La pandemia de covid-19 hizo visible un problema profundo: el de las pésimas condiciones y el mal equipamiento con que trabajan médicos y enfermeras del país. Personal de algunos hospitales públicos comenzó a realizar protestas aisladas a partir de que el coronavirus se convirtió en un riesgo grave. Nadie pareció escucharlos. Ahora empiezan a agruparse en el Frente Nacional de Trabajadores de la Salud, vuelven a exigir seguridad para trabajar y denuncian el abaratamiento de la profesión que hicieron gobiernos anteriores.
Ante la falta de protección para enfrentar el coronavirus y por las pésimas condiciones en las que trabajan, los médicos y enfermeras del país ya están dejando atrás sus protestas aisladas para organizarse en el recién creado Frente Nacional de Trabajadores de la Salud (FNTS).
Por el momento, ocho asociaciones ya se unieron en este amplio frente que presentará su pliego petitorio el próximo 1 de septiembre, frente a Palacio Nacional, justo cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador rinda su segundo informe de gobierno.
Uno de los más activos impulsores del FNTS, el médico Fabián Infante Valdez, asegura: “La emergencia provocada por el covid-19 vino a evidenciar las carencias médicas y las pésimas condiciones laborales que desde hace años venimos padeciendo los trabajadores de la salud”.
–¿Así como fue el coronavirus, pudo ser cualquier otra pandemia?
–Sí, por supuesto, cualquier otra emergencia que haya hecho aumentar el número de enfermos hubiera puesto en evidencia las graves deficiencias de nuestro sistema de salud… ¡Cualquiera!… Estas carencias existen desde hace mucho tiempo, son un rezago histórico que ahora el gobierno de López Obrador quiere ignorar.
“Por eso los trabajadores de la salud, desesperados, primero comenzamos a protestar desde nuestros distintos hospitales, de manera aislada y sin coordinación. Pero ahora ya empezamos a unirnos en este Frente Nacional de Trabajadores de la Salud, desde el que llamamos a todos nuestros compañeros a sumar esfuerzos.”
–¿Y han obtenido buena respuesta?
–Sí, por supuesto, muy buena, debido al sentir generalizado de que no podremos avanzar en nuestras demandas si seguimos manifestándonos cada quien por su lado. De ahí que, en este momento, ya son ocho organizaciones las que empiezan a formar este frente nacional, y algunas otras están por sumarse.
Esas ocho organizaciones son: Movimiento Médico 22 de Junio; Salud y Derechos Laborales, A.C.; Movimiento Médico Nacional; Asamblea Nacional de Enfermeras y Enfermeros de México; Plataforma de Trabajadores Subcontratados del Sector Salud; Movimiento soy Químico, no Técnico; Médicos Generales de Sustituciones del IMSS; y Médicos de México.
Primeras protestas
Desde marzo, tan pronto se vio afectado por falta de insumos médicos, sobrecargas de trabajo y sobre todo por las muertes y contagios, el personal de salud comenzó a realizar manifestaciones de protesta afuera de sus centros de trabajo.
Por ejemplo, los empleados del Centro Médico La Raza, en la Ciudad de México, comenzaron a realizar bloqueos viales en el Circuito Interior o en la calzada Vallejo, para hacer oír sus desesperadas peticiones de equipos de protección. No era para menos, el 30 de marzo uno de sus enfermeros había fallecido a causa del virus.
En cascada, los contagios y muertes de personal médico comenzaron a darse en hospitales de Coahuila –donde fue muy sonado el caso de una clínica de Monclova–, Morelos, Zacatecas, Estado de México, Baja California Sur, Ciudad de México y otras entidades.
Aquí y allá, las protestas continuaban. En el Hospital Regional de Tula los empleados se manifestaban ondeando pancartas que decían: “¡Queremos insumos y protección!”; en el Centro Médico Nacional Siglo XXI exigían el pago del bono de alto riesgo y pedían un tráiler frigorífico para depositar los cadáveres; en el Hospital Gabriel Mancera, en la capital, hubo paro de labores por la “sobrecarga de trabajo”…
Finalmente el pasado viernes 1, seis organizaciones de médicos y enfermeras realizaron una manifestación conjunta frente a las oficinas centrales de la Secretaría de Salud, donde externaron los reclamos de los hospitales del país y anunciaron la creación del FNTS.
