Porfirio Muñoz Ledo: Un partido de izquierda no puede comprar el poder

Suave la voz, contundentes sus respuestas, el diputado Porfirio Muñoz Ledo, uno de los contendientes a la presidencia de Morena, hace un retrato del partido en el que milita, de su propósito de “tirar la cuerda hacia la izquierda” y fomentar un debate ideológico interno. En el partido está corriendo mucho dinero, dice; y cuando se le piden nombres, responde sin titubeos que él sólo afirma, no acusa. Se da ese lujo porque, puntualiza, “soy un hombre libre”.

Porfirio Muñoz Ledo denuncia: “En Morena hay un corrimiento a la derecha muy claro. Somos el partido del pueblo, no somos el partido del dinero, y está corriendo mucho dinero. ¿Por qué? Porque el año próximo va a ocurrir la elección más compleja en la historia del país”.

–¿Qué pasa con el dinero? –se le pregunta.

–Hay mucho dinero. De algunos.

–¿De quiénes? 

–Yo me propongo hacer afirmaciones, no acusaciones.

El diputado federal hizo público su deseo de contender por la presidencia nacional de Morena el domingo 6 mediante un tuit y desató reacciones en favor y en contra. Entre estas últimas, una recurrente: su avanzada edad, sus 87 años.

Muñoz Ledo avienta el cuerpo sobre la mesa. Ha escuchado sin parpadear, entrelazados sus dedos, la pregunta del reportero. 

–Hay quienes de inmediato cuestionaron su edad. ¿Cómo pretender dirigir Morena a los 87 años?

La respuesta la hace casi en susurro, como confidencia. La mirada viva: “Te voy a decir algo que aún no he patentado. Los jóvenes no se han dado cuenta de que a nosotros los mayores la pandemia nos ha dado una nueva vida, una vida virtual. Estoy haciendo política desde mi escritorio. Nunca pensé que algún fenómeno de la naturaleza me iba a permitir seguir haciendo política al ritmo que la estoy haciendo”.

Y se va de largo: “La pandemia es una bendición para los adultos mayores. Todo lo puedo hacer desde aquí”, dice, mientras golpea levemente, con el puño derecho cerrado, la base de su escritorio. “Todo se hace desde aquí”, subraya. 

En entrevista el lunes 7, un día antes de que registrara su candidatura, en su residencia de las Lomas de Chapultepec, pone un ejemplo de cómo la pandemia les ha cambiado la vida a los adultos mayores.

Por una candidatura de unidad

El tema del dinero va y viene durante la entrevista con Proceso. 

Lo toca cuando hace referencia a la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de que el nuevo presidente de Morena se elija vía encuestas.

“En todo este lío por la presidencia del partido se sabe que hubo mucho dinero. Lo que uno tiene con los años no es tanto la experiencia, sino los amigos que va haciendo, de muchas generaciones, con discípulos, exdiscípulos y, sé de ciencia cierta que se ha manejado muchísimo dinero, muchísimo dinero, que hubo fuego amigo y fuego enemigo. Lo cierto es que un partido de izquierda no puede comprar el poder con dinero. En esto hay demasiadas cosas en juego.”

–Está diciendo que hubo gente de Morena… –se le pregunta.

–No lo digo así –interrumpe–. Lo diré con mis palabras: hay mucho dinero y fuego amigo y fuego enemigo. De dentro hubo, no sé de quién exactamente, pero lo hubo.

Y enseguida cuestiona el fallo del TEPJF. Concluye que el INE no puede, por ley, intervenir en la vida de los partidos, como lo hará aplicando las encuestas que definirán al próximo presidente de Morena.

–Y sin embargo se va a someter a las encuestas que organiza el INE –se le contrapuntea.

–Porque no hay de otra. El fallo del Tribunal fue la última instancia.

–¿Qué hay que arreglar en Morena?

–Tiene que haber más debate, más organización, más discusión pública.

–¿Sólo eso?

–Más definición ideológica. Un partido formador de cuadros. La parte orgánica no se ha desarrollado.

–Entonces ¿cuál es el principal problema que enfrenta Morena?

–El tema es ideológico. No le demos vuelta. ¿Somos de izquierda o de derecha? Tan sencillo como eso. Y está habiendo un corrimiento a la derecha muy claro.

–Y también se ha perredizado…

–No, no, no. Para nada. En un partido hay de todo, de dulce, de chile, de manteca.

–Pero está lleno de conflictos. Por ejemplo, quien estaba al frente, Yeidckol Polevnsky, está acusada ante la Fiscalía General de la República por presunto manejo indebido de recursos…

–No quiero acusar a nadie.

