La nueva normalidad se enfrenta en tiempo presente

Es muy ineficiente especular sobre los cambios que provocará la emergencia sanitaria y económica del covid-19 en el sistema del arte contemporáneo. La realidad es tan imprevisible y desconocida, que es casi imposible deducir o asegurar lo que vendrá.

Es cierto que para disfrutar plenamente el arte se necesita una experiencia presencial, pero nadie puede afirmar si se mantendrán en tendencia los espectáculos feriales o se dinamizarán las galerías locales, si los artistas cambiarán sus temáticas o si el arte realmente será significativo para aliviar las depresiones de la pandemia.

Ante ello, lo más importante es la manera como funcionarios gubernamentales, promotores comerciales, mediadores y artistas enfrentan la coyuntura y la crisis en el presente.

En México, el mediocre desem­peño profesional y la sumisión gubernamental de la titular de la Secretaría de Cultura (SC), Alejandra Frausto, ha evidenciado la urgencia de reestructurar todo el sector cultural. Desvanecido, desordenado, contradictorio y parchado, el sector no tiene capacidad para servir a la sociedad en su diversidad y pluralidad. Y si hubiera alguna duda, basta con revisar el sitio web del Ministerio de Cultura del Gobierno Federal de Alemania comparándola con la página de la SC federal de México:

Mientras la primera informa sobre las ayudas financieras que ha dado a creativos y artistas, entre las que se cuentan mil millones de euros para el reinicio cultural (https://www.bundesregierung.de/breg-de/bundesregierung/staatsministerin-fuer-kultur-und-medien), la segunda se concentra en describir temas como la pintura de castas y exaltar su insuficiente y excluyente programa titulado Contigo en la distancia (https://www.gob.mx/cultura).

Con más o menos originalidad, el sector privado ha tenido mayor efectividad y resiliencia. Para apoyar al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, del 11 al 25 de mayo, el proyecto Fotos por México recaudó 6 millones 772 mil 500 pesos. Organizada por los fotógrafos Adel Buzali, Juan Carlos Campos y Nadia Baram, y los mediadores Mauricio Maillé, Fernanda Monterde y Ruth Oyseyevitz, la venta se inspiró en la exitosa propuesta 100 Fotógrafos por Bérgamo que se realizó el pasado mes de abril en la ciudad italiana del mismo nombre.

Replicada también en París –Photographes Unis–, Nueva York –Pictures for Elmhut– y España –Fotos contra la Covid–, la propuesta consiste en vender a sólo 100 euros fotografías no firmadas de autores altamente reconocidos. En la versión mexicana el número se excedió a 213 fotógrafos –como Graciela Iturbide, Emmanuel Lubezki, Ana Casas, Cristina Kahlo, Maya Goded, Pedro Meyer–, y las imágenes tuvieron un costo de 2 mil 500 pesos.

Diseñado por artistas para apoyarse entre artistas, el pasado lunes 1 de junio se inició, a través de Facebook e Instagram, la Plataforma de difusión y venta de Gráfica Viva. Organizada por iniciativa del dinámico taller de grabado Trampa Gráfica Contemporánea –que operan Ernesto Alva y Rubén Morales en el Centro Histórico de la Ciudad de México–, la plataforma es interesante no sólo por su contenido, sino también por
su concepto. Integrada por aproximadamente 40 artistas independientes y 20 talleres que se ubican en distintas ciudades de la República, permite conocer la vitalidad, exploración y contemporaneidad de los lenguajes gráficos realizados por creadores de distintas trayectorias, principalmente jóvenes y emergentes.

Organizada para integrar a los artistas de manera escalonada, …Gráfica Viva propone que los interesados hablen directamente con los creadores. Un recurso sugerente que permite establecer vínculos más personales que una venta galerística (https://www.instagram.com/plataformadedifusionyventa/).