En la trama de corrupción que Emilio Lozoya Austin relató en su “denuncia de hechos” aparece Fabiola Tapia, accionista y administradora de Citapia, compañía que se asoció con Odebrecht para obtener contratos de Pemex. A decir de Lozoya, Fabiola –quien murió en 2014– entregó parte de los sobornos que el gobierno de Peña Nieto acordó con legisladores de oposición para aprobar la reforma energética. Su hermano Juan Carlos –presidente de Citapia– dice no saber nada de ello, pero la FGR investiga sus bienes y sus cuentas bancarias.
La empresaria Fabiola Tapia Vargas, fallecida en octubre de 2014 por insuficiencia renal, isquemia cardiaca y diabetes mellitus, pasó de ser la coartada del exdirector de Pemex, Emilio Ricardo Lozoya Austin, para tratar de acreditar su inocencia, a chivo expiatorio en la trama de sobornos y financiamiento ilícito que él denunció el martes 11 ante la Fiscalía General de la República (FGR).
A pesar de que fue informado por la fiscalía de las imputaciones contra su hermana desde septiembre de 2018, el actual director general y accionista mayoritario de Construcciones Industriales Tapia (Citapia), Juan Carlos Tapia Vargas, jamás denunció la presunta suplantación de identidad de Fabiola Tapia.
Por el contrario, el empresario que tejió una alianza comercial con Odebrecht para participar en licitaciones de Pemex para la adjudicación de obra pública, se limitó a decir que desconocía los movimientos de dinero y alianzas comerciales que su hermana Fabiola había realizado con el comerciante alemán Artur Gerhard Henze.
“En cuanto a la participación de mi hermana Fabiola Tapia Vargas, desconozco si realizó algún tipo de inversión o que fuera socia de alguna empresa en el extranjero. En nuestra empresa ella fungió como socia, administradora única y representante legal hasta poco antes de su muerte, en el mes de agosto de 2014, ya que falleció de enfermedad en octubre del mismo año”, explicó Juan Carlos Tapia en la declaración ministerial que rindió el 14 de septiembre de 2018 ante la FGR.
En un acercamiento para el reportaje El testigo hidalguense que busca ser invisible (Proceso 2283), el empresario habló de la posibilidad de que la identidad de su hermana haya sido suplantada, por lo que no descartó presentar una denuncia por estos hechos.
Sin embargo, la defensa del socio que Lozoya recomendó a la constructora Odebrecht, según las declaraciones del exdirector de la constructora brasileña en México, Luis Alberto de Meneses Weyll, continúa sin actuar, mientras las nuevas declaraciones de Lozoya incriminan aún más a su hermana Fabiola Tapia en la trama de corrupción, sobornos y financiamiento ilícito del caso Odebrecht.
De acuerdo con la carpeta de investigación del caso Odebrecht, a la que este semanario tuvo acceso, pese a los intentos de Juan Carlos Tapia para no figurar en este escándalo, la FGR investiga sus cuentas bancarias y las de su empresa, así como sus bienes y hasta los registros judiciales en los que aparece como testigo o imputado.
Una falacia más
En la versión del caso Odebrecht que dio a conocer luego de solicitar a la FGR la aplicación de un criterio de oportunidad a cambio de colaborar con la justicia, Lozoya aseguró que Fabiola Tapia fue una de las encargadas de entregar parte de los sobornos que el gobierno de Enrique Peña Nieto acordó con legisladores de oposición para lograr la aprobación de la reforma energética en 2013.
El exdirector de Pemex afirmó en su nueva declaración ministerial –tras abandonar la defensa que le había construido el abogado Javier Coello Trejo– que su jefe de ayudantes, José Velazco Herrera, fallecido en diciembre 2013, también participó en este esquema de presunta corrupción para lograr el apoyo de senadores del PAN, del PRD y del PRI a la reforma energética de Peña Nieto.
“Tengo pleno conocimiento de que Odebrecht realizó las transferencias desde una empresa offshore denominada Innovation Research Engineering and Development LTD, a través de Mein Bank LTD, banco ubicado en Antigua (Caribe), por un monto total de 3 milllones 150 mil dólares. Aclarando que Odebrecht había acordado el pago de 4 millones, pero sólo se recibieron 3 millones 150 mil dólares mediante transacciones financieras”, relató Lozoya.
