La gira de López Obrador a Washington, planeada supuestamente para formalizar la entrada en vigor del T-MEC, es mal vista por políticos demócratas de Estados Unidos, quienes aseguran que Donald Trump la aprovechará con fines electorales. Tan es así que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau –a quien la Casa Blanca invitó de último momento–, se ha mantenido al margen de dicha reunión.
Washington.- El anunciado viaje del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador a esta capital decepciona a legisladores estadunidenses y asesores del Partido Demócrata, quienes vaticinan que el mandatario Donald Trump la aprovechará electoralmente.
“Venir a Washington en este momento es meterse a la política electoral de Estados Unidos”, dice a Proceso Dan Restrepo, exasesor de Barack Obama y ahora consejero del Partido Demócrata de Estados Unidos.
“Cualquier líder que vaya a tener una interactuación con el presidente de Estados Unidos en tiempos electorales debe entender que Trump lo va a utilizar por razones electorales partidistas”, subraya Restrepo.
El martes 30 de junio, el canciller Marcelo Ebrard anunció en un tuit que la invitación del gobierno de Estados Unidos para una “visita oficial de trabajo” sería el 8 y 9 de julio próximos. Al día siguiente, durante la conferencia “mañanera”, Ebrard y el propio López Obrador confirmaron dicha visita. Ebrard precisó que el miércoles 8 sería la reunión bilateral entre los mandatarios de México y Estados Unidos y el jueves 9 una eventual reunión trilateral junto con el primer ministro canadiense Justin Trudeau con motivo de la entrada en vigor del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Por la mañana del viernes 3 la oficina de la vocería del primer ministro de Canadá informó que la invitación de la Casa Blanca a participar en un encuentro trilateral sobre la puesta en vigor del T-MEC fue recibida de último momento: en las 48 horas previas.
“No se ha tomado una decisión final sobre si el primer ministro Trudeau asistirá al evento en Washington”, indicó la oficina de prensa del gobierno de Canadá. Y señaló que lo más seguro es que la respuesta de Trudeau para asistir al evento sea negativa debido a que el primer ministro, como todo ciudadano de Canadá, está sujeto a una cuarentena obligatoria de 14 días si ingresa a su país proveniente de Estados Unidos.
“Se enviaría un mensaje equivocado a nuestra ciudadanía si el primer ministro no respeta las restricciones sanitarias por asistir a un evento en Washington”, remata la vocería de la oficina de Trudeau.
Estrategia de comunicación
Programada para el miércoles 8, la reunión en la Casa Blanca entre los mandatarios de Estados Unidos y de México causa también recelo y dudas en la comunidad mexicoestadunidense y migrante.
“Su viaje a Washington se me hace muy contradictorio”, denuncia Jesús Chuy García, representante demócrata por Illinois en el Congreso federal estadunidense.
“La trayectoria de López Obrador ha sido la de representar las aspiraciones progresistas hacia una democracia en México, de mucha solidaridad con los migrantes de origen mexicano en Estados Unidos; pero todo esto es muy distinto a lo que hoy en día dice”, agrega García.
El miércoles y jueves de la semana pasada López Obrador (AMLO) redobló sus esfuerzos durante sus conferencias matutinas para establecer que su encuentro con Trump es sólo para celebrar la entrada en vigor del T-MEC.
Restrepo sostiene que la relación comercial es un pretexto de Trump para un asunto con trasfondo electoral que AMLO no quiere entender, a diferencia de Trudeau, quien hasta el cierre de esta edición se mantenía alejado del encuentro en Washington.
El miércoles 1, en disonancia con la Casa Blanca, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, anunció que la visita de trabajo de AMLO a Washington sería de dos días: miércoles 8 y jueves 9.
Horas más tarde, para hablar de la entrada en vigor del T-MEC y mediante una declaración por escrito, Trump echaba abajo los planes de AMLO de que su presencia en la capital estadunidense se enmarcará en dos sesiones en la Casa Blanca, una bilateral y otra trilateral.
En el último párrafo de su declaración, donde manifiesta que la entrada en vigor del T-MEC es cumplimiento de una de sus promesas electorales, Trump menciona la reunión que sostendrá con su par mexicano: “Para marcar este logro histórico estoy preparado para darle la bienvenida al presidente Andrés Manuel López Obrador de México a la Casa Blanca, el 8 de julio de 2020”, informó el mandatario estadunidense en una declaración de la que excluyó la sesión del jueves 9, anunciada por AMLO y Ebrard.
