Hubieron de pasar 500 años para que la expulsión de los españoles de Tenochtitlan cambiara de nombre. Todavía hace un año el término La noche victoriosa pareció “desmesurado” al presidente López Obrador. Pero este 30 de junio, junto al ahuehuete donde lloró Cortés, una placa rubrica así el triunfo mexica. Alfonso Suárez del Real, secretario de Cultura de la CDMX, explica las razones, mientras el coordinador de la Memoria Cultural de México, Eduardo Villegas Megías, adelanta una Comisión Presidencial para conmemorar en 2021 la caída de la capital azteca.
La decisión de cambiar el nombre de La noche triste, en los 500 años de la batalla en la cual los mexicas expulsaron a los españoles de Tenochtitlan, y ponerle La noche victoriosa, corresponde a una justicia histórica basada en dos momentos:
Por un lado, el escrito de la segunda Carta de Relación de Hernán Cortés –dos días previos a esa noche–, donde reconoció el triunfo de los enemigos; y por el otro, a partir de la festividad de los pueblos originarios de Iztapalapa y Popotla, que han ubicado esa fecha desde 1992 como “La noche victoriosa” o “La noche de la victoria”.
Ambos hechos, en especial el segundo, le dieron a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México los elementos para conmemorar el pasado 30 de junio la primera de muchas “noches victoriosas”, según comentó a Proceso su titular José Alfonso Suárez del Real.
Así, en medio de las disposiciones sanitarias por la pandemia, en las alcaldías Miguel Hidalgo e Iztapalapa de la CDMX se realizaron dos magnas celebraciones difundidas a través de redes sociales:
En la primera, en el antiguo barrio de Popotla donde se conservan los restos del ahuehuete en el cual –de acuerdo al mito– lloró Cortés, se colocó una placa en la que se lee: “500 años de la noche victoriosa… 30 de junio de 2020”.
Y la segunda en Iztapalapa, durante un acto en memoria del señor de Cuitláhuac, quien consiguió la derrota de los conquistadores.
Se sumó la serie digital Voces de la historia de México Tenochtitlan. 700/500, estrenada el 11 de diciembre en cultura.cdmx.gob.mx, misma que narra diversos acontecimientos históricos, a partir de los textos de cronistas en voz del mismo Suárez del Real, para contrastar visiones de distintos cronistas.
Fecha clave
La conmemoración del 30 de junio enmarca tres renombramientos en puntos históricos de la CDMX, a efectuarse entre 2020 y 2021, a propuesta del organismo oficial capitalino:
l La avenida Puente de Alvarado se llamará “Puente Cuitláhuac” o “Puente de la victoria”.
l La estación del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro Zócalo, corazón del Centro Histórico, será “Zócalo/México-Tenochtitlan” o simplemente “México-Tenochtitlán”.
l Y el nombre de la estación del Metro Mixiuhca crecerá a “México-Mixiuhca”.
Para Suárez del Real, de acuerdo a las lecturas históricas que ha realizado sobre el acontecimiento bélico, la ambición, el miedo, la lluvia y la noche son los factores que hicieron sucumbir a los españoles ante un ejército al cual los mismos pobladores mexicas se unieron.
Dice:
“Es cuando sale huyendo Cortés y viene esa famosa leyenda del Puente de Alvarado, que pensamos para el 500 aniversario de Cuitláhuac –fecha que se debate históricamente entre el 29 de noviembre y 5 de diciembre–, que buscamos se cambie el nombre de Puente de Alvarado a ‘Puente de Cuitláhuac’ o ‘Puente de la victoria”. Esto sería el próximo 29 de noviembre, y con ello dejar de lado Puente de Alvarado, que recuerda al asesino, el homicida del Templo Mayor que acabó con la nobleza, Pedro de Alvarado.”
A decir del secretario, lo que se intenta es “expulsar las leyendas que nos han sometido durante cinco siglos”.