–Hay quien piensa que Morena cada vez se parece más en sus prácticas al PRD actual, al PRI, al PAN.

–No. Morena es completamente distinto. He sido presidente del PRI, del PRD, y sé de lo que hablo. Por cierto –interrumpe la idea y comenta jocoso–, ya me dijeron que Récords Guinness está esperando el resultado de la encuesta porque puedo ser el único político en el mundo que haya dirigido tres partidos.

Goza su comentario y retoma el hilo: “En Morena hay un continuo con lo que siempre han sido las banderas de la izquierda, con acentos y desviaciones, que las tienen todos los partidos, pero la médula en Morena sigue siendo la misma. Lo que pasa es que está la izquierda que ya éramos, pero luego, con la bandera del centro, se van incorporando personas, grupos que nunca, bueno, que quizá manejan del lado izquierdo del coche pero que todo lo demás lo manejan con la derecha”.

–Si no le pone nombres a su afirmación, no tiene sentido, diputado.

–Yo no pienso acusar a nadie… No voy a darte nombres. Te lo digo con claridad. En este momento no voy a entrar en pugna con ningún grupo porque no estoy haciendo una candidatura de choque. Yo estoy pidiendo una candidatura de unidad, eso quiere decir que no pienso que ganen los que están más en ese retrato y que mientras esté al frente de Morena tendré que ser un presidente de todos.

“Yo ofrezco mi experiencia”

–Hay al menos dos candidatos que, como usted, seguramente van a participar en la encuesta: el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, y Gibrán Ramírez, el más joven de los contendientes. ¿Qué valoración hace de Gibrán Ramírez?

–Fíjate que al chico Gibrán no lo conozco. Leo sus artículos en Milenio, pero no lo conozco. Lo único que te podría decir es que está más cerca del pensamiento único que del plural.

–¿Qué valoración hace de Mario Delgado? 

–A Mario lo conozco desde que trabajaba con el secretario de Programación y Presupuesto, Ricardo García Sainz (en el sexenio de José López Portillo). Tiene muy buena formación, es economista por el ITAM, siempre fue muy ordenado en sus cosas.

–¿Qué ofrece usted que marque diferencia con Mario Delgado?

–No nos compare. Somos personas distintas. Yo ofrezco mi experiencia, mi honestidad y una definición ideológica muy clara.

–¿Qué ganaría Morena con usted como presidente?

–El gobierno que se instaló con el triunfo arrollador de López Obrador es nada más de un sexenio. Yo quisiera, como herencia de mi generación política, que finalmente se consolide un ciclo progresista, no sólo un periodo. El gobierno tiene unas tareas fantásticas, pero el partido no está participando en ese debate y se supone que un partido debe ser la sede ideológica de un gobierno. Eso es lo que yo quiero hacer y tenemos que tirar la cuerda hacia la izquierda. Ese es el punto, la definición ideológica. Morena ¿es de izquierda o de derecha? Tan sencillo como eso.

–Usted empezó su campaña con un acto en el que la dirigencia nacional de Morena le abrió un espacio de debate que no ofreció a los otros contendientes.

–No sé si los invitaron o no. No lo sé. A mí me hablaron que si quería participar y acepté. Y, bueno, ocurre que el hueso duro, el original de Morena, coincide con mis antecedentes, con mi filiación.

–Pero en este caso no se trató de una invitación de cualquier persona, sino del CEN de Morena.

–Pero las instituciones están formadas por personas y éstas tienen afinidades. Y yo no digo que no hayan invitado a otros, no me consta.

–Se lo digo de otra manera, ¿no siente que hubo una ventaja para usted al ofrecerle un foro desde la dirigencia de Morena?

–Lo que yo he pedido es piso parejo. Ellos tienen todas las ventajas.

–¿Quiénes? ¿Cuáles?

–El dinero. Vas a ver, algunas de estas cosas se van a dar y ya te hablaré cuando ocurran. Por ejemplo, estamos ahorita con el tema de las redes sociales. Si tú tienes 5, 10 millones para jugártela, contratas un call center… Por eso le estoy pidiendo al INE piso parejo; por eso estoy haciendo lo que puedo. Tres, cuatro, hasta cinco entrevistas radiofónicas al día, para equilibrar.

Y agrega en tono de alarma: “Si nos descuidamos en eso de las candidaturas para el próximo año, no sé cómo vaya a quedar la integración de los poderes públicos el año que entra”.