Consultados sobre la discrepancia entre lo que anunciaron ambos mandatarios, funcionarios de los dos países revelan la falta de coordinación y la ansiedad del gobierno de López Obrador por aminorar los efectos negativos del encuentro. “Se adelantaron pensando que generarían presión al primer ministro canadiense para que cambiara de opinión en su negativa de presentarse al encuentro; hasta ahora él (Trudeau) sigue sin confirmar y salió mal el intento mexicano”, dice a Proceso un funcionario de la Casa Blanca.
Las fuentes consultadas sostienen que la discordancia entre Washington y la Ciudad de México se acrecentó por la insistencia de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de saltarse los protocolos tradicionales para las negociaciones de un encuentro presidencial en la Casa Blanca.
“La SRE determinó negociar con la Casa Blanca (con Jared Kushner, yerno y asesor de Trump) y no con el Departamento de Estado… y claramente no funcionó”, explica una fuente mexicana que al igual que su par estadunidense pide ser identificado sólo como funcionario gubernamental.
“Ante la realidad de que Trudeau no acuda, en Palacio Nacional están buscando una estrategia de control de daños, porque la visita se reduce a una reunión bilateral (el miércoles 8)”, agrega la fuente mexicana.
Entre las medidas de control de daños está el manejo de la prensa mexicana que acudirá a la reunión de la Casa Blanca en el que es el primer viaje de AMLO al extranjero como presidente.
“Presidencia invitó y eligió a un grupo de reporteros de la fuente para que acompañen a López Obrador en su visita a Washington y así limitar la posibilidad de que se hagan preguntas incómodas en la reunión con Trump”, revela la fuente mexicana.
Proceso buscó a la Oficina de Prensa de la Casa Blanca para tener detalles de la cobertura de la reunión entre Trump y AMLO; hasta el jueves 2 la oficina de comunicación mantenía la política de que sólo los reporteros de la fuente presidencial estadunidense cubran la sesión, junto a los que lleguen con el presidente de México, pero sometiéndose a las restricciones sanitarias por el covid-19.
“Sólo los de la fuente podrán entrar, que son los que han estado cubriendo desde marzo a la fecha y bajo todas las restricciones sanitarias, y los 13 reporteros de México que deberá registrar el gobierno de López Obrador”, explica la Casa Blanca.
El funcionario del gobierno mexicano asegura que Jesús Ramírez Cuevas, vocero de AMLO, es quien tiene la lista de los 13 elegidos; no obstante aclara que la mayoría de ellos “son blogueros” y no representantes de los medios tradicionales.
Políticas electorales
Trump ganó la presidencia de Estados Unidos en noviembre de 2016 promoviendo la criminalización de la inmigración indocumentada, asegurando que México pagaría por el muro fronterizo y tildando a los mexicanos de violadores, narcotraficantes y criminales.
Sobre estos temas, la táctica de control de daños que pretende imponer Palacio Nacional buscaría evitar que estando con AMLO a Trump se le cuestione sobre asuntos migratorios y sobre la erogación que aseguraba haría el gobierno mexicano para su plan de infraestructura fronterizo.
El gobierno de México podría controlar a la fuente mexicana, no a la de la Casa Blanca, pese a que con Trump se ha limitado que al mandatario lo cuestionen representantes de medios independientes que no comulgan ciegamente con sus políticas.
El congresista demócrata por Illinois, quien representa a uno de los distritos con una población mayoritariamente migrante y de origen mexicano, se queja de que incluso la política migratoria de AMLO haya cambiado para quedar bien con Trump.
“Si en realidad esta visita tiene que ver con el T-MEC, por qué no viene Trudeau, el primer ministro de Canadá; me molesta que este encuentro se lleve a cabo a cuatro meses de la elección presidencial”, enfatiza García.
Con la experiencia a cuestas de haber asesorado a un presidente de Estados Unidos sobre asuntos del Hemisferio Occidental, Restrepo explica cómo Trump podría utilizar a AMLO de “manera simbólica” para sus objetivos electorales y ganar la elección el 3 de noviembre.
“No para llegar al voto latino, que creo que lo tiene perdido, sino para enviar un mensaje que diga: ‘Yo no soy racista, hasta me reúno con el presidente de México’”, dice Restrepo, asesor del Partido Demócrata que perfila al exvicepresidente Joe Biden como su candidato.
El exasesor de asuntos hemisféricos del virtual candidato presidencial demócrata sostiene que usar a AMLO para decir que no es racista es un plan de Trump para atraer el voto de las mujeres blancas de su país, especialmente las que tienen educación universitaria.
