La elección de 2021 girará en torno a AMLO

En entrevistas por separado, los exconsejeros electorales Mauricio Merino, Pamela San Martín y Alfredo Figueroa analizan el papel del presidente, de los partidos opositores y de las autoridades electorales en el proceso de renovación de 500 curules en la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, mil 63 diputaciones locales en 30 estados y 19 mil 790 cargos en alcaldías, ayuntamientos, cabildos y autoridades comunitarias. 

La crispación política que provocan los señalamientos desde el Palacio Nacional contra los partidos de oposición, los gobernadores y los órganos electorales será el signo que marcará el proceso electoral federal 2020-2021, en la opinión de tres exconsejeros electorales consultados al respecto.

Aunque la crisis sanitaria por la pandemia de covid-19, que exacerba la económica, así como la violencia y la inseguridad tendrían que ser ejes del debate y las propuestas políticas, añaden los especialistas, es probable que en los comicios del 6 de junio de 2021 los electores voten a favor o en contra del presidente López Obrador, aun sin que él figure en las boletas.

Mauricio Merino Huerta, quien de 1996 a 2003 fue consejero del Instituto Federal Electoral (IFE) –antecesor del Instituto Nacional Electoral (INE)–, considera inevitable que el mandatario pese en la elección.

–Actualmente el debate se mueve en torno del presidente. ¿Será el principal protagonista de la elección? –se le plantea.

–Está en juego retener la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados (que hoy ostenta la alianza de Morena, PT, PES y PVEM, con 332 de 500 diputados) y el control de éstos sobre más congresos locales, gubernaturas, ayuntamientos.

“Pero va a ser una elección muy rara. Siendo muy fragmentaria la forma en que se va a votar, más de 21 mil puestos en disputa, todos locales (aun la cámara, pues la gente votará por el candidato de su distrito y de su circunscripción), la gente irá a las urnas teniendo en mente si le refrenda el poder a Andrés Manuel o no.

“La gente va a votar local, pero va a pensar federal. Ese es el perfil principal de la contienda que veremos.

“Es de alguna manera una elección iné­dita. No tengo la menor duda de que, no siendo candidato de ningún modo, la figura principal ya es y seguirá siendo el presidente, su discurso, su narrativa. Andrés Manuel, al centro.”

Para el politólogo, el plebiscito real y legal será en 2022, pero desde el próximo año los ciudadanos decidirán “si refrendan al mandatario el poder que tiene y votan por Morena y aliados independientemente de sus candidatos. Pueden postular a una bicicleta y quien quiera dejarle todo el poder o más, va a votar por la bicicleta”, estima Merino.

Autonomía a prueba

López Obrador “tiene muchísimo peso en el país, como lo vimos en las elecciones pasadas y lo vemos en los niveles de aprobación”, considera a su vez la exconsejera del INE Pamela San Martín, entrevistada por separado. 

Sin embargo, acota, “lo que me parece que tendrían que garantizar las autoridades electorales es que ese peso sea en el marco de la ley, sin intervención en los procesos electorales. Porque ni el presidente, ni ningún servidor público deben hacerlo”.

–¿Se perfila una confrontación sin precedente entre el mandatario y el INE?

–Si mantiene un desacuerdo abierto hacia el funcionamiento del INE. Pero ese instituto ha padecido ataques sistemáticos previos. Recordemos Pemexgate, Amigos de Fox, la reforma de 2007 y la embestida de las televisoras contra el IFE.

“No es algo que no se haya vivido. Lo relevante es que la defensa de la autonomía sea a partir de las decisiones que tome el INE para cumplir su mandato: garantizar elecciones libres, auténticas, genuinas, en las que haya condiciones de equidad y que los distintos actores: el presidente, los gobernadores, legisladores federales y locales, se ajusten a las reglas.”

Por su parte Alfredo Figueroa Fernández, que formó parte del consejo del IFE de 2008 a 2013, considera que el INE deberá asumir su papel y no sólo en relación con el jefe del Ejecutivo federal, sino ante cualquier funcionario público que interfiera en la elección.

–López Obrador ha combatido en otros tiempos esa injerencia oficial en las elecciones. ¿Es posible que desista de hacerlo?

–Será relevante advertir si el presidente, como ha venido haciendo hasta ahora, sigue haciendo un ejercicio matutino de propaganda político-electoral, lo cual en mi opinión sería contrario a toda nuestra historia de lucha por la democracia y una lucha en la que él mismo fue partícipe: prácticas del gobierno interviniendo en procesos electorales. Él mismo fue, a lo largo de la historia, una víctima.

–¿Qué peso podría tener el presidente con estos ejercicios mañaneros de comunicación? 

