Un paquete austero para “el peor momento” de la economía

Ante la inminente presentación del Paquete Económico 2021 por el Ejecutivo, existen opiniones encontradas: desde el optimismo de López Obrador y la cautela del secretario de Hacienda, hasta las críticas de fondo por parte de expertos, que no creen suficientes las medidas federales contra la crisis económica y el impacto de la pandemia. En el propio Congreso difieren significativamente las opiniones de los líderes de las bancadas mayoritarias, el senador Ricardo Monreal y el diputado Mario Delgado.

Los lineamientos del Paquete Económico 2021, que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador presentará el martes 8 a la Cámara de Diputados, encaminan a su administración a operar con nulo margen de maniobra y con los mínimos recursos para enfrentar la mayor crisis económica de la historia moderna.

El paquete no considera una reforma fiscal que le permita al gobierno hacerse de más recursos; tampoco privilegiará darle “un empujón” a la economía, que según los expertos caerá más de 10%; no ampliará la deuda y, por si fuera poco, agotará los ahorros.

Contrario al discurso optimista del presidente, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Arturo Herrera, advirtió sobre la situación que enfrentarán las finanzas públicas el próximo año, en el que habrá elecciones federales:

“Van a enviar un presupuesto que sea muy cuidadoso, prudente y muy responsable, y que va a requerir la comprensión y solidaridad de muchos, porque recursos en el presupuesto va a haber menos que los que mandamos este año y en lo que había cuando menos en dos años fiscales anteriores.”

En el contexto de la reunión plenaria con los legisladores de Morena, el encargado de la política fiscal del país se refirió a los “guardaditos”, como el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP), el de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), así como los fideicomisos:

“La mayor parte van a ser utilizados este año y no nos dará espacio, no vamos a tener el año que entra ese colchón ni un conjunto de guardaditos que había por todos lados, fundamentalmente en fideicomisos y, ante esta experiencia traumática (de la pandemia), había que utilizarlos.”

No es cosa menor. Al cierre del segundo trimestre el FEIP tenía un saldo de 176 mil 964 millones de pesos, lo que equivale a 0.9% del PIB, mientras que el FEIEF contaba con recursos del orden de los 63 mil 633 millones de pesos, 0.3% del PIB.

La función del FEIP es aminorar el efecto sobre las finanzas públicas y la economía nacional cuando ocurran disminuciones de los ingresos del gobierno federal respecto a lo aprobado en la Ley de Ingresos, y que permitan cubrir el gasto programado.

Aunque el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, anticipó que la “mordida” del gobierno de la 4T será del orden de los 88 mil millones de pesos, el BBVA Research previó que se dispondrá este año de 100 mil millones de pesos para compensar la caída de los ingresos presupuestarios, que se han visto mermados por la crisis económica y en los primeros siete meses de 2020 se desplomaron 4.7% anual, al sumar 2.99 billones de pesos.

En el caso del FEIEF se tenía un saldo de 63 mil 633 millones de pesos a junio pasado. Sin embargo, en los primeros días de agosto las entidades federativas recibieron, en conjunto, alrededor de 13 mil millones de pesos de dicho fondo, que se suman a los 20 mil millones entregados en julio. Es decir, ya se “quemaron” 33 mil millones de pesos y aún falta.

El FEIEF es el mecanismo que permite al gobierno cubrir las diferencias entre las participaciones en ingresos federales observadas, que derivan del comportamiento de la actividad económica, y lo programado al inicio del año, con lo que se garantiza que dichos ingresos de las entidades federativas no tengan ninguna afectación a pesar de que disminuya la recaudación federal participable, según la SHCP.

Sin embargo, la dependencia se comprometió a entregar mensualmente estos recursos a los estados, comprometiendo los ahorros para 2021.

Los costos de la pandemia

Mariana Campos, quien le da seguimiento de cerca a estos recursos y se desempeña como coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de la organización México Evalúa, advierte en entrevista:

“Desde el año pasado lo señalamos y lo dijimos: ¡Cuidado, ya se utilizó gran parte de esos ahorros! El año pasado tenían que haber tomado más cartas en el asunto. Hacienda sí metió unas pequeñas reformas fiscales, sobre todo al IEPS de alimentos y también las relacionadas al IVA aplicado a algunos servicios de plataformas digitales, además de una mayor fiscalización, como penalizar a las factureras.”