Subraya que el nuevo nombre para la efeméride de la batalla surge de la citada festividad real:
“Lo que hicimos fue retomar ‘La noche de la victoria’ de la fuerte tradición de los pueblos originarios, tanto en Popotla como en Iztapalapa, que la vienen celebrando desde 1992 como una reacción contraria a la visión conquistadora. Lo que la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México busca es reconocer la denominación de los pueblos originarios involucrados intrínsecamente con el hecho histórico. Los de Iztapalapa consideran a Cuitláhuac como su guerrero invicto, lo cual es cierto porque a él lo mata la viruela, no una espada española. Y los de Popotla, que coinciden en esa denominación.”
Se permite entonces –anuncia– “argumentar a favor ante las instancias necesarias en este sentido: por 500 años hemos tenido la historia patriarcal conquistadora, y es justo ubicar lo que ocurrió: hubo una victoria mexica y una derrota española el 30 de junio de hace 500 años”.
Y detalla además del cambio de Puente de Alvarado a “Puente de la victoria”, las otras dos propuestas en las denominaciones del Metro, cronológicamente:
La primera, el añadido a la estación de la Línea 9 del Metro Mixiuhca a “México-Mixiuhca”, para el 13 de mayo de 2021, en honor a la fundación de la ciudad de México-Tenochtitlan, sobre lo cual el secretario afirma:
“Sería ubicar un dato fundamental, porque Mixiuhca es el lugar del parto, desde donde sale la estirpe, y ‘México-Mixiuhca’ indicaría que ahí inicia la estirpe que va a fundar Tenochtitlan.”
Y para el 13 de agosto de 2021, la modificación de la estación del Metro Zócalo a “México-Tenochtitlan”, toda vez que la Ciudad es México, que el país es México, pero “Tenochtitlan” queda solamente en los libros de historia. Esgrime Suárez del Real:
“Entonces sería una manera de reconocer que esa plaza mayor forma parte de otra plaza mayor, de un atépetl llamado Tenochtitlan”.
La Memoria Cultural
Sobre La noche victoriosa, Eduardo Villegas Megías, filósofo y coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México del gobierno federal, asevera en videoconferencia que la conmemoración del 30 de junio, a pesar de haberse retraído debido al covid-19, es sin duda un punto de partida rumbo a los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan en 2021.
Incluso informa que hubieron de cancelarse los planes de una magna exposición contemplada para la estación del Metro Zócalo, y da a conocer que, sobre el nombre de La noche victoriosa, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió en su momento “no exacerbar los ánimos, y mesura en la búsqueda de un equilibrio hacia el pasado”.
–¿La mesura se debió a la reacción de España debido a la petición que hizo el presidente de una “disculpa” pública por agravios en la conquista? –se le cuestionó en relación a la misiva enviada por López Obrador en marzo de 2019 al rey Felipe VI de España y el Papa Francisco.
–Esa carta, que se filtró, iba en un sentido similar al adoptado por otros países que han reconocido de manera abierta atrocidades, como Frank Walter Steinmeier, presidente alemán que pidió disculpas a Polonia por los estragos del nazismo. Me parece que iba con esa idea, no con la del revanchismo ni la de la compensación, sino como una acción de carácter más social e ideológica… de darnos la mano y seguir adelante.
También Villegas adelanta que, tras la conmemoración del pasado 30 de junio, la Comisión Presidencial de Hechos, Proceso y Personajes Históricos de México, del gobierno federal, tiene la encomienda de preparar los festejos para 2021 por los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan.
Explica el filósofo:
“Aunque los trabajos están parcialmente suspendidos debido a la atención sanitaria en el país, esperamos que se puedan retomar pronto y consistirán en planear actividades con 32 países, uno con cada estado de la República para trabajar temas concretos, ya que los 500 años de la caída de México-Tenochtitlan, si bien puede ser un acontecimiento doloroso, estamos buscando plantearlo desde otra narrativa independiente al derrotismo, o a ‘los sufridos’.
“Sería una narrativa asociada a las resistencias, es decir, el mundo no terminó en 1521, sino que los grupos originarios, que en muchos casos mantuvieron una resistencia a lo largo del periodo novohispano, sobreviven en muchos casos hasta nuestros días.”
Para culminar, expone que 2021 será un año de diálogo y sobre todo de reflexión, y en la medida que se pueda y lo permita la austeridad republicana –que muy seguramente tendrá aún el tema de la salud como prioridad nacional–, “habrá una conmemoración digna al respecto”.








