La pandemia nos ha mostrado la realidad lacerante que vivimos como país en materia de salud, advierte el doctor Andrés Castañeda Prado. Con cifras actualizadas, el especialista muestra que la mayor incidencia de muertes por covid se da en los hospitales públicos, en algunos de los cuales incluso hay camas de primera y de segunda para los enfermos. A esos decesos, que afectan sobre todo a las comunidades indígenas y a los sectores más precarios de las ciudades, se suma el prolongado confinamiento, que muchos no pueden guardar por falta de capacidad económica.
A seis meses de haberse dado el primer contagio de coronavirus en México, el pasado 28 de febrero, la pandemia ha evidenciado la desigualdad social que se vive en el país: una enorme brecha separa a ricos y a pobres en cuanto al acceso a la atención médica. Y en este escenario han sido los segundos los más afectados por el contagio.
La estratificación en el sector salud ha mostrado que hay un menor índice de mortandad entre los infectados que pueden pagar hospitales privados o que son derechohabientes de alguna institución gubernamental, en comparación con las clases marginadas sin seguridad social, entre las que quedan en último plano las aisladas comunidades indígenas del país.
El médico Andrés Castañeda Prado, coordinador de las Causas de Salud y Bienestar de la asociación Nosotrxs por la Democracia, asegura: “Siempre hemos sabido que en México hay desigualdad por todos lados. No es ninguna novedad. Pero en este caso la pandemia nos ha dejado muy claro que hay una enorme brecha entre ricos y pobres en el acceso a la salud, y que son estos últimos los más afectados por el covid.
“No se atiende por igual a todos los mexicanos contagiados por el coronavirus: algunos reciben atención de primer mundo, pero la gran mayoría recibe una atención médica que deja mucho que desear.”
Este contraste se refleja en las estadísticas del propio sector salud: por ejemplo, hasta el domingo 16 los hospitales privados identificaron como positivos y atendieron en sus instalaciones a 15 mil 991 pacientes, de los cuales fallecieron 691 (4.3%); a su vez, los hospitales del IMSS atendieron a 166 mil 538, de los que fallecieron 31 mil 883 (19.1%) de sus pacientes con covid.
Así, la cifra de fallecidos es más de cuatro veces mayor en los hospitales del IMSS que en los privados.
Señala Castañeda que, en esta estratificación, los atendidos en el IMSS tienen todavía menor grado de mortalidad que quienes acuden a instituciones con menores recursos médicos.
Y detalla: “Están falleciendo alrededor de 46% de los pacientes que tienen seguridad social y son internados en hospitales del IMSS o del ISSSTE, entre otros. En cambio, el porcentaje se eleva a 53.4% de fallecidos entre los pacientes que ingresan a instituciones con menos recursos, como el Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar) o el IMSS Bienestar”.
–¿A menos recursos de las instituciones hospitalarias, mayor número de fallecidos? –pregunta el reportero.
–Claro, ya que los recursos impactan en la calidad de los equipos médicos, en los medicamentos, en el número de profesionales de la salud, en las instalaciones hospitalarias. Y en México las instituciones con menos recursos atienden a los más pobres. Esa es la realidad.
Las áreas VIP
Castañeda Prado indica que el gasto per cápita que Pemex, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina efectúan en sus derechohabientes es de 10 mil pesos al año. En el ISSSTE se reduce a menos de la mitad; 4 mil anuales. El IMSS gasta alrededor de 3 mil 500. Y el Insabi –que sustituyó al Seguro Popular y es para los más pobres– gasta apenas mil 150 pesos.
Egresado de la carrera de medicina en la Universidad La Salle, con una maestría en gestión y políticas de salud en la UNAM y otra en economía del comportamiento en la Universidad de Middlesex, Londres, Castañeda Prado actualmente es analista en organizaciones como Fundar y Cero Desabasto; esta última pugna para que haya suficiente abasto de medicamentos.
Dice el entrevistado: “En México hay desigualdad hasta en las camas de los hospitales donde se atiende a los pacientes covid. Puede decirse que hay camas de primera y de segunda. Las de primera cuentan con buen equipo y enfermeras y médicos bien capacitados. En cambio, las de segunda están en malas unidades de cuidados intensivos y son atendidas por personal médico poco capacitado y sin suficiente experiencia. En estas últimas, aunque tengan ventiladores, de pronto se dan casos en que los pacientes fallecen porque se tapa el tubo, pues el personal médico no sabe manejar el equipo”.
