La sombra del exfiscal de Nayarit sigue causando terror y tristeza en esa entidad. Cientos de desapariciones forzadas cometidas por sus cómplices en la fiscalía, o al amparo de ellos, siguen sin aclararse. Organizaciones civiles denunciaron las omisiones de las fiscalías estatal y federal ante las correspondientes comisiones de derechos humanos, pero la instancia que respondió fue el Comité de las Naciones Unidas contra Desapariciones Forzadas, que instó al Estado mexicano a tomar medidas urgentes para esclarecer esos crímenes.
La detención en Estados Unidos del exfiscal Édgar Veytia, en marzo de 2017, incrementó la violencia en Nayarit. El grupo de agentes con los que operaba en esa entidad utilizó el poder del Estado para tomar el control de la venta de drogas, realizó una limpia y eliminó “cabos sueltos”.
Por esa razón desaparecieron hombres y mujeres vinculados con los grupos rivales: vendedores de droga, consumidores, personas cercanas a ellos o simplemente amigos. El número de estas víctimas es cercano al millar.
Esto generó una serie de enfrentamientos y represalias entre tres grupos de narcotraficantes que en ese momento operaban en la entidad: el integrado por agentes de la fiscalía estatal, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Los Beltrán Leyva, al mando de Yahír Patrón, H2Jr, hijo de Juan Francisco Patrón Sánchez, H2, quien fue traicionado por Veytia y abatido por la Marina. El H2Jr anunció que terminaría con el grupo del exfiscal y vengaría la muerte de su padre.
Sin embargo, tanto a nivel estatal como federal el gobierno ha utilizado el conflicto entre grupos del crimen organizado como pretexto para justificar las desapariciones y sus omisiones en la investigación.
A principios de enero de 2017, la organización civil Uka Nuiwame, dirigida por Mayela Ruiz Madrazo, solicitó en un oficio al secretario general de la ONU su intervención para lograr el esclarecimiento de la desaparición forzada de más de 300 personas.
El 25 de agosto del mismo año, Ruiz Madrazo interpuso una queja en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por la omisión de la fiscalía nayarita y de su homóloga federal en las investigaciones de numerosos casos. En ese documento se denuncia que en siete meses ocurrieron 103 desapariciones forzadas, es decir, desde que fue detenido Veytia, y cerca de 600 desde que él estuvo al frente de una corporación policial.
Finalmente, el pasado lunes 24 la ONU, por conducto del Comité contra las Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidas (CED), emitió acciones urgentes para que el Estado mexicano tome, de forma apremiante, todas las medidas necesarias para la búsqueda e investigación de 39 casos de desaparición forzada cometidos en Nayarit, principalmente en 2017.
En víspera del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas (este domingo 30), la ONU también emplazó al Estado mexicano para que, a más tardar el 7 de septiembre, informe si se ha investigado al personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Nayarit y de la Policía Estatal posiblemente vinculados con los delitos del exfiscal Veytia en 39 casos de desaparición forzada cometidos en la entidad.
De esos 39 casos, recabados por Idheas, Litigio Estratégico en Derechos Humanos, y enviados al CED de la ONU por su representante Jérémy Renaux, 20 ya habían sido denunciados por el colectivo Uka Nuiwame.
Todos los casos tienen denuncia ante la FGE, están inscritos en el Registro de la Comisión Estatal de Atención Integral a Víctimas y tienen queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Nayarit. Algunos fueron atraídos por la Fiscalía General de la República. En ninguno hay resultados.
Historias de terror
Estos son algunos de los casos denunciados. Por seguridad de las familias y de los testigos se cambian algunos nombres de las víctimas.
Caso número 8: Taxista, desapareció en Tepic el 17 de junio de 2017. Su vehículo fue encontrado con las puertas abiertas y las llaves en el volante, a la una de la mañana, por agentes de la Policía Municipal. Su desaparición estaría relacionada con la de un amigo involucrado en la distribución de droga, quien fue levantado por hombres armados en una camioneta blanca y luego fue localizado sin vida en una fosa clandestina.
Tiempo después se supo, por un informante, que fue asesinado a consecuencia de “una limpia en el estado, donde exterminaron a todo lo que huela a los traicioneros” y que lo habían enterrado en “el Cerrito”.
Caso 10: El 18 de junio de 2017, a las 13:00 horas, llegaron a casa del señor Juan tres o cuatro camionetas. De ellas se bajaron hombres con armas largas y chalecos tácticos. Unos subieron al techo de la casa, gritaron. Otros golpearon la puerta en diversas ocasiones con un marro y entraron. Sacaron de la casa sus pertenencias, las subieron a la camioneta y se llevaron a Juan.
Durante años Juan trabajó en un taller de motocicletas. Un día tuvo un accidente y sus empleadores no se hicieron cargo de los gastos hospitalarios. Su madre reclamó e interpuso una denuncia. A raíz de ello fue amenazada por el comandante Luis Valdivia, de la FGE, quién le pidió retirar la acusación o “le iría mal a su hijo”.
“Al parecer la persona (propietaria) del taller trabajaba para el fiscal Édgar Veytia reparando las motos y camionetas de la policía.”