–¿Entonces su inquietud por dirigir a Morena es porque ve riesgos?

–Más que inquietud, es convicción. ¡Qué casualidad que me vinieran a buscar! No estaba en mi proyecto. Mi proyecto era cerrar en la Cámara de Diputados.

–¿Pero qué preocupaciones le compartieron?

–Lo sabe todo el mundo. Todo mundo sabe lo que está corriendo de dinero. Voy a hablar de una persona, de Alfonso Ramírez Cuellar, con quien tengo una muy antigua relación. Me ha contado las cosas que le han hecho pasar, el dinero que ha corrido, y hay gente de dentro y de todos los niveles en eso. Por eso creo que el partido requiere de decencia política.

–¿No la hay en Morena?

–En algunos lados sí, en otros no. En algunos lados más, en otros menos. Por eso se requiere del máximo de decencia posible.

Hablando de AMLO

–¿Coincide usted en que el país está viviendo una Cuarta Transformación?

–Depende mucho de lo que hagamos. Estamos entrando a la 4T. Llevamos sólo dos años de gobierno.

–Dígame las tres grandes acciones de este gobierno que usted presumiría.

–Voy a comenzar por la última. La revocación de mandato. Me parece bien que se vaya a realizar después de las elecciones. Fue una buena decisión del presidente.

“Otra: el tema del fuero creo que se manejó bien. Ya quedó claro, pero el tema central del gobierno es el del combate a la corrupción, es el problema más grave del país. En eso coincido plenamente con el presidente.

“Pero hay más. El apretarles a los deudores, la evasión fiscal, las facturas falsas y lo más prometedor –y ahí si le pongo una vela al santo de la justicia–: la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes. Si se logra…

–¿Pero el riesgo de la consulta popular no es que se quede simplemente en un juicio moral?

–Claro.

–¿Hay en México condiciones legales para enjuiciar a un presidente?

Muñoz Ledo responde con una pregunta: “¿Hay mejores condiciones en Guatemala, en Perú, en El Salvador para lograrlo? En América Latina se ha enjuiciado a 17 expresidentes. No veo el riesgo de que se quede en juicio moral”.

–No es fácil demostrar delitos a un expresidente, la fiscalía podría llegar a esa conclusión, que no hay manera de demostrar…

–Si eso ocurre, la fiscalía estaría fallando. Yo espero que los expresidentes vayan a juicio.

–Sobre el manejo de la crisis económica que ha hecho el gobierno ¿Qué valoración tiene?

–Lo ha hecho con prudencia. Pero creo que hay que entrarle a la deuda interna, no a la deuda externa. Lo hemos propuesto. Que el gobierno expida bonos, valores del gobierno, y que los absorba el Banco de México y los meta a la economía a través de la banca de desarrollo.

“Eso se puede hacer, lo que pasa es que a los neoliberales se les olvidó eso. No hay que bajarle al gasto ni a la inversión pública para que la economía no se caiga”.

–Pero el presidente ha dicho con toda claridad que ni deuda ni subir impuestos.

–No me considero un miembro de la oposición por decírtelo, pero en esta línea, con todo respeto para el presidente, creo que puede optarse por la deuda interna y un arreglo fiscal. Con eso resuelves, por ejemplo, el problema de la Conago; tiene que haber cambios en el régimen fiscal.

–Un problema que no ha podido solucionar el gobierno, reconocido por el propio presidente, es el de la inseguridad pública. ¿Qué habría que hacer en ese tema?

–El peor momento fue el de Calderón. Lo heredó y no sólo eso, heredó un conflicto jurídico y político con el Ejército. Y no estoy justificando a nadie. Lo que sí creo es que falta un enfoque integral. Tienes que meter todo: crimen organizado, nueva relación con Estados Unidos en términos de estupefacientes, de tráfico de armas, de importación de armas, el tema de la salud, acuerdos fronterizos, pero apenas llevamos dos años.

“Por estos temas es que me interesa encabezar al partido. Porque podemos abrir el debate, las reflexiones.”

–Está también el tema de la pandemia. ¿Ha sido adecuada la estrategia del gobierno?

–Me parece insuficiente, cuando menos. En ninguna actividad humana creo que puede ser el vocero una sola persona.

–¿El problema se puede reducir a la vocería? Hay muchos muertos.

–No podría decirte nunca que un gobierno es 100% acertado, pero estoy de acuerdo con las líneas políticas fundamentales, y hay líneas concretas con las que puedo no estar de acuerdo. Ya me han dicho que soy el jefe de la oposición. Nada de eso. Soy un hombre libre.