–La propaganda que todas las mañanas hace a favor de su proyecto político y su partido y en contra de otros, debe ser detenida durante la campaña electoral, claramente. Si no, estaremos reviviendo la historia de un México en el que el presidente se intenta volver el gran factor, el gran factótum de los procesos electorales, un dique que no es menor, desde el punto de vista de la historia democrática de México.

La oposición

En opinión de San Martín, el ambiente de confrontación y descalificaciones no es responsabilidad exclusiva de nadie, ni siquiera del presidente. Su discurso ha sido polarizante, dice, pero también el de las oposiciones.

Además, indica que el impacto de esa crispación podría afectar el reconocimiento de los resultados electorales, pero eso aún es imprevisible.

–¿Qué papel jugará la oposición?

–Se observa desaparecida, pero está en el juego de ataque, descalificación permanente. Lo que no se está mirando son propuestas de cómo debe avanzar el país. Vemos la descalificación mutua, y ese contexto de polarización no ayuda y eso no solamente está del lado del presidente y del partido en el gobierno, sino del lado de la oposición, que reacciona exactamente con las mismas dinámicas que critica. Ambos están en la lógica de conmigo o contra mí y eso no contribuye a dar alternativas.

“Esperemos que haya proyectos y programas que conecten con las preocupaciones ciudadanas: emergencia sanitaria, crisis económica, inseguridad y violencia.”

Consultado sobre el estado actual de la oposición, Merino Huerta ve factible que se coaligue en un Bloque Amplio Opositor (BOA) como al que López Obrador aludió el pasado 10 de junio.

–¿Tanta confrontación hace prever una recuperación de los opositores?

–Al parecer avanzan pláticas para esa cosa aberrante, en mi opinión, del PRI-PAN-PRD, y parece que sí van a coaligarse. Lo anunciaron para la Ciudad de México y sospecho que van a ir mucho más lejos.

“El único lazo de identidad de esa cosa es la oposición a López Obrador. Pero es ideológicamente aberrante, pragmático, nada programático. Y de concretarlo le van a hacer un gran favor a Andrés Manuel, porque eso quiere y por eso se lo inventó en una mañanera.”

En ese caso, comenta Merino, el único que quedaría “suelto” sería Movimiento Ciudadano, que anunció que va solo a la elección federal y podría juntar “arrepentidos” que votaron por Morena y “enfermos” del BOA.

Para el exconsejero, en caso de que no prosperen nuevos partidos podría darse una elección de tercios, no por número de votos, sino por el trío de opciones. Este escenario tendría “al presidente como protagonista no sólo principal, sino casi único”.

Esta situación, coincide Figueroa Fernández, podría favorecer al mandatario. “Creo que será fundamental ver en qué medida se construyen coaliciones entre los partidos, sobre todo los de oposición, y si le hacen caso (al mandatario) y constituyen una coalición, lo que en mi opinión le ofrecería ventajas al propio proyecto del presidente”.

–¿Por qué sería una ventaja para el presidente y su partido?

–Ha construido esta idea de una coalición de los que él llama conservadores. Si es así, iremos a una elección de polarización política y claramente plebiscitaria.

Ese carácter de la elección, definir de entre dos opciones, a su parecer, podría beneficiar al presidente: “No sé cuál vaya a ser la reacción de las oposiciones, pero supongo que si ellas o Morena no entienden que de lo que se trata es de construir un futuro diferente y no solamente hacer una defensa del pasado, estaremos viendo resultados similares a los de 2018”.

Aun así, Figueroa también considera que la elección de 2021 será un proceso local y aún es tiempo de que los partidos busquen aventajar electoralmente por sus propuestas al postular buenos candidatos a gobernadores o a presidentes municipales.

Apunta que otro elemento atípico de la campaña será la pandemia de covid-19, la dificultad de realizar encuentros masivos y, en consecuencia, la necesidad de fomentar el debate público para que la gente pueda ejercer con libertad e información su derecho a votar. 

“Por eso es relevantísimo que ni los gobernadores ni el presidente de la República sean los protagonistas de algo que no les toca protagonizar a ellos, sino a los contendientes”, indica Figueroa. 

–¿Y cómo llegan el INE y el TEPJF a la elección? ¿Podrán poner ese límite? 

–Lamentablemente, el INE no llega fortalecido, pues no ha resuelto sus carencias esenciales, como es la fiscalización de los recursos de los partidos. Ese sigue siendo el talón de Aquiles de la democracia en México: el ingreso de dinero ilegal, público y privado a las campañas. Eso no constituye hoy una fortaleza de la institución y no se advierten suficientes mecanismos para que eso cambie.

A su parecer, el INE tiene fortalezas en la organización de procesos electorales, pero en 2021 “habrá que ver, en términos de su capacidad de arbitraje, el papel que juega”.