Caso 13: NA habló por teléfono con una persona de su confianza a las 17:30 horas del 22 de junio de 2017. Le informó que se dirigía a la colonia La Cantera, en Tepic. Según testigos, a las 18:30 horas llegaron tres camionetas sin placas a La Cantera, parecidas a las empleadas en antisecuestros de la fiscalía estatal, de las que bajaron hombres con armas largas.
NA va en la parte de atrás de la moto conducida por su amigo (caso 14). Salían de la casa de Estefanía Pérez Moya (caso 17) y a una cuadra y media de allí les marcaron el alto. Los jóvenes intentaron escapar pero la camioneta les cerró el paso. Los sujetos los sometieron y los subieron a una camioneta negra. A media cuadra, su amigo DA (caso 15) venía caminando cuando un sujeto armado le gritó a otro: “También súbelo”.
De la desaparición se supo al día siguiente, cuando Francisco Mondragón, amigo de NA y quien realizaba una pasantía en la FGE, llamó e informó que a NA se lo llevaron elementos de la misma dependencia.
Nueve días antes de su desaparición, NA comentó que Francisco Mondragón lo invitó a una casa en La Cantera, junto con otros hombres, y que les presentó a un miembro del CJNG que los invitó a trabajar con esa organización delictiva. Él se negó.
Una informante, al parecer involucrada en el reclutamiento de jóvenes y la venta de droga, informó que Mondragón entregó a NA y a otros secuestrados en el mismo incidente: OG (Caso 14), JA (caso 16) y KE (caso 17).
El mismo día, sujetos con la misma descripción se llevaron a ocho personas del bar La Finquita. Media hora antes de los hechos Mondragón había estado ahí.
Según el análisis de las llamadas de teléfono de NA, el aparato estuvo cinco o seis días activo en una coordenada de la colonia Lindavista, donde meses atrás fue abatido el H2 y también había casas de seguridad de Veytia.
Caso 25: El 1 de agosto de 2017, a la una de la mañana, seis hombres vestidos de civil y con armas largas arribaron al domicilio de JL, en Tepic. Se lo llevaron a la fuerza junto con otros dos hombres y dos mujeres que estaban en su domicilio. Un testigo señaló que eran camionetas de la FGE. Otros indicaron que cinco días antes la Marina “tomó” a JL y lo sumergió en el río para conseguir información sobre la venta de droga.
Caso 37: LA desapareció el 30 de abril de 2019. En agosto de 2018, tres hombres armados irrumpieron en su domicilio en Tepic y se lo llevaron. Apareció tres días después, obligado a vender droga. A partir de ese momento llegaban a su domicilio agentes de la FGE, entre ellos el comandante Salvador Aguilar Brito, quienes le llevaban droga suelta para que vendiera o repartiera con sus trabajadores.
El 25 de diciembre de 2018 LA fue levantado nuevamente y regresó 10 días después muy golpeado. A raíz de ello publicó mensajes en las redes sociales en contra del crimen y del personal de la fiscalía. Señalaba a Aguilar Brito. El 18 de abril de 2019 hubo un intento por secuestrarlo pero no tuvo éxito porque intervino su hermano, quien resultó herido.
El 30 de abril de 2019 LA salió de su casa acompañado de otro comandante de la fiscalía y de una persona más, la cual se dedicaba al parecer a venderle motocicletas a la fiscalía. Se fueron rumbo a San Cayetano. Ya no regresó.
El equipo
Desde 2008 Veytia y su “equipo de confianza” de la FGE (Luis Antonio Torres Valdivia, Idelfonso Rosales Navidad, Emmanuel Arce Ornelas, Geovanny García Blanco, Neftaly Fuentes del Real, Roberto Carlos González y Alejandro García Núñez) convirtieron a Nayarit en “un centro de operación para la elaboración de drogas sintéticas y el tráfico de las mismas”. Valdivia está prófugo y otros han sido detenidos.
En diciembre de 2013 este semanario publicó el reportaje “El fiscal sicario”, que dio a conocer testimonios de pobladores de Nayarit que señalaban a Veytia como cabeza de los sicarios que atemorizaban a la gente. Le siguió, el 26 de agosto de 2016, “Édgar Veytia, el fiscal oscuro de Nayarit”. Y el 1 de mayo de 2017, “Activa, la red mafiosa del exfiscal Veytia.”. En este último se dio a conocer que el grupo de confianza de Veytia continuaba operando desde las instituciones.
Las desapariciones forzadas no cesaron con la detención de Veytia y la victoria de Antonio Echevarría (PAN-PRD) en la elección de gobernador el 4 de junio de 2017. En septiembre de ese año los cuerpos de seguridad seguían infiltrados por gente del exfiscal.
En 2018 se registraron oficialmente 140 casos de desaparición. En noviembre del año siguiente, en una comparecencia pública en el Congreso local, el gobernador Echevarría señaló que entre 2017 y 2019 hubo 576 denuncias por desaparición de personas en Nayarit, relacionadas con la falta de 621 personas a sus hogares.
De éstas, 476 se referían a “extravíos” (no relacionado con un delito) y 144 se refieren a desapariciones por particulares. Sólo una fue tipificada como desaparición forzada. En cambio, Idheas ha contabilizado más de 800 de esos casos.








