Haydee Oberreuter, torturada con cuatro meses de embarazo en la dictadura de Augusto Pinochet, aceptó ser filmada sólo porque “sería un largometraje útil para mi hija e hijo y nietos, ya que facilitaría conversar con ellos en torno a estos hechos”.
El documental Haydee y el pez volador –donde ella es la víctima protagonista– se proyecta en varias plataformas. Declara vía Zoom:
“Posee la virtud de que lo vea gente de muy distintas partes del mundo. Pachi Bustos decidió crear el documental entre 2013 y 2014, pero muchos años antes, en 2004, cuando yo decidí dar testimonio a la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura –más conocida como Comisión Valech, creada el 26 de septiembre de 2003–, no relaté lo mío porque había sido dirigente de los sobrevivientes.
“Lo que dije fue que se produjo un acto genésico (relativo a la generación), en el cual hay quienes se sintieron autorizados de que mujeres embarazadas abortaran simplemente en nombre de quién era ‘el chileno correcto’ y quién no”. (https://youtu.be/u-Sxkz8hVQo)
Unidad femenina
Detalla desde su departamento en el centro de Santiago de Chile:
“Éramos una generación de mujeres muy jóvenes, veinteañeras, y la mayoría estábamos embarazadas y fuimos a parar a manos de los equipos dictatoriales, ellos procedieron a violentar sexualmente. Casi siempre que descubrían a una mujer embarazada se hacía todo para que abortara.”
–En el documental usted habla de que la periodista Alejandra Matus la puso en la portada de la revista Plan B, del 2 de diciembre de 2004.
–La periodista, que hoy es una gran amiga pero en ese momento era una total desconocida para mí, me llamó y acepté la entrevista porque fue muy gentil, muy considerada. Fue clarísima en señalar que le interesaba poner el énfasis en el tópico de las mujeres sobrevivientes de la prisión política y tortura, y yo como dirigente pensé: “Aquí hay una oportunidad para que ponga en relieve lo que pasó con las mujeres en la dictadura”. No me enfoqué en mí misma, pero se produjo ahí una sintonía y una cercanía; por alguna razón ella generó la confianza que hizo que mi corazón comenzara a abrirse y a relatarle lo que ni siquiera expuse ante la Comisión Valech.
“Finalmente Alejandra puso el eje en mi tema, me sacó en la portada, lo cual fue muy complejo para mí. Me obligó a explicarle a mis amigos, a los más cercanos y a mi familia, esa historia. Sabían que me habían pasado cosas atroces, de lo cual nunca más había vuelto a hablar.
“Estaba en la portada de una publicación que permanecía 15 días en los kioscos, lo cual fue un motivo de mucha desesperación y angustia de verme expuesta, tanto que no salía ni a comprar el pan de mi casa, porque no quería ver en los kioscos mi cara con el título: Perdí mi guagua (bebé, en dialecto chileno) por la tortura de la Armada. Como dirigente me había expuesto, pero nunca íntimamente.”
Mujer sin esperanza
–No obstante, esa portada le llamó la atención al abogado Vicente Bárzana.
–Él no me conocía y nunca nos habíamos visto. Es un abogado de edad avanzada, muy comprometido, con un profundísimo sentido de la justicia social y del respeto por la vida.
Sin demorar, escribió la denuncia en el año 2004 en una máquina de escribir Remington, aclara, “él no usa computadora, hasta el día de hoy no se entiende con la tecnología”. Presentó la querella a la Corte con la entrevista como prueba. Lo insólito es que las cortes chilenas no recibían denuncias por tortura, sólo detenidos desaparecidos y ejecutados por motivos políticos; los sobrevivientes, nada. Destaca la forma en que este señor presentó el escrito, que dice:
“El bien afectado es la humanidad.”
Y así inició la causa, sin intención de representarla.
“Él simplemente realizó la denuncia y la Corte la atendió. Muchos abogados han tomado su presentación como un elemento de referencia”. (https://expedientesdelarepresion.cl/wp-content/uploads/2018/03/sentencia-caso-Haydee-Oberreuter.pdf)
Meses más tarde, la policía de investigaciones llegó a la casa de Oberreuter (Valparaíso, 1954), “y como era la persona afectada, fueron a pedirme que ratificara la querella, porque había sido aceptada; ya muchos años después conocí al abogado Vicente”.
–Y al ratificar, ¿tuvo esperanza en ese momento de encontrar justicia?
–¡No, ninguna esperanza! La verdad, la experiencia con la justicia postdictatorial ha sido malísima, especialmente con los sobrevivientes. Somos alrededor de 40 mil y sólo 1% hemos tenido acceso a un tribunal. Es complejo de explicar…
“El Estado de Chile calificó, pero luego no generó las condiciones que la norma internacional obliga. No creó un órgano continuador que acompañara a los calificados en su acceso a la verdad y la justicia; tampoco ofreció la posibilidad del apoyo jurídico, social ni psicológico. A eso hay que agregar la Ley 19.992 que, después de que 40 mil personas dieran sus testimonios de prisión política y tortura a la Comisión Valech, impuso 50 años de silencio, de los cuales ya han pasado 15”.
–Medio siglo, ¿eso qué le significa?
–Que ninguna de las informaciones que entregamos pueden ser vistas por los jueces, ni siquiera los poderes del Estado. Si uno quiere justicia debes ir a un tribunal y contar toda la historia de nuevo. Esos contenidos de la comisión no están a disposición de los tribunales de justicia. Así que, sinceramente, ninguna esperanza tenía. Nada.
–Sin embargo, ganó.
–Como se ve en el documental, el argumento del defensor de ellos es que son ancianos y muy enfermos. Se les castiga a tres años y un día, bajo arresto domiciliario. Esa condena empezó en mayo de 2016 y finalizó en mayo de 2019. Por lo tanto, los señores ya están libres.
Apunta que el abogado Bárzana puso la demanda “por aborto forzado en torturas”, y sus verdugos sólo fueron sancionados por daños infringidos en su contra. Por eso, informa, en septiembre de 2016 abrió una nueva querella “por aborto forzado en tortura”.
–¿Por qué no se les sancionó por aborto forzado en tortura?
–Porque para la Corte un nonato no alienta vida, y quien no alienta vida no es sujeto de derecho. Ahí la furia; porque ese tipo de tribunales, respecto al derecho al aborto en las mujeres, plantean que la vida existe desde el momento de la concepción, y sin embargo el nonato de una exprisionera política resulta que no es sujeto de derecho, ni es persona.
“Lo más probable es que pierda esa demanda, lo cual me permitirá ir a las cortes internacionales porque me será denegada la justicia en Chile”.
La resolución a esa demanda debía ser este 2020; pero por la pandemia, probablemente será hasta 2021, señala la heroína del documental.








