaje protagónico, Rita, por ello lo femenino de la letra para ornar las rubias crines del potro de mi amador.
En un éxito de la Sonora Santanera, “Las calles de México” (Mario de Jesús), tenemos dos versiones, la de Mijares y la más antigua, la de Andrés Terrones, que dicen: Te busco por Guerrero, La Villa, y Tizapán, cuando la letra original reza: Y busco por Guerrero, La Villa, y Tizapán,/ por lo colonia Obrera y no te puedo hallar.
A veces el cambio de letra es por razones de censura: “La gloria eres tú”, de José Antonio Méndez, originalmente decía: Desdigo a Dios porque al tenerte yo en vida,/ no necesito ir al cielo tisú; según algunos, Desmiento a Dios, pero como resulta impropio desdecir a Dios, muchos prefieren Bendito Dios, y cambian por ignorancia la palabra tisú (tela de seda) por si tú.
El caso de “Piensa en mí” es histórico, pues Agustín Lara escribió Tu párvula boca que siendo tan niña me enseñó a pecar, y la cambiaron por me enseñó a besar…
Julio Iglesias, en el célebre tango de Enrique Santos Discépolo, “Yira, Yira”, dice Cuando estés bien en la vida, debiendo decir Cuando estés bien en la vía.
El mismo Carlos Gardel, en el tango “Uno” de Mariano Mores (letra de Discépolo) canta (y cada vez mejor): Buena como eres habrías salvado mi esperanza con tu amor, cuando el original dice Pura como sos (pensando quizá que el sos no se entendería fuera del cono sur).








