Y además, las víctimas indirectas

El coronavirus no sólo ha provocado miles de fallecimientos por covid… también ha puesto en jaque a los servicios de salud en México, que se han visto incapaces de atender a quienes padecen cáncer, diabetes, sida, hipertensión y otras enfermedades crónicas. En su ­Primer reporte cuatrimestral 2020, el colectivo Cero Desabasto destaca que las muertes colaterales se elevaron notablemente en los primeros dos meses de pandemia y sólo hasta el próximo año se conocerá cabalmente la dimensión de la tragedia. 

Además de los miles de contagiados que están falleciendo en México por covid-19, la pandemia también provoca un número incuantificable de “muertes indirectas” entre quienes padecen otras enfermedades, quienes actualmente son excluidos por un sistema de salud que ya no los puede atender porque se “reconvirtió” para enfrontar el coronavirus. 

Se trata principalmente de personas con cáncer, diabetes, hipertensión y sida que están muriendo por desabasto de medicamentos, falta de atención hospitalaria o simplemente porque se quedaron sin seguridad social al perder sus empleos por la crisis económica provocada por la pandemia. 

Andrés Castañeda Prado, analista de Cero Desabasto, un colectivo que actualmente estudia estos daños colaterales, comenta preocupado: “La pandemia está provocando muchas muertes indirectas. Son de enfermos que no tienen el contagio, pero están muriendo porque se quedaron sin acceso a medicamentos o sin atención hospitalaria debido a la reconversión de los hospitales provocada por el covid-19”.

–¿A qué tipo de enfermos se refiere?

–Sobre todo a los pacientes con enfermedades crónicas, para quienes es cuestión de vida o muerte recibir sus medicamentos y una atención adecuada. Es el caso de los enfermos con cáncer que requieren quimioterapia, también de las personas que viven con VIH, o de los enfermos con diabetes muy avanzada que requieren insulina para vivir, por citar algunos ejemplos. 

–¿Ya se pueden cuantificar esas muertes?

–No, en este momento es muy difícil hacerlo. Se podrá hasta el próximo año, cuando ya estén cerradas las cifras de mortalidad de 2020 y se puedan conocer las tendencias… Tendremos que esperar hasta entonces.

Por lo pronto, dice Castañeda Prado, Cero Desabasto ya está midiendo la carencia de medicamentos provocada por el coronavirus, con base en los reportes de los propios grupos de pacientes afectados.

Detalla: “Tenemos relación con grupos de enfermos que padecen distintos tipos de cáncer, como de mujeres con cáncer de mama; o con grupos de gente con diabetes; con derechohabientes del ISSSTE que no están recibiendo sus medicamentos; hasta con médicos y enfermeras que nos reportan la falta de insumos y medicinas. Nuestras mediciones las hacemos con base en estos reportes sobre desabasto”. 

–¿Y en qué porcentaje han aumentado estas quejas con la llegada del coronavirus? 

–Aproximadamente en 50%. La tendencia va en aumento. Y nos hemos dado cuenta que el desabasto se debe principalmente a dos factores: la corrupción y la ineficiencia.

Informe preocupante

Cero Desabasto ya incluye esta tendencia al alza en su Primer reporte cuatrimestral 2020, elaborado en colaboración con Fundar, la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, Juntos Contra el Cáncer y la Asociación Mexicana de Fibrosis Quística. 

Coordinado por Castañeda Prado y Juan Méndez Vargas, este reporte asegura: “La crisis sanitaria por el covid-19 ha puesto al sistema de salud en México en shock. Previo al SARS-Cov-2, las diferentes instituciones de salud en México ya presentaban grandes dificultades para hacer valer el acceso oportuno a medicamentos, principalmente en pacientes con enfermedades crónicas o inmunodegenerativas. Ahora, los hospitales de todos los niveles de atención tienen no sólo el reto de subsanar dichas deficiencias, sino también de atender a los millones de personas mexicanas víctimas de este nuevo virus”.

Agrega: “La pandemia de covid-19 y su llegada a México, desde febrero de 2020, significa una potencial amenaza a la salud de las personas, pues este virus afecta de mayor forma a personas con padecimientos previos o con sistemas inmunes debilitados. Por lo anterior, resulta alarmante que pacientes con enfermedades crónicas o de alto costo sigan sin recibir de forma oportuna sus medicamentos, ya que este desabasto los coloca en una situación de grave vulnerabilidad durante la pandemia”.

Y detalla que el desabasto por coronavirus está afectando a quienes “sufren las enfermedades de mayor prevalencia en el país: diabetes (11%), hipertensión (8%) y artritis (2%), así como a quienes enfrentan enfermedades de alto costo, como cáncer (11%), VIH (12%), fallo o insuficiencia renal (2%)”.

Según el informe, se están incrementando los reportes de pacientes con parkinson, epilepsia y lupus eritematoso sistémico, el desabasto de hidroxicloroquina para esta última enfermedad, refiere, se debe a las compras de pánico ocasionadas por el coronavirus. 

Y los “reportes del conjunto de pacientes con estas enfermedades corresponden a poco más de la mitad (54%) de todos los registros en nuestra plataforma”.

Agrega que los enfermos con diabetes, cáncer, VIH, hipertensión y lupus si ya de por sí corrían anteriormente un “grave riesgo”, ahora con la pandemia “enfrentan una doble amenaza al ser los más vulnerables ante un contagio de este virus”. 

Igualmente especifica el porcentaje de quejas por desabasto que tienen las instituciones de salud: en primer lugar está el IMSS, con 54% de las quejas; el ISSSTE, con 30%; el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), con 9%, mientras que el restante 7% le corresponde a Pemex y a los subsistemas estatales y privados de salud. 

Por entidad federativa –refiere–, la Ciudad de México tiene el mayor número de quejas, 26.8%; le siguen el Estado de México, con 11%; después están Jalisco, Nuevo León y Querétaro. Estas cinco entidades, dice el reporte, “comprenden 54% del total de casos de desabasto reportados”. 

El colectivo Cero Desabasto advierte por último en su reporte: “Hemos representado la voz de miles de pacientes que exigen y seguirán exigiendo su derecho a la salud a través de nuestros canales de comunicación y denuncia”.

Reclamos invisibilizados

Egresado de la carrera de medicina en la Universidad La Salle, con una maestría en gestión y políticas de salud en la UNAM y otra en economía del comportamiento en la Universidad de Middlesex, en Londres, Castañeda Prado comenta:

“Este informe cuatrimestral alcanzó a cubrir hasta abril, por lo que sólo reporta los dos primeros meses de la pandemia. Nuestro próximo reporte, que saldrá en septiembre, ya reflejará completamente el desabasto provocado por el covid-19. Por lo pronto, ya estamos viendo que en el ISSSTE se incrementa la falta de medicamentos.”

La irrupción del covid-19, dice, acaparó la atención mediática y provocó que prácticamente se invisibilizaran los reclamos de distintos grupos de enfermos, como son los padres de los niños con cáncer, que venían realizando bloqueos y manifestaciones para exigir medicinas. “El problema no se ha resuelto. Las demandas continúan”, aclara.

Un incidente sacó el tema a relucir: José David Guerra Muñoz, padre de un niño con cáncer, le pidió a Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, que interviniera para resolver el problema. 

“¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta”, le preguntó en Twitter el miércoles 1. 

Gutiérrez Müller le respondió secamente: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos”. Esta respuesta provocó indignación en redes sociales. Ella luego se disculpó.

Durante la entrevista telefónica, Castañeda pasa al tema de la reconversión hospitalaria, que afecta la atención a los pacientes no covid. 

Dice al respecto: “Ya de por sí rebasado desde antes de la pandemia, el sistema hospitalario mexicano hoy está dando menos atención a todo este grupo de pacientes crónicos que no requieren ir a urgencias. Si alguien, por ejemplo, con piedras en la vesícula tenía ya programada una cirugía, pues ésta se difirió hasta nuevo aviso porque no es una operación de urgencia… y así se aplazaron muchas otras cirugías.

“Pero también se están difiriendo las consultas médicas. Y las llamadas recetas resurtibles, que antes se entregaban cada tres meses, pero ahora se entregarán cada seis, por lo que su plazo se extendió al doble. Todo esto, obviamente, repercute en la calidad de la atención médica para sectores muy amplios de la población.”

–¿Con qué razones se justifican estas medidas? 

–Se tomaron por dos razones: para darles espacio a los pacientes covid y así concentrar los esfuerzos en la pandemia, y, por otro lado, para proteger a los enfermos no covid de un posible contagio en los hospitales reconvertidos. 

Perspectivas de lo peor 

El analista de Cero Desabasto menciona que hospitales importantes del país se reconvirtieron en este periodo de pandemia. En la Ciudad de México lo hicieron el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, el Instituto Nacional de Nutrición, el Hospital Juárez, el Belisario Domínguez, el Hospital General, el Gea González. Y hasta hospitales privados, como el ABC de Observatorio.

Prosigue: “Ante este proceso de reconversión, en 27 estados varios hospitales chicos, todos privados, tuvieron que salir al quite para atender a los enfermos que se quedaron sin atención médica: son personas que tienen colitis, úlceras gástricas, que requieren cirugías de hernia y cosas así. Estos pequeños nosocomios formaron el Consorcio Mexicano de Hospitales… Pero ya dejó de operar”. 

También entre los millones de desempleados a causa del coronavirus –asegura– se están dando muchas “muertes indirectas” porque quedaron desprotegidos en materia de salud.

Explica: “Millones de personas han perdido sus empleos, entre ellas, se habla de alrededor de 1 millón que trabajaban en el sector formal y hoy quedaron en el desempleo. Por lo tanto, perdieron su fuente de ingresos y el beneficio de recibir atención médica en el IMSS y en el ISSSTE. Ya no pueden curar sus enfermedades como antes”. 

–¿Y lo mismo está pasando con quienes perdieron sus empleos en el sector ­informal? 

–Claro. Esa gente de por sí vivía al día y ahora ya tiene meses sin recibir ingresos. Sus gastos en salud los pagaba generalmente de su bolsillo. Pero ahora sus bolsillos están vacíos. Imagínese la situación de estrés que están viviendo: no tener qué comer, tener que salir a la calle a buscar trabajo y exponerse al contagio. Todo esto repercute en su salud física y mental. ¿Cuántas muertes está ocasionando esta nueva situación laboral? No lo sabemos todavía.

–¿Cómo se podrán cuantificar todas esas muertes indirectas?

–Como le comentaba, no será hasta el año próximo cuando se podrá hacer el comparativo de este 2020 en relación con el periodo anterior. Entonces se podrán comparar las tasas de mortalidad en determinadas enfermedades. Por poner un ejemplo: si antes murieron 60 mil personas de cáncer y ahora, durante la pandemia, murieron 90 mil, ya se podrá determinar si este incremento fue por desabasto de medicamentos o por falta de atención médica. 

Estas estadísticas –adelanta– las realizarán el Instituto Nacional de Salud Pública y la UNAM, por medio de su Facultad de Medicina y de su Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud. 

Castañeda concluye, recalcando los daños colaterales: “No hay ninguna duda, aparte de los miles de muertos por covid-19, la pandemia está incrementando los índices de mortalidad en otras enfermedades. Ya lo comprobaremos a su tiempo”.