En el Partido Demócrata se extrañan de la insistencia de AMLO de reunirse con Trump, especialmente sabiendo que éste, durante su primera campaña presidencial, se enfocó en estigmatizar a México, a los mexicanos y a los latinos.
“¿Cómo va a utilizar Trump esta reunión en el marco del tema migratorio?”, se pregunta Restrepo. Y se contesta: “Lo va a distorsionar y tendremos que mirar el otro ejemplo de otro presidente que abrió la puerta en tiempos electorales a Donald Trump, que fue Enrique Peña Nieto (agosto de 2016)”.
Rememora que en su visita a Peña Nieto, el ahora mandatario estadunidense guardó las formas mientras estuvo en Los Pinos, pero en cuanto regresó a Estados Unidos retomó el discurso racista y antiinmigrante.
“Ese pasodoble que vimos con Peña Nieto lo vamos a ver otra vez con Andrés Manuel López Obrador. No hay razón por la cual pensar que Trump es otra persona simplemente porque el presidente de México va a venir”, machaca el asesor del Partido Demócrata.
Chuy García también se dice extrañado de que AMLO decidiera no reunirse en Washington con líderes de la comunidad hispana y migrante o con legisladores federales; especialmente del Partido Demócrata.
“Los que conocemos a Trump pensamos que va a buscar utilizar la visita políticamente para tratar de extraer votos de los mexicanos y en la comunidad latina más conservadora, pero al mismo tiempo su fórmula para la reelección incluye la retórica y las acciones xenofóbicas”, pronostica el legislador de Illinois.
La perspectiva del Partido Demócrata en cuanto a los planes migratorios de Trump como plataforma de reelección define que ese mandatario mantendrá al gobierno de AMLO bajo presión para seguir usándolo como una especie de muro virtual para detener a la inmigración indocumentada.
“El presidente Trump extorsionó a México”, afirma Restrepo e insiste que lo hizo “para que funcione como muro y como centro de detención para el sistema migratorio de Estados Unidos con los protocolos de detención de migrantes”.
La extorsión de la que habla Restrepo es la referencia al hecho de que Trump, con amenazas de imponer aranceles de entre 5 y 25% a las exportaciones mexicanas, consiguió que el gobierno de AMLO aceptara cambiar sus mecanismos migratorios con los centroamericanos.
“Lo que nunca vamos a saber es si la estrategia de los aranceles de Trump era una cortina de humo… el gobierno mexicano decidió convertirse en parte de la guardia fronteriza de Estados Unidos con el sistema de detención del migrante”, indica Restrepo.
Al exasesor de Obama se le pregunta si considera que AMLO peca de ingenuo al pensar que Trump no va a sacar provecho electoral del encuentro. Responde que él no podría contestar eso, tomando en cuenta que tiene como consejero de asuntos exteriores a un canciller como Ebrard, que conoce bien Estados Unidos.
Trudeau es para Restrepo un ejemplo de experiencia en política exterior y de comprensión del comportamiento de Trump, que está obsesionado en reelegirse derrotando a Biden el 3 de noviembre, porque no respondió que sí a una invitación que puede tener como colofón otro propósito.
“Y todo el mundo lo sabe, simplemente hay que mirar a nuestros aliados más cercanos, a los europeos; que decidieron no hacer la reunión del G7 en Estados Unidos entre esta fecha y el 3 de noviembre, porque no querían ser manipulados por razones electorales”, explica.
La reunión del Grupo de los Siete (G7) países más industrializados del planeta (Estados Unidos, Japón, Canadá, Francia, Inglaterra, Alemania e Italia) que se celebraría en la Unión Americana, está postergada hasta nuevo aviso por la pandemia y por las elecciones estadunidenses.
“Otros en el mundo se han dado cuenta de que venir a Washington, venir a esta Casa Blanca en este momento, es un acto de protagonismo en el mapa electoral y en el juego electoral estadunidense”, añade Restrepo.
–Como asesor del Partido Demócrata, ¿sabe usted si el exvicepresidente Biden ha objetado algo de la visita del presidente de México a la Casa Blanca? –se cuestiona al exasesor del virtual candidato presidencial.
–Él ha dejado en claro la importancia que tiene México para Estados Unidos. Si llega a la Casa Blanca dará mucha relevancia a la relación bilateral. Biden en este momento está más enfocado en temas coyunturales: la pandemia con el mal manejo del coronavirus por parte del presidente Trump y dando su visión sobre cómo él lo estaría manejando si fuera presidente –contesta.