Agregó que la empresaria Fabiola Tapia iba a poner de su bolsa 850 mil dólares en efectivo que todavía faltaban para llegar a los 4 millones de dólares, recursos que posteriormente le iban a ser depositados a Luis Alberto de Meneses Weyll para el pago de los presuntos sobornos a legisladores de oposición.
“Es importante aclarar que Fabiola Tapia Vargas era socia de Odebrecht y que Luis Videgaray Caso era insistente en el sentido de gestionar la entrega de los recursos para cubrir deudas que se habían generado con motivo de la campaña presidencial. Este fue un tema recurrente, ya que los gastos de campaña eran mayores a la disponibilidad de recursos”, remarcó Lozoya en su declaración ministerial.
Red de presunciones
Emilio Lozoya afirma que para la aprobación de la reforma energética entregó recursos económicos a través de terceros; el dinero era entregado en bolsas transparentes y maletas a senadores que eran parte de la Comisión de Energía de la Cámara Alta.
Esos recursos, insiste Lozoya, “eran puestos precisamente por Fabiola Tapia en efectivo, en razón a las transferencias de Odebrecht”.
“Todo el recurso que se entregó en efectivo a esos legisladores –cuyos nombres eran designados sistemáticamente por Videgaray– fue llevado por personal que laboraba con Fabiola Tapia y entregado a mi jefe de ayudantes de toda mi confianza de nombre José Velazco Herrera (finado en diciembre de 2013), en unas oficinas alternas rentadas por Pemex, mismas que se ubicaban en Montes Urales, número 425, Lomas de Chapultepec, alcaldía Miguel Hidalgo, lugar en donde se realizaron las entregas que se especificarán más adelante”, señala la declaración ministerial.
Lozoya también involucró a Francisco Olascoaga, exjefe de departamento administrativo en la Dirección General de Pemex; además de dar a conocer reuniones con el expresidente de Odebrecht en México, Luis Alberto de Meneses Weyll, en una de las casas que adquirió con los 10.5 millones de dólares que la constructora brasileña le entregó a cambio de los contratos en las refinerías de Tula y Salamanca.
En esa reunión, sostiene el exfuncionario mexicano hoy imputado por lavado de dinero, el propio De Meneses volvió a involucrar a Fabiola Tapia.
Sin embargo, en las declaraciones que el brasileño rindió ante la fiscalía de su país, el nombre que aparece es el de Juan Carlos Tapia Vargas; el expresidente de Odebrecht en México jamás ha mencionado a Fabiola Tapia.
“En una reunión que sostuve con Luis (de Meneses) Weyll, en el 2013 en mi casa en Lomas de Bezares, me informó que tenía un acuerdo con Fabiola Tapia, para apoyar al gobierno con 6 millones de dólares, si es que ganaban el contrato de Tula. Yo le dije que yo no podía intervenir en el proceso de concurso o licitación, pero que, de ser ganadores, viera los detalles con Fabiola Tapia, ya que se requerían ciertos apoyos económicos, para ser utilizados para la aprobación de ciertas reformas estructurales, particularmente la energética”, aseguró Lozoya.
De Meneses también ha señalado que los recursos que se le entregaron a Lozoya fueron para “amarrar” uno de los contratos en la refinería Miguel Hidalgo, localizada en Tula de Allende, operación en la que Odebrecht subcontrató a Citapia.
No obstante Lozoya señala que el presunto soborno no fue para que la adjudicación de la obra fuera favorable a la constructora brasileña, sino para cumplir los compromisos del consorcio extranjero con Luis Videgaray.
“Aclaro que el proceso para la adjudicación de este contrato como consta en actas de las investigaciones, así como en las entrevistas realizadas, terminó siendo una adjudicación directa. De tal forma que estos recursos ofrecidos no fueron una contraprestación para la obtención de dicho contrato, pero sí sentaban las bases para obtener beneficios a futuro, pues se generaba una especie de ‘compromiso no escrito’ en el cual me insistía Luis Videgaray Caso permanentemente. De esta forma, la intención de Odebrecht en dar esos recursos era más bien la de posicionarse, así como comprometer e influenciar al gobierno para más tarde hacer realidad la reforma energética”, señaló Lozoya.
Por último, Lozoya agregó que los recursos entregados por De Meneses fueron depositados en una cuenta bancaria proporcionada por Fabloia Tapia para este propósito, por lo que la operación ilícita de esos recursos no estuvo en sus manos.
“Quiero aclarar que el dinero de Tula 1 fue utilizado en su totalidad para las reformas estructurales, principalmente para la energética. Además, es importante ver los contextos. En 2012, mi relación con Odebrecht, a través de Luis (de Meneses) Weyll sí era útil e importante para el entonces candidato a la Presidencia. Pero para 2013, Odebrecht ya tenía al presidente de su lado.
“En 2013, la relación entre Odebrecht y el Estado mexicano no era una relación de contratos, sino de poder. Odebrecht sabía de su influencia y sometimiento, por lo que no la iba a perder –ni la quería perder–, ya que participaba de manera activa en la política energética del país”, destaca en su declaración ministerial.
Según Lozoya, todas las actividades ilegales en las que participó Fabiola Tapia se hicieron a escondidas de su hermano Juan Carlos.
La versión de Juan Carlos Tapia
Al comparecer ante la FGR, Juan Carlos Tapia Vargas afirmó que conoció a Emilio Lozoya en 2015 y que éste no lo recomendó con la empresa constructora de Norberto Odebrecht, sino que la relación entre ambas compañías se dio por correo electrónico.
“Nos contactaron vía correo electrónico enviado por Helder Antonio Campomizzi a nuestra entonces directora comercial Carla Vilchis, solicitándole una cotización de los trabajos a ejecutar en virtud de que nos manifestaron que contaban con la adjudicación del contrato respectivo y ocupaban de la experiencia e infraestructura de una empresa de la región para la mejor ejecución del proyecto; además que se les requería que el 50%, necesita ser de contenido regional”, explicó Tapia Vargas.
El empresario negó que se hayan pagado sobreprecios por su intervención en la obra Tula 1, aunque reconoció que el costo de la misma pasó de 333 millones 479 mil pesos a 575 millones 598 mil pesos que le fueron pagados mediante una transferencia electrónica a una cuenta en el banco Santander.
“Se generaron 18 estimaciones y sus facturas\correspondientes, dejando claro que los precios inflados que se han manejado por los medios de comunicación en relación con Odebrecht y Pemex, no tienen relación alguna con la subcontratación que tuvo en su momento Citapia con Odebrecht, es decir, Odebrecht pagó a Citapia un precio justo en cuanto a su costo real, dicha obra se encuentra actualmente concluida”, acotó el empresario hidalguense.
Sobre el otro contrato relacionado con la refinería de Tula, añadió que el acuerdo también se hizo vía correo electrónico que Helder Antonio Campomizzi de Odebrecht le envío a la entonvces directora comercial de Citapia, Carla Vilchis.
En los más de 15 tomos que forman parte de las indagatorias, los correos entre ambas partes no aparecen y tampoco se ha citado a Carla Vilchis para que corrobore esa versión.
“La duración del subcontrato era aproximadamente de 416 días, contados a partir de su celebración, en cuanto al pago, el monto original del subcontrato fue 296 millones 782 mil pesos. Sin embargo, sólo se ejecutaron trabajos por 27 millones aproximadamente y aún nos deben alrededor de 6 millones, por lo cual, en fecha 7 de diciembre de 2017 los hemos demandado en juicio mercantil radicado en el Juzgado 1 Civil de Tula de Allende, Hidalgo, expediente 156612017, dicha obra no se concluyó”, admitió Juan Carlos Tapia.
En este marco, el empresario negó cualquier relación de amistad con Lozoya y tampoco ha admitido una relación de su hermana Fabiola Tapia con el exdirector de Pemex.
“Cabe señalar que conocí a Emilio Ricardo Lozoya Austin, derivado de una cita que el departamento de comercialización y construcción de Citapia solicitó, la cual se llevó a cabo a las 7 pm del día 5 de febrero de 2015 aproximadamente; cuyo objetivo era abordar los temas relacionados con los contratos celebrados entre Pemex y Citapia con anterioridad. Posteriormente lo visité en 2 o 3 ocasiones en sus oficinas para darle seguimiento a los temas afines a la empresa y Pemex, asimismo, lo saludé en algunos eventos públicos realizados en la refinería de Tula de Allende, Hidalgo”, concluyó.
Sobre los señalamientos de corrupción contra su hermana Fabiola, Juan Carlos Tapia Vargas no ha dicho nada: la versión de que los sobornos y pagos indebidos fueron obra de una persona que falleció facilitan su propia defensa.








