Autoproclamado El novio de México y uno de los letristas menos pretenciosos en el rock nacional, por su estilo simple, directo, coloquial, el rocanrolero Charlie Monttana falleció el pasado jueves 28 de mayo, a los 58 años de edad. Nacido en el número 8 de la calle Regina, colonia Guerrero, con voz rasposa y poco afinada cantó títulos de honestidad ruda: El vaquero rocanrolero, Los renglones torcidos, El amor apesta, Yo con mi desmadre…
Inició carrera discográfica en 1982 con ímpetu en el grupo Vago, al que llegó después de estar un tiempo con la banda Perro Muerto. Eventualmente se popularizó su imagen al frente de la agrupación glam y kitsch Mara, rebasando la fachada rústica de expresionismo injurioso en líricas y jerga cotidiana, más allá de un Alex Lora o un Rockdrigo González, pero sin la chispa de Los Nakos o Botellita de Jerez.
Por supuesto, hizo de Ciudad Neza su rincón adoptivo. El diálogo con el cantautor, realizado en agosto de 2005, tuvo lugar en una lonchería cerca del Metro Revolución. Amante del whisky Jack Daniel’s, el extornero lanzó su exabrupto contra el gobierno de Fox:
“No sé, a mí sí me dio una putiza este gobierno panista dizque del cambio. Yo, en tiempos del preciso anterior, traía un autobús con 14 camas, dos privados, baño con regadera, agua caliente, refrigeradores, una suite móvil… Éramos nueve músicos y traía a seis de staff, un ingeniero y putas incluidas. No, pues todo eso se fue a la goma. Ahora sólo traigo una camioneta, un cuarteto de músicos, dos de staff y ya, así de dramático… La gente prefiere comer que irse a divertir.”
Lanzado en septiembre de 2004, Rocking and Rolling fue el primer material editado de manera independiente por él, con una inversión de 8 mil dólares, tras salir de Discos y Cintas Denver (empresa que le había editado toda su discografía) y rolas como La niña del acordeón, Entre la cruda, o la autobiográfica He andado chupando. Sobre su salida de esa disquera, comentó acerca de los dueños:
“Me salí porque ellos ya son ricos y yo sigo siendo pobre. Nacieron en 1985, 86, y tienen a casi todos los grupos; pero nunca se preocuparon por pagar publicidad o por tratar de meterte en algún programa de televisión. Ellos trabajan para sí, sólo crecen ellos mismos; fundan sus negocios, sus estudios y yo ando en Metro… Ya estaba yo harto, la verdad. Y aparte siempre hay preferencialismo, le daban prioridad a los grupitos nuevos y te comparan. Digo, yo que estudié en el INBA, en la Escuela Libre de Música, ¡y me comparan como con uno que toca en algún microbús!”
Queremos rock
Monttana se lanzó de solista con el álbum En vivo y En estudio, al que le siguió Monttamorfosis, favorito de sus fans. Estrafalario, quasi fellinesco, iba al grano:
“Yo nunca he sido realmente famoso y nunca he estado de moda, pero me imagino que ha de ser muy difícil aguantar eso. Por ejemplo, cuando les pegó La Negra Tomasa a los Caifanes, los veías hasta en la sopa; cuando pegó Suena mi esqueleto, de Las Víctimas del Dr. Cerebro, igual. ¿Y orita dónde están? Es la bronca de que truenen tan fuerte…”
Charlie Monttana tomó su apellido del personaje Tony Montana, interpretado por Al Pacino en la película Scareface (Caracortada, 1983), pues su nombre real era Carlos César Sánchez Hernández. Merecería el título de cronista del rock urbano; no obstante, él lo despreciaba argumentando que se trataba de un calificativo que “un día se le ocurrió a un pinche fresita” para etiquetar su trabajo.
–¿Quién era ese fresita?
–¡Es que no faltan!, hay demasiados periodistas racistas pro rock bonito, pro fresas que están pagados por el monopolio de disqueras: “¿Sabes qué? Vamos a darles publicidad a fulano, zutano y perengano; pero a esos otros cuates nel, olvídalos”, ¡y tú estás tocando puertas y nunca te las abren o cuando están medio abiertas, te empujan y te las cierran en las narices!
“Viven endeudados y pues se desquitan con la gente que no les payoleó o que no les dio boletos para conciertos, desayunos importantes, ese tipo de espectáculos a donde los invitan. No me siento defraudado ni me siento lastimado en cuestión de racismo, porque yo realmente nunca le tiré a estar ni en medio ni arriba. Yo trabajo aquí, lo que se va apareciendo es lo que tenemos. Cuando otros están más preocupados por cuidar la imagen y las palabras que dicen en un disco, a mí me vale madre. O sea, el rock es rock, ¿no?”
Sin embargo, logró ir invitado al Vive Latino por Ocesa. Su credo fue neto:
“Para componer, me inspiro en las viejas, en el olor a tanga, a brasier y en los borrachos. Mis influencias son el alcohol, el degenere, desvelarme y el table dance.”
El retrato desgranado del rockero adoptivo de Neza aparece en el documental Yo soy Charlie Monttana (2020), que filmó Ernesto Manuel Méndez Alvarado.
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* Entrevista inédita.