Dice Infante Valdez: “Esa manifestación del primero de mayo ya fue más coordinada y aglutinó a distintos grupos de trabajadores del sector Salud. Dejaba atrás el aislamiento. Ahí se anunció la creación del Frente Nacional de Trabajadores de la Salud. Fue el arranque para su formación”.
–¿Cuáles son las principales demandas del Frente?
–Nuestras demandas son de dos tipos: las de corto plazo, relacionadas con la actual emergencia sanitaria provocada por el covid-19, las cuales requieren una pronta solución; y las demandas de largo plazo, que tienen que ver principalmente con las pésimas condiciones laborales que hemos tenido desde hace años.
–A corto plazo, veo que están pidiendo sobre todo equipos de protección…
–Sí, así es, pues los equipos de protección personal que nos están entregando son insuficientes, de mala calidad y se reparten selectivamente, ya que no se dan al personal administrativo ni al de trabajo social de los hospitales, que también tienen contacto con los enfermos o con sus familiares.
“El equipo tampoco se entrega a los centros de salud del llamado primer nivel, con el argumento de que ahí se da sobre todo consulta médica. Pero en estas consultas también hay riesgo de contagio, porque hay contacto entre médicos y pacientes posiblemente infectados.
“Pedimos, pues, que los equipos se entreguen a todo el personal de los centros de salud que atienden a pacientes con covid-19, sean de primero, segundo o tercer nivel. Que no haya ese criterio selectivo, discriminatorio.”
Un equipo de protección –dice Infante– consta de guantes, botas, batas quirúrgicas, cubrebocas triple capa, gogles y mascarillas N-95.
Prosigue: “Algunos insumos los compramos con nuestro dinero, pues los que nos entregan son de mala calidad. Es el caso de las batas, que no se apegan a la normatividad marcada por la Organización Mundial de la Salud. En vez de protegernos, estas batas son un vehículo muy peligroso de transmisión del virus.
“Hay otros insumos que, aunque no son de protección personal, son fundamentales para atender a los pacientes con covid-19 y que también nos vemos obligados a comprar por nuestra cuenta; son los termómetros y los oxímetros de pulso, éstos sirven para valorar la saturación de oxígeno del paciente y que, por cierto, ya están agotados en el mercado.”
–¿Con los insumos traídos de China, no han podido resolver las carencias?
–No. Siguen faltando equipos de protección. Y al ver nuestras carencias, hay gente de la sociedad civil que se está organizando para juntar y regalarnos algunos de estos insumos, principalmente nos donan caretas de plástico que desde el principio de la contingencia están elaborando en sus casas.
–¿También sigue faltando personal de salud para afrontar la pandemia?
–Sí, hay un déficit de personal. Las autoridades dicen que hasta el momento han contratado a 45 mil médicos y enfermeras adicionales. Sabemos que están trabajando sin ninguna prestación laboral, lo único que tienen garantizado es su salario, que no se ha transparentado. Además se planea despedirlos tan pronto pase la contingencia. Es absurdo. Rechazamos esta medida, pues si hace falta personal permanente deberían continuar trabajando.
–¿Qué tan útil es la labor de los médicos traídos de Cuba?
–Esos médicos cubanos llegaron solamente a la Ciudad de México. Pero no sabemos cuántos sean ni cuál sea su función. ¿Están realizando actividades operativas? Lo ignoramos. La jefa de Gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, debe aclararnos qué están haciendo… En fin, entre nuestras demandas de corto plazo está transparentar estas situaciones y resolver las deficiencias que le comento.
Mientras que a largo plazo, dice, las demandas del FNTS se centrarán en el problema de la “basificación” y de los bajos salarios que desde hace años vienen arrastrando los médicos, enfermeras, químicos, laboratoristas, paramédicos y demás trabajadores del sector Salud.
