Sobre “Un viaje al microcosmos del caos”

Señor director:

Me permito referirme a la edición 2271 (del 10 de mayo último) de la revista, particularmente al reportaje Un viaje al microcosmos del caos de la reportera Sara Pantoja, en el cual se consigna la delicada situación, por la alta cantidad de casos registrados por el virus SAR Cov 2, en la Ciudad de México y en especial en la alcaldía Iztapalapa; en los primeros párrafos y a manera de contextualización, la autora del reportaje “narra” el comportamiento intransigente de “una mujer molesta con los locatarios” del mercado popular El Manto (en la colonia del mismo nombre), debido a su supuesta negativa a acatar las recomendaciones oficiales de distanciamiento social e higiene –como el uso de cubrebocas y el lavado de manos con gel antibacterial– con motivo de la pandemia de covid-19.

Dicho reportaje refiere que “la mujer” increpa a los locatarios diciéndoles: “Todos ustedes están mal, el virus no es existe. La suya es falta de ignorancia”, y que, posteriormente, a pregunta expresa de la reportera acerca de si cree en la existencia del virus, la supuesta señora (que se sobreentiende es habitante de la zona y de la que no se consigna ni su nombre de pila) responde: “No, a ver, ¿Por qué, si los chinos crearon el virus, no mandan la vacuna? Si Dios hizo resucitar a un muerto, que no pueda quitar el virus. ¡Por favor!”. 

La reportera culmina su dramática historia de contextualización señalando: “Visiblemente enojada la mujer se queda en la puerta del mercado en espera de que la locataria que vende comida preparada le lleve su pedido. Al recibirlo, le paga y se aleja entre murmullos”.

En mi calidad de vecino de la colonia El Manto, y como cliente habitual del citado lugar (muy pequeño y poco transitado, no excede de 20 locales y buena parte de los mismos están permanentemente cerrados), me gustaría aclarar que en dicho mercado desde finales de abril no ha tenido actividades el único local dedicado a la elaboración de “comidas preparadas”.

Por otro lado, en el relato resulta contradictorio que la supuesta señora permanezca a las afueras del mercado, cuando en el mismo no hay restricciones físicas de ingreso (mi afirmación claro, puede ser fácilmente refutada por la reportera si es que cuenta con evidencia audiovisual que acredite su supuesta visita al lugar o de la mujer o de la situación por ella narrada).

Lo anterior podría parecer una nimiedad, pero aunque resulta claro que el fin del reportaje es consignar la falta de concientización de los habitantes (y de su población flotante) de Iztapalapa respecto al real y mortal virus; tampoco se puntualiza que en su condición de municipio más poblado del país resulte lógico que el número de casos activos totales (mas no estadísticamente comparativos) por covid-19 sean mayores aquí que en el resto de alcaldías de México. 

Además, en un ejercicio responsable de periodismo y a la altura de este respetado medio, hubiese sido adecuado que la reportera puntualizara también que, por su grado de incidencia (es decir número de casos registrados por cada 100 mil habitantes) en Iztapalapa –al 10 de mayo– se registró una tasa de 29.14 casos activos por cada 100 mil habitantes, por lo que tan sólo en la CDMX dicha alcaldía se coloca hasta el séptimo lugar y no en el primero con mayor incidencia, estando detrás de Milpa Alta (53.10), Iztacalco (34.53), Tláhuac (33.55), Azcapotzalco (32.56), Xochimilco (32.05) y Gustavo A. Madero (29.57), siendo el promedio nacional de 18.59 (Fuente: https://covid19.ciga.unam.mx/)

Me permito hacer estas aclaraciones porque creo que el periodismo de calidad debe ser un ejercicio riguroso de investigación, tanto documental como de campo, comprobable. Además debe estar libre de prejuicios e historias no verificables (como la de “la señora molesta”) que puedan abonar a prejuicios e interpretaciones sesgadas que ahonden al estigma social que ronda a ésta ya de por sí vapuleada demarcación.

Atentamente,

Doctor Óscar Cisneros Pérez

Respuesta de la reportera

Señor director: 

La carta del doctor Óscar Cisneros Pérez en realidad no desmiente el texto, sólo pone en duda que haya sucedido la escena que ahí narro.

Al respecto, preciso lo siguiente: 

El pasado 5 de abril, cuando acudí al mercado mencionado, éste tenía abierta una de sus dos entradas. Ahí locatarios me informaron que de sus 38 locales –no 20–, la mayoría estaban cerrados por acuerdo de ellos mismos y de la alcaldía Iztapalapa, con el propósito de aplicar las medidas sanitarias para enfrentar la emergencia.

Tanto mi compañero fotógrafo como yo constatamos que en la entrada los locatarios indicaban a la gente que no podían pasar sin cubrebocas y sin usar gel antibacterial. Ambos cumplimos con esas medidas para poder entrar a conversar con los vendedores de carne, chiles secos y mole, una papelería y un local donde se vende comida preparada, cuya encargada fue quien atendió a la mujer que protagonizó la escena que narro en la crónica. Los vendedores que refiero también presenciaron el hecho que el doctor Cisneros califica como “no verificable”.

Por lo demás, agradezco la puntualización de los datos estadísticos que anota en su carta. Y aclaro que la intención de la crónica no fue “ahondar el estigma social” que ronda a la alcaldía, sino describir lo que en ella sucede.

Atentamente,

Sara Pantoja