La investigadora y maestra en políticas públicas por la Universidad Carnegie considera que la pandemia puso a las finanzas del país “con los dedos en la puerta”, al borde del cierre y para 2021 estará “contra las cuerdas”, con el mínimo margen de acción.

“Sí están preocupados en Hacienda y están llevando a cabo algunas medidas desde el año pasado; pero para mi punto de vista son muy raquíticas para la situación. Entonces ¿qué esperamos para el próximo año? Yo lo que creo que tendrían que hacer, pero que no veo en el discurso que vaya a pasar, es que sí tendrían que utilizar la política fiscal.”

Explica: “La política fiscal es un instrumento importantísimo para incidir en la economía y ahorita tenemos un problema económico monumental. Me parece inconcebible que no se utilice el instrumento principal a la mano del gobierno”.

Pero esa posibilidad está descartada en el Paquete Económico, al menos desde la Presidencia.

“Tiene que ser un presupuesto austero, dado que no vamos a endeudar al país y que no vamos a aumentar impuestos y que no va a haber gasolinazos… Todos tenemos que hacer un esfuerzo, un sacrificio; ahorrar, hacer a un lado las extravagancias, lo superfluo, los gastos innecesarios, ubicarnos en la nueva realidad. Ni siquiera en época de bonanza se justifica que haya derroche, mucho menos ahora enfrentando dos crisis, la sanitaria y la económica”, señaló el mandatario en su mañanera del viernes 4.

Ante esta visión, el director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, Héctor Juan Villarreal Páez, criticó: “El asunto de la austeridad se fue caricaturizando. Las reducciones de sueldos, el morder a los organismos autónomos. Es un gobierno, en teoría de izquierda, que se va a portar de manera sumamente conservadora, pero creo que si había un momento para abrir la cartera, era justo ahorita. Esta idea de no incurrir a un déficit primario, cuando la economía se te va a caer más de 9%, me parece un sinsentido”.

En un foro virtual organizado por el Centro de Estudios Alonso Lujambio, del Instituto Tecnológico Autónomo de México, el también doctor por la Universidad de Wisconsin, con la especialidad de microeconomía aplicada, ironizó: “Es un paquete conservador el que vamos a ver en su marco macro y en el que quizá el PRI y el PAN no se hayan atrevido a presentar en una crisis de esta magnitud. El gobierno está esperando que la recuperación venga por el lado del T-MEC y por el sector privado”.

El panorama es desolador por la combinación del costo de la pandemia en términos de pobreza, la falta de un programa contundente por parte del gobierno y un presupuesto austero e inercial.

Campos lo pone de la siguiente manera: “El costo de la pandemia es algo que no se pueden ahorrar los gobiernos. Es una pérdida que se está viviendo a nivel mundial. En esta pandemia hay una pérdida de actividad económica que va a tener un costo fiscal. Están muriendo contribuyentes, es decir, están cerrando empresas. La deprimida actividad económica está produciendo pobreza. La pobreza cuesta. Por lo menos 12 millones de nuevos pobres habrá, según la estimación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, que es la más conservadora”.

Abunda que “estas personas en pobreza te van a costar vía servicios públicos, porque se van a la informalidad, no pagan impuestos, pero además vas a tener que darles la pensión de adultos mayores, destinar recursos para el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro y todo lo que tenemos: un sistema paralelo para personas en situación de pobreza”.

La estrategia en San Lázaro

Mario Delgado, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, asegura que desde el Legislativo hay dos iniciativas que en las próximas semanas pueden liberar alrededor de 500 mil millones de pesos para paliar las crisis de salud y económica por las que atraviesa el país. Y no se trata de cobrar más impuestos ni de endeudarse, aclara.

El puntero en las encuestas para dirigir a Morena a partir de octubre explica que la primera es modificar la Constitución para que los partidos reciban la mitad de los recursos que actualmente se les asignan.

“Es el momento de ser solidarios con la gente y cortar el financiamiento a partidos a la mitad. Eso significaría liberar 3 mil millones de pesos que caerían muy bien para la atención de la salud de los mexicanos, que es lo más urgente”, argumenta.

