Declaración de Lozoya en España: Cómo operó Peña Nieto para comprar Fertinal

En 2015 Enrique Peña Nieto fue informado que la compra de Fertinal implicaba un daño a la nación. A pesar de ello “presionó” para que la operación se llevara a cabo, acusa el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, en una declaración que realizó en España mientras negociaba con la FGR los términos de su extradición a México. Esta declaración –que no aparece en la denuncia que presentó ante la fiscalía y de la cual Proceso tiene una copia– señala que la adquisición de esa planta se orquestó para beneficiar entre otros a Banco Azteca, del multimillonario Ricardo Salinas Pliego, e incluyó el pago de un soborno destinado a financiar campañas electorales del PRI, así como un misterioso “proyecto”.

Durante sus negociaciones en España con la Fiscalía General de la República (FGR), Emilio Lozoya Austin entregó una declaración explosiva sobre la compraventa de Grupo Fertinal: en ella, el exdirector de Pemex acusa directamente a Enrique Peña Nieto –quien en esa época era presidente– y a su entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, de orquestar la operación para, entre otros, “apoyar a Banco Azteca”, propiedad del multimillonario Ricardo Salinas Pliego.

En su declaración –en poder de Proceso–, Lozoya expone que la adquisición de la empresa de fertilizantes incluyó el pago de un soborno destinado a financiar campañas electorales del PRI y un misterioso “Proyecto”.

Según el exdirector de Pemex, Peña Nieto y Videgaray le confesaron en diciembre de 2015 que esos recursos “se entregarían en efectivo, en dólares o en pesos, en los siguientes meses y que esto se operaría con Luis Vega Aguilar (secretario de Finanzas del PRI)”.

Lozoya ofreció este testimonio a la FGR –“bajo protesta de decir verdad”– mientras negociaba los términos de su extradición y buscaba un “criterio de oportunidad” para reducir su condena de regreso a México.

Pese a su importancia y alcance de su contenido, la declaración sobre Fertinal no figuró en la denuncia contra los expresidentes Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa, Carlos Salinas de Gortari y otros 14 integrantes de las cúpulas del PRI y del PAN, que Lozoya interpuso formalmente ante la FGR en México el pasado 11 de agosto, y que se filtró a la prensa nueve días después.

Esta pieza mayor en el amplio historial de desfalcos y corrupción documentado durante la gestión de Lozoya al frente de Pemex, simplemente desapareció.

Más enigmático aun: en su conferencia matutina del pasado 26 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador rompió –por iniciativa propia– el silencio que su gobierno y él mantenían en torno al tema Fertinal desde que este semanario empezó a revelar los detalles de la operación, en febrero de 2019. El mutismo continuó pese a la detención de Lozoya y su posterior extradición a México (Proceso 2283).

Así, López Obrador causó sorpresa cuando, de manera inopinada, se refirió a Fertinal como un asunto “todavía peor” que la compra de la planta chatarra de Agronitrogenados. “De manera inexplicable”, dijo, Lozoya no abordó el tema en su denuncia ante la FGR.

“Era director de Pemex y eso no está en la denuncia, pero nosotros ya presentamos denuncia”, expresó el mandatario. Y agregó: “Por eso la FGR tiene que integrar todo, todo”.

No queda claro si López Obrador supo que Lozoya sí declaró sobre Fertinal ni por qué el documento ya no apareció en la denuncia que fue filtrada a la prensa. En la mañana del viernes 4, Proceso mandó preguntas a Palacio Nacional y a la FGR para conocer su versión; al cierre de esta edición, en la tarde del mismo día, las dependencias no habían enviado respuesta.

La declaración de Lozoya rebasa por mucho la denuncia de hechos que Pemex interpuso ante la FGR el 5 de marzo de 2019: además de hundir más a Peña Nieto y Videgaray, señala a Banco Azteca como un actor central de la trama –su principal beneficiario, en realidad– y, por ende, a su dueño: Ricardo Salinas Pliego, cuyo papel en esta trama ha sido ampliamente documentado por este semanario.

Como reacción a un reportaje que mostraba que el magnate no sólo era acreedor de Grupo Fertinal, sino que desde 2006 controlaba 29% de las acciones de la empresa a través de una red de sociedades de papel incorporadas en Bélgica, Suecia y Luxemburgo, el dueño de TV Azteca –asesor de López Obrador y contratista de su gobierno– demandó por “daño moral” a Proceso y tres de sus integrantes en septiembre de 2019.