–Pero al menos no hay déficit de camas, según las estadísticas oficiales. Y los hospitales covid no se han visto saturados…
–Bueno, no se han saturado en el sistema de salud en su conjunto, pero hay muchos hospitales, en muchas regiones del país, que están saturados. La epidemia golpea más fuerte a los municipios pobres y con poca infraestructura hospitalaria. Por ejemplo, en Guerrero hay camas disponibles en la ciudad de Chilpancingo, pero si quienes las necesitan viven en el poblado de Metlatónoc, a varias horas de distancia, pues la cosa se complica muchísimo.
Y además, señala, en los hospitales de gobierno ya se está dando un fenómeno: separan a los pacientes pobres de los pacientes ricos e influyentes, y a éstos se les brinda mejor atención médica.
“Lamentablemente, en varios hospitales hay áreas y pacientes VIP. Como lo acabamos de ver en Chiapas”, dice Castañeda en relación con el novedoso influyentismo en el gobierno de la Cuarta Transformación.
Alude concretamente al Hospital de Especialidades Vida Mejor, en Tuxtla Gutiérrez y perteneciente al Instituto de Seguridad Social de los Trabajadores del Estado de Chiapas. En ese nosocomio se descubrió una exclusiva zona VIP destinada a dar atención a políticos y empresarios chiapanecos con coronavirus.
El descubrimiento surgió a raíz del encarcelamiento del médico Gerardo Grajales Yuca, acusado de pedirle a la familia de un paciente VIP –el político chiapaneco Miguel Arturo Ramírez López, quien luego falleció de covid– que comprara sus propios medicamentos. El arresto de Grajales ha provocado protestas en todo el país por parte del gremio médico.
Atención desigual
Castañeda Prado recalca: “Pese a que las autoridades nos dicen que uno puede atenderse de covid en cualquier parte, eso no es cierto. Ni tampoco la calidad de la atención es igual para todos los mexicanos. La pandemia puso al descubierto la inequidad en la atención médica”.
Indica que el sector más desprotegido son las comunidades indígenas, sobre las que ni siquiera hay estadísticas suficientes respecto al impacto que están sufriendo por la pandemia, pues el único “indicador” con que se cuenta es la vaga catalogación de “hablantes de lengua indígena”, de ahí que haya un enorme subregistro sobre el número de contagios y muertes por covid en esa población con poco acceso a la atención hospitalaria.
Contundente, asegura el especialista en salud pública: “En México, ser indígena es un factor de riesgo para morir de covid”.
Y precisamente este subregistro en la detección de contagios y fallecimientos a escala nacional, nos impide saber con exactitud –dice– el impacto real de la pandemia: “Las cifras que tenemos sobre los contagios y fallecimientos están muy por abajo del número real porque, para empezar, ni siquiera se les está haciendo la prueba a las personas asintomáticas. De ahí que las mismas autoridades calculen que hay el doble de muertes de las que se registran”.
–¿Es difícil entonces comparar la situación de México con la de otros países?
–Sí, es muy difícil hacer comparaciones. ¿Vamos bien o vamos mal con respecto a otros países? No lo sabemos. Cada país tiene sus propios métodos de medición. Algunos son más precisos que otros. Además, las poblaciones de cada país también son muy distintas y enfrentan distintos problemas.
“Los países europeos, por ejemplo, tienen un alto porcentaje de población adulta y con mucho riesgo de contagiarse. En cambio, en México los principales factores de riesgo son otros: 35% de los mayores de 15 años tienen obesidad; 30% de la población adulta padece hipertensión, y alrededor de 15%, diabetes. De manera que cada país debe lidiar con sus propios problemas.”
–Sin embargo, en relación con otros países, vamos en undécimo lugar en cuanto a número de muertes por millón de habitantes…
–Sí, somos de los países a los que más fuerte les ha pegado la pandemia. Eso debemos decirlo con mucha claridad. Somos de los más golpeados. Pero además el contagio sigue muy activo en nuestro país, ya que actualmente salen positivas alrededor de 60% de las pruebas de covid. En esto también influye el hecho de que no tenemos capacidad económica para guardar el aislamiento.
–¿Se necesitan recursos para estar en confinamiento?
–Por supuesto. En México hay mucha pobreza. La mayoría de la gente no puede darse el lujo de permanecer en sus casas, esperando a que pase la pandemia. ¡No! Necesita salir a la calle a ganarse la vida. Necesita comer.