–¿Y ve viable que pase esta reforma constitucional, dado el manifiesto ­desacuerdo en los partidos opositores?

–Pues quien se oponga tendrá que responderle a la gente. Quienes lo hagan tendrán que dar la cara, ya sea si están a favor o en contra.

“Esta sería la segunda ocasión en que la votamos. La primera vez no se alcanzaron las dos terceras partes de los votos, pero ahora estoy seguro que no estamos para sostener posiciones mezquinas y defender recursos públicos para nosotros mismos, cuando sabemos de las grandes necesidades que hay para atender la salud.

“Sería una gran hipocresía de aquellos partidos que proponen un ingreso básico universal y que no estén dispuestos a sacrificar los recursos de sus partidos. En su momento se va a revelar quién está a favor del pueblo de México y quién sólo actúa con hipocresía.”

–¿Pero ya empezó el acercamiento con los otros partidos? ¿Ya empezó a sondear si apoyarán o rechazarán esta reforma constitucional?

–Presenté la iniciativa el 1 de septiembre. Todos sabemos que 2021 va a ser muy difícil en términos económicos; espero que haya sensibilidad de mis compañeros y diputados de otros partidos para sacarla adelante.

Delgado detalla la otra iniciativa que completaría la liberación de 500 mil millones de pesos: “Se trata de la desaparición de fideicomisos. La mayoría de ellos tienen atorados recursos que en estos momentos podrían tener una utilidad mucho mayor que es la de la atención a la salud de los mexicanos. Con esta iniciativa podríamos también a ayudar a disminuir el déficit público en lugar de estar pensando en aumentar impuestos o endeudar al país.

“Sabemos que esos fideicomisos tienen un fin específico y aquellos que están destinados a otorgar apoyos se mantendrán, pero los demás, la gran mayoría, tendrán que redireccionarse a lo más importante que enfrenta ahora México, que es la atención de la salud.”

Delgado señala que la iniciativa sobre la eliminación de fideicomisos debe ser aprobada “a más tardar el 20 de septiembre” y calcula que por esta vía se liberarían hasta 200 mil millones de pesos.

En contraste, el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal Ávila, consideró que en la etapa que denomina poscovid-19 será inevitable tocar el tema de la llamada progresividad fiscal que no es otra cosa que cobrar más a los que más tienen.

“Si no sale esa reforma no podrá avanzar el país”, sentenció el político zacatecano en declaraciones a Proceso publicadas en su portal el pasado 29 de agosto.

–Pero el presidente ha dicho que al menos durante los tres primeros años de su gobierno no habría modificaciones a la política fiscal –se le recordó.

–Es cierto. Sin embargo, la necesidad se impone. Entiendo que el presidente de la República quiera sostener su compromiso, pero las consecuencias del covid-19 son tan devastadoras que no puede estar ausente una política fiscal progresiva y un nuevo orden económico incluso a nivel mundial.

–¿Qué pasaría si el presidente mantiene su compromiso de campaña y de gobierno?

–Él puede cumplirlo pero nosotros no podemos renunciar a nuestro trabajo. Él dijo: ‘Yo no enviaré ningún proyecto ni tampoco iniciativa tendente a aumentar impuestos, a modificar los que están o a implementar nuevas cargas tributarias’. Ese es su compromiso, pero el Poder Legislativo no puede rehuir a hacer una valoración profunda de lo que está pasando en el país y en el mundo.

“Él tendrá al final la capacidad de veto en el caso de que no resultara, en su valoración, conveniente la instrumentación de la política fiscal progresiva. Eso en el caso de que llegáramos a ese extremo, porque no queremos nunca asumir una actitud de confrontación con el Ejecutivo; pero siento que nos va a rebasar la etapa poscovid-19, tanto, que cualquier diagnóstico que se haya elaborado antes de esta pandemia resulta insuficiente y totalmente rebasado frente a la realidad.”

Para Monreal, también será ineludible tocar el tema del ingreso básico universal, que significa aglutinar en uno solo toda la política social; “es decir, establecer un ingreso único para las familias dependiendo de su situación económica, que actualmente en México se encuentra disperso… En lugar de dar una beca de mil 200 pesos o mil 500 pesos al adulto mayor le destinas a la familia un ingreso de 3 mil 500 en general”.