Apunta al respecto: “Aquí hay un gran pendiente histórico: en México están sin basificar alrededor de 300 mil profesionales de la salud, los cuales representan alrededor de 50% de estos profesionistas. Es una cifra altísima”.
–¿Qué desventaja les representa el carecer de base?
–Sencillamente no tienen derecho a las prestaciones laborales que marca la ley, en este caso a lo estipulado en los artículos 6 y 15 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado, que se desprende del artículo 123 constitucional.
Señala que durante las administraciones del PRI y del PAN se fue “etiquetando” a los trabajadores en varias categorías “para evitar darles la basificación”. Así surgió –dice– el empleado de “suplencia”, el “formalizado”, el “contratado por tiempo determinado” o el “galeno salud”, entre otros.
Agrega: “Hay alrededor de 85 mil trabajadores por ‘contrato por tiempo determinado’ que laboraban en el extinto Seguro Popular, a quienes el gobierno de López Obrador promete regularizar, sin que hasta la fecha haya hecho nada. No le vemos voluntad política de hacerlo”.
Degradación
Otra práctica común –agrega– es “bajar de código” a los profesionistas con el objetivo de darles salarios más bajos. Pone como ejemplo a las licenciadas en enfermería que trabajan como “técnicas laboratoristas”; o a los químicos farmacéuticos contratados como “técnicos laboratoristas”, de ahí que, dice, estos inconformes hoy se aglutinen en el Movimiento soy Químico, no Técnico.
Dice que tampoco se impulsa el “proceso de escalafón”, mediante el cual se debe dar más reconocimiento laboral a los médicos especialistas con mayor preparación académica y actividad profesional. “Es muy distinto el nivel de un recién egresado al de un especialista con 20 años de experiencia médica y de actividad académica”, dice.
–¿El Frente Nacional sólo aglutinará a los trabajadores del sector público?
–¡No! ¡No! También estamos convocando a los trabajadores del sector privado para que se sumen al frente. Por ejemplo, hay muchos médicos que trabajan en los consultorios adyacentes a las farmacias, los cuales son una válvula de escape para el sistema público. Las condiciones laborales de esos compañeros tampoco son las adecuadas. Mientras que las enfermeras del sector privado tienen sueldos más bajos que las del público. Todos ellos tienen mucho que decir.
Un aumento presupuestal al sector Salud es otra de la peticiones del FNTS. En un comunicado, emitido el jueves 21, señala que es urgente un “incremento significativo, suficiente y necesario de recursos, considerando de manera prioritaria a todos los trabajadores de la salud”, quienes ya han sufrido “más de 11 mil contagios y alrededor de 150 decesos a causa del covid-19”.
Los empleados del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, que el lunes 25 realizarán un paro de labores para denunciar la falta de equipos de protección, también piden un mayor presupuesto a la salud. “Todos nos estamos infectando por culpa del ahorro de unos pesos”, dicen en su cartel de convocatoria al paro.
Infante Valdez, quien presta sus servicios en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, comenta sobre el punto: “En México, el presupuesto destinado a la salud está muy por abajo del recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que es de 6% del PIB. De manera que la falta de equipos de protección se debe, en gran medida, a las decisiones presupuestales del gobierno de López Obrador.
“Hace seis años hubo un movimiento de médicos y enfermeras para pedir, entre otros puntos, las mismas mejoras al sistema de salud que hoy estamos pidiendo. El gobierno actual sigue sin escucharnos. Por ello, en el Frente Nacional elaboraremos un pliego petitorio donde expondremos detalladamente todas nuestras demandas.”
–¿Cuándo lo darán a conocer?
–El próximo 1 de septiembre, frente a Palacio Nacional. Calculamos que ese día, ya sin la contingencia sanitaria y aprovechando el informe de gobierno de López Obrador, los trabajadores de la salud podremos hacer una protesta multitudinaria en el Zócalo.