–¿Y cómo ve al TEPJF? ¿Pondrá límites?

–El TEPJF llega en la versión más mala que hemos tenido a lo largo de su historia, porque cada una de sus resoluciones parece tocada por quien hoy representa la hegemonía del poder público en el país. Llega con extraordinaria debilidad y en muchas ocasiones parece actuar no por razones jurídicas, sino por consigna.

Como ejemplo Figueroa cita la reciente revocación de un acuerdo del INE que planteaba establecer desde ahora que no habrá difusión de conferencias matutinas del presidente en Hidalgo y Coahuila, apenas se inicien las campañas locales hacia las elecciones del 18 de octubre.

Si eso ocurrió con el presidente, comenta, ahora “si sus aliados políticos, como el PES o el PVEM, incurren en irregularidades, a ver si el Tribunal actúa en favor del interés público y no a favor de los intereses de ese grupo”.

No obstante, esa tendencia del TEPJF­ no es reciente: “No en pocas ocasiones durante el peñanietismo, y ahora con el lopezobradorismo, se ciñe a las instrucciones que desde el Ejecutivo y desde la hegemonía del grupo dominante es el gran elemento con el que se construyen sentencias”.

De acuerdo con el exconsejero, ese órgano jurisdiccional atiende “más bien a las instrucciones del presidente, del área jurídica, del Senado y del área vinculada al senador (Ricardo) Monreal, no (necesariamente) al servicio de Morena, sino al servicio de la hegemonía del poder en el país”.

Incluso cuando el INE ha hecho algo, poco, por avanzar –dice Figueroa–, esto ha sido echado abajo por el TEPJF. Fue el caso de las reglas de “cancha pareja” que en 2017-2018 pretendían regular precampañas y frenar el uso personalizado de la propaganda política, pero que los magistrados revocaron. “En fin, tenemos un tribunal al servicio del poder y no del interés público”, resume Figueroa.

Autoridad electoral, bajo presión

A decir de San Martín, desde que se declaró la pandemia se desató el activismo de servidores públicos federales, estatales y municipales que se promovieron con la entrega de bienes para enfrentar el covid-19. 

En la situación actual, agrega, se sumarán al manejo de los programas sociales ya existentes “cientos de servidores públicos que entregan gel, mascarillas, despensas, so pretexto del covid-19 y con promoción personalizada” contraria a la Constitución. Y eso es consecuencia de “los niveles de permisión que ha dado el TEPJF”.

San Martín recuerda que, el pasado 30 de junio, la Comisión de Quejas del INE emitió medidas de cautela preventiva para frenar ese activismo y evitar que 63 legisladores federales y locales, alcaldes y aspirantes prosiguieran esa distribución profusamente difundida en sus redes sociales. Sin embargo, el 22 de julio el TEPJF revocó la medida del INE y remitió los casos a los órganos electorales de cada entidad. 

Además existe el aliciente de que en 2021 los diputados federales podrán buscar la reelección por primera vez. El Congreso no legisló al respecto y no está claro si deberán dejar el cargo antes de postularse o podrán hacer campaña sin dejar la curul.

Eso añadirá complejidad al proceso: “Quien tendrá que aprobar esas reglas es el INE, y van a ser de enorme tensión” hacia el organismo.

Por factores como el posible uso de recursos públicos, la politización de la pandemia, la posibilidad de reelección federal y la continuidad de las conferencias matutinas del presidente, la exconsejera considera que la autoridad electoral debe esforzarse más en cumplir su función de garantizar elecciones libres y equitativas. No sólo el INE, sino los organismos electorales locales y el TEPJF, pues “no será la primera reelección en que tendremos a los actores queriendo darle la vuelta a las reglas o incumplirlas abiertamente”.

Considera que el pasado viernes 4 el INE dio una muestra de cómo podría actuar. Ese día negó el registro a seis de siete organizaciones que buscaban convertirse en partidos, y los argumentos centrales fueron sancionar e impedir el corporativismo, la entrega de dádivas y la opacidad en el manejo de los recursos.

“Lo que vimos fue la aplicación de reglas absolutamente estrictas en torno al cumplimiento de las normas. Yo lo que esperaría es que, si esa fue la postura, de solidez, de rigidez ante prácticas que podían ser indebidas en quienes pretendían convertirse en partidos, igual se aplique a partidos ya constituidos.

“Si ese es un criterio que va a aplicar el INE en adelante, me parece positivo, más allá de cuáles fueron los resultados, quién quedó y quién no. Pero si no los aplica a los partidos ya constituidos, va a ser absolutamente negativo, porque eso significaría dar un trato diferenciado a los distintos contendientes.”