“Valorar”

La trascendencia del documento es todavía mayor. Un comentario al final, redactado en mayúsculas, advierte: “VALORAR –TODA VEZ QUE EXISTIRÍAN SANCIONES ECONÓMICAS MUY ALTAS PARA EL ESTADO MEXICANO POR PARTE DE ESTADOS UNIDOS” (sic).

De hecho, desde mayo de 2018, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos integró un equipo de 26 especialistas en delitos financieros y le encargó una “investigación privada” sobre posibles actos de corrupción perpetrados en Pemex durante el sexenio de Peña Nieto (Proceso 2237). En caso de confirmarse el pago de sobornos, la petrolera mexicana podría pagar multas multimillonarias, como le ocurrió a la constructora brasileña Odebrecht en diciembre de 2016.

La compra de Grupo Fertinal le costó a Pemex 635 millones de dólares. Este monto incluyó la compra de sus acciones, con un sobreprecio de 193 millones de dólares, y el reembolso de 406 millones de dólares de créditos que la empresa debía a dos empresas de Salinas Pliego. Esos créditos, a su vez, incluían un dividendo de 50 millones de dólares, decretado dos meses antes de la compra, mientras la empresa estaba en quiebra y carecía de fondos.

Si bien Lozoya no indicó el monto del soborno al que se refirió en su declaración, en junio de 2019 el diario El Universal reportó que un “informante” anónimo denunció ante las autoridades financieras de Estados Unidos que en la adquisición de Grupo Fertinal se había pagado un soborno de 50 millones de dólares a Peña Nieto, una suma equivalente al monto del dividendo.

Ya antes de huir a España para escapar a la justicia mexicana, Lozoya se presentó como una víctima. Esto quedó plasmado en la denuncia presentada ante la FGR en agosto pasado, en la cual dijo que Peña Nieto y Videgaray lo “instrumentaron para configurar una asociación de corte delictivo, dirigida a enriquecerse”. No mencionó los innumerables casos de sobornos, extorsión, casas regaladas y otros ramales de corrupción que encabezó en Pemex.

En el caso Fertinal adoptó la misma línea de defensa: declaró que Peña Nieto y Videgaray lo presionaron para adquirir la empresa y que él rechazó la compra, porque Pemex “no tenía dinero” y “no iba a meterse en esta operación para ayudar a un banco privado”; dijo que esta operación terminó de romper su amistad con Videgaray, y fue “la gota que derramó el vaso de mi salida de Pemex”.

También embarró a los integrantes de los consejos de administración de Nacional Financiera (Nafin) y Banco Mexicano de Comercio Exterior (Bancomext); es decir, a Videgaray, José Antonio Meade Kuribreña, Ildefonso Guajardo Villarreal, Pedro Joaquín Coldwell, Enrique González y Martínez, Fernando Aportela Rodríguez, Jesús Alán Elizondo Flores, Enrique Cabrero Mendoza, Fernando Galindo Fabela y Francisco de Rosenzweig Mendialdua.

Pese a que en ocasiones torció la verdad y minimizó su responsabilidad –la operación fue diseñada y operada por dos de sus aliados incondicionales: Édgar Torres Garrido y Carlos Roa Rodríguez, y él mismo presionó para concretar la operación–, la trama que Lozoya narró a los agentes coincide, en general, con la serie de reportajes que Proceso ha publicado en el último año y medio, con base en cientos de documentos y conversaciones con decenas de personajes involucrados en Grupo Fertinal.

El exfuncionario hasta alentó al gobierno de López Obrador y a la FGR a confirmar sus dichos: “Esta autoridad ante la que comparezco tiene todas las facultades de hacer una investigación a fondo de esta operación”, retó.

“El proyecto”

Lozoya situó el arranque de la historia “a mediados de 2013”, cuando los hermanos Fabio Massimo y Mauricio Covarrubias Piffer –entonces director general y director comercial de Grupo Fertinal, respectivamente– plantearon a Torres Garrido y Roa Rodríguez un acercamiento entre Fertinal y Pemex. Las pláticas no prosperaron “porque yo tenía cierta información sobre posibles debilidades financieras de la empresa”, contó el exdirector de Pemex.

Dijo que, posteriormente, los hermanos regresaron con Antonio Souza, un ejecutivo de Evercore, firma en la que laboró Videgaray, fundada por su mentor Pedro Aspe Armella, quien fue secretario de Programación y Presupuesto en la administración de Carlos Salinas de Gortari.

Ellos presentaron ofertas para que Pemex comprara Grupo Fertinal por mil millones de dólares, y luego por 900 millones de dólares, misma que fue rechazada “por inconsistente y ventajosa”.

En 2015 los hermanos tocaron de nuevo las puertas de Pemex, ahora con Martín Werner, entonces director general de Goldman Sachs en México. Esta vez, indicó Lozoya, “fui informado por mis asesores que, al parecer, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público tenía mucho interés en que se concretara dicha compra.

“Unas semanas más tarde, a mediados de 2015, Luis Videgaray Caso me citó en sus oficinas de Julio Verne, en Polanco, para instruirme que dicha compra debía de concretarse, bajo los compromisos suscritos por el presidente en el ‘Pacto por México’, y que además requería apoyar a Banco Azteca, por el riesgo que ya tenía por un crédito con Fertinal.”

En ese momento había prisa por encontrar un comprador: la empresa tenía hasta el 17 de diciembre de 2015 para reembolsar dos créditos a Banco Azteca, por un total de 250 millones de dólares, y carecía de fondos para pagarlos. Aparte, Grupo Fertinal había suscrito otro contrato de crédito multimillonario con Arrendadora Internacional Azteca, otra empresa de Salinas Pliego (Proceso 2229). Sin nuevo dueño, Grupo Fertinal caía en bancarrota y cavaba un hueco de cerca de 300 millones de dólares en las arcas de las empresas de Salinas Pliego.

Contó Lozoya: “Mi respuesta fue que, si bien el negocio hacía sentido integrarlo para tener una empresa a nivel nacional especializada en fertilizantes, no era el momento adecuado, por la crisis económica que tenía Pemex, de liquidez, y que por supuesto Pemex no iba a meterse en esta operación para ayudar a un banco privado.

“Salí de la reunión con el compromiso de evaluar la empresa, pero molesto porque la SHCP había aumentado los impuestos a Pemex desde 2014, y ahora pretendía comprar una planta cuando las prioridades y necesidades eran otras en dicha crisis. Fue entonces cuando solicité una audiencia con el presidente de la República, en ese entonces Enrique Peña Nieto, a quien informé de esta solicitud por parte de la Secretaría de Hacienda, manifestándole que por ningún motivo Pemex podría adquirir estas plantas, primero porque solicitaban un precio totalmente fuera de rango, y segundo porque Pemex no tenía dinero.

“La respuesta del presidente fue de que (sic) yo lo acordara con el secretario de Hacienda Luis Videgaray; es ahí cuando empiezan a agravarse las relaciones con (Videgaray). Este tema incluso fue tratado con Videgaray frente al presidente Peña Nieto, al grado que Videgaray manifestó que por el dinero no me preocupara, que los recursos vendrían (de Nafin y Bancomext); que yo me encargara del camino institucional de aprobación de proyectos para la empresa Pemex, a pesar de las dudas que abiertamente yo les había mencionado.”

En noviembre pasado Proceso documentó que funcionarios de la Secretaría de Hacienda presionaron a integrantes de Nafin y Bancomext para aprobar el crédito; lo que se concretó el 22 de octubre de 2015. El consejo de Nafin votó incluso una “excepción normativa” porque su manual de crédito le prohibía prestar dinero para comprar acciones y refinanciar una deuda. Por si fuera poco, los créditos no eran válidos, dado que Fertinal estaba “técnicamente en quiebra”.

“Ya pasada la aprobación por parte del Consejo de Administración de Pemex, en diciembre de 2015, Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray Caso me citaron para comentarme los detalles de cómo se había concretado la operación. Esta reunión fue previa a la fiesta de Navidad del gabinete del presidente. Todavía faltaban ciertos contratos para ser firmados, así como negociar ciertas cláusulas”, dijo Lozoya.

Y abundó: “Sin embargo, me pidieron firmar todo a la brevedad posible, pues había un recurso importante para las campañas y ‘El Proyecto’, información que nunca se me había comunicado antes, y que me preocupó por la dimensión de dicha operación. Hablaron de que se entregarían en efectivo, en dólares o en pesos, en los siguientes meses, y que esto se operaría con Luis Vega Aguilar (secretario de Finanzas del PRI)”.

El contrato de compraventa de Grupo Fertinal se firmó el 16 de diciembre de 2015 –un día antes de vencerse el plazo de los créditos de Banco Azteca–; seis días más tarde, Nafin, Bancomext y Banco Azteca otorgaron los créditos a Pemex. El traspaso de acciones se concretó el 28 de enero de 2016; en esa ocasión, Roa y Torres tomaron el control de la empresa, y el acta de la asamblea de ese día planteó que el 100% del dividendo había sido distribuido a través del Fideicomiso F470 de Banco Azteca.

“A las cuatro semanas (de la reunión con Peña Nieto y Videgaray) –abundó Lozoya– yo dejé el cargo en Pemex y ya no conocí más detalles.”