Para apoyar económicamente a los artistas locales, la Secretaría de Cultura (SC) del estado de Campeche inició la versión en línea de un proyecto muy interesante que, con el título de Mercado del arte campechano, tiene el objetivo de incidir en la descentralización del arte contemporáneo nacional.
Convencido de que para descentralizar la industria artística y construir valor al arte visual que se realiza en los escenarios regionales es necesario incidir en el pensamiento y acción creativa de los artistas, el secretario de Cultura, Delio Carrillo, impulsó desde hace dos años un programa que abarca formación, difusión y comercialización.
Si se toma en cuenta que la centralización del arte contemporáneo en la Ciudad de México (CDMX) se basa en la reproducción de valores y estéticas artísticas que impone el mainstream –a través de galerías, museos, curadores, compradores y artistas–, promover la educación artística profesional y la actualización de los creadores regionales es una estrategia indispensable. Además de ser un reto ambicioso si se pretende que los artistas mantengan sus poéticas de referencia local para destacar con propuestas realmente originales.
Con una estructura de servicios gubernamentales dirigidos a la formación artística, que incluye tanto a las casas de cultura municipales como al reconocido Centro de Formación y Producción de Artes Visuales (La Arrocera) de la Ciudad de Campeche –muchos de los artistas que se actualizan ahí provienen de las casas de cultura–, la SC cierra el ciclo de su apoyo fomentando la comercialización de las obras en la Casa San Pablo Mercado de Arte que, “con la perspectiva de habilitar escenarios para los artistas campechanos”, se habilitó como galería comercial de exposiciones temporales. Un modelo de apoyo comercial gubernamental en el que los artistas dejan su obra a consignación recibiendo 100% de la venta.
Expuesto en línea como un proyecto que promueve la pintura de creadores que nacieron o viven en el estado, Mercado del arte campechano destaca por su respeto y solidaridad ante la producción local. Diseñada para apoyar la emergencia económica que ha provocado la pandemia del covid-19, la propuesta exige la reflexión sobre la pertinencia o impertinencia de sucumbir ante los mandatos del mainstream.
Si en México el arte que se produce es diferente, ¿es adecuado considerarlo menor, mediocre o caduco por sus diferencias?
Sin la compleja, cerebral y costosa seducción visual de la pintura que sobresale en el mainstream, el proyecto ofrece piezas que, con un costo entre 3 mil y 30 mil pesos, pueden convertir un espacio doméstico ordinario en un atractivo entorno privado.
Carentes de la pretensión de ser una inversión –lo que nunca es seguro, aun en las grandes firmas–, las abstracciones de Evangelina Rodríguez, Ana José González y Elizabeth Vela, los paisajes patrimoniales de Alfonso Hernández Pinto y Roberto García Prieto, el surrealismo pop de Mike Uicab y las irreverencias religiosas de Yuzu Romero merecen verse y significarse como parte de las exploraciones de la pintura contemporáneo-regional mexicana.
Totalmente ausente de la geopolítica nacional del arte contemporáneo, el pequeño estado de Campeche sobresale con un osado proyecto gubernamental que se atreve a vincular formación y mercado, dejando fuera los perjudiciales apoyos paternalistas tan característicos de la Secretaría de Cultura Federal.
https://www.facebook.com/hashtag/mercadodelartecampechano; https://creadores.culturacampeche